Según las Sagradas Escrituras, Jesús
y sus discípulos celebraron la Ultima Cena el Jueves Santo, el día antes de la Pasión y
muerte del Señor. Una tradición cuenta que fue confiado a San Pedro quién lo tenía en
Antioquía y después en Roma. Según la misma tradición, San Pedro y 23 Papas que
le siguieron guardaban el Cáliz como un gran tesoro y lo utilizaban para celebrar la
Santa Misa. El último Papa en usar el Cáliz en la antigüedad sería Sixto II (243-258).
Según una tradición, antes de morir martirizado bajo el emperador Valeriano, este Papa
le confió al diácono San Lorenzo, uno de los siete diáconos de Roma, de origen
Español.
San Lorenzo también murió mártir, pero antes pudo enviar el Cáliz a sus padres en España. El Cáliz estuvo en Huesca hasta el 711 d.C., cuando los musulmánes invadieron España. Para protegerlo, el Cáliz fue enviado al monasterio de San Juan de la Peña, en los Pirineos. Allí estuvo escondido en la pared del monasterio durante 400 años. En esta epoca se propagaron por Europa diferentes leyendas sobre el Cáliz de la Ultima Cena, escondido por unos monjes en las montañas. Varias leyendas famosas ubicaban la reliquia en el occidente de Francia y el norte de España. En 1399, Martín el Misericordioso regía un territorio que incluía San Juan de la Peña. Martín le pidió a los monjes que le enviasen el Cáliz a su corte, en Zaragoza. Al morir Martín en 1410, el trono y el Cáliz pasaron a Alfonso V quién, en 1437, llevó tanto su corte como el Cáliz a la ciudad de Valencia. Ante el avance de las tropas de Napoleón sobre Valencia, en 1809, el Cáliz fue llevado, para salvarlo, a las Islas Baleares, hasta el 1812. Durante la Guerra Civil Española, que comenzó en el 1936, las Iglesias eran con frecuencia atacadas por los republicanos. El Cáliz fue envuelto en seda y escondido, hasta que, en 1939 se devolvió a la catedral y fue puesto en un lugar de honor, lugar donde continua en la actualidad. En 1982, el Papa Juan Pablo II visitó Valencia y celebró la Santa Misa con el Cáliz de la Ultima Cena. El Cáliz se puede visitar en la Catedral de Valencia donde se guarda en un relicario de oro, en una hermosa capilla gótica. La Santa Misa se celebra cada día a las 9:30 de la mañana y, después, los peregrinos pueden acercarse a venerar el Cáliz.