Las Cosas no siempre son lo que parecen
Dos Angeles viajeros se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirle a los Angeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En vez de ser así, a los Angeles le dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro suelo, el Angel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el Angel más joven preguntó ¿por qué?, el Angel más viejo le respondió;
Las Cosas no siempre son lo que parecen.
La siguiente noche, el par de Angeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los Angeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso. Cuando amaneció, al siguiente día, los Angeles encontraron bañados en lágrimas al Señor y a su Esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero, yacía muerta en el campo. El Angel más joven estaba furioso y preguntó al Angel más viejo, ¿cómo pudiste permitir que esto hubiera pasado? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo tú lo ayudaste; el Angel más joven le acusaba. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.
Las Cosas no siempre son lo que parecen.
le replicó el Angel más viejo. Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, yo sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría. Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le di a la vaca en su lugar.
Las Cosas no siempre son lo que parecen.Algunas veces, eso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan.
Las Tres Rejas
Un joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:
- Escucha maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia....
- ¡Espera! - lo interrumpe el filósofo - ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
- ¿Las tres rejas?
- Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
- No. Lo oí comentar a unos vecinos.
- Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
- No, en realidad no. Al contrario....
- ¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
- A decir verdad, no.
- Entonces -dijo el sabio sonriendo- si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
Cielo-Infierno
Un samurai fue a ver al Maestro Zen Hakuin y le preguntó:
¿Existe el cielo?¿Existe el infierno?¿Dónde están? ¿Por dónde puedo entrar? Era un guerrero. Los guerreros sólo conocen dos cosas: La vida y la muerte. Él no había venido a aprender ninguna doctrina; sólo quería saber donde estaban las puertas, para poder evitar el infierno y entrar en el cielo.
Hakuin le respondió de una manera que sólo un guerrero podía entender: ¿Quién eres?, le preguntó Hakuin.
Soy un samurai, le respondió el guerrero, hasta el emperador me respeta.
Hakuin se rió y contestó ¿Un Samurai, tú?. Pareces un mendigo.
El orgullo del samurai se sintió herido y la ira nublo su mente, olvidó para que había venido, desenvaino su espada con intención de matar a Hakuin cuando éste añadió:
Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, te abren la puerta.
Inmediatamente el samurai entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto y se inclino haciendo una reverencia ante el maestro. Hakuin dijo: Esta es la puerta del cielo.
La mente es el cielo, la mente es el infierno y la mente tiene la capacidad de convertirse en cualquiera de ellos. Pero la gente sigue pensando que existen en alguna parte, fuera de ellos mismos.
El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento las puertas se abren... en un segundo se puede ir del cielo al infierno, del infierno al cielo.
Si buscas en tu interior, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida. Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo que hay en ti.El Naufrago
El único sobreviviente de un naufragio llego a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.
Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.
Entonces un día, después de buscar alimento por la isla, regresó a su casa para encontrar su cabaña envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido, lo había perdido todo. Quedó anonadado de tristeza y rabia. Dios, ¿cómo pudiste hacerme esto?, se lamentó. Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. habían venido a rescatarlo. ¿Cómo supieron que estaba aquí?; preguntó el naufrago a sus salvadores.
Vimos su señal de humo, contestaron ellos.
Es fácil descorazonarse cuando las cosas van mal,
pero no debemos desanimarnos
aún en medio del dolor y el sufrimiento.
Recuerda la próxima vez que tu cabaña se vuelva humo,
que puede ser la señal de que la ayuda viene en camino.Puede Ser
Un granjero vivía en una pequeña y pobre aldea. Sus paisanos le consideraban afortunado porque tenia un caballo que utilizaba para labrar y transportar la cosecha. Pero un día el caballo se escapó. La noticia corrió pronto por el pueblo, de manera que al llegar la noche, los vecinos fueron a consolarlo por aquella grave pérdida:
¡Qué mala suerte has tenido!. La respuesta del granjero fue un sencillo
Puede ser. Pocos días después el caballo regresó trayendo consigo dos yeguas salvajes que había encontrado en las montañas. Enterados los aldeanos acudieron de nuevo, esta vez a darle la enhorabuena y comentarle su buena suerte, a lo que él volvió a contestar:
Puede ser. Al día siguiente, el hijo del granjero trató de domar a una de las yeguas, pero está lo arrojó al suelo y el joven se rompió una pierna. Los vecinos visitaron al herido y lamentaron su mala suerte; pero el padre respondió otra vez:
Puede ser. Una semana más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejercito. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Al atardecer, los aldeanos que habían despedido a sus hijos se reunieron en la taberna y comentaron la buena estrella del granjero, más este, contesto nuevamente:
Puede ser.La Sospecha
Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho-exactamente como un ladrón. Observo la expresión del joven-idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar-igual a la de un ladrón. En fin todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto. Pero mas tarde, encontró su hacha, y después cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes de los de un ladrón.
Alzar la Voz
Primero vinieron a por los comunistas, y yo no alcé mi voz... porque no era comunista. Luego vinieron a por los judíos, y yo no alcé mi voz... porque no era judío. Luego vinieron a por los sindicalistas, y yo no alcé mi voz... porque no era sindicalista. Luego vinieron a por los católicos, y yo no alcé mi voz... porque no era católico. Y entonces vinieron a por mí, y para entonces no quedaba nadie que alzara la voz... P. Martín Niemöller
Buda Cristiano
Un monje budista visitó la universidad de Tokio. Cuando regresó al monasterio, le pregunto al maestro si alguna vez había leído la Biblia cristiana. No respondió el maestro, Por favor léeme algo de ella. El monje abrió la Biblia en el Sermón de la Montaña, y empezó a leer. Al terminar su lectura el maestro permaneció en silencio durante un tiempo y dijo Quien haya pronunciado estas palabras es un ser iluminado, ¡lo que acabas de leerme es la esencia de lo que he tratado de enseñarte!.El Discípulo
Tu lenguaje, Señor, es muy sencillo, mas no así el de tus discípulos que hablan en tu nombre.
Yo comprendo la voz de tus alas y el silencio de tus árboles.
Comprendo la escritura de tus estrellas con que nos explicas el cielo.
Comprendo la líquida redacción de tus ríos y el idioma soñador del humo, en donde se evaporan los sueños de los hombres.
Yo entiendo, Señor, tu mundo, que la luz nos describe cada día con su tenue voz.
Y beso en la luz la orilla de tu manto. El viento pasa enumerando tus flores y tus piedras.
Y yo, de rodillas, te toco en la piedra y en la flor. A veces pego mi oído al corazón de la noche para oír el eco de tu corazón.
Tu lenguaje es sencillo, mas no así el de tus discípulos que hablan en tu nombre.
Pero yo te comprendo, Señor.Rabindranath Tagore
La Mente de Piedra
Hakuin, un maestro chino Zen, vivía solo en un pequeño templo rural. Un día aparecieron cuatro monjes viajeros y pidieron permiso para encender en su patio un fuego junto al cual calentarse. Mientras preparaban la fogata, Hakuin los oyó discutir sobre la subjetividad y la objetividad. Hakuin se les reunió y dijo: -Ahí hay una gran piedra. ¿Consideráis que esta dentro o fuera de vuestra mente? Uno de los monjes respondió: -Desde el punto de vista del budismo, todo es una objetivación de lo mental, así que yo diría que esa piedra esta dentro de mi mente. -Has de sentir la cabeza muy pesada -observó Hakuin- si andas llevando en tu mente semejante piedra.
Tiempo de Morir
Hakuin, el maestro del Zen, desde pequeño fue avisado de que su maestro poseía una preciosa taza de té, de rara antigüedad. A Hakuin se le rompió accidentalmente esta taza, y se quedo muy perplejo. Oyendo los pasos del maestro que se acercaba, ocultó tras de sí los pedazos de la vasija. Cuando apareció el maestro, Hakuin le preguntó: -¿Por qué hay que morir? -Es lo natural -respondió su Maestro-. Todo debe morir y tiene un determinado tiempo de vida. Hakuin, mostrando la vasija despedazada, explicó: -A tu taza le había llegado el tiempo de morir.
Mahatma Gandhi
Una madre llevó a su hijo ante Mahatma Gandhi e imploró: Por favor, Mahatma, inste a mi hijo a no comer azúcar. Gandhi, después de una pausa, pidió: tráigame a su hijo de aquí a dos semanas.
Dos semanas después, ella volvió con el hijo. Gandhi miró bien profundo en los ojos del muchacho y le dijo: No coma azúcar.
Agradecida, pero perpleja, la mujer preguntó: ¿Porqué me pidió dos semanas? ¡Podía haber dicho lo mismo antes!.
Y Gandhi respondió: Hace dos semanas atrás, yo estaba comiendo azúcar.
La Sandalia
En cierta ocasión, mientras Gandhi estaba subiendo a un tren, una de sus sandalias se cayó a la vía. Gandhi y sus acompañantes trataron de recuperarla, pero sin éxito pues el tren ya se había puesto en marcha. Ante la sorpresa de todos, Gandhi con total calma descalzó su otra sandalia y la arrojó igualmente a la vía. - ¿Por qué has hecho esto? - le preguntaron - El pobre hombre que encuentre la sandalia tirada en la vía - contestó - de esta manera tendrá ahora un par que pueda usar.
Dios Habla Contigo
(Canto Indígena Cherokee)Un hombre susurró: Dios, habla conmigo
Y un Ruiseñor comenzó a cantar
Pero el hombre no oyó.
El hombre repitió: Dios, habla conmigo
Y el eco de un Trueno se oyó
Más el hombre fue incapaz de oír.
El hombre miró alrededor y dijo: Dios, déjame verte
Una Estrella brilló en el cielo
Pero el hombre no la vio.
El hombre comenzó a gritar: Dios, muéstrame un milagro
Un Niño nació
Mas el hombre no sintió el latir de la vida.
El hombre comenzó a llorar y a desesperarse: Dios, tócame y déjame saber que estás aquí conmigo...
Y una Mariposa se posó suavemente en su hombro
El hombre espantó la mariposa con la mano y desilusionado
Continuó su camino, triste, solo y con miedo.Los Símbolos
Cuidado, porque los símbolos se pueden transformar en trampas.
En el libro Cántico para Leibowitz todo pasa en un futuro distante, mil años después de que la actual civilización ha sido destruida. Sus habitantes usan antiguos cables de computadora enrollados en el cuello, porque, dice la tradición, esos cables contenían sabiduría.
Jorge Luis Borges también habla de la transformación de los símbolos: la cruz, un instrumento de tortura, se volvió un instrumento de fe. Una flecha asesina ahora indica una dirección.
Una leyenda Zen cuenta la historia de un maestro que siempre mandaba a atar a su gato, que perturbaba la meditación de los discípulos. El tiempo pasó, y el maestro murió. El gato también murió, y trajeron otro. Cien años después, alguien escribió un tratado, sobre la importancia de tener un gato atado durante una meditación.
No hay nada nuevo bajo el Sol
Si usted encuentra que está sufriendo, o desesperado, o aterrorizado, en fin, si usted halla que todo lo bueno o lo malo de la vida solo le pasa a usted, recuerde a Salomón:
Generación va y generación viene, más la Tierra permanece siempre igual. El Sol se levanta, y se pone el Sol, y vuelve a su lugar y nace de nuevo. Lo que fue y lo que ha de ser, lo que se hace, eso se volverá a hacer. No hay nada nuevo bajo el Sol.
Salomón decía esto hace 3.000 años atrás, pero no para hacer que nos sintiésemos inútiles o repetitivos. Su intención era mostrarnos que, en ningún momento, estamos solos. Si Dios hizo que todas las generaciones anteriores encontrasen su rumbo, hará lo mismo por cada uno de nosotros. Al final, Él tiene milenios de experiencia con nuestros problemas.Texto en la Tumba de un Obispo en Webminster
Cuando era joven y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo. Según fui envejeciendo y aprendiendo, descubrí que el mundo no quería cambiar, así que convertí mis objetivos en más modestos e intenté cambiar solo mi país. Pero, ay, también parecía inamovible. Cuando llegué a la vejez, en un último y desesperado intento, me conformé con intentar cambiar únicamente mi familia, los más cercanos a mí, pero ellos tampoco querían. Ahora, en mi lecho de muerte, de repente comprendo : Si tan sólo hubiera intentado cambiarme a mi mismo, tal vez siguiendo mi ejemplo mi familia hubiera cambiado. Mediante su inspiración y aliento, es posible que hubiera sido capaz de cambiar mi país y -quien sabe - tal vez incluso hubiera podido cambiar el mundo.
El polvo de la Tierra
El capítulo dos del Génesis afirma que Dios formó al hombre del polvo de la tierra. El profesor E. Slosson, analista químico de Washington asegura que estas simples palabras tienen el más profundo significado científico, pues el polvo de la tierra. contiene exactamente 14 de los 92 elementos químicos conocidos por la ciencia, y el cuerpo humano está compuesto precisamente de los mismos 14 elementos que integran la tierra.
PARTE II»CASUALIDAD PARTE III »INTUICION PARTE IV»ANECDOTAS