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Por Francisca Martín-Cano Abreu IMÁGENES ARCAICAS FEMENINAS Y SEXUALIDAD NATURAL
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A este propósito, afirma Heide Göttner-Abendroth, en (1986,109): "¿Puede entonces el arte
matriarcal instaurarse fuera de una sociedad matriarcal? No, porque
fue y es la expresión directa de esa sociedad."
Sabemos que al
comienzo de época histórica las imágenes
artísticas eran usadas en ritos sagrados.
Göttner-Abendroth detalla que aspiraban a lograr un efecto
determinado: buscaban comunicarse con la Madre Naturaleza, para
propiciarla mediante actos simbólicos (1986,
100): "El antiguo arte matriarcal
intentaba influir sobre la naturaleza y modificarla utilizando la
magia (la antigua magia); "
Independientemente de la autoría y finalidad de
las imágenes desnudas, sus actitudes sexuales reflejan
claramente las costumbres de gran libertad sexual femenina e indican
claramente una organización familiar, social y
política, muy diferente a la posterior cultura patriarcal de
tiempos históricos, en la que la sexualidad femenina fue
reprimida y limitada. Está de acuerdo, el pensador Delporte
que afirma (1982, 281): "Las formas
psíquicas, mágicas o religiosas que condicionan las
manifestaciones creadoras, y particularmente, las figuraciones
humanas son, asimismo, vigorosamente influenciadas, si es que no son
modeladas, por las estructuras familiares, no solamente, y por lo
general, por la alternativa clásica entre matriarcado y
patriarcado, sino también por la naturaleza de los
símbolos que unen a los miembros de la familia, ya entre
sí, ya con el exterior..."
Nos podemos
hacer una precisa idea de la conducta sexual de la mujer en la
Prehistoria, por la conducta que aún conservaba a principios
de época histórica. También estudiando la
conducta sexual femenina en las sociedades matrilineales. Y al
analizar la conducta sexual de las hembras primates, ya que la humana
deriva de las de nuestros remotos antepasados homínidos: el
modo de vida a inicios de la cultura humana sería similar al
de los primates no humanos.
SEXUALIDAD FEMENINA A PRINCIPIOS DE ÉPOCA HISTÓRICA
Orgías sagradas: con falos, con animales
Según
distintos testimonios, la sexualidad en la Prehistoria estaba mucho
más desarrollada en la mujer que en el varón. Lo
evidencian algunos rituales religiosos sagrados femeninos, que a
pesar de que eran secretos, ha llegado a nuestro conocimiento.
Y así se
sabe en qué consistían las prácticas
orgiásticas femeninas de las fiestas "Orgías": eran
ritos sagrados que culminaban los Misterios tras la siembra, en honor
de las Grandes Diosas Lunares Demeter / Ceres o Cibeles.
Consistían en un festín, banquete femenil en el que
sólo intervenían mujeres, presididas por una
sacerdotisa Orgiasta. Y en el que se cometían excesos y se
hacían libaciones de bebidas embriagadoras en ánforas
orgiásticas. Se podría deducir en qué
consistían los cultos orgiásticos por el hecho de que
en los ritos estaban presentes falos llevados por las sacerdotisas
Fallóforas y también se realizarían con
esculturas hermafroditas (femeninas con extremidades o torso
paraboloide, según aparecen en nuestro dibujo VIII), que por
el tamaño y forma evidencian que serían usados en
rituales orgiásticos. En relación a las mismas, afirma
Cristina Frade (1996, 14): "De hecho,
la masturbación (femenina) está ampliamente documentada
como ritual religioso en textos sumerios y del antiguo Egipto..." ...
"... en algunos casos, como el de los «bastones»
fálicos de Dolní Vestonice (nuestro dibujo VIII 1) y
otros numerosos yacimientos, la similitud de forma y tamaño
con los vibradores modernos es tan asombrosa «que sería
poco sincero eludir la interpretación más simple y
obvia», dice Taylor." Y en
cuanto a ello, comenta Campbell (1991): (aunque) "...arqueólogos extraordinariamente bien
cualificados simulen que no pueden imaginar qué servicios
podían haber prestado"..."sabemos bien qué servicios
prestaban tales imágenes en los períodos inmediatamente
posteriores..."
Y así la
palabra "Orgía" se referiría a las prácticas de
autoestimulación que realizarían las mujeres, como
representantes de la Gran Diosa Lunar hermafrodita en la Tierra. Y
estas prácticas han sido llevadas a cabo por sacerdotisas de
diferentes cultos en todo el universo. Así las sacerdotisas
Bilian de Indonesia, realizaban ritos sagrados para conjurar a los
Espíritus, como ilustra la escultura de Bali (nuestro dibujo
VIII 23), dedicada a la Diosa de la Fertilidad. Aparece
masturbándose con ojos saltones y lengua fuera [representadas
con lengua fuera como numerosas obras de arte simbólicas: de
las Diosas Gorgonas griegas, de las Diosas mexicas Tzitzimime, de la
Diosa Kali de La India,...). (Escultura de madera de Sacerdotisa Bilian de Diosa
Rangda, con cabeza de primate y lengua fuera, único testimonio
iconográfico que conocemos que representa crudamente la
masturbación sagrada, de Balí, Indonesia, siglo XVII.
Foto original publicada por PAREDES, T. (1988): La mujer y el arte.
El Punto, Madrid).
Con la
autoestimulación femenina, se pretendía
mágicamente aumentar la Fertilidad de la Naturaleza: y
así gracias a la Diosa, las mujeres se quedarían
embarazadas, la semilla germinaría, los muertos
germinarían / resucitarían y fecundarían a
mujeres (esa era la forma en que se creía que las mujeres se
reproducían: los muertos enterrados y convertidos en semillas,
se reencarnaban en sus descendientes. En palabras de Frazer:
"todos los vivientes están
animados por las almas de los muertos." Lo que muestra la creencia de la ausencia del poder
procreador del varón: se creía que la mujer era madre
virgen).
Otros ritos
sagrados, llevados a cabo por mujeres, se realizaban con animales.
Como el rito mágico que se practicaba en las fiestas "Misias"
en honor de la Diosa Demeter / Ceres, que tenían lugar en
Misia, en Acaya, La Arcadia (en Pallene) y en Argos en donde
había un Templo llamado Miseón, en el que las mujeres
se encerraban con perras durante un día y una noche del que
salían con grandes risas. Posiblemente las ceremonias
mágicas con perras tendrían lugar el 21 de junio,
coincidente hace más de 2.000 años con el orto matutino
de la Canícula / la estrella Sirio de la constelación
Can Mayor / "La Estrella de la Perra" / "La Estrella del Arco" / "La
Abrasadora" [Enciclopedia U., Tomo 2 (1988, 511) y Tomo 43 (1988,
1067)], coincidente con la aparición de la canícula
abrasadora que abrasaba la vegetación, aunque también
los calores ayudaban a madurar los frutos [Enciclopedia U., Tomo 43
(1988, 1066) y Herrmann (1990, 148)]. Y tendría la finalidad
de suavizar mágicamente a las "devoradoras canes",
representantes Divinas, antes de que empezasen los 50 días
caniculares y así evitar que la canícula abrasase /
devorase la vegetación (lo que evidenciaría que el rito
estaba originado en la metáfora funcional y astronómica
de que coincidente con el orto de Can Mayor se presentaba el
fenómeno de la canícula, que en época arcaica
tenía lugar el 21 de junio: hambre devoradora, hambre
canicular: el fenómeno de la canícula destruye / devora
la vegetación).
También
manifiesta que estaba mucho más desarrollada la sexualidad en
la mujer que en el varón, el hecho de que haya palabras
relacionadas con placeres sexuales, derivados de nombre de Diosas o
heroínas, cuando eran las mujeres las que desplegaban una
sexualidad libre en la sociedad arcaica, y por tanto tuvieron el
privilegio de dar nombres a las cosas relacionadas. Así del
nombre de las fiestas "Afrodisias" en honor de la Diosa Afrodita /
Venus, Diosa del Amor, dieron lugar a los cultos y placeres
afrodisíacos, y de la que deriva: anafrodisia (frigidez); el
nombre de la Diosa Venus califica a los inclinados a los apetitos
venéreos, relativo al contacto sexual. De la Diosa Volupia del
Deleite, deriva los placeres voluptuosos. La Diosa Afrodita Libentina
es Diosa de la Voluptuosidad (derivado de líbido). De la Diosa
Estimula / Stimula excitadora del deleite sexual, deriva
estimulante...
Estas
prácticas sagradas evidencian la alta potenciación de
la sexualidad que se realizaba en culturas matriarcales y la libertad
sexual que gozaba la mujer. Prácticas que perduraron
aún a principios de época histórica, cuando
empezaron a ser reprobados y se murmuraba: "eran Misterios sospechosos" (en los que) "se
cometían cosas abominables."
Campbell nos cita a Juvenal en (1992, 253) y dice: "Hay una frase muy notable del satírico y poeta
romano Juvenal (60-140 a. C.), en la que expresa su
desaprobación de lo que ocurría en uno de los cultos
secretos de las mujeres:"..."«Nada se simula por juego, todo se
hace en serio...»."
Prostitución sagrada
Otra de las
prácticas sagradas de las sacerdotisas de las diferentes
religiones matriarcales Mistéricas, existentes aún a
principios de época histórica, era la
prostitución sagrada, sacerdotisas muy acreditadas que
además de la prostitución, eran maestras que se
ocupaban de la formación de las niñas: aún no
estaba desacredita el ejercicio de la prostitución, sino que
eran un acto sagrado con finalidad sagrada, una faceta del culto a la
Fertilidad. La ejercían en los Templos dedicados a la Diosa de
la Fertilidad y del Amor.
Afirma Donovan
(1988, 21): "Pero la antigua libertad
en las relaciones sexuales perduró merced a la
prostitución sagrada en casi todas las creencias que adoraban
a una diosa madre, así como a las fiestas de promiscuidad
sexual, celebradas generalmente en las épocas de la siembra y
de la cosecha, o del apareamiento.
vEn unos u otros tiempos, la prostitución sagrada se practicó en todas las culturas del Oriente Próximo, en Egipto y en Grecia. Una inscripción en Lydia testifica que se prolongó esta práctica hasta el siglo II de la era cristiana. Las mujeres se entregaban en los templos a los extranjeros, no por placer carnal, sino como un solemne deber religioso de servicio a la diosa madre. Se lo exigía la fe, y por esta práctica, más que perder, ganaban respeto."
Y añade
más adelante la cita de Heródoto: "«Toda mujer del país está
obligada, una vez en su vida, a sentarse en el templo de Venus, y
tener comercio con algún extranjero." Se prostituían en honor de la Gran Diosa
asiria, babilónica Militta / Mylitta / Belit-Beltis.
Sáinz de
Robles en (1959, 608) afirma de los Templos de la Diosas Isis:
"Sus templos eran verdaderas casas de
prostitución." Leemos de las
sacerdotisas de la Diosa Afrodita, en el Tomo I de la Enciclopedia
Biográfica de la Mujer (1967, 34): "En su templo de Corinto oficiaban en algunas
ocasiones mil sacerdotisas cuando la prostitución aún
tendía esencialmente a fines religiosos." Además en honor de la Gran Diosa Enyoma / Enio
/ Enyo / Belona / Maa / Ma / Má, adorada por los ketitas /
hititas y frigios en el Ponto y por los lidios en Capadocia,
había 3.000 Hieródulas y 3.000 Hieródulos
eunucos, que practicaban la prostitución sagrada en su Templo
de Comana. Exclusivamente mujeres celebraban las fiestas de primavera
"Erosantias" en el Peloponeso y las "Eronias" en Atenas, en las que
se prostituían en honor de Diosas. Las Lamias eran hechiceras,
magas y rameras de la Diosa Lamia. Las Palades eran heteras escogidas
entre las más bellas jóvenes de las más nobles
familias, al servicio de Templos en Egipto. El vocablo puta, con el
sentido de prostituta, tiene su origen en las sacerdotisas de la
Diosa romana Puta, que presidía la poda de los árboles
= putare. Dado que el mismo día que se podaban los
árboles, con cuyas ramas eran azotadas mujeres como ceremonia
sagrada de solicitud de embarazo, las sacerdotisas finalmente
terminaban ejerciendo la prostitución sagrada en su honor, el
nombre de la Diosa Puta, pasó a denominar a la mujer que
ejercía la prostitución. Y aún los judíos
celebraban la fiesta "La Tienda de Muchachas" / "Succot" =
"Tabernáculo" / Fiesta de los Tabernáculos en la que
las jóvenes practicaban la prostitución sagrada en
honor de la Diosa asiria, que los babilonios transportaron a Samaria
(2 Re 17, 30) Secoth-Beneth / Sochoth-Benoth / Sucot Benot,
personificación de la estrella Venus, asimilada a la Diosa
Afrodita / Venus o a la Diosa Militta / Belit.
Otras conductas licenciosas femeninas
A principios de
la época histórica, en diferentes culturas ya
patriarcales, aún pervivían costumbres de gran libertad
sexual femenina, vestigio del matriarcado. En esas sociedades, en
principio, no se exigía la virginidad femenina antes del
matrimonio. Dada la consideración de valor sagrado que
tenía el acto sexual en la antigüedad, no estaba
todavía limitada la sexualidad femenina, si aún no
había llegado al matrimonio.
Esto
explicaría que culturas que estaban evolucionando al
patriarcado y en las que se exigía dote a la novia para
acceder al matrimonio, dado que la mujer vio restringida el derecho a
ejercer otras profesiones con las que autosostenerse, y dado que los
padres no asumían el pago de la dote, la prostitución
era la única vía para conseguirla. De forma que, el
origen de la prostitución no sagrada, fue la
implementación de la familia patriarcal surgida en la sociedad
de transición al patriarcado cuando estaba evolucionando la
familia matriarcal, en cuya sociedad la mujer perdió el
derecho a la herencia y la propiedad del suelo pasó a manos
masculinas, por lo que la familia dejó de depender de ella
para su subsistencia, con lo que se modificó su función
económica. Comenta Solana Dueso (1994, XVIII): "Que las mujeres que recibían alguna
educación se convirtieran en heteras es lo que se puede
esperar. En efecto ¿qué otra salida le cabía en
Atenas a una mujer que se relacionase con el mundo del arte o de la
intelectualidad? Y más en general, ¿qué otra cosa
podía ser en Atenas simplemente una mujer culta e instruida
sino una hetera? Si no es como tal, ¿acaso tendría acceso
alguno al mundo masculino, en cuyas manos se encontraba la
dirección política, el arte, la
intelectualidad?"
Por lo que el
ejercicio de la prostitución no impedía contraer
ventajosos matrimonios [como aseguraba Plinio en referencia de
Giusseppina Sechi (1993, 297)] y que a otros occidentales tanto
asombraba.
La
consideración que gozaba la prostituta todavía a
principios de los tiempos históricos, como lo ilustra el gran
número de importantes cortesanas / hetairas / meretrices y
sacerdotisas que ocupaban un lugar destacado en la sociedad machista
griega, manifiesta la libertad sexual que gozaba aún la mujer,
pervivencia de instituciones matriarcales, así como de su amor
a la cultura, religión y Bellas Artes. Un ejemplo
típico es el de Aspasia de Mileto que fue, antes de casarse
con Pericles en el siglo V adne, hetera, maestra de niñas en
una academia, maestra de Sócrates, profesora de
retórica y conferenciante en el Pritaneo de Atenas.
Y aún
las conductas licenciosas femeninas, resto de una antigua costumbre
de la sociedad matriarcal, eran tratadas sin reparos y fomentadas por
las obras de arte y la literatura de la época.
Un testimonio
artístico del ejercicio de la prostitución femenina
tratado sin reparos, es el dibujo grabado en una téssera /
tessera de un prostíbulo de época romana, en la que se
observa la acción que la prostituta va realizar al cliente
Dibujo 1.
Téssera
con prostituta realizando fellatio a clienteDibujo 2
Esposa
griega supliendo el abandono de su esposo
Otro testimonio
de la práctica de la masturbación femenina mostrada sin
rubor, es la figura pintada en una vasija griega Dibujo 2. Refleja
cómo suplían las casadas el abandono de sus esposos,
debido a sus continuas expediciones militares o a la falta de
gratificación sexual dentro de la institución del
matrimonio, ya que los esposos sólo cumplían el
débito conyugal tres veces al mes. Dada la obligación
de la esposa de permanecer relegada en el gineceo, recurría a
los consoladores para completar su vida sexual. Como refiere
Kneissler (1993, 64): "Las mujeres
tenían vetadas las aventuras extramatrimoniales bajo amenaza
de sufrir castigo. Los ebanistas que tallaban dildos -penes de madera
recubiertos con una fina funda de cuero flexible y lubricado-
debían hacer por tanto, buenos negocios."
Y un ejemplo de
similar conducta fomentada por la literatura es la canción de
la poetisa ateniense Datis, aportada por Aristófanes en (1990,
131): "Ahora es aquello, viene a pelo
la canción de Datis, la que cantaba una vez a mediodía
mientras se frotaba: «¡Cómo me gusta y me complazco
y me divierto!»."
SEXUALIDAD FEMENINA EN SOCIEDADES MATRILINEALES
Constata que la
conducta sexual femenina fue en principio libre, las costumbres de
las sociedades matrilineales, existentes en las etapas más
antiguas de la historia humana antes de su constitución en
estado, y sociedades matrilineales existentes en algunas regiones
primitivas todavía. En estas sociedades perviven o
pervivían hasta hace poco, costumbres y antiguas instituciones
matriarcales, aunque atenuadas, consideradas reminiscencias del
matriarcado.
De ellas
recogen Conkey y Tringham (1999, 300) las palabras del vídeo
de Charlene Spretnak titulado «The Goddess Remembered»:
"Diría que una cultura
matrifocal es aquélla en la que la mujer tiene un lugar de
honor y respeto, lo que no implica dominio. Los hombres y las mujeres
enterraban casi del mismo modo en las culturas de la Europa antigua.
Las mujeres tenían algo más de ajuar, pero no
encontramos nada similar a lo que será el sistema de jefaturas
patriarcales posterior, donde un hombre poseía mujeres y otros
hombres, así como caballos y objetos. Es decir, se trataba de
una sociedad bastante igualitaria. No es que se gravara a
situación de los hombres para favorecer la de las mujeres. Era
solo la natural reverencia de los poderes ligados con la Madre Tierra
y las mujeres (Read, 1988)."
En las
sociedades matrilineales consideran que hacer el amor es bueno, se
muestran semidesnudos, los padres copulan a la vista de niños
o adultos,... y existen costumbres licenciosas y de promiscuidad
sexual por parte femenina, que tiene relaciones sexuales libres.
Comenta Hayes en la Enciclopedia U., Tomo 33 (1988, 1000):
"... en las sociedades exógamas
las mujeres pueden rechazar a los pretendientes...". Es ella la que elige a sus múltiples amantes,
la casada puede ser infiel a su esposo, y otorga la «amistad del
muslo» al huésped (la cultura occidental considera
machistamente que «el varón prestaba la esposa al
huésped»). Existe promiscuidad sexual entre los
jóvenes de manera reglamentada, antes de casarse. En algunas
sociedades se practica la poliandria: una mujer con varios varones,
institución social que subraya la alta posición
femenina y que tiene por resultado darle un lugar preponderante en la
sociedad. O «la mujer no vive» con su esposo, quien
sólo la visita de noche (y ella le paga el favor sexual). O
existe "el esposo desconocido". Y eran sociedades que consideraban
nacimientos milagrosos los que tenía una mujer de padre
desconocido. En palabras de los autores de la Enciclopedia U., Tomo
33 (1988, 1005): "... fue engendrado
por Zeus, es decir, por un padre desconocido, una
característica del matriarcado."
Y muestra estas
costumbres de libertad sexual femenina, algunos hechos de las
sociedades históricas matrilineales narrados en diferentes
fuentes. Y así, Dominik Josef Wölfel en (1968, 337) nos
dice de la sociedad matrilineal de la Irlanda celta: "Los celtas nos ofrecen la prueba más clara de
que la península europea antigua tenía una estructura
matriarcal... La extraordinaria libertad de la mujer en los pueblos
resto de la antigua Europa habla en favor de la hipótesis de
que un estrato «matriarcal» más antiguo fue
recubierto o influido por un estrato patriarcal más reciente,
pero quedó hasta cierto punto libre de él. El material
que sobre esto nos es conocido nos lleva al convencimiento de que el
estrato patriarcal llegó tardíamente del Este,
traído quizá por los indogermanos, pues son
precisamente las áreas megalíticas y de las altas
culturas arcaicas las que conservan mayor número de survivals
de la organización matriarcal".
"El famoso Diálogo en el lecho entre la reina
irlandesa Medb y su esposo Aillil, nos aclara la relación
existente entre el rey y la reina. Ella era quien lo había
elegido y no él a ella; Medb era la reina del país y,
antes de Aillil, dos hombres llegaron a ser reyes por su matrimonio
con ella, y sólo matando al segundo en combate singular, se
convirtió Aillil en el tercer esposo y rey. Junto a él
conserva Medb otros hombres, a los que otorga la «amistad del
muslo», una relación hombre-mujer que tiene su
equivalente más exacto entre los bereberes lemtei (b. a.
tuaregs), donde se emplea una expresión casi idéntica
para designarla, o en la «ronda» campesina europea. Si el
rey tenía celos, podía vengarse en el amante, pero su
esposa era inviolable para él."
Y añade
Wölfel: "Lo mismo ocurre en
Britannia: la reina Cartismandua repudia a su esposo Venutius y toma
por esposo a un escudero, que de este modo llega a rey, lo que causa
la admiración de los historiadores romanos que nos narran este
episodio."
La existencia
de libertad femenina en las sociedades matrilineales, en las que la
familia es matrilineal, constata el hecho de que fue la
implementación de la familia patriarcal, la causante de la
pérdida de libertad sexual femenina.
Hoy día
aún perviven algunas sociedades en la que las mujeres
conservan la antigua libertad sexual de nuestras ancestras. Un
ejemplo muy especial es la de los Na, pueblos mongoles del norte de
China, cercana a la frontera con Rusia, que viven en las
montañas de Yunán. Es una comunidad campesina
matriarcal "caso único en el
mundo" en palabras de Soutif, Dray y
Dibie (1999, 38), quienes cuentan sus costumbres aportadas por el
etnólogo chino Cai Hua, en la que sobrevive costumbres del
matriarcado arcaico (según documental de Malcolm Penny, 1988).
En esos hogares no existe el matrimonio, reina gran libertad sexual y
una auténtica ausencia de celos. El varón como "hachu"
"varón aceptado", es el amante furtivo, que visita de noche a
la mujer que lo elige.
En otras
regiones, aún hoy día se conservan algunas costumbres
sexuales, reliquias de una sociedad anterior de derecho materno. Se
da en aquellas culturas en las que las religiones patriarcales no han
ejercido su influencia (judaísmo, cristianismo o islamismo).
Por ejemplo entre los esquimales existe la costumbre de jugar al
cambio de pareja entre matrimonios. En algunos pueblos del
Pacífico en ciertas fiestas periódicas, también
los miembros de matrimonios se emparejan con otros compañeros
y se van al bosque a pasar la noche. En Tanzania las mujeres casadas
pueden disfrutar de amantes,...
Precisamente la
existencia de estas costumbres sexuales, tan divergentes de las que
han estado vigente hasta hace poco en la sociedad patriarcal
occidental durante los últimos dos mil años, muestra
que la conducta sexual no ha sido determinada genéticamente,
sino por la cultura. La conducta sexual que tienen los sujetos
pertenecientes a cada género en una civilización y en
una época determinada, independientemente de que tengan un
fundamento biológico, congénito, es cultural y aunque
descansa sobre los instintos: es resultado de un condicionamiento
social.
La conducta
sexual femenina en los últimos 2.000 años de nuestra
cultura occidental, ha sido modelada a partir de la que se
consideró adecuada, en las regiones donde se impuso la cultura
patriarcal y machista griega (sobre la que se ha cimentado nuestra
actual civilización patriarcal, que arranca de ella y es el
origen de que seamos de esta manera), cuando se introdujeron normas
morales por las que regir su conducta, tras la exigencia de guardar
fidelidad dentro del matrimonio, para evitar el adulterio, a partir
de la instauración del matrimonio.
Con la
modificación de la sociedad hacia los valores judeocristianos,
aún más machistas que los de la tradición griega
machista, en su deseo de subordinar aún más a la mujer,
los jerarcas religiosos, además de no permitir el adulterio
femenino (Mt 19, 19) y al considerar ¡el placer sexual pecado!,
les entró la manía de reprimir la sexualidad femenina,
y negó a las mujeres también el derecho al placer sin
finalidad procreadora, prohibiendo las prácticas
autoestimulatorias y practicar libremente el sexo antes del
matrimonio (Eclo 42, 9, 14), introdujeron el ideal de la virginidad,
con la exigencia femenina de convertirse en un ser espiritual y
atenerse al ideal de mujer pura y guardadora del hogar familiar.
Mujer como pilar básico de la sociedad y con la
elevación a la categoría de madre-mística-pura,
que había de guardar normas morales. Y la mujer no tuvo
más remedio que aceptar y someterse a la imposición y
exigencia. También reprimieron las relaciones homosexuales,
hasta que afortunadamente hoy día, los seres humanos estamos
reivindicando y consiguiendo la libertad sexual total.
Las
imágenes femeninas de occidente en los últimos 2.000
años, usadas como modelos correspondientes a los
comportamientos que deseaban imponer y para que fuesen imitados, han
sido bien como:
- Arquetipo de
belleza: representadas en papeles como ser secundario y que se
atenían al ideal femenino de belleza formal corporal, objeto
para la contemplación y disfrute erótico masculino, que
afirma el valor de la mujer como objeto de deseo.
- Arquetipo
espiritual: representaciones de la Virgen María pura y casta y
de santas. Son infinitas esculturas de la Virgen María sola o
con su bebé; escenas con la coronación de la Virgen; la
visitación; la muerte y asunción; de natividad con
escena de adoración de magos; la Virgen al pie de la cruz; la
Piedad, imágenes de santas, etc.
- Arquetipo
sexual: que reflejan la consideración femenina como
símbolo de lujuria y de pecado y se la convierte en un ser
maléfico. Se empiezan a tallar imágenes con las que se
intentaban cohibir las conductas escenificadas, como medidas
disuasorias para que las mujeres se abstuvieran de realizar esas
conductas pecaminosas. Por ejemplo para expresar que un varón
estaba dominado por el pecado se representaba de rodillas mientras
una (mala) mujer lo cabalgaba como símbolo de dominio. Y
cuando el varón era el que vencía el pecado, es
él el cabalga sobre la (mala) mujer y la domina.
Es decir puede
resumirse que las manifestaciones femeninas en occidente en los
últimos milenios principalmente han sido exclusivamente de
madres, místicas, mujeres pecadoras, o mujeres que
cumplína el ideal de belleza, o relacionadas con el culto
religioso. Es de destacar la representación escultórica
de santa Babila con un candado en la boca, metáfora del ideal
machista de negar a las mujeres incluso el derecho al uso de la
palabre, única arma femenina que la compensa de su falta de
poder.
SEXUALIDAD DE PRIMATES BONOBOS
Hemos dicho que
la conducta sexual humana tiene un fundamento biológico,
congénito, pero que es cultural y resultado de un aprendizaje.
Pero a medida que nos acerquemos a nuestros remotos antepasados
homínidos, más cercana estaría a la de los
primates de los que descendemos.
Pero
parecería que la sexualidad femenina no tendría nada
que ver con la de las hembras de otros mamíferos, por el hecho
crucial de que, la conducta femenina no depende de las hormonas,
está vinculada al placer, mientras que la de los animales
mamíferos está vinculada a la fecundación, a la
supervivencia, es instintiva y está bajo control hormonal y
con la finalidad exclusiva de la procreación. De forma que
mientras que la mujer está dispuesta a copular en cualquier
momento del día y del mes, ya que no tiene relación con
la ovulación, las hembras de las diferentes especies animales
mamíferos, sólo están dispuestas a copular en el
período definido para la procreación: en el estro
anual.
Pero hay una
especie animal, en la que la conducta sexual de las hembras, de forma
extraordinaria no depende ni de las hormonas, ni tampoco está
vinculada a la supervivencia, al igual en los humanos. Son los
chimpancés pigmeos / enanos / bonobos. Nancy Thompson-Handler
fue la primera que observó en Lomako, República de
Zaire, entre el río Zaire y Kasai en la década de los
años 80s, que en esta especie, la práctica sexual
está vinculada al placer, al igual que en la especie
humana.
Los bonobos
"nuestros más inteligentes
parientes primates y más semejantes a
nosotros" hacen muchísimo el
amor. Y lo hacen porque las hembras bonobos no presentan estro (igual
que la mujer) y siempre están dispuestas a la cópula, a
excepción del tabú madre-hijo. Quizás los
bonobos sean los animales que más hacen el amor, incluso mucho
más que los humanos actuales, ya que ellos no limitan la
sexualidad con normas morales, ni tampoco eliminan el derecho al
placer, como los humanos aún hacen.
Los bonobos
forman parejas de hembras con machos o de hembras o machos entre
sí. Este emparejamiento evidencia que la utilización
del sexo se ha desvinculado de la procreación mucho más
que entre los humanos. Y además daría incluso
fundamento biológico a la conducta sexual homosexual.
Y justo es la
conducta sexual de los bonobos, la que da idea de la conducta sexual
en los inicios de la cultura humana, ya que algo parecido
debió ocurrir con nuestros remotos antepasados
homínidos, de los que descendemos: la relación sexual
de los prehomínidos sería similar al de los primates no
humanos como los bonobos.
O sea que los
bnobos nos muestran el comportamiento sexual de nuestros antepasados:
las mujeres tendrían relaciones sexuales promiscuas y
serían las mujeres las que elegirían a sus parejas
sexuales, que no se podrían imponer por la fuerza. Lo constata
los contemporáneos descubrimientos de la Etología,
Arqueología y de la Sociología y Antropología de
Género (es decir no androcéntria / no machista / no
sexista, como lo han sido estas disciplinas hasta hace poco), al
igual que ocurre en todas las especies de primates, en las que son
las hembras primates las que eligen a sus parejas sexuales, que no
pueden imponerse por la fuerza, a pesar del dimorfismo (los machos
son mucho más grandes).
Kay y Voorhies
afirman en (1978, 153): "Los
chimpancés y gorilas, ciertamente, muestran lo que algunos han
llamado pautas de dominio. Ahora bien, entre los monos el dominio se
establece mediante actos de exhibición en lugar de hacerse a
base de agresiones dentro del grupo. Estas actividades
exhibicionistas suelen tenerlas los machos para con los machos y a
menudo su carácter es casi teatral."...
"Aunque el dominio así conseguido puede a veces
llevarse a la práctica en presencia de alimentos, nunca es
ejercido en el campo de la sexualidad. Es significativo que la
jerarquía de dominio de los monos es exterior a las relaciones
macho-hembra. ¿Cuál es, entonces su
función?..."
Aporta
José Luis Moreno en (1997, 44): "Por lo demás, la hembra, según De Waal,
«es libre de elegir si quiere tener o no relaciones sexuales. Si
la hembra no quiere aparearse, no hay nada más que hablar, y
los insistentes corren el riesgo de ser perseguidos no sólo
por la hembra a la que acosa, sino también por las
demás hembras.»"
Según
Kay y Voorhies (1978, 109): "Esta
autora (Sally Linton) afirma que la idea de que los machos
seleccionen y posean con exclusividad a las hembras es una
noción típicamente euroamericana..."
Informa
Meredith F. Small refiriéndose a las hembras bonobos (1996,
115): "Las hembras son las que dirigen
el negocio: sexo y comida -dice Dewaal- creo que es una especie ideal
para feministas."
Afirma Shierley
Strum de los babuinos (1996): "Al ser
más grande y más fuerte, un macho como Belius
podía desplazar con facilidad a una hembra o a un macho
más pequeño..." "... pero por lo visto los machos
más fuertes no podían obtener cuanto deseaban por la
fuerza, tenían que encontrar otros medios..."


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