Minas Tirith: En las historias de la Tierra Media hay dos fortalezas que reciben el nombre de Minas Tirith. La primera fue edificada por los Altos elfos de Beleriand durante la Primera Edad del Sol. Se alzó en una isla del río Sirion y su historia puede leerse bajo el nombre de dicha isla: Tol Sirion. La segunda, y más conocida, Minas Tirith se encontraba en el país de Gondor durante la Tercera Edad. En el año 2002, cuando la ciudad-fortaleza de Minas Ithil, la «Torre de la Luna», cayó en poder del Nazgûl llamado el rey brujo y fue rebautizada como Minas Morgul, la «Torre de los Espectros», los hombres de Gondor cambiaron el nombre de la torre que les quedaba, Minas Anor, por Minas Tirith, «Torre de la Guardia».
Resultó ser un nombre adecuado, porque durante más de mil años Minas Tirith montó guardia contra las fuerzas del mal que amenazaban con destruir a Gondor completamente. Tras la decadencia de Osgiliath en el siglo diecisiete, esta fortaleza se convirtió en la principal ciudad de Gondor y, durante toda la Tercera Edad, Sauron concentró su mente en destruir aquel último bastión de poder. En 1900, la ciudad fue reforzada al construirse la Torre Blanca, y, nuevamente en 2698, el Senescal Ecthelion I restauró la Torre Blanca y mejoró las defensas de Minas Tirith. Cuando llegó la Guerra del Anillo, Minas Tirith era una formidable fortaleza, construida en siete niveles. Cada nivel se alzaba sobre el anterior y estaban todos rodeados por murallas circulares. Cada una de estas murallas no tenía más que una puerta, pero, por motivos defensivos, cada puerta estaba situada en un lugar diferente que la del nivel inmediatamente inferior, mientras que la Gran Puerta de la muralla principal miraba hacia el este.
Esta ciudad-fortaleza, aparentemente inexpugnable, se alzaba nivel sobre nivel como un gran risco hasta una altura de más de doscientos metros en la muralla del séptimo nivel, que recibía el nombre de la Ciudadela, y dentro de la última muralla de circunvalación se alzaba la Torre Blanca. Tan poderosas eran las defensas de Minas Tirith que hizo falta todo el poder del rey brujo de Morgul para romperlas, y, aun así, no había conseguido más que echar abajo la Gran Puerta de la Muralla Principal, cuando la carga de la caballería rohirrim lo hizo volver a los Campos del Pelennor, donde sus fuerzas fueron destruidas. La salvación de Minas Tirith resultó ser decisiva para la victoria en la Guerra del Anillo y el resurgimiento del Reino Unificado de Arnor y Gondor.