- Cisnes: En la historia del Gran Viaje de los elfos se cuenta cómo los teleri fueron finalmente llevados a Eldamar por los Cisnes de Ulmo, tras un largo exilio en Tol Eressëa, la Isla Solitaria. Ossë el Maia fue en busca de los teleri y les enseñó cómo construir una gran flota que pudiera transportar a todo su linaje. Una vez terminados los barcos, los Cisnes de Ulmo, Señor de las Aguas, llegaron procedentes del oeste. Estas brillantes criaturas, del color blanco de la espuma, volaban describiendo grandes círculos alrededor de las naves de los elfos. La majestad de estas aves era casi igual al tamaño y fuerza de las Águilas de Manwë. Mediante muchas y largas cuerdas, los Cisnes tiraron de la gran flota de barcos élficos hasta llevarla a Eldamar. Entonces, enormes y majestuosos, como si no se hubieran dado cuenta de lo realizado y acudieran a alguna llamada salvaje, partieron. Pero, antes de que sus picos indiferentes soltaran los cabos, aquella blanca bandada engendró en los corazones de los elfos un conocimiento de los vientos que soplan en los mares y un dominio de las blancas naves que los surcan. Se dice que, cuando esos elfos escuchan el sonido del mar en la orilla, todavía oyen el batir de las gigantescas alas de los Cisnes. Después de esto, los teleri recibieron el nombre de elfos del mar, debido a la gran sabiduría que los grandes Cisnes les concedieron. En el lugar al que los Cisnes de Ulmo los llevaron, los teleri edificaron una ciudad que se llamó Alqualondë, el «puerto de los cisnes». Allí construyeron los más hermosos barcos de Arda, incluso más hábilmente concebidos que los primeros, y los hicieron con las formas de los Cisnes de Ulmo, con enormes alas blancas y picos de oro y negro azabache.

 

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