El aceite de oliva

 

El aceite de oliva es el zumo de la aceituna, obtenido del modo más natural y que a diferencia de otros aceites vegetales, se obtiene por la simple presión de las aceitunas. En el mercado podemos encontrar cuatro tipos de aceite; es importante que sepamos distinguir y apreciar sus cualidades: 

 

Aceite de oliva virgen extra: caracterizado por su sabor y aroma perfectos (acidez inferior a 1 grado).  Ver Denominaciones de Origen (Documento del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).

 

Aceite de oliva virgen: que ofrece un excelente sabor y olor (acidez entre 1 grado y 2 grados).

 

Aceite de oliva: así, a secas, se obtiene mezclando un aceite de oliva refinado (proceso en el que se suaviza el sabor y olor característico de los aceites vírgenes de mayor acidez) con un aceite de oliva virgen, que le aporta el sabor y olor característicos.

 

Aceite de orujo de oliva: es una mezcla de aceite de orujo refinado (aceite obtenido por procedimientos químicos, del orujo o pasta resultante de moler la aceituna, y de aceites de oliva vírgenes.

 

El aceite de oliva y la salud

 

El aceite de oliva es un componente fundamental de la dieta mediterránea, valorada por unos dietistas y médicos de las sociedades más avanzadas por su equilibrio y propiedades beneficiosos para el organismo. Cuenta con múltiples propiedades beneficiosas para la salud que le diferencian de otras grasas: previene la aparición de determinados tipos de cáncer, además atenúa la progresión de tumores. Protege de enfermedades cardiovasculares (arterioesclerosis, infarto de miocardio, formación de coágulos) y colesterol, debido a su contenido en ácidos grasos monoinsaturados oleicos.

Contiene sustancias que retrasan el envejecimiento de los huesos, piel y articulaciones. Cuenta con propiedades beneficiosas para el sistema gastrointestinal: reduce la acidez gástrica, favorece la digestión, regula la composición y secreción biliar, regula el tránsito intestinal, previene las úlceras...

 Destaca por su aporte vitamínico A y E, además de tener otros múltiples efectos beneficiosos: promueve el crecimiento durante la infancia, alarga la esperanza de vida, protege las arterias, estómago y el hígado...

 

El aceite de oliva en la cocina

 

El aceite de oliva destaca por su alta calidad culinaria. Lo ideal es usar dos tipos de aceite de oliva, uno para la utilización en crudo y otro para freír. Los consumidores pueden encontrar una amplia gama de aceites de oliva con distintos matices de color, olor y sabor y que están indicados para distintos platos según el gusto del consumidor: para crudos, para aliñar ensaladas, para mayonesas y en dulcería podemos usar aceite suaves. Para gazpachos, gazpachuelos y ajoblancos son apropiados unos aceite suaves pero con personalidad. Para asados, guisos y tostadas se indican los aceites más fuertes.

 

El aceite de oliva está especialmente indicado para freír por su estabilidad frente al calentamiento. Crece en la sartén o en la freidora, al contrario que otras grasas, lo que supone un ahorro. Despierta los sabores de las carnes, pescados y verduras y no los deja grasientos. Debe mantenerse bien cerrado y alejado de la luz solar para que conserve sus características.

 

Manifiesto por el olivar y el aceite de oliva

Denominaciones de Origen

Obtención, estructura de control y etiquetado

Más información acerca del aceite de oliva

 

Página elaborada por Demetrio Calle

 

Contador 1