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ANÁLISIS DEL PAPEL DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD OCCIDENTAL
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Y desde el
advenimiento de la revolución patriarcal y durante todo el
período de dominio masculino, a nuestras antecesoras se les ha
imposibilitado realizar actividades independientes y no se les ha
permitido que ejerciesen aquellas tareas satisfactorias, que les
demostrasen e hiciesen creer, que eran tan valiosas como los varones.
Ni que realizaran aquellas tareas, a través de las cuales, se
adquirían los atributos que la realización de la tarea
conllevaba, atributos que sin embargo exclusivamente al varón
se les permitía tener (algo similar a lo que ocurre cuando al
hacer gimnasia se desarrollan los músculos que proporcionan el
tener fuerza).
Y las mujeres
han crecido como pobres flores inmóviles, atadas con
raíces muy profundas y sin libertad.
Y con tantas
prohibiciones, los varones consiguieron por fin subordinarla.
La
situación actual de desigualdad sexual, de sexismo, es sin
duda resultado de un proceso evolutivo de condiciones problema y de
la elección de unas soluciones, que han logrado el
éxito en la lucha por adaptarse a un medio inseguro. Y que se
han impuesto, se han mantenido y aún sobreviven por varias
razones:
1.- Porque la
masa ha aprendido y ha crecido con esas convicciones y nadie se ha
preocupado de modificarlas.
2.- Porque
muchos representantes varones, elegidos o no por el pueblo que
dominan el mundo, siguen creyendo firmemente en la desigualdad
sexual.
3.- Porque la
resistencia a los cambios es una conducta propia de la naturaleza
humana, que se opone en principio a toda
transformación.
4.- Por la
fuerza poderosísima de aquellos a los que se otorgan los
privilegios y que se benefician de tal desigualdad, que en principio
alcanza a cientos de millones de habitantes varones de la
población mundial. Por lo que lógicamente, esos
millones de tiranos oponen una notable resistencia a perder los
privilegios resultantes de explotar "legalmente" al otro sexo.
5.- Por la
ruptura que supondría romper el actual equilibrio mundial que
impone el patriarcado y que afectaría a todas las
instituciones, que por la regla general de la inercia, tienden a ser
estables y a perpetuarse.
6.- Porque la
familia de clase media, sostén de toda la economía
mundial, tal como hoy existe, desaparecería y habría
que sustituirla, lo que supondría un reto infranqueable en una
sociedad orientada a satisfacer las ambiciones de personas
ordinarias, que las encuentra en el sistema establecido y que son
leales al mismo.
Es muy posible,
que la mayor dificultad de erradicar esta situación de
desigualdad sexual, sea por la sencilla explicación de que es
una conducta patológica resultado del aprendizaje.
E igual que una
conducta desadaptada, es difícil de modificar, lo es una
conceptualización, una construcción teórica, una
obcecación patológica, una superstición que
atañe a casi la mitad del globo. Y que la otra mitad mantiene
y defiende porque le ha sido condicionado y ha crecido con ese
estereotipo mental.
Es
difícil cambiar el estado de las cosas, ya que todos nos
regimos por los valores imperantes y sólo los modificamos, si
existe una concienciación y un deseo, una "misión" no
sólo de conseguir un interés personal, sino de alcanzar
una meta y conseguir una transformación total de la
sociedad.
Cuando se acabe
esta etapa oscurantista para más de la mitad de la
población mundial, cuando se acabe con este estereotipo de la
"superioridad masculina", creencia que es un claro síntoma
patológico y que tiene unas raíces muy profundas, se
calificará de patológica esta conducta
retrógrada y discriminativa respecto a la mujer, que
afectó a la población mundial y estuvo imperando
durante varios miles de años.
Ya la humanidad
empieza a despertarse. Ya las mujeres empezamos a ver con claridad la
tiranía impuesta a todas las mujeres del planeta durante
siglos y a salir de este terror y de esta pesadilla.
DETERMINACIÓN CULTURAL DEL PAPEL FEMENINO
Se ha
argumentado, que la diferencia sexual respecto a la situación
subordinada en que se encuentra la mujer en la sociedad occidental,
era una conducta generalizada, muy regular y que se repetía en
gran variedad de culturas. Por lo cual se consideraba, que tal
regularidad ofrecía un respaldo a los determinantes
biológicos. Deducían que la subordinación
femenina había de tener una base innata.
Esta creencia
es un mito más de los mitos referentes a las diferencias
sexuales. Con este estereotipo mental de considerar que "la
subordinación de la mujer es generalizada" se comete el
típico error etnocéntrico, de suponer que el
patriarcado, modelo occidental actual, es el único posible,
cuando se sabe que en otras regiones y en otras épocas, han
existido sociedades matrilineales, con modelo de sociedad en el que
las mujeres ocupaban una situación importante, una elevada
condición, eran poderosas y el poder económico estaba
en sus manos, por lo que el varón dependía de la mujer,
que era quien lo alimentaba y lo vestía, cuando era
dueña de los campos y de sus frutos.
En estas
culturas no se daba por tanto, el interés femenino en apoyarse
económicamente en el varón, ya que eran precisamente
las mujeres, las que mantenían la estructura económica
y eran las propietarias de las cosas valiosas, contrariamente a lo
que pasa en las sociedades patrilineales.
Y estas
culturas, que dan evidencia histórica, de que el papel
subordinado femenino y el interés por unirse al varón,
no es "ni un comportamiento regular", "ni es constante", y que
atestigua que la subordinación femenina no es innata,
permanecen desconocidos por los típicos comportamientos de
ocultación de algunos historiadores, que han evitado durante
siglos, divulgar las acciones realizadas por las mujeres. Es
más cómodo pensar que la relación actual
mujer-varón de los sistemas familiares, siempre ha sido
así y es generalizada.
PACTO CULTURAL INTERSEXUAL
Precisamente
las conductas subordinadas femeninas, comenzaron a raíz de un
pacto cultural entre los sexos.
Durante el
proceso de evolución, después de una primera etapa en
la que los varones no se vinculaban a sus parejas y no se obligaban a
la tarea de cuidar a las crías, (etapa en la que eran las
mujeres solas las que quedaban apresadas biológicamente en la
obligación y el cuidado de su prole; ellas eran las
únicas que cazaban, recolectaban o sembraban semillas para
alimentar a sus crías; las que cuidadaban de su salud; las
únicas que les enseñaban a buscar alimentos),
llegó un momento en que se despertó el deseo
¿masculino? de incrementar el número de nacimientos.
Esto se produjo
porque las condiciones económicas de abundancia alimentaria,
procuradas por la producción de alimentos a través de
la agricultura y de mejora nutritiva, permitía un aumento de
la capacidad reproductora femenina. Y con la posibilidad femenina de
un número mayor de hijos, se estimuló en los
¿varones?, ciertos intereses y deseos de ampliar el
número de nacimientos, por las ventajas económicas que
se obtendrían.
Por lo cual los varones decidieron controlar la capacidad gestadora femenina para satisfacerlos y se originó la familia patriarcal.
Dada la dificultad femenina para alimentar ella sola a todos los posibles nacimientos, se estableció entre el varón y la mujer un contrato: se intercambiaba la relación y la actividad sexual exclusiva y la disponibilidad permanente por parte de la mujer y la dependencia económica de ésta, a cambio de la vinculación masculina, de su responsabilidad que le obligaba a contribuir al sustento y cuidado de los hijos y a ayudar y a proteger a la mujer. Se estableció un compromiso por parte del varón para ocuparse de la descendencia.
Pacto que
llevó a la relación sexual monógama, por la que
el varón se responsabilizaba de sus hijos como padre de
familia patriarcal, a cambio de la ventaja genética de que su
estirpe sobreviviese. Ventaja genética y exclusividad sexual,
frente a incertidumbre de esporádicos encuentros
sexuales.
Este pacto
explica, que lo largo de nuestra historia occidental greco-romana,
los varones sean los que hayan ocupado el lugar superior
jerárquico y hayan dictado una norma, que en principio parece
no ir en beneficio propio: la norma moral sobre la conducta sexual
apropiada de la mujer no parece haberle sido especialmente ventajosa.
En principio parece que hubieran salido más beneficiados si
hubiesen sido más permisivos con la libertad sexual femenina
(libertad sexual femenina existente en las etapas más antiguas
de la historia humana y en otras culturas con vestigios de
matriarcado, con modelo de familia matricéntrica y en
sociedades matrilineales, en donde se han dado conductas de
extraordinaria libertad sexual femenina, de forma universal, antes de
invasiones o revoluciones patriarcales), pues habrían podido
satisfacer los deseos varoniles de promiscuidad.
El origen de la
aparente contradicción, de la diferente actitud hacia la
sexualidad femenina de los tiempos patriarcales de las familias
llamadas civilizadas, se explica por las consecuencias de un pacto
cultural entre los sexos.
El varón
que procura sustento, se siente dominante frente a la mujer que
muestra dependencia, se considera superior frente a la que depende de
él: tal es la condición humana. Se despierta el sentido
de posesión por aquello que se mantiene y se establece
relación de propiedad sobre la mujer. En las familias
patriarcales, el varón se apropió de la mujer y la
mujer se convirtió en su posesión y lo poseído
se desvaloriza.
EXIGENCIA DE FIDELIDAD
La familia
patriarcal condujo por tanto, por un lado, a que la mujer perdiera su
importancia económica, que repercutió en su
posición social: antes el varón dependía de la
mujer, en la nueva situación la mujer quedaba desplazada de
sus labores agrícolas y quedaba sujeta al varón del que
dependía; y por otro lado condujo a que el varón
exigiera fidelidad a la mujer, por lo que impuso a la mujer
condiciones morales y un estricto código de fidelidad, que
tuvo como consecuencia la imperiosa inhibición de la
sexualidad femenina, que llegó a limitar los objetivos
hedonistas masculinos.
Modelo que ha
heredado nuestra civilización occidental, que potencia la
sexualidad masculina y afirma el valor de la mujer como objeto de
deseo.
Puesto que a
mujer se convirtió en la depositaria del honor familia, el
adulterio femenino empezó a ser considerado como una
transgresión punible. Por lo que el varón
vigilaría a su compañera, para que fuesen sus genes
exclusivamente los que engendrasen a sus propios hijos.
Pero dado el
poder sexual de la mujer, por el que no se sometería
fácilmente a la monogamia, el varón llegaría a
controlarla con castigos disuasorios, para que no introdujera
bastardos; para evitar que en su ausencia otro varón se
aprovechase de su posesión; para tener certeza de que el honor
masculino y familiar no iba a ser mancillado; para estar seguro de la
filiación patrilineal; para que la herencia de la propiedad
pasase a los auténticos hijos del padre. De ahí la
inactividad femenina fuera del hogar y su reclusión en el
hogar.
MÉTODOS PEDAGÓGICOS PARA LIMITAR LA SEXUALIDAD FEMENINA
Los varones,
además de castigar con crueles castigos el adulterio,
también usaron otros medios para que la mujer aceptase las
fuertes normas dirigidas a limitar su sexualidad: los medios de
propaganda que servían para este fin.
Y así se
inventaron mitos, arte, leyendas, religión, cuentos y otras
medidas legislativas adaptados a los intereses masculinos, que
impusieron a la mujer normas morales.
Y la moral
religiosa ayudó a extender la idea de que: "es peyorativo ser
una mujer ardiente", "la seductora es mala". Y la norma moral les
negaba el placer sexual: "han de tener hijos, pero no han de
pasárselo bien mientras lo procrean". "La mujer no debe
disfrutar de su cuerpo". Y cohibieron toda conducta que pretendiese
satisfacer su apetencia.
E igualmente se
preocuparon de no intensificar la sexualidad femenina para que no se
convirtiera en una fuerza subversiva.
(Llegando
incluso en zonas de África a llevarlo al extremo de eliminar
el derecho al placer femenino. La mujer es necesaria para la
procreación, pero como pertenece a los varones, se le realiza
la escisión para disminuir su deseo sexual, para reducir sus
sensaciones de placer y para preservar su castidad y para eliminar la
posibilidad de adulterio o infidelidad: cortan los labios menores y
mayores y el clítoris y cosen los labios menores de sus
órganos sexuales. Y las infracciones del tipo de quedarse
embarazada soltera, incluso se ha castigado durante siglos con la
muerte. Y llegan a la total reclusión y velado de las mujeres,
una auténtica trata de blancas, para poder ser sometidas.
Mujeres a las que se les niega incluso el alma).
Y la mujer no
tuvo más remedio que aceptar y someterse a la
imposición y exigencia masculina. Cumplió con las
reglas de llegar virgen al matrimonio. Manteniéndose y
sobreviviendo esta exigencia de fidelidad, incluso aunque como en los
tiempos modernos no se persiga la procreación y no haya que
asegurar el linaje: la fidelidad como una conducta exigible
sólo a la mujer mientras el varón disfruta de su
privilegio de promiscuidad sexual.
Quizás
los varones hubiesen salido beneficiados con una
intensificación y potenciación mayor del impulso sexual
femenino. Pero la sexualidad femenina hubiese sido y es una fuerza
subversiva y emancipadora de la mujer. Por lo que no convenía
a los intereses masculinos su desarrollo. Así que se
encargaron de limitarla, para que la mujer permaneciese en su
subordinación.
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