MOLINOS DE AGUA

La invención de los Molinos y de la maquinaria apta para la molienda de cereales se considera una de las conquistas tecnológicas más significativas en la historia del género humano. La explotación de una energía de la naturaleza; el agua, con el fin de sustituir el trabajo físico de los hombres o de los animales señala un avance cultural pero también socio-económico. Algunas descripciones de Plinio, demuestran que el molino de agua era bien conocido en el mundo romano clásico. Los molinos se construían en los alrededores de un río, abriendo un canal paralelo, de manera que el caudal de agua fuese controlable.
Una vez que el agua llega mediante un canal al molino, al caer desde varios metros de altura, golpea con fuerza en el rodezno  y éste a su vez, hace girar la piedra superior, la piedra inferior era fija, entre ambas piedras existían unas estrías que se desgastaban por el uso y se tenían que cincelar periódicamente.
El centeno se almacenaba en la Trimuella de madera, situada en la parte superior, cayendo lentamente en un agujero, en el centro de la piedra.
Para obtener  harina de buena calidad, el molinero utilizaba un tornillo con manivela, que al girarlo producía la separación en unos milímetros de las piedras que molían el cereal, de esta forma se conseguía distinto grosor en el harina molida. El grano, depositado en la trimuella se vertía a un canal que gracias a la vibración hacía caer de forma continua y pausada el grano al círculo central de la muela superior. La separación entre las dos muelas era mayor en la parte central, por donde iba entrando el grano, e iba disminuyendo hacia el exterior, por donde salía la harina. Alrededor de las piedras se colocaban los cambeiros, una estructura de madera de forma cilíndrica que impedía que la harina se derramase. La estructura de madera, desde la canal de entrada del grano, hasta la tarabiella (palo de madera que se movía según la velocidad de la piedra), se sometía a un movimiento vibratorio, que ayudaba a la entrada del grano y a verter la harina en el  farneiro (recipiente de madera, donde se recogía para su posterior envasado en sacos).
La harina era aprovechada para dársela diluida en agua a los animales o bien mezclada con harina de trigo para hacer  pan en el horno. En una artesa de madera, conocida con el nombre de masera, se mezclaba con agua, levadura y sal y se obtenía la masa del pan, reservando una pequeña parte de esta durante ocho días, transcurridos los cuales se envolvía con harina, realizando las funciones de levadura; era lo que se denominaba   masa madre.

Una vez hecha la masa se deja reposar, antes de cocerla en el horno, calentándose a base de leña. Las hogazas se introducían con la pala, instrumento realizado en madera y con un mango de gran longitud para poder alcanzar el fondo del horno.Para evitar que se quemara el pan con la brasa del fuego, se barría éste con escoba natural, disminuyendo a la vez la temperatura de la baldosa que era de barro cocido.Para empujar la brasa hacia la boca se empleaba una herramienta de madera en forma semicircular y provisto de mango largo. El rescoldo se apartaba hacia derecha o izquierda para poder hacer llama y ver si el pan estaba cocido, a la vez que se mantenía constante la temperatura.Una vez realizada esta operación, se barría el horno con la escoba mojada. Cuando estaba en su punto se extraía con la pala dando por finalizada la hornada, la primera hogaza o bolla se repartía entre los numerosos chiquillos que jugaban en los alrededores. Hoy en día, los viejos molinos de Sanabria, y los hornos son mudos testigos del paso del tiempo. En Pedralba tres molinos han sido restaurados en su totalidad con fondos propios del Ayuntamiento, y aportaciones de la Junta y de Adisac.Uno de los hornos se ha reformado y en la actualidad es una vivienda en alquiler. Sirva de recuerdo al esfuerzo, de aquellos hombres y mujeres que con su esfuerzo contribuyeron al desarrollo de Sanabria.

Historia de un Molino de Agua


1