| Pedralba de Sanabria es un pueblo situado en el noroeste de la provincia de Zamora, hace unos años los cultivos del centeno y los pastos ocuparon las mayores extensiones, en la actualidad los terrenos más fértiles se destinan al cultivo de patatas, verduras y legumbres. Entre los productos típicos de Sanabria destacan: las setas, habones, merujas, embutidos y las truchas. Felipe II, Fernando III y Alfonso XIII tenían una especial predilección por las truchas del Lago de Sanabria. Alejandro Dumas, en uno de sus viajes escribió la siguiente receta; Se toma una taza de aceite, una de agua, dos cucharadas de vinagre, perejil, ajo picado, sal y pimentón, una vez bien mezclado, se enciende una fogata en la orilla del lago y se añade esta salsa sobre la trucha recién pescada. Miguel de Unamuno reconoce que se quedo extasiado la primera vez que vio el lago y que se inspiro en el, para escribir; San Manuel, Bueno Mártir: Espejo de soledades, el lago recoge edades de antes del hombre... Además del Lago, los pueblos de Sanabria tienen atractivos suficientes para visitarlos, según la época del año. En primavera la naturaleza exhibe una amplia variedad de colores, en verano por la noche baja la temperatura y sopla una suave brisa bajo un cielo estrellado. Con la llegada del otoño, las hojas de los árboles adquieren vistosas tonalidades, en invierno la nieve envuelve el paisaje bajo su manto blanco. Por tierras de Sanabria, el camino sanabrés que atraviesa Pedralba discurre entre montañas erosionadas de suaves cumbres, flora autóctona: Genista sanabrensis y Geranium bohenicum, viviendas centenarias, molinos, fuentes de aguas cristalinas y frondosos bosques de árboles milenarios. Sanabria reúne multitud de paisajes majestuosos, los incendios en verano destruyen en un instante lo que la naturaleza forja durante años, tras ellos se esconden los intereses económicos de ciertas personas sin escrúpulos, se debe cuidar y proteger la naturaleza para que la comarca sanabresa nos siga deleitando con sus paisajes, leyendas, tradiciones y la hospitalidad que forma parte de la esencia inconfundible de este apacible y fascinante rincón de Zamora. |