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Uno de los principales problemas de seguridad que hay en Windows reside en las excesivas facilidades que da para compartir archivos e impresoras (en algunas instalaciones, incluso puede encontrarse por defecto activado para todos los protocolos). Si no se toman las debidas precauciones, esa facilidad para compartir se puede convertir en un enorme agujero en nuestra seguridad en cuanto conectemos con la Red. Cualquiera que descubra la dirección IP con la que estamos conectados podría acceder a nuestro sistema para realizar cualquier acción: copiar, borrar, añadir ficheros; usar las impresoras conectadas, introducir un troyano o un virus o, en el peor de los casos, usar nuestra máquina para atacar a otras.
Tengo que hacer notar que antes he dicho que cualquiera podría, y quiero decir cualquiera. En su tiempo esta vulnerabilidad de Windows tuvo mucho éxito en el underground (y podría decirse que aún lo tiene, aunque a otro nivel) y existen programas, no precisamente difíciles de encontrar, que permiten la entrada en una máquina con esta vulnerabilidad en un par de clicks. Así que mejor asegurarse de que todo está como debería estar.
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