Su tío, administrador civil del fuerte, encomendó su educación a los libros de aventuras. Le contagió su afición por la lectura. Él era un gran lector. Date cuenta de que él y mi madre habían nacido en la isla de Lobos, hijos del farero, los únicos habitantes allí. Mi abuelo era un farero muy culto, siempre hubo en mi familia una gran afición a la lectura. ¿Y qué otra cosa iba a hacer yo en el desierto? Jugar y leer. Me fascinaban los libros de aventura de Stevenson, Conrad, Julio Verne. Sin escuela. No, no había escuela ni bachillerato, mi tío me daba toda clase de libros, no sólo novelas. Así que cuando Alberto Vázquez-Figueroa, adolescente, pensó por vez primera en su futuro, tuvo que embarcar rumbo a la civilización, de vuelta a Santa Cruz de Tenerife. Tenía una preparación muy superior a la de cualquier chico de mi edad en cuanto a filosofía, historia, literatura, geografía y así, pero también unas carencias tremendas en matemáticas, latín.... Tuvo la suerte de compensar unas con otras, en un curso de escuela con los curas. Debía de sentirse como un mono de atracción, el muchacho del desierto. Muy extraño, tenía que usar un zapato cuatro números mayor porque mis plantas eran un puro callo; negro renegrido, flaco. Sigo siendo un bicho raro, pero nunca me ha preocupado lo que la gente piense de mí, me preocupa mi felicidad. Pasado un tiempo se metió a nadar y entró en el equipo de España de natación; luego se presentó a profesor de buceo, aprobó, se enroló con Cousteau dos años. Mas tarde fue monitor del Centro de Investigaciones y Actividades Subacuáticas y profesor de buceo del buque escuela Cruz del Sur.
Me hice periodista por eso, me metí en las guerras y revoluciones de Guinea, Chad, Congo, República Dominicana, Bolivia, Guatemala., aprendí a ver el mundo desde otro punto de vista. En la Vanguardia, con 27 años, llegó a ser el periodista joven mejor pagado del país, una fortuna, y también llegó a ser el periodista más muerto de hambre. Se la jugó la política, una y dos veces consecutivas, por ponerse del lado de quienes se sublevaban al poder. Los cambios son necesarios, acostumbrarse a algo, por muy bueno que sea, a la larga produce insatisfacción. Me pagaban mucho, me creía la mamá de Tarzán, pero lo que yo deseaba en el fondo, que era ser escritor, lo estaba desperdiciando. Tenía 40 años, además de tantos reportajes, llevaba plasmando sus sueños en páginas desde los 16. Pero esta vez se empeñó, lo dejó todo escribió Ébano y, en tres meses, subió en la lista de ventas. La gente se empeñó en que aquella novela le gustaba y todo se disparó. ¿Por qué? No lo sé. La línea entre el éxito y el fracaso es muy sinuosa. Hasta hace seis años... dedicaba mi tiempo en tomar el sol en
la piscina, no dar más golpe que escribir cuando me apetece, unos libros que me
pagan maravillosamente; rodeado de mis hijos, feliz, con mi mujer y mi barquito
de paseo y mis partidas de dominó cada tarde, y ningún problema en el
horizonte. Pero un día hizo un dibujo y descubrió que el agua, impulsada 700
metros en el vacío, se desalinizaba. Si entonces había logrado una posibilidad
entre cuatro millones (es decir, vivir de las novelas), por qué ahora no iba a
conseguir una probabilidad de éxito entre el millón, que así se lo plantearon
los ingenieros que estudiaron su idea. Se hipotecó, se enfrentó al mundo
intentando demostrar su razón: Ahora soy 200 millones de pesetas más pobre,
pero también más feliz. Estamos a punto de darle a Jordania y a Palestina un río
de agua dulce gratuito. En Almería ya se está construyendo la
primera planta desaladora de España.. Doscientos millones para pagar patentes y estudios y
montar la compañía Desaladora AVF.
Ahora quiero conseguir que en lugar de morirse ocho niños al minuto por falta de
agua, mueran sólo cuatro, y que la gente riegue y viva menos contaminada. Si no lo hubiera intentado, entonces sí lo
hubiera perdido todo, empezando por la fe en mí mismo, por no haberle echado los
cojones suficientes, con perdón. Estos seis años de lucha y de sueños no me los
quita nadie, aunque nadie me devuelva los 200 millones.
Sería una buena alternativa para el Plan Hidrológico Nacional. Un par de novelas. Un contrato por dos libros sería suficiente para recuperar, si yo renunciara al dominó de todos los días... Tiene el récord de escritura en un fin de semana: un fin de semana, una novela. Normalmente le lleva escribirlas entre 15 días y un mes, Talento e imaginación, es lo único que tienes que poner de tu cosecha: todo lo demás está en el ordenador. Hay que saber usarlo, si quieres sinónimos, o palabras más bellas: el ordenador puede enriquecer la novela hasta donde a ti te dé la gana. Dos vicios le quedan en la vida, la escritura y las mujeres. Me divierto como un enano, me río con los personajes, con lo que les pasa. La novela me cuenta las cosas. Mi mujer va leyendo lo que escribo y me pregunta, y ahora qué pasa: y yo qué sé. Yo he sido muy mujeriego, perdía más tiempo organizando mi vida sexual que escribiendo libros, si no fuera por el sexo en lugar de haber publicado casi 80 libros, podrían ser 160; en lugar de haber vendido 15 millones de ejemplares en España, podrían ser 30. Pero tengo sesenta y tantos años y mi mujer ya no está por la labor. Sí, con ella asenté la cabeza. Ella es, apasionada, lo cual ya te compensa. Claro que si me dejaran echar unas canas al aire todavía lo intentaría". El 90% de la humanidad pretende ser más listo y más serio de lo que es. Yo he descubierto que es mucho más efectivo parecer tonto y frívolo sin serlo claro esta. En Venezuela hay una expresión: navegar con bandera de pendejo. Ya me gustaría a mí poder seguir siendo frívolo y beneficiarme a señoritas estupendas toda la vida. El que yo sea capaz de meterme en una guerra o enfrentarme a una orca no está reñido con la sensibilidad. El valor no quiere decir darte cachetadas con la gente, yo no he tenido que pegarme con nadie en toda mi vida. Pero si por tu profesión te toca meterte donde se pegan tiros, lo haces, y pasas miedo: yo he pasado pánico, y me he quedado sordo, y he tenido mil accidentes. Y luego puedo llorar en las películas. El macho no es ese señor cachas que…, la mayoría de esos cachas luego son maricones. Ésta es mi forma de ser, viajo en primera y llevo mi filete empanado y mi tortilla, y si me convierto en uno de los diez hombres más ricos del planeta, con esto del agua, seguiré jugando la partida de domino con los mismos. En una ocasión un viejo indio que había vivido en la civilización le dijo: Los blancos consideran que su civilización es mejor que la nuestra, tan sólo porque han descubierto más cosas. Pero lo más importante, saber convivir en paz, aún no lo han descubierto... Tampoco han descubierto que nada de lo que tienen vale tanto como ser libre... No pertenezco a ningún partido político porque quiero seguir teniendo la libertad de decir lo que pienso y hacer las críticas que me parezcan oportunas. No sabría vivir de otra manera. .Vivir del Viento, es una de las ultimas novelas de Alberto Vázquez Figueroa. Sobre ella comenta:
¿Y quién se beneficia? En California existe una ley donde la electricidad producida allí no se puede vender a más de doscientos cincuenta euros/megavatio, pero la electricidad producida por energía eólica estaba también altamente subvencionada. Entonces Enron que dominaba el mercado eléctrico lo que hizo fue que, como no le interesaba vender energía en California, mandó la energía a Oregón y dijo que había carencia de energía -fueron los famosos apagones de California de hace unos años-. Se la enviaban a su propia empresa en Oregón, la pasaban por los parques eólicos de California y la volvían a vender diez veces más cara al consumidor. Enron construyó así un imperio basado sólo en el fraude eléctrico. Además era la empresa que más alto cotizaba en Bolsa, así que cuando esto se descubrió, la Bolsa se desplomó y por poco, toda la economía norteamericana se va al traste. Pues aquí, lo mismo. Existe una gran mentira que se está dejando crecer.
A la Deriva En la tranquila isla de
Lanzarote la policía suele investigar pocos casos de asesinato. Pero un día
se encuentra a un matrimonio degollado en su cama. Ambos eran científicos,
entregados a la investigación y a una vida pacífica y solitaria. El número de ejemplares vendidos de sus obras, supera los 30 millones. Varios de ellos han sido llevados al cine: Ébano, Manaos, Tuareg y La Iguana.
Rottweiler dirigida por el realizador, Brian Yuzna, es una visión futurista de la novela de Alberto Vázquez Figueroa. En la historia un joven, interpretado por William Miller, se verá perseguido por un perro robot con mandíbulas metálicas. Basada en la novela El Perro de Alberto Vázquez Figueroa.
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