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Escribano: "El que por oficio público estaba autorizado para dar fe de las escrituras y demás actos que pasaban ante él."
Antecedentes:
Los reyes castellanos "concedieron mediante cartas de merced toda clase de oficios notariales, ya de carácter general (notarías de reinos), ya de carácter determinado (notarías de número), o bien de nueva creación (notarías acrecentadas); la concesión raramente era una
dádiva, pues por lo general se hacía mediante el pago de un servicio, unas veces en forma de abono de una suma de dinero (precio), y las más mediante el pago de un canon (renta)".
Estas concesiones reales de oficios públicos, en concreto de los de escribanías, al recaer en personas no idóneas, provocaron un verdadero tráfico de notarías -por renuncia, cesión, donación, venta, arrendamiento, etc- comercio que se fue incrementando a lo largo del siglo XV, alentado y favorecido por la política de acrecentamiento de oficios que tuvo lugar durante el reinado de Juan II (1406-1454).
En el siglo XV subsisten dos modalidades en el nombramiento de los escribanos públicos:
1. Directamente por el rey, que hacía merced del oficio y concedía el signo correspondiente al escribano.
2. Realizados por las propias villas y ciudades, en virtud de los privilegios o costumbre antigua que tenía para ello y que se podía referir tanto a los escribanos de concejo como a los del número.
Los escribanos se dedicaban a lo que hoy se conoce como actividad notarial en el seno de determinados organismos administrativos o corporaciones. A partir de la baja edad media existían, aparte de los escribanos públicos, escribanos propios de la chancillería real, de los consejos, audiencias, etc. Su misión era redactar los acuerdos o sentencias de estos organismos, o sus despachos de órdenes, así como también los Acuerdos y Actas Municipales, testamentarías, compra y venta de terrenos y casas así como el acuerdo ó casación de litigios entre las partes, con presencia de testigos, confirmando su autenticidad y emitiendo las copias y certificados que les fueran requeridos.
En lo que a mi Villa se refiere, el primer protocolo conservado data del año 1601 encontrándose el mismo en el Archivo Histórico Provincial de Santander, existiendo en dicho Archivo protocolos de los diferentes escribanos de la Villa durante el periodo 1601 a 1863.
Es muy interesante la aparición y evolución histórica de los escribanos en Cantabria y para ello remitimos a la obra "Una Aproximación a la Institución Notarial en Cantabria" de Rosa María Blasco Martínez, editado por la Universidad de Cantabria y en lo referente a los escribanos de San Vicente de la Barquera y los protocolos existentes en el Archivo Histórico Provincial de Santander, remitimos a la "Guía" de dicho Archivo cuyo autor es Manuel Vaquerizo Gil, del Centro de Estudios Montañeses.
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Escribanos |
Protocolos |
| Pedro González Ferrero
"El Viejo" |
1601 a 1614 |
| Pedro González Ferrero
"El Joven" |
1624, 1625, 1628 a 1645,
1647, 1649, 1652 |
| Francisco de Montes Vigil |
1654 a 1656, 1661 a 1669,
1671 |
| Antonio Gómez de Lamadrid |
1664, 1665 |
| Juan del Corro Cos |
1665, 1681 |
| Diego de Barreda |
1683 a 1689, 1692 a 1697,
1699 a 1701, 1703 a 1709, 1711 a 1713, 1715 a 1717, 1720 a 1723 |
| Santiago Sánchez de
Movellán |
1684, 1687, 1688, 1698,
1701, 1702 |
| Diego de Puertas Gamonal |
1704 |
| Andrés Díaz de Vargas
Bustamante |
1721 a 1754, 1756 a 1769 |
| Roque de la Maza |
1756 a 1764 |
| Felipe de Puertas Gamonal |
1773 a 1776, 1778, 1780,
1782 a 1784, 1786 a 1788, 1790 a 1804 |
| Pedro Juan de San Juan |
1779, 1780, 1791 |
| Lucas Antonio de la Cuesta
Vega |
1806 a 1826 |
| Juan Antonio de la Cuesta
Vega |
1820 a 1826 |
| Juan del Corro Udías |
1826 a 1847 |
| Juan Angel Corro |
1848 a 1863 |
Escribano
Escribano es quien percibe,
escribano es quien da fe,
escribano es el que escribe
en pergamino y papel.
En protocolos añejos
guarda la historia que ve,
para que un día, a lo lejos,
alguien lo pueda leer.
Así se escribe la historia
así se guarda el ayer,
y como el agua, en la noria,
se coge para beber,
un día, más adelante,
alguien logrará leer,
el legado palpitante
que nos dejó su saber.
Y la historia interesante
de mi Villa, vuelvo a ver,
por una mano que amante
nos la legó en un papel.
Un pergamino rugoso,
una tinta siempre fiel,
el pasado esplendoroso
vuelve de nuevo a su vez.
Escribano que escribiste
en pergamino y papel,
nunca sabrás lo que hiciste
al reflejar ese ayer.
Rafael Sánchez Ortega ©
29/Dicbre./02

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