Sera
una infidencia. Un secreto entre el lector y nosotros. Porque de eso
se trata y para colmo no de un politico ni personalidad publica sino
de un particular y, para hacerlo mas inadmisible e imperdonable, de
su vida privada.
El
profesor Dardo Malvino, director de la Biblioteca Bartolome Mitre en
ejercicio de sus venerables y saludables 85 años, en plena y
lucida actividad acababa el ultimo jueves 20 de febrero de dar fin a
uno de sus pocos lujosos y mundanos placeres, porque ese dia, Dardo
Malvino decidia cortar el servicio de television por cable de su hogar.
Y
no es poco atendiendo a que se trata de una persona que debido a su
edad no frecuenta abundantes salidas al cine, teatro u otros espectaculos
publicos, es decir, el puñado de canales -especialmente culturales-
constituiria para Malvino, o para cualquier otra persona en similares
condiciones un verdadero y privilegiado goce.
Y
en verdad, no se trata de caprichosos gestos de avaro, atendiendo los
severos tiempos de crisis y ajustes de algunos gastos ya considerados
suntuarios a esta altura. Se trata que precisamente los tiempos de crisis
han recortado los subsidios a la institucion que preside el autor de
la «Historia de General Rodriguez».
La
biblioteca solamente cuenta con dos empleadas para un dilatado y frecuentemente
desbordado dia de trabajo, por lo tanto y siendo imprescindible mantenerlas,
el profesor Dardo Malvino se ha hecho cargo en forma particular de los
haberes de una de ellas.
Por supuesto no son unicamente estos gastos los que hay que mantener,
ellos comprenden la atencion y reparacion de la maquina fotocopiadora
en forma de abono mensual y en dolares e infinidad de gastos de mantenimiento
y preservacion cuyo detalle ni siquiera imaginamos.
Y
sin embargo Dardo, nuestro querido profesor, nuestro querido maestro
no lo ha hecho publico, ni ha efectuado una recorrida por los medios
suplicando colaboracion y ayuda pese a que esta dificil situacion lleva
mucho tiempo ya. Fue simplemente el albur de encontrarlo aquel 20 de
febrero mientras un electricista trabajaba en la antena de su casa que
llegamos a conocer algun detalle mas de la historia y asi, sin lamentos
quejumbrosos Dardo cedia no solo un merecido placer personal en aras
de mantener y preservar la educacion de las generaciones futuras, sino
tambien gran parte de sus -nos imaginamos- no precisamente abundantes
ingresos como docente jubilado.
Pasamos
todos los dias por la vereda de la biblioteca sabiendo que esta y que
estara, que hay gente que nos atendera y que estara abierta, y que sin
saberlo ni imaginarlo exactamente se mantiene, sin saber que una persona
de 85 años cede mucho mas de lo que le corresponderia, no solo
en tiempo y esfuerzo, sino tambien en detrimento de su patrimonio personal
para que cientos de chicos puedan continuar educandose.
Nadie
se ha hecho eco de esto, porque nadie lo sabe y porque acaso Dardo no
quiera que se sepa.
Por eso esto es una infidencia entre el lector y nosotros, en estos
tiempos en que nuestros representantes defienden con uñas y dientes
sus haberes y a dentelladas acrecientan dia a dia sus patrimonios personales
disponiendo de un dinero que no les pertenece y mucho menos merecen.
Porque
ejemplos como el de Dardo son, precisamente, de los que no se imitan,
como no se imito jamas aquel de Pueyrredon, cuando hace ya mas de siglo
y medio desempeñandose como Director Supremo, renuncio a una
parte de su sueldo para instituir, por el mismo decreto, una beca en
favor de estudiantes pobres.
«En
tal situacion he determinado gravar, por el tiempo de su administracion,
el sueldo con que me acude el Estado, erigiendo en el una beca dotada,
con el sentimiento de que mi posibilidad no este de acuerdo con mis
deseos para hacer otra demostracion. Y ruego a mis sucesores que tengan
a bien continuarla en su tiempo, atendiendo al objeto benefico a que
es destinada.»
Y
ni hace falta describir que sus haberes no eran precisamente abundantes
y los esfuerzos economicos que hizo para que San Martin pudiera organizar
el Ejercito de los Andes en medio de la anarquia y la carestia.
Pero
renunciamiento, grandeza, dignidad, generosidad, desinteres, etc. no
son cualidades y calidades de las que hagan gala nuestros representantes
y politicos.
El mismo dia 20 pero al mediodia una gresca se generaba en el "Palacio
Municipal" protagonizada nada menos que por su constructor y el
intendente de General Rodriguez: una fenomenal y muy poco decorosa batahola
que termino con denuncias a 100 metros de alli, en la comisaria.
En
tan corto trayecto quedaron esparcidos componendas y prebendas, politica
y negocios, amenazas y extorsiones... oscuridades, en fin, de un mundo
-el de nuestros intereses- que deberia ser publico y transparente.
Y
sin embargo, ni una sola palabra de reproche, ni una sola queja han
salido de los labios de Dardo, quien mientras tiende su mano generosa
distribuye buen humor y señales de esperanza mientras a los 85
todavia acaricia proyectos didacticos y literarios.
Ni
una sola palabra de reproche, dijimos, salvo las que pudiera dirigirnos
-y con toda razon y justicia- a nosotros, culpables de divulgar esta
infidencia que el nos confiara y que hoy comentamos y esperamos guarden
para si, nuestros queridos y discretos lectores.
La
nota que comento Santo
El miercoles
5 de marzo al mediodia durante el noticiero de Canal 13, su conductor
Santo Biasatti se hizo eco de la situacion por la que atravesaba
la Biblioteca Bartolome Mitre, refiriendose a la editorial publicada
por este diario dias atras. Para profundizar aun mas el tema Santo entrevisto
a su director Dardo Malvino, continuando una dura reflexion del
conductor del noticiero. Cabe destacar que Malvino, de 85 años
de edad se ha hecho cargo de numerosos e indispensables gastos para
mantener la institucion que funciona en el ambito del Club Leandro
N. Alem en funcionamiento y a la que acuden diariamente cientos
de chicos dado que lamentablemente desde hace tiempo no se cuenta con
el modesto subsidio municipal que permitia pagar a una de las dos empleadas
su sueldo, haciendose cargo Malvino tambien de esta erogacion.
Cabe finalmente
formular dos reflexiones finales. En primer lugar la ejecucion de medidas
que resuelvan la situacion, atendiendo a que no se habla de montos exorbitantes
y de si muchisimos e impostergables beneficios, en cuanto educacion
se trata. Otra reflexion merece el hecho de que esta situacion lleva
ya meses y ninguno de los flamantes candidatos a intendente, concejales
y consejeros escolares se han hecho eco, quizas porque ni siquiera se
hayan enterado; o si enterados, han mostrado su indiferencia. Sea como
fuere, si han tenido alguna oportunidad de exhibir algo mas que un globo
de palabras y promesas, la han dejado pasar de largo, sin comprometerse
ni inmiscuirse y sin denunciarla; han, en fin y aun siendo candidatos,
hecho gala de su incapacidad -por su accion u omision, por no estar
al tanto de lo que ocurre publicamente a metros de ellos y que compromete
la educacion de sus propios hijos- para desempeñar eficaz y responsablemente
lo que una funcion publica requiere y lo que una comunidad espera de
ellos.
|