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Los
hinchas de Alem
"LLORAN
COMO MUJERES LO QUE NO SUPIERON DEFENDER COMO HOMBRES"
Muchas situaciones
en la Argentina recuerdan a aquella vieja historia del último rey
moro que llora al tener que abandonar su querida Granada: Llora como mujer
lo que no se supo defender como hombre (dejando en el ejemplo, claro está,
todo tipo de discusión sexológica/sexista o lo que fuere).
Tocar los
"intereses" de un grupo, siempre acarrea reacciones de otros
grupos que, vinculados comercialmente o por otras distintas conveniencias,
intentan, la mayoría de las veces con endebles -cuando no falsos-
argumentos defender lo indefendible.
Y hay que ser muy hombre (hablando genéricamente, claro) para dar
la cara y sostener una posición respecto un cuestionamiento en
el que nada se tiene que ver, y en la que solo tiene que ver, el cumplimiento
de un deber, periodístico o social, o el que fuere, y sobre todo,
teniendo en cuenta los intereses de la comunidad.
Y hay que ser muy hombre, o muy mujer para "bancarse" desde
cartas documentos hasta agresiones físicas o morales. Sobre todo
respecto temas de los que "no se habla" pero que se sufren,
y mucho.
Desde hace
años la "barra brava" del Club Alem ha jugado un tristísimo
papel. Tan tristísimo que sobre su conciencia (es un decir, claro)
pesa una muerte. Acaso las barras bravas lo vivan como un galardón
en sus violentas trayectorias, haciéndolos "más hombres",
"más machos", "más respetados" ante
sus pares.
La "barra brava" del Club Alem habrá ganado este
tipo de "honor" pero esta muerte espantó a la
empresa que desde siempre colaboró económicamente con el
club. El retiro de tan sólido y contínuo apoyo ocasionó
una debacle de la que jamás el club pudo reponerse. Y esta circunstancia
fue y es llorada constantemente por la institución.
El asesino fue detenido. Pero en ese puente había muchos más
y cada uno y en ese momento fue potencial asesino. Ese grupo de gente
siguió apañada por los dirigentes del club, y fue recibida
en el club. No hubo hombre, en el sentido literal de la palabra, en esa
institución que rechazara a alguno de ellos. Por temor, por conveniencia,
por indiferencia, por "mejor no meterse" y dejar las
cosas como están. Así se resuelven las cosas, y así
terminan, tarde o temprano.
Ninguno de ellos, a lo largo de distintas gestiones administrativas, tuvo
el valor de enfrentar este tipo de situaciones. La saga de la "barra
brava" es abundante y fatigosamente violenta. Dos años atrás,
su actual presidente fue golpeado por el hoy preso "Patón"
Hirsfeld detenido cuando se refugiaba en la casa del secretario del
intendente, tras movilizarse en un auto oficial. Por aquellos días
las paredes de la ciudad aparecieron pintarrajeadas con lúgubres
amenazas de muerte hacia los contrincantes. Estos hechos son repetitivos
en cada aparición en escena de la barra brava.
Y nadie mejor lo sabe que los vecinos linderos a la cancha de Alem, que
viven cada "encuentro deportivo" con el terror de verse sitiados
en sus propias viviendas, escondiendo vehículos, chicos y animales
domésticos; una perturbación en sus vidas, en sus derechos,
estresante e innecesaria.
La decisión
del personal policial de General Rodríguez de exigir, para cumplir
con las adecuadas medidas de seguridad a las autoridades del Club Alem
la presencia de 170 efectivos en el encuentro del primer fin de semana
de marzo con Ituzaingó despertó las iras y enconos de todos
aquellos que se benefician con la explotación de los partidos de
fútbol, lo que no sería nada criticable, si no fuera que
se benefician (paralelamente) con el despliegue de violencia siéndoles
indiferentes las consecuencias de ésta en la comunidad. Sólo
importan los intereses económicos: la exigencia de mayor presencia
policial, requeriría el desemboloso aproximado de 3.500 pesos por
parte del club y su incapacidad para resolverlo haría peligrar
la disputa del partido en cuestión, ocasionando perjuicios (económicos,
se entiende, claro) a todos aquellos que critican la medida.
La medida
del personal policial, es, bajo todo punto de vista, razonable y necesaria,
dado que es preciso esta cantidad de efectivos para controlar mínimamente
a alrededor de 500 personas, exaltadas y en gran proporción alcoholizadas
en pleno centro de la ciudad con los riesgos que ello implica.
Por otra parte, el fin de semana en que tuvo lugar el destrozo y extorsión
de la "barra brava" al supermercado Universo,
fue necesaria la presencia como refuerzo de unidades de localidades vecinas.
No hay derecho, insistimos, no hay derecho ni sano criterio, a descuidar
la seguridad en la región por la celebración de un acontecimiento
lúdico, como es jugar un partido de fútbol. Claro está,
que si las ilustres "barras bravas" de los clubes se privacen
de sus feroces evocaciones y libaciones a Atila todo este problema no
tendría razón de ser. "No quieren fútbol en
General Rodríguez" se chilla. La gente quiere fútbol,
pero quiere simplemente eso, fútbol. No violencia.
Se chilla
y se llora como mujer lo que no se defendió como hombre, para no
ya hablar de actitudes y aptitudes inherentes a la caballerosidad.
Dirigentes
indiferentes o temerosos, en connivencia o por conveniencia han estimulado
la creación de esta situación que vive actualmente el club.
Un club que hace tiempo se lo ha dejado de asociar con las actividades
deportivas para vincularlo al coto de caza habitual de políticos
y bastión de despiadadas internas; una institución que poco
tiene ya de aquel renombre forjado a través de décadas por
grandes hombres que crearon, pertenecieron y lograron su progreso y respeto.
Ahora, gracias
a aquellos "dirigentes" y el falsete flautín de algunos
psicofantes, a los que nada importa el respeto y el honor de los colores
azul y amarillo, lloriquean como aquel rey moro en medio de la indiferencia
de la ciudadanía hastiada ya de tanta violencia.
Una semana tardó su comisión directiva en forzarse a sacar
un tibio comunicado deslindando responsabilidades por aquellos hechos
de neto 'corte policial'. El retardo en repudiar estos hechos, solo consiguió
acentuar -ante la opinión pública- sospechas de íntimas
connivencias con los aprietes y extorsiones de la barra brava, con el
sólo propósito de lograr recaudaciones para las magras arcas.
Hasta faltaron o se demoraron rechazos y repudios de instituciones y entidades,
no porque no estuvieran ellos también en contra de estas maniobras
extorsivas (de las que ellos mismos fueron en muchos casos víctimas),
sino por el temor y la conveniencia de no meterse, de que del asunto se
haga cargo el otro: de los que son muy hombres, verdaderamente hombres.
Y esos hombres
fueron nada menos que aquellas personas, 'los chinos', 'esos inmigrantes'
que tuvieron las agallas suficientes para no dejarse amilanar por
la prepotencia y el avasallamiento de sus derechos, a trabajar y vivir
en paz. Nuevas denuncias se sumaron; anónimas, claro, porque es
difícil erradicar el miedo y el riesgo a sufrir la violencia. Y
el periodismo, el no complaciente, el que no toma posiciones cómodas,
que ha publicado estas aberraciones decidiendo asumir con responsabilidad
y coraje esta situación y desafiando con valentía desde
cartas documentos hasta actos patoteriles. Ellos nos han dado el ejemplo
de como actuar. Y es justo destacar tambien, la firme actitud del intendente
y la de los miembros del Foro de Seguridad ante esta situación
que ya se ha desbordado sin control y la del personal policial, decidido
ya a no dejarse amilanar por tarjetas de políticos o demás
'influencias'.
Es hora de
que aquellos que aman el fútbol, que aman el deporte y que aman,
sobre todo, a la institución, tomen el compromiso de erradicar
definitivamente a aquellos que la han literalmente destruido como tal,
para que el Club Alem recupere lo que nunca debió haber
perdido, el orgullo de constituir una de las instituciones más
queridas de esta ciudad, un centro donde se cultive el desarrollo físico
y espiritual de nuestra juventud los mismos fines que persiguieron hombres
cuyos nombres hoy la ciudadanía venera y por fin, sí, que
haya fútbol para ellos y para todos en General Rodríguez.
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«La juventud entre nosotros, ha dedicado sus preferencias en forma
manifiesta hacia el foot- ball. Carece, pues, éste pueblo, en sus
actividades deportivas, de diversidad, si bien cabe afirmar que su predilección
por aquel deporte ha significado un paso notable en cuanto a calidad y
cantidad de entusiastas aficionados. El foot-ball, higiénico juego
que ha dado en ser el deporte nacional, supone grandes beneficios para
sus cultores y aún para aquellos que asumen la calidad única
de espectadores, llenando una función social de importancia como
es la de evitar las perjudiciales reuniones en lugares cerrados, donde
el alcohol habría de ser el único incentivo para matar las
horas tediosas que pasan.
Y entre nosotros, actualmente, grandes y chicos luchan con hidalguía
en los campos defendiendo sus colores como actores o simpatizantes.
Cuenta General Rodríguez con dos Clubs de importancia, amén
de otros de menor cuantía, que defienden el prestigio del foot-ball
local.
El Club Porteño lleva ya muchos años de existencia,
con exitoso desempeño. Así lo acreditan los numerosos trofeos
que conquistara en recios y lucidos campeonatos, disputados en ésta
línea del Oeste.
Por su parte, el Club Atlético Leandro N. Alem es de más
reciente creación, sin que ello impida considerarle un cuadro de
enjundia, muy capaz y que obtuvo también diversos trofeos en la
buena campaña que lleva cumplida.
Son los cuadros que han dividido la opinión de nuestros aficionados,
profesándose ambos una amistosa rivalidad y dando margen los encuentros
entre ellos, a luchas memorables por su entusiasmo.Los destinos del Club
Atlético Leandro N. Alem, son regidos por al Comisión Directiva
cuyo componentes damos a continuación: Presidente, José
Rinaldi; Vicepresidente, Bernardo Salaverry; Secretario, Ramón
Arguello; Prosecretario, Ricardo Malvino; Tesorero, Camilo
Nogueira (h); Pro Tesorero, Angel Ferreiro; Vocales, Pascual
Lucú, Américo Boyer, Alberto Moreno y Pablo Ferretti.
Revisadores de cuentas, Josué Colombo y Edgar Vázquez
Calvo. Intendente de campo: Domingo Malaspina»
Periódico
"El Imparcial", año 1928
El Club Leandro
N. Alem fue fundado el día 10 de mayo de 1925
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