| 12. Introducción a la literatura paulina y cartas apostólicas |
| CARTA
A LOS ROMANOS. En lo que llamamos el cuerpo central de Pablo a los Romanos, está formado por el resto de la carta, prácticamente completa. Es un escrito sorprendente, que ha cambiado varias veces el itinerario de la historia, provocó la conversión de San Agustín, también fue leída, apreciada e interpretada por Lutero de una manera especial. No es una carta más, estamos ante un gran escrito teológico de Pablo, a una obra cumbre del pensamiento cristiano y universal. Dentro de los escritos de Pablo, parece que éste es el único que conservamos, que dirigió a una comunidad que desconocía. San Pablo no había estado en Roma antes, y no sabe como es la comunidad a la que se dirige. Tiene intención de evangelizar más allá de sus comunidades, quiere predicar donde nadie lo ha hecho antes, de ahí que, con el deseo de ir a España a extender el evangelio, pida ayuda y estancia en Roma, desde donde piensa desplazarse, Rom 15,18-32. Roma sería en este momento la comunidad cristiana más al oeste del Imperio. La intención de Pablo es detenerse en Roma, para seguir su evangelización más al oeste. Este escrito creemos que quiere ser una especie de carta de presentación, aunque su verdadera intención era evangelizar España. La carta, además de una presentación, es una justificación del Evangelio que predica Antes tiene pensado ir a Jerusalén para devolver la colecta recogida a favor de esa iglesia, tal como acordó en la Asamblea de Jerusalén, unos años antes. Recordemos que Pablo salió de Antioquía por la puerta de atrás, su labor misionera sigue siendo puesta en entredicho por muchos, de ahí que busque quitar asperezas a lo que se dice de él, y que seguramente ya había llegado a oídos de los cristianos de Roma. Trata de justificarse y de presentarse. La carta ofrece un contenido apologético, más sereno que otros escritos. De una parte tratará de explicarse en su enfrentamiento con los judíos, y de otra su preferencia por los paganos. La Carta a los Romanos es un escrito que podríamos calificar de ecuménico, de reconciliador. Pablo presenta aquí su evangelio, el sentido de su vida, su razón de ser y vivir. El tono es agradar. El texto de Pablo es largo, y no podemos abordar todas las cuestiones teológicas suscitadas, indagaremos en las principales. En el centro del escrito aparece una demostración temática, con el contenido en la humanidad salvada y la progresión judía hacia el cristianismo. Más tarde, entrará en la demostración apologética, desde el capítulo 6. La existencia liberadora del pecado y la vida en el espíritu. Hay indicios para pensar que Rom 7, 7-8, 1 es una glosa, porque hay una defensa desmedida de la Ley, podría no ser de Pablo, puesto que en su teología está superado; pero también es posible que Pablo aceptara y fuera tan lejos en su argumento. La carta continúa con la esperanza cristiana y el drama final del pueblo judío. En el capítulo 12 iniciamos una exhortación general a cuestiones amplias, no tan polémicas. Podría ser glosa de nuevo el capítulo 13, con esa perspectiva y defensa de la autoridad. Parece ajeno a Pablo, después de haber sido tan perseguido y acosado en sus predicaciones. Esta glosa terminaría en el versículo 7. El final de la carta está en el capítulo 15, tras el análisis de lo fuerte y lo débil, en cuestiones de conciencia y la liberación de la Ley. La carta a los romanos fue bien aceptada, es posible que esta comunidad, que sabemos enfrentada a los judíos unos años antes, con el emperador Claudio, no fuera tan cercana al judaísmo de algunos cristianos como pensaba Pablo. Lo que si es cierto es que esta Carta fue la última en formar parte de la recopilación de las siete Epístolas de Pablo, por lo que tuvo que soportar el añadido de saludos y direcciones. La carta fue conservada por los romanos. Tras la llegada de Pablo a Roma preso, el contacto y las relaciones con Pedro y la comunidad cristiana de la ciudad Imperial fomentaron el deseo de conservar y guardar un escrito largo y profundo. La ejecución y muerte de los apóstoles Pedro y Pablo llenaron de esperanza el escrito, siendo considerado como un testamento. Y en verdad lo fue, pues estamos ante el último escrito de Pablo que disponemos. |
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