| Mejor,
dejennos solos...
El
articulo del diario La Nacion del domingo martes 8 de marzo de 2005 referido
a la «Autodeterminacion, el deseo de los malvinenses» culmina
con una frase impactante: "Mejor, dejennos solos".
Dicha
por Chris Simpkins, director ejecutivo del Falkland Island Government
(Gobierno de las Islas Malvinas), es portavoz de los isleños, que
pretenden el derecho a la autodeterminacion, lo que significa una suerte
de ruptura de todo lazo con la Argentina y, en parte, de la dependencia
de Londres, sin que ello signifique renunciar a la soberania britanica
Rocas
peladas y arcillosas, en medio de un oceano siempre encrespado, barridas
por vientos constantes, donde solo crecen pastos secos y espinosos, sin
arboles, sin recursos, terrenos pantanosos... todo parece ser hostil e
incomodo, mucho mas cuando se tiene que considerar su aislamiento geografico.
Sus
habitantes no son demasiado diferentes a su entorno: Hoscos, temerosos,
conservadores, desconfiados... pacificos y prudentes, y como el tiempo
alli parece transcurrir mas lentamente, los malvinenses son tambien, un
pueblo que se toma su tiempo para todo.
Inconmovible
y estrictamente ingleses, no deja de sorprender esta suerte de clon de
cualquier pueblito ingles transplantado a miles de kilometros de distancia.
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| Imagen
de La Nación, agosto de 1999 |
Situemonos
como algun pacifico isleño que regresa a su hogar en su Land Rovers
luego de una jornada de trabajo; a una casa al lado de otra y otra, todas
identicas, todas separadas por cercas de jardin, todas en un cuadrado
del mismo tamaño y en el mismo lugar en cada lote.
Imaginemonos
como isleños y que, tras sentarnos confortablemente en nuestro
sillon favorito mientras sorbemos una taza de te en esta noche de 'pleno
verano' cuando el termometro se precipita a los 4 grados de temperatura
de pronto tengamos curiosidad de ver que pasa en el pais que pretende
ejercer su soberania sobre estas desoladas islas, y que nos invita a ser
parte de el.
Nos
espantaria entonces pensar que, de pasar a depender politicamente de aquel
pais continental, las urbanizadas calles de Puerto Argentino, donde el
límite de velocidad es 40 millas por hora y donde las reglas se
respetan a rajatabla se verian cubiertas de hordas de enmascarados armados
con palos apaleando a transeuntes, destrozando vehiculos e incendiando
edificios con gente adentro.
Que
el ondulante humo gris de las chimeneas se confundiria con los densos
y negros nubarrones provenientes de las gomas quemadas por ciudadanos
desconformes invocando tal o cual reclamo.
Nos
espantaria pertenecer a un pais donde miles de desahuciados ciudadanos
ven saqueados sus ahorros e hipotecadas sus vidas y bienes.
Un
pais que expulsa a su juventud, intelectuales y artistas; con la mitad
de su poblacion bajo la linea de pobreza, con miles de desnutridos y marginados,
con miles de personas mendigando limosna del Estado; con comandos de 'desocupados'
pagados y amparados por el gobierno con libertad de accion y exentos de
ser sometidos a la Justicia.
No
podriamos creer que un sacerdote desde su sacro pulpito incitara al asesinato
y la violencia al desear atarle una piedra a un ministro para ahogarlo
en el mar.
Que
grupos estuvieran destrozandose entre si en un centro cultural en una
primitiva, demencial muestra de intolerancia religiosa y artistica.
Que
un pais subdesarrollado, sumergido en la pobreza y decadencia, considere
indispensable para la supervivencia de la Republica vuelos 'turisticos'
a Tacna y que para eso el gobierno 'fabrique' una linea aerea...
¿Como
nos comunicariamos con el resto del mundo desde estas rocas peladas en
medio del mar si de pronto, a la mañana, descubrieramos que cientos
de kilometros de cables han sido robados?
Que
han sido arrancados placas, picaportes y rejas para ser fundidos; que
las blancas estatuas de los paseos publicos han sido salvajemente mutiladas
y estos cubiertos de monticulos de basura, al tiempo que nuestra propia
casa aparece ensuciada por grafitis politicos.
¿Que
impresion nos daria aquel presidente que se muestra, cada vez con mas
frecuencia, desorbitadamente autocrata e intolerante?
¿Confiariamos
nuestro destino a legisladores complacientes, volubles y valuables y no
precisamente en merito y capacidad?
¿Como
integrarnos a un pais donde la educacion publica se autodegrada dia a
dia fabricando futuros ignorantes y manipulables ciudadanos?
Donde
se protege y ampara a criminales y delincuentes y se abandona a sus victimas,
al tiempo que los castigados (siempre pobres) son recluidos en abyectas
carceles.
Donde
un intendente y su cohorte de 'ciegos' inspectores-recaudadores dejan
morir salvajemente a 200 personas.
Donde
se dejan fluir, ante pasmosa indiferencia, rios contaminados, y se depredan
cientos de especies animales; donde el desierto es estimulado por la desforestacion
y degradacion del medio ambiente y los recursos naturales.
Donde
sus archivos historicos y patrimonio cultural se resquebraja, humedece
y abandona entre alimañas y ratas.
Como
pasar a depender de un pais donde los alimentos suben dia a dia a la par
del desempleo y el empeoramiento de las oscuras condiciones de trabajo
marginal.
¿Como
pasar a depender de un pais en que todo es incertidumbre, inestabilidad,
contradiccion, olvido y engaño?
A
un pais signado como uno de los mas corruptos del mundo, dominado por
una 'burrocracia' inepta y parasitaria que paraliza todo intento de evolucion.
No
se trata aqui de menoscabar los siempre vigentes principios que sostienen
los derechos de la Argentina sobre las Islas Malvinas.
Ni tampoco menoscabar (como lo han hecho los sucesivos gobiernos) la tragedia
de 1982, sus heroes y victimas.
Se
trata de entender como este despliegue malsano, ingrato y continuo de
brutalidad puede concebirse en un estilo de vida en un lugar del mundo
o, incluso, en nuestros propios limites geograficos y mentales.
Se
trata de entender que vinculo puede existir entre esta brutalidad y la
exquisita delicadeza de seres que, al no existir abejas, polenizan sus
flores a mano para que en primavera y verano florezcan sus jardines ingleses,
urbanos, en los cuales ponen gnomos de adorno, a la inglesa, alrededor
de sus flores.
Y
sin embargo, se trata de entender que tenemos mucho mas en comun con ellos
que con la mortifera plaga que supimos elevar para conducir nuestros destinos.
Este
modo de vida, con sus imperfecciones, por cierto; con su aurea mediocridad
y foraneas particularidades nos revela nuestra propia impotencia para
dominar y controlar nuestras 'zonas oscuras'.
No
somos, precisamente, un pais agradable como para que estos flematicos
y cachazudos isleños acepten su estilo de vida; ellos gozan de
una Constitucion que protege los derechos y las libertades de los individuos,
cosa cada vez mas bastardeada en la Argentina, y aun mas en boca de quienes
simulan ocuparse de los Derechos Humanos.
¿Merecen
ellos que les impongamos esta deshonesta e inmoral vida cotidiana? y asi,
¿la merecemos nosotros?
Es
por eso que tenemos mucho mas en comun con estos isleños que con
nuestra propia 'clase dirigente'. Como ellos, en nuestra fibra mas intima,
palpita su mismo deseo: "Mejor, dejennos solos"
Diario
Accion, 15 de marzo de 2005
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