| Radiación solar y aves forestales durante el invierno |
Daniel
López Huertas
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RESULTADOS
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Las siglas de las variables contempladas en este estudio figuran en el Apéndice. En la Tabla 1 se dan las correlaciones de las variables de estructura de la vegetación y relacionadas con la radiación solar con los factores obtenidos en los correspondientes ACP's (i.e. números-peso). El conjunto inicial de cinco variables estructurales fue reducido a dos factores independientes, que en conjunto explican el 66.9% de la varianza. El primero (CPE1, que explica un 45.8% de la varianza) describe un gradiente de madurez del bosque que discurre desde parcelas con escaso desarrollo del arbolado (valores negativos) hacia parcelas con presencia de árboles altos y de tronco grueso (valores positivos).
El segundo factor, CPE2 (que explica un 21.1% de la varianza) opone parcelas de bosque con árboles dispersos y troncos tapizados por una abundante capa de líquenes (valores positivos) a parcelas con gran densidad de árboles con escasa cobertura de líquenes sobre sus troncos (valores negativos).
Del conjunto de variables relacionadas con la radiación solar, el ACP seleccionó una única componente principal, CPSOL, que retiene el 90.6% de la varianza original (ver Tabla 1). Esto indica que el interior del bosque está sujeto a condiciones de insolación muy similares a las que se dan en el exterior, a juzgar por la elevada correlación entre ARB y las otras dos variables relacionadas con la radiación solar (INS: r = 0.915; ORI: r = 0.854; n = 20, P < 0.001 en ambos casos). Además, la elevada correlación existente entre CPSOL y ORI (Tabla 1) indica que la topografía del terreno es el principal factor determinante de la cantidad de sol que reciben los pinares de Guadarrama.
Los resultados del análisis de correlación simple entre CPE1, CPE2, CPSOL, ALT y ART aparecen en la Tabla 2 (para las siglas, ver Apéndice). La componente CPE1 se correlacionó significativamente con la componente CPSOL y con la altitud, indicando que las parcelas con mayores niveles de radiación solar, o situadas a mayor altitud, presentan un mayor desarrollo del arbolado. La abundancia de artrópodos en los troncos, sin embargo, no varió en relación a los niveles de radiación, aunque mostró cierta tendencia a disminuir con la altitud. Puede comprobarse, además, que los valores de redundancia (porcentaje de la varianza de cada independiente que es explicado por todas las demás) se mantuvieron dentro de límites aceptables (< 0.5 para todas las variables salvo para el gradiente de desarrollo forestal, CPE1, que presenta una mayor redundancia por su relación con CPSOL y ALT).
Los resultados del análisis de regresión múltiple por
pasos aparecen en la Tabla 3. La variación en los niveles de radiación
solar (CPSOL) se correlacionó positivamente con la abundancia de todas
las aves estudiadas excepto R. regulus (ver Discusión), mostrando así
la influencia que la radiación solar ejerce sobre las poblaciones de
aves insectívoras forestales que pasan el invierno en la Sierra de Guadarrama
(Fig. 3).
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| FIGURA 3.- Relación entre la abundancia de las especies estudiadas y los niveles de radiación solar (estimados por medio del factor CPSOL). |
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La capacidad de la radiación solar para predecir la abundancia de las cinco especies significativamente relacionadas con ella osciló entre el 25.4% para D. major y el 62.4% para C. brachydactyla, con un valor medio de 40.9%. Para R. regulus la única variable seleccionada fue la altitud de la parcela, que explicó el 40.6% de la varianza observada. La radiación solar también explicó un porcentaje significativo de la variación en la abundancia total (46.2%) y la riqueza específica (46.4%) (ver Fig. 4). En el modelo final para estas variables también entraron, respectivamente, la altitud de la parcela (con signo positivo) y la disponibilidad de artrópodos en los troncos (con signo negativo).
El efecto de la radiación solar sobre las abundancias de las aves fue más acusado en enero (período con condiciones meteorológicas más adversas) que en febrero (test de Wilcoxon para datos apareados comparando los coeficientes de correlación en enero y febrero para C. brachydactyla, S. europaea, P. ater, P. cristatus y D. major: T = 0, Z = 2.02, n = 5, P = 0.043).
Por lo que concierne al papel del tamaño corporal y la dieta como determinantes de la susceptibilidad al frío, los resultados del ANCOVA muestran que estas dos variables explican en conjunto un 94.6% de la varianza del efecto de la radiación solar sobre la abundancia (F(2,2) = 17.52, n = 5, P = 0.054; ver Fig. 5). El hecho de que se trate de un resultado marginalmente significativo es atribuible al bajo tamaño muestral (sólo 5 especies) y consiguiente escasa potencia (1-b = 0.603 para a = 0.05); sin embargo, la magnitud del efecto (más del 94% de la varianza explicada) es lo suficientemente relevante como para tener en cuenta este resultado. Además, las correlaciones parciales habrían resultado significativas de haber sido juzgadas, a partir de hipótesis direccionales, con un test de una cola (dieta, con "insectívora" codificada como 0 y "mixta" codificada como 1: r = -0.921, P(1 cola) = 0.039; peso: r = -0.900, P(1 cola) = 0.05; ver Tabla 4).
Los análisis filogenéticos, por su parte, mantienen las tendencias apuntadas, aunque con niveles de significación menores (ver Tabla 4), atribuibles en principio a la pérdida de grados de libertad que entrañan las relaciones de parentesco entre las especies (Garland et al. 1993).
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