El Negrillo
En la ultima década, los Negrillos(Olmos); casi han desaparecido en Sanabria muchos de ellos morirían de viejos, si se hubiesen tratado contra la enfermedad de la grafiosis que aplicaron un equipo de científicos en los Paises Bajos. El tratamiento integral, compuesto por métodos mecánicos, biológicos y químicos, dio resultados altamente positivos. Desde 1998 hasta ahora la situación de la enfermedad se ha agravado de forma considerable y, posiblemente, no tenga solución.
La falta de tratamientos ha acelerado el proceso y el deterioro completo de muchos de los Negrillos de Sanabria.
La lucha contra la grafiosis se ensayo en Holanda, en varios frentes: procurar que el insecto portador del hongo que produce la grafiosis, el coleóptero Scolytus, no llegué hasta el árbol; que los que lograban llegar al árbol no pudiesen infectarlo y que los árboles afectados no pudiesen contaminar a otros. El plan de lucha era todo un ejemplo de estrategia de utilización de medios mecánicos, biológicos y químicos. Para evitar la llegada del insecto al árbol se utilizaban trampas en las que se colocaban feromonas artificiales (compuestos similares a los segregados por los insectos para atraer a otros y reproducirse). Se colocaban en otros árboles y en troncos cortados y especialmente preparados para ello. Como era imposible evitar que muchos insectos lograse llegar al árbol, se mantenía un control sobre las copas más altas -el lugar por donde el insecto comenzaba su colonización y puesta de huevos y, por tanto, el contagio con el hongo de la grafiosis-. Una vez detectado se realizaban podas controladas para evitar que llegase al tronco -si lo hacía el árbol estaba condenado-. En esos casos los troncos eran tratados con sistema de anillados -cortes alrededor del tronco con una profundidad medida- para evitar que el hongo llegase a las raíces desde la parte alta y contaminase, vía radicular, otros ejemplares. Otro sistema empleado, que dio resultados, fue la utilización de unas avispillas criadas en laboratorio, que localizaban las larvas de los Scolytus, taladraban la corteza con su aguijón hasta dar con ella, le dejaban caer un huevo que, al convertirse en larva, se comía la larva del insecto dañino. Se soltaron cerca de un millón de avispillas cada año. El objetivo fundamental era evitar que el insecto pudiese reproducirse.
Uno de los problemas fundamentales se presentaba cuando los árboles estaban contaminados hasta la raíz y contagiaban a otros ejemplares por esa vía. El árbol contaminado moría de forma muy rápida, excepto la variedad Ulmus minor que es más resistente. Se hicieron campañas de zanjas de hasta dos metros de profundidad para eliminar las conexiones de raíces entre diferentes árboles. Este método ofrecía resultados del 100%.
En 1997 se descubrió una vacuna, que inocula un agente patógeno debilitado a olmos sanos, todos ellos resistieron el ataque de la enfermedad, ya que la vacuna consigue aumentar las defensas del árbol contra la grafiosis. Los científicos afirman que con la aplicación de los tratamientos que estaban en marcha y la vacuna se habría garantizado el control de la enfermedad y su no extensión.
Para evitar que el coleóptero Scolytus infectara el olmo se utilizaron diferentes métodos.
1: Se colocaron trampas para insectos impregnadas de feromonas para atraer a los insectos, tanto en los árboles del bosque como en troncos cortados. El recuento de los ejemplares atrapados ofrecía datos fiables de la evolución de la población de este insecto.Gracias a estas trampas se comprobó que la lucha contra el insecto era la adecuada, ya que su presencia descendió en más de 80% en dos años.
2: Los científicos descubrieron la existencia de varias especies de parasitos -que matan a la especie en la que se hospedan- que ponían sus huevos sobre las larvas de los portadores del hongo de la grafiosis y que, al crecer su propia larva, se comía a la del insecto maligno. Criaron en laboratorio millones de estos insectos, a los que se llamaba coloquialmente avispillas, ya que se trataba de avispas muy pequeñas que eran criadas en los laboratorios antes de soltarlas junto a los olmos para que pudiesen hacer su trabajo: llegar al árbol infectado, localizar las larvas de Scolytus bajo la corteza, utilizar su aguijón como taladro para llegar a la larva, poner un huevo sobre ellas y marcharse a buscar más larvas a las que parasitar.
3: Ante el objetivo de evitar que los insectos lleguen a los árboles hubo que utilizar insecticidas y vacunas para aquellos que lograban romper el cerco. En algunas ocasiones se lanzaron vía aérea sobre el bosque.
Resultados: Los resultados de los diferentes tratamientos fueron rápidos y positivos. Según los datos de los investigadores, en el último año llegó al 100%. La universidad de Jaén inyecto la vacuna en 173 Olmos en la localidad de Alcoy con excelentes resultados. Con la utilización de vacunas y una adecuada reforestación, se habrían salvado la mayoría de los Negrillos en Sanabria.
Es necesario aplicar esta especie de vacuna en los Negrillos, castaños y chopos de muchos pueblos de Sanabria. En el caso de los castaños, la catástrofe podría ser mayor aún que la del olmo, porque la enfermedad del chancro conocida como el "cáncer del castaño", se sumaría a otro mal, la tinta, que destruye las raíces.La enfermedad esta empezando, Si se actúa a tiempo, se puede evitar que el castaño sufra la catástrofe que hace unos años arrasó al Negrillo. De no atajar estas enfermedades, en pocos años podrían desaparecer infinidad de árboles en Sanabria.