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El
12 de junio de 2002 Horacio Pezzimenti, de 50 años, fue hallado muerto
en su casa de Las Toninas, Partido de la Costa. La autopsia señalaba
que la causa de su deceso se debia a una "hipotermia severa" que
derivo en un paro cardiorrespiratorio.
Pezzimenti ya habia estado internado en un hospital cercano, a raiz de un
estado grave de desnutricion. En definitiva, Pezzimenti murio de hambre y
frio.
En
los mismos dias, la cronica policial de General Rodriguez indicaba el fallecimiento
de un hombre de 76 años en su "precaria" vivienda, tambien
debido al "intenso" frio. Lo de "precaria" ya se sabe,
esconde en realidad una atroz existencia durante el invierno. No hay mucho
para concluir que Enrique Lopez Dos Santos murio por las mismas causas que
Pezzimenti.
Ni
Pezzimenti ni Dos Santos murieron alejados en sus abandonadas chozas de la
Puna. Pezzimenti. El cadaver de este ultimo fue hallado en su vivienda (probablemente
tan "precaria" como la de Dos Santos) de la calle 31, entre 6 y
8. Dos Santos en la suya, en el barrio "Maravillas del Oeste", lindero
a una autopista por donde circulan a diario miles de automoviles y rodeado
de vecinos.
¿Podemos
hacer cargo de estas muertes a los respectivos intendentes de estas localidades?
¿Que hay de sus familiares, de sus vecinos? tambien cabe el caso que
tanto Pezzimenti como Dos Santos hayan elegido por propia eleccion su abandono
y muerte, agotadas su fuerzas y animo para continuar una existencia que se
hacia dia a dia mas y mas dificil.
Descansaban
las maquinas municipales aquella noche en que el frio invadia y para siempre
el cuerpo de Dos Santos. Al otro dia debian ponerse en marcha para continuar
las obras del bulevard Irigoyen. El intendente de General Rodriguez habia
resuelto rediseñar los canteros del bulevar Bernardo de Irigoyen, en
pleno centro de la ciudad. Quitar las fuentes que hace años no funcionan
y trazar nuevos canteros con plantas y flores.
Porque
el intendente de General Rodriguez, Oscar Jorge Di Landro, profesor de filosofia
hace gala, ademas de sus talentos como politico y administrador, de una fantastica
y febril vocacion estetica.
A lo largo de sus funciones, doto al mencionado bulevar de exuberante iluminacion,
una multitud de farolas saluda y da la bienvenida a aquellos que ingresan
y salen del casco urbano de General Rodriguez. Parterres de arbustos y flores
y, con el tiempo, tropicales palmeritas "tropicalizaron" (al risueño
decir de Di Landro) la vida cotidiana de sus habitantes.
Y
eso que la 'falta de vision' de un grupo de jovenes le impidio diseñar
una de sus obras mas ambiciosas: un gran parque, con bosques y lagos artificiales,
cisnes y pergolas, un lugar de ensueño, en verdad.
La colosal obra no pudo concretarse debido a los "locos del bosque",
un inquieto y alerta grupo de jovencitos y no tanto que pusieron el grito
en el cielo cuando se enteraron de semejante emprendimiento. Alegando
que la obra -sin planificacion ni estudios previos- acarrearia innumerables
y nefastas consecuencias para el patrimonio natural de General Rodriguez,
ademas de vulnerarse (ya habia comenzado una tala indiscriminada) un parque
casi centenario diseñado nada mas ni nada menos que por don Carlos
Thays.
Y
mientras estas mismas maquinas, a un costo de 6000 pesos mensuales trabajaban
arduamente por satisfacer las ansias paisajistas de su estetico intendente,
la poblacion padecia una de las peores calamidades sufridas en muchos años:
las inundaciones que provocaron las lluvias.
El
problema de las inundaciones lleva decadas en General Rodriguez sin solucionarse.
Jamas se inicio un estudio hidrografico mientras la poblacion aumentaba
geometricamente, los canales de desague permanecen obstruidos por basura
y malezas, angostos y sin mantenimiento ya son insuficientes para derivar
el agua. Para colmo, la ambicion de Di Landro por superar a sus antecesores
en la creacion de pavimentos, le exigio construirlos sin alcantarillado,
es decir, mas economicos.
Lamentablemente al carecer de ellos, ellos mismos se han convertido en rios
de agua y lagunas que, logica y previsiblemente, los arruinan rapidamente.
Ante
la castrofe del ultimo mes, el personal de Obras Publicas comenzo a trazar
improvisadamente canales y zanjas para aliviar los lugares en peligro, lo
que hizo que se inundaran otros, o bien empeoraran su situacion.
Fueron innumerables la viviendas inundadas y los daños resultantes,
sobre todo, en "precarias" viviendas de las zonas suburbanas; la
gente perdio electrodomesticos, ropa y articulos duramente conseguidos, amen
de los daños a la salud y perdidas de tiempo que se traducen en menos
ingresos economicos.
Poco
puede hacer una agotada "Accion Social" y poco, muy poco, puede
o mejor dicho, quiere, hacer un intendente que siempre se limito a esperar,
como burocrata empleado de La Plata, la ordenes de su gobernador. Como el
chiste de la mucama que no limpia donde se le indica, Di Landro se limita
a esperar ordenes.
Ninguna
idea creadora parece titilar siquiera en el abigarrado grupo de dirigentes
locales. Nada parecer perturbarlos ensimismados en su cerrado y miedoso fatalismo,
limitandose -aliviados- a cobrar puntualmente sus sueldos a fin de mes, el
unico merito del que puede hacer alarde Di Landro desde hace tiempo. Un celoso
alarde que no deja de mencionar, mientras diseña a sus anchas (despechado
por los "locos del bosque") un complejo turistico en Santa Rosa
de Calamuchita, provincia de Cordoba, alli si, puede dar rienda suelta a su
imaginacion creadora y crear su idilicos sueños.
En
tanto, Di Landro se muestra satisfecho porque los sueldos municipales
son pagados a termino, lo que a su juicio, significa una estupenda administracion
de los recursos. Sin embargo mas alla de su estrecho horizonte conformado
por la tranquilidad de evitar cacerolazos por parte del personal municipal
y sus obsesiones urbanisticas, nada crece en General Rodriguez, si no
es el desempleo, el incensate cierre de negocios y fuentes de trabajo;
el hambre y el frio, en fin, sus necesidades basicas y urgentes y, claro,
un tremendo crecimiento de la inseguridad y el delito y la produccion
de las panaderias locales, no por un aumento de sus ventas, sino por la
enorme cantidad que se agolpa a sus puertas al anochecer y durante las
madrugadas clamando por un poco de pan, que, dicho sea de paso, es consumido
en la misma vereda una vez que salen del local.
Nada
se previno ante la castarofe que se veia venir, como nada se previno ante
las inundaciones y la logica necesidad de planificacion de un distrito que
pudo haber tenido otro presente. Mientras proliferan convenios e informacion
sobre como paliar la dramatica situacion, por ejemplo, en Moreno la municipalidad
acordo uno con la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa
una donacion de soja; se enseñan medios, se intentan crear instrumentos,
pequeñas industrias y emprendimientos, huertas comunitarias en General
Rodriguez, su intendente se encoge de hombros: estos avatares son extraños
a su "familia" municipal, ergo, "estan fuera de su orbita"
y obedecen a circunstancias que superan sus funciones mientras miles de familias
quedan fuera de los estrechos planes provinciales. Nada se hace por ellos,
ni nada se intenta. Cuesta creer tanta indiferencia, tanta ineficiencia, tanta
insensibilidad.
Mientras
tanto, aqui, en General Rodriguez, en la Costa, y en tantos lugares de la
Argentina -el quinto exportador de alimentos del mundo- la gente seguira muriendo
de frio y hambre, recuperando la lepra y la tuberculosis, jaqueada por la
falta de trabajo, la desesperanza y la necesidad; por la angustia del presente
y la ausencia de futuro.
"Elogio
y dolor de Argentina", asi se llama el ultimo capitulo de un libro de
la escritora Silvina Ocampo, dedicado a evocar sus viajes por Europa y Asia.
"Nada
enseña tanto sobre un pais como el primer contacto asi sea con el propio,
despues de una larga ausencia... -dice la autora-, mi primera impresion de
la Argentina en este nuevo encuentro, es que es un pais que no se quiere a
si mismo" dice la escritora para referirse luego a la "vocacion
de fracaso", slogans gubernamentales, la falta de trabajo y de su planificacion,
la incomprensible falta de oportunidades para jovenes estudiantes, la desantencion
a posibles y seguras fuentes de divisas, a las tradicionales y tan criollas
"cuñas" para conseguir algo... Silvina Ocampo se duele de
la soledad a que estan sometidos "todos aquellos
que trabajan con su cerebro" a esa "dificultad
para saber a que puerta hay que golpear y esa terquedad de los demas en no
abrirla; esa sensacion de haber edificado en la arena..."
"La
misma prolijidad que ponen los demas paises en poner «the right man
in the right place", la ponemos nosotros para que la persona no coincida
con el cargo que ocupa"
¿Cuando
fueron escritas estas palabras? Silvina Ocampo fallecio en 1993 y bien podria
referirse a estos ultimos tiempos. Sin embargo, este -desafortunadamente-
acertado juicio de total actualidad fue escrito en agosto de 1959: hace ya
mas de cuarenta años y, nos parece, sobrevivira -como sobrevivio a
Silvina- aun otros cincuenta, pese a nuestras esperanzas y deseos de que aquello
no sea cierto y pueda ser revertido.
Finalmente,
ese oscuro panorama adopta, en los umbrales del siglo XXI la forma de sombrio
vaticinio: "Entretanto, los valores se malogran,
la juventud y el pueblo se vuelven escepticos y una demencia suicida, un vertigo
de catastrofe se apodera de los argentinos. Todos se aconsejan a si mismos
y a los demas los metodos mas infalibles para hundir al pais. ¿Por
que? Por rencor quiza.
Porque su tierra los ha traicionado, los ha desconocido, porque los cineastas
que reciben premios en España, los pintores que reciben los premios
en Paris y en Italia y los medicos que triunfan en los Estados Unidos, lloran
interiormente la ingratitud de la Argentina"
El
bosque que circunda el Hospital Vicente Lopez y Planes, objetivo de la frustrada
aventura de Di Landro, estuvo destinado a proporcionar aire puro a los enfermos
de tuberculosis atendidos en este establecimiento inaugurado en 1916. Fundado
por la Sociedad de Beneficencia, se desempeñaron excelentes medicos
y, por lo mencionado, se lo planifico para convertirse en un establecimiento
modelo. Extinguida la tuberculosis, fue destinado a la atencion de la poblacion.
Tambien en General Rodriguez -reputada por su cordial microclima- se encuentra
el Hospital Baldomero Sommer, destinado a la atencion, cura e investigacion
de la lepra.
Hoy,
ya nada queda del espiritu de aquellos visionarios que crearon los cimientos
de una solida, prospera y promisoria Argentina. Hoy, sus descendientes -indignos
de tal legado- nos parecen tan humillantes y pestiferos como la enfermedades
que han sido incapaces de combatir.
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