Este cirio arde en memoria de Juan Calderón Fabres (24 de Febrero de 1945 — 21 de Septiembre de 1997)


EXEGETICA HOMOSEXUALITARUM

CRÉDITOS

—Una Exégesis de Todos los Textos Bíblicos que se Citan o Mencionan con Relación a la Homosexualidad—

por

Brus Leguás Contreras

Quilpué, Chile, 2001

Comentarios Sobre los Textos Referidos a la Homosexualidad en la Torâh

 

 

INTRODUCCIÓN A LA TORÂH

 

Rollo de la Torâh

 

Šêfer hattôrâh[1], o simplemente Hattôrâh[2], o lisa y llanamente Torâh[3] es el nombre con que generalmente se conoce en los medios judíos a la primera de las tres secciones en que suele ser dividida la Sagrada Escritura hebrea, y la más importante en muchos respectos. Corresponde a escritos que se suele reconocer que fueron puestos por escrito por Moisés, el Libertador de Israel de la esclavitud egipcia. Esta sección es llamada en la Septuaginta[4] por el título de Pentateukhós[5].  Parece ser que el término hebreo quiere decir enseñanza o instrucción. Desde el siglo XIX, aproximadamente, la mayoría de los críticos, siguiendo a Alexander Gedden[6] han tendido a ignorar la división tradicional, inclinándose por un hexateuco que comprende el Pentateuco más el libro de Josué[7]. Por su parte, I. Engnell ha propuesto la palabra tetrateuco para separar al libro de Deuteronomio de los primeros cuatro libros[8]. Sin embargo, la antigüedad de la división en cinco libros la confirma la existencia del llamado Pentateuco samaritano y la apoya la Septuaginta, que le dan a los libros sus nombres tradicionales: los judíos los identifican con la primera palabra o frase que abre cada escrito. Las divisiones entre los libros las determinaron tanto los temas que tratan cada cual como también influyeron razones de carácter práctico, ya que los rollos de papiro sólo podía contener alrededor de una quinta parte de la Torâh. La tradición judía establece que debe leerse una sección de la Ley por semana en la sinagoga. Llevaba tres años completar la lectura del Pentateuco en Palestina. El leccionario moderno, en el que toda la Ley se lee en un solo año proviene del que se usaba en Babilonia, donde existía una muy numerosa e importante colonia judía que dio origen a toda una tradición, que después terminó por imponerse. Es muy posible que se leyese un salmo junto con la lectura tradicional de los escritos proféticos, es decir, haftârâ. Los cinco libros del Salterio[9] probablemente han sido acomodados al esquema de la Torâh[10].

 

Los escritores del Nuevo Testamento usan designaciones para la Torâh tales como el libro de la ley (Gálatas 3:10), el libro de Moisés (Marcos 12:26), la ley (Mateo 12:5; Lucas 16:16; Juan 7:19), la ley de Moisés (Lucas 2:22; Juan 7:23), la ley del Señor (Lucas 2:23, 24.).

 

La Torâh constituye una sección fundamental de la Biblia, y buena parte de ella se cimenta sobre estos cinco libros. El primero de los libros de la Ley, es decir, Génesis, presenta el relato inspirado de la creación y narra la historia del hombre desde los primeros eventos ocurridos en Edén a través de casi toda la época patriarcal hasta la muerte de Josué, evento que algunos han fechado para el año 1657 a. de J.C. El segundo libro, Éxodo, comienza con la muerte de José y relata el nacimiento y las circunstancias del nacimiento de Moisés bajo el yugo de la esclavitud, la liberación del pueblo escogido de Dios de la servidumbre que padecía en Egipto, el abatimiento del poderío faraónico de ese tiempo y la inauguración del pacto de la Ley en el Sinaí, incluyendo detalles acerca de la construcción del principal centro cultual en el desierto, el tabernáculo o tienda de reunión, sucesos históricos acaecidos entre los años 1657 y 1512 a. de J.C. El tercer libro del Pentateuco, que se conoce en la actualidad como Levítico, abarca solamente un mes del año 1512 a. de J.C., y proporciona información importantísima acerca del sacerdocio levítico, su ordenación y deberes, así como las leyes y regulaciones que gobernaban el apoyo que la congregación debía dar a la adoración de Yahwêh 'Elohîm. El cuarto libro de la Ley, es decir, Números, como lo indica su nombre, registra los censos que se tomaron poco después de comenzar la andadura por el desierto y también antes de que finalizara. Asimismo, proporciona muchos detalles acerca de los cuarenta años que el pueblo israelita deambuló por el desierto, hasta el año 1473 a. de J.C., e incluye muchas leyes contenidas en el pacto hecho por Dios con la nación. El último libro, el quinto, Deuteronomio, abarca un período de unos dos meses del año 1473 a. de J.C., explica porciones del pacto de la Ley y suministra muchos reglamentos que serían necesarios para la nueva generación de israelitas que se encontraban en esos momentos ya en las llanuras de Moab, listos para invadir y conquistar la tierra de Canaán. Los últimos capítulos de este libro narran el nombramiento de Josué como caudillo del pueblo tras la muerte de Moisés.

 

Aunque no hay ninguna referencia bíblica que diga que Moisés escribió toda la Torâh o Pentateuco, en él se hallan declaraciones explícitas que respaldan esta conclusión. (Éxodo 17:14; 24:4; 34:27; Números 33:2; Deuteronomio 31:9, 19, 22, 24-26.). Además, en muchos pasajes las declaraciones se atribuyen directamente a Moisés: desde su primera conversación que se registra en la Escritura sagrada (Éxodo 2:13, 14) hasta su última bendición al pueblo (Deuteronomio 33:1-29), lo que incluye algunos de sus largos discursos (Deuteronomio 1:1; 5:1; 27:1; 29:2; 31:1) y sus memorables cánticos de alabanza. (Éxodo 15:1-19; Deuteronomio 31:30-32:43.). En veinte de los veintisiete capítulos de Levítico, por ejemplo, los versículos de apertura indican que lo que sigue es la palabra de Yahwêh 'Elohîm hablada por Moisés para que este a su vez la transmitiera al pueblo. Lo mismo es cierto que sucede en más de cincuenta ocasiones en el libro de Números. Por lo tanto, exceptuando los versículos finales de Deuteronomio, el mismísimo contenido de la Torâh demuestra fehacientemente que Moisés fue el escritor de los cinco libros que conforman esta sección de las Santas Escrituras.

 

Muchos pasajes de la Biblia pueden exhibirse como testimonio de que Moisés escribió la Torâh. (Josué 1:7; Jueces 3:4; 2 Reyes 18:6; Malaquías 4:4.). Hombres de la talla de David (1 Reyes 2:1-3), Daniel el profeta (Daniel 9:11), Esdras (Esdras 6:18), Nehemías (Nehemías 8:1), Jesús (Marcos 12:26; Lucas 16:29; Juan 7:19), Lucas (Lucas 24:27) y Juan (Juan 1:17) se refieren a esos escritos y los atribuyen a Moisés. Como prueba concluyente, Jesús reconoció específica y explícitamente que Moisés fue el escritor (Marcos 10:3-5; Juan 5:46, 47), como también lo reconocieron los saduceos. (Marcos 12:18, 19.).

 

Puesto que este libro presenta información tan especial y específica, sería no menos que absolutamente necesario que se refiere a la homosexualidad e informara claramente de la actitud de Dios mismo hacia ella.

 


Cubierta de la Biblia Hebraica Sttutgartensia, que contiene el más afamado texto hebreo de las Escrituras, y que se ha tenido a la vista en este estudio para cotejos y colaciones.

 


Es lo que se va a estudiar en este capítulo, a través de una serie de textos que se usan generalmente en la lucha homofóbica y otros en que se menciona directamente a Sodoma y a los sodomitas en RVR60 y RVR95.

 

 

TEXTOS IN COMENTO

 

 

 

Génesis 10:19

          Y fue el territorio de los cananeos desde Sidón, en

          dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma,

          Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.

 

 

Génesis fue escrito por Moisés. El título o nombre de este libro en hebreo es tycarb, Berešîth o Bereschîth, que significa «Principio». Originalmente formaba un solo libro o rollo con los siguientes cuatro libros[11], llamado Torâh[12] Fue escrito por Moisés en el desierto, durante el éxodo, y quedó completado en el año 1513 a. de J.C. El tiempo abarcado en Génesis comprende desde «en el principio» hasta el año 1657 a. de J.C.

 


 


Una vista del zigurat de Ur.

 

El primer monarca postdiluviano de quien se tienen noticias fue Nemrod[13], hijo de Cus[14], de quien la Biblia dice que se exhibió como un poderoso cazador, se opuso absolutamente a la voluntad de Yahwêh 'Elohîm, dio inicio a lo de hacerse un poderoso en la tierra, e impulsó la construcción del famoso zikkuratu[15] de E-te-men-an-ki[16], llamado en las Escrituras Torre de Babel. (Génesis 10:8-12; 11:1-9.).

Después de Nemrod, muchos otros hombres han seguido su senda en pos de conseguir la dominación mundial, de imponer su arbitrio, hegemonía, dominio y soberanía a sus semejantes. De hecho, la historia de la humanidad es más que nada el relato de esas intentonas fallidas que se han ido implementando de una u otra forma a través de los milenios, hasta este mismísimo día, y, como Nemrod antaño, la historia humana registra los nombres de muchos de aquellos que han luchado afanosamente procurando dominar a los demás, a sabiendas de que esa maligna empresa no les ha de perpetuar físicamente.

 

Uno de estos hombres sedientos de dominación fue un cierto Kedorlaomer[17], que al parecer es llamado en las fuentes cuneiformes Kudur-lagamal y a quien la versión Reina-Valera Revisada de 1960 llama Quedorlaomer, un monarca elamita que, a partir de sus dominios originales en las montañas y los valles estrechos situados al este del río que los sumerios llamaban Idigna y los akkadios conocieron como Idiglat[18] logró extender sus dominios a través de toda la Mesopotamia y llegó a someter a su soberanía incluso a la extensa área levantina actualmente conocida como Siria y Palestina.

 

Imagen en bronce que representa a un rey akadio, presumiblemente, según algunos, Sargón de Akkad, en quien no pocos ven la figura de Nemrod.

 

Hacia 1960 a. de J.C., la situación geopolítica del Medio Oriente era sumamente compleja y complicada, debido a la enorme inestabilidad que se evidenciaba en los momentos en que hacían su aparición en los confines de los dominios del Imperio de Akkad[19] poblaciones tales como los martu de las crónicas sumerias, llamados en los registros akkádicos amurru[20], y los qutu[21] o guti, cuya presión sobre las fronteras del Imperio de Akkad posibilitó su decadencia. Esta situación de inestabilidad internacional se acentuó tras la caída del imperio akkádico, quizás si hacia 2159 a. de J.C., de acuerdo a algunas estimaciones. Varias entidades geopolíticas surgen y desaparecen con la misma rapidez, en medio de las vicisitudes que se adueñan de regiones enteras. En el área mesopotámica, para el tiempo que se relaciona el capítulo 14 del libro bíblico del Génesis, se constata la existencia de cuatro reinos principales, aparte de una serie de ciudades-estados con sus propios reyes, príncipes o monarcas propios, sujetos a alguna entidad mayor, o sometida a régimen de vasallaje por alguno de los monarcas de los mencionados cuatro reinos principales que existían, y que, no obstante, a pesar de las distintas maniobras y argucias empleadas por cada cual, no podían lograr hacerse con la hegemonía absoluta ninguno de ellos. Estos reinos eran: Mat-Kaldu o Kaldu[22], llamada también tierra de los qaschdim o qašdîm, con centro en la ciudad de Larsa(m)[23]; Sinar[24], la también llamada en las fuentes cuneiformes tierra de Akkad, con centro en la ciudad de Bab-ilu o Babilla[25]; más al norte, en la zona de los Zagros, al este del Idiglat o Tigris, y dominando parte de Asiria, estaba el reino de los Qutu o Guti, que aparentemente es llamado Goyîm[26] o Goim en la Biblia; el cuarto reino era el de Elam, centrado en torno a la ciudad de Susa[27].

 


Mapa que muestra algunos de los lugares mencionados en el texto principal: Akkad, Bab-ilu (Babilonia), Ellašâr (Larsa), Elam, Kiš, Nínive, Harán, Šalem, El-paraân.

 


Aprovechando las luchas hegemónicas que debilitaban a las ciudades-estados y a los reinos más extensos de Mesopotamia y sus vecindades, Kudur-lagamal o Kedorlaomer, logró cierta ventaja, e impuso su tutela, dominio y soberanía, basada, según parece, en un sistema de vasallaje que perduró durante mucho tiempo y fue corriente en la Antigüedad.

 

Tras la caída del primer imperio mesopotámico, fundado por Šarru(m)-kin[28], debido a las invasiones de los amurru y los guti, y al desgaste de la llamada dinastía sargónida, la Mesopotamia meridional fue unificada por la ciudad-estado de Ur[29] en el llamado III Imperio de Ur. Pero el avance de las poblaciones marginales hacia las fértiles tierras de la Mesopotamia propiamente dicha, y los problemas que se presentaron debido a la efervescencia que se notaba en todas partes, hicieron perder terreno a Ur y, finalmente, la hegemonía pasó a la ciudad-estado de Larsa o Elasar, cuando los amurru se apoderaron de la tierra de Akkad.

 


Algunas ubicaciones en Mesopotamia antigua

 


Abrán[30], quien después fue conocido como Abrahán[31], nació, de paso, en la populosa y poderosa ciudad de Ur-Qašdîm, probablemente hacia 2018 a. de J.C. (Génesis 11:26, 32; 12:4.). Aproximadamente hacia 1978 a. de J.C., el clan de Taré abandonó la ciudad de Ur y, viajando hacia el noroeste, se estableció en el área de la ciudad de Harán, en el valle del río Balihu[32], en la posterior tierra de Naharina de las fuentes egipcias, la Alta Mesopotamia[33].

 

En medio de todo el caos político que siguió luego al término del III Imperio de Ur y a las luchas hegemónicas que siguieron, las que, evidentemente, debilitaron a los Estados mesopotámicos, quizás mediante una rápida y extremadamente osada campaña militar que dejó fuera de combate

 

a los debilitados reinos y ciudades-estados de la región, lo cual pudo haberse reforzado por medio de una hábil diplomacia, los reyes de Goim, Sinar y Elasar se sometieron al de Elam en calidad de vasallos. Para este tiempo, debió de ser sometida al menos una parte de Madai (Media) y de Parsa (Persia). Entonces, las fuerzas aliadas de Kedorlaomer y los tres reyes principales de Mesopotamia que le eran vasallos, sometieron al resto de Mesopotamia. Como antaño, en el caso de Sharru-kin, era vital el dominio y la posesión de las montañas de la plata, en la Anatolia suroriental, y de los bosques de cedros del Líbano, como también de otras áreas vecinas.

 


Para alrededor del año 1946 a. de J.C., aproximadamente, fue sometida toda la tierra de Canaán, desde el río llamado en las fuentes sumerias Puranum, el Purattu[34] de los registros akkádicos, e incluso la tierra de Hor y la tierra de Amaleq, hasta el mismísimo Nájal-Mitsrâyim[35]. Quizás si el avance por el Oeste fuera detenido por alguna derrota en los confines del Egipto propiamente dicho, o no se considerara prudente molestar a ese país, al menos no de momento.

 


Por este mismo tiempo, Abrán y su gente estaban establecidos en el área de Harán. Pero, luego de la muerte de Tarêh, el jefe del clan, éste de dividió, y, obedeciendo al mandato divino, Abrán y su clan emigraron hacia el suroeste, y, hacia 1943 a. de J.C., aproximadamente, cruzó el Purattu o Peráth, para entrar en la tierra de Canaán.

 

La existencia de un gobierno único, evidentemente constituyó una facilidad adicional para Abrán, ya que ello le facilitó aun más todavía el entrar en el país y el poder desplazarse más fácilmente a través de todo el país, sin tener que salvar fronteras internacionales demasiadas veces. No había mayores limitaciones para su desplazamiento como residente forastero o extranjero [nómada].

 

En cuanto al texto de Génesis 10:19, mencionado en la cabecera de este comentario, no se trata de un versículo que hable de la homosexualidad ni de la sodomía, sino de una mera indicación geográfica en cuanto a los límites de la tierra de Canaán propiamente tal. Las ciudades de Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim marcaban el límite oriental de dicho país.

 

En este primer pasaje escriturístico que se menciona a las ciudades de la llanura de Sidim no se dice en absoluto nada en cuanto a la homosexualidad.

 

 

TEXTOS IN COMENTO

 

Génesis 13:10

          Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que

          toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la

          tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que

          destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.

 

 

Debido a que las posesiones de Abram (o, Abrán, después renombrado "Abraham" o "Abrahán") y de su sobrino Lot eran demasiadas como para permitirles continuar juntos nomadeando por la tierra de Canaán sin que se suscitaran problemas graves entre sus respectivos grupos (Génesis 13:5-7), Abrán sugirió a Lot que se separaran para evitar los altercados, y le dio a elegir a qué parte del país escogía irse a vivir. (Génesis 13:8, 9.). Lot escogió la llanura del Jordán, las tierras planas que verdegueban al oriente de la tierra de Canaán. Sin duda le parecieron tierras muy buenas para nomadear con sus posesiones. (Génesis 13:11.).

 

Una nota al pie de la página para este texto, en la edición de estudio de la Versión Reina-Valera, revisión de 1995, dice: «La llanura del Jordán es el valle que se extiende a orillas de ese río antes de su desembocadura en el mar Muerto. Huerto de Jehová: otra posible traducción: Gran Jardín. Esta expresión tiene probablemente un sentido superlativo e indica la grandeza o excelencia del lugar. (Véase Gn. 1.2 nota d.) Quizá hay también una alusión al huerto de Edén (Gn. 2.8-14). Zoar estaba situada en ese mismo valle, al sur del mar Muerto.» (Página 40.).

 

Aquí, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras—Con Referencias, edición revisada de 1987, vierte: «De modo que Lot alzó los ojos y vio todo el Distrito del Jordán, que todo él era una región bien regada, antes de que Jehová arruinara a Sodoma y Gomorra, como el jardín de Jehová, como la tierra de Egipto hasta Zóar». (Génesis 13:10.). Una nota al pie de la página para la palabra Distrito, que es traducción de la palabra hebrea rKeiiiKi dice: «O: "Cuenca". Heb.: Kik·k'ar. El territorio más o menos circular del valle bajo del Jordán alrededor de Jericó.» El término hebreo kikkâr comunica la idea de algo circular más bien que una llanura per se, y así se emplea en expresiones tales como "pan redondo" (Éxodo 29:23), "tapa circular" de plomo (Zacarías 5:7), "talento" de oro o plata (Éxodo 25:39; 1 Reyes 20:39) y "Distrito" o "Cuenca" más o menos circular. (Génesis 13:10; Nehemías 12:28.). Las traducciones a los idiomas modernos han tratado de comunicar la idea de valle, llanura o llanada, dependiendo del contexto, pero se apartan de la literalidad que debe imperar al verter el idioma original a las lenguas actualmente en uso, lo que es una violación a la letra y al espíritu del texto bíblico, cosa que ha llegado al extremo de convertirse en interpretación en ciertos casos, como se verá más adelante, en este trabajo exegético, no pocas veces.

 

El Distrito del Jordán a que hace referencia la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras—Con Referencias, edición revisada de 1987, y que en algunas traducciones se llama la llanura del Jordán, por una traducción menos literal, es una cuenca ovalada por la que discurre el río Jordán. Abarca, como ya he dicho, la parte más baja del valle del Jordán, como se desprende fácilmente de que se mencione el Distrito del Jordán en relación con las labores de fundición de cobre que Salomón realizó entre Sucot y Zaretán. (1 Reyes 7:46; 2 Crónicas 4:17; compárese con 2 Samuel 18:23.). Sin embargo, parece ser que el Distrito se extendía hasta al menos el límite meridional del mar Muerto, donde debieron estar las llamadas ciudades del Distrito. (Génesis 13:10-12.). De manera que no sólo abarcaba la llanura de Jericó, sino que llegaba hasta Zóar, la pequeña ciudad a la que huyeron Lot y sus dos hijas. (Génesis 19:17-25; Deuteronomio 34:3.).

 

Las investigaciones efectuadas en el extremo meridional del mar Muerto han revelado que una considerable porción de terreno al sur de la península actualmente conocida como el-Lisan, en la Transjordania, quedó cubierta por las aguas. Muchos eruditos creen que las ruinas de las ciudades del Distrito se hallan sumergidas en este lugar. En otro tiempo fue una región bien regada, semejante al "jardín de Jehová". (Génesis 13:10.). Esta afirmación no solo aplicaba al territorio situado al norte del mar Muerto, donde en la actualidad solamente las llanuras de Moab y el oasis de Jericó conservan su suelo fértil, sino que también podía decirse del sur del Distrito. Aun hoy se dice que la llanura que se extiende junto a el-Lisan es un "amplio oasis", donde puede cultivarse cebada, trigo, dátiles y vides. Al delta del río Zered, que desemboca en el límite meridional del mar Muerto, también se le califica de "oasis fértil".

 

Abundando aún más en este concepto, el Nuevo Diccionario Bíblico, explica, en cuanto a las llamadas "ciudades del Distrito" o "ciudades de la Llanura": «Las ciudades de la llanura eran, principalmente, Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim, y Bela o Zoar. (Gn. 14.2). Se ha sostenido que estaban ubicadas al N del mar Muerto, donde el valle del Jordán se ensancha en la "vega", "círculo" o "llanura" del Jordán (cf. [véase] Dt. 34.3). Las pruebas de ello son "que Abraham y Lot podían ver las ciudades desde cerca de Bet-el (Gn. 13.10), que el Círculo del Jordán no puede aplicarse al S del mar Muerto, que la presencia de cinco ciudades allí es imposible, y que la expedición de los cuatro reyes (Gn. 14.7), cuando iban avanzando hacia el N desde Cades-barnea, atacó a Hazezon-tamar, probablemente En-gadi, antes de llegar al valle de Sidim y encontrarse con el rey de Sodoma y sus aliados" (G. A. Smith, Historical Geography of the Holy Land, 1931, pp. 505s [en cast. GHTS, 1960]).

 

«Por otra parte, es posible sostener la opinión de que las ciudades se encuentran sepultadas por las aguas poco profundas del extremo meridional del mar Muerto (G. E. Wright, Westminster Historical Atlas, 1945, pp. 26, 65-66 [en cast. AHWB, 1971]; id., Biblical Archeology, 1957, p. 50 [en cast. Arqueología bíblica, 1975]). En primer lugar, Gn. 13.10 dice que Lot vio, no las ciudades de la llanura (VRV2), sino la "vega" (VM, NBE; "cuenca", CI; "valle", VP, etc.) del Jordán. Se sintió atraído, no por comodidades urbanas, sino por sus buenos pastos. En segundo lugar, la negativa a darle el nombre de "vega del Jordán", y la negación de la posibilidad de que haya habido cinco ciudades al S del mar Muerto, se basan en su configuración actual, y significa ignorar cualquier alteración que pudiera haber provocado la derrota. En tercer lugar, tenemos la identificación de Hazezon-tamar con En-gadi. Esto depende de 2 Cr. 20.2, donde se dice que los moabitas y los amonitas que avanzaban estaban en "Hazezon-tamar, que es En-gadi". No debemos tomar en este caso la frase aclaratoria como una identificación de ambos lugares (como, p. ej., en Gn. 14.3), a menos que hagamos la suposición absurda de que después de la época de Josafat el nombre En-gadi reemplazó a Hazezon-tamar, haciéndose necesario explicar el arcaísmo. La aclaración "que es En-gadi" debe, en consecuencia, determinar más precisamente el lugar en que se encontraba el enemigo, dentro de la zona más general designada por el primer nombre. Esto concuerda con el uso de Gn. 14.7, donde, en un capítulo lleno de explicaciones de nombres arcaicos, no encontramos explicación del nombre Hazezon-tamar. En consecuencia, podemos considerar que las ciudades de la llanura estaban ubicadas en la zona, actualmente inundada, que en una época formaba la extensión meridional de la vega del Jordán.

 

«Según lo vio Lot, la vega era sumamente atractiva desde todo punto de vista material (Gn 13.10)»[36].

 

A pesar de mencionarse la destrucción de las ciudades del Distrito, se deja pasar la ocasión y no se dice nada acerca de la homosexualidad, lo cual resulta del todo inexcusable si se pretende que la homosexualidad fue el pecado que desató la destrucción de esas ciudades.

 

 


Abrahán prefirió establecerse en la región montañosa de la tierra de Canaán, donde nomadeó con sus ganados y su tribu.

 


 Génesis 13:12

          Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot

          habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus

          tiendas hasta Sodoma.

 

 

En cuanto a «las ciudades de la llanura», es decir, Sodoma, Gomorra, Admá, Zeboyim y Bela o Zóar, se tenía, hasta los años iniciales de la década de 1970, al menos, la impresión de que se trataba de uno más de los "mitos" que ciertos eruditos dicen que contiene la Biblia. Pero, los descubrimientos de los archivos cuneiformes de la recientemente descubierta ciudad de Ebla, en el sitio de Tell Mardikh, en Siria, antigua metrópoli de esa zona del mundo antiguo, ha venido no solamente a poner a disposición de los investigadores nuevos datos sobre una serie de cuestiones relacionadas con el comercio y la guerra. Asombroso como parezca, esta ciudad llegó a contar con 260.000 habitantes, hacia fines del III milenio y principios del II milenio a. de J.C., siendo una de las mayores potencias de su tiempo. En las tablillas desenterradas en Ebla se han encontrado los nombres de Ebrum[37], Abraham, Esaú, Saúl, Miguel, David, Israel, Ismael, Yah[38], Urushalim[39] [Jerusalén], Gaza, Lakísh, Ashtarot, Dor, Meguidó. Lo que ha sorprendido a no pocos es el hecho de que la tablilla Nº 1.860, menciona a las ciudades de la Pentápolis sidímica en el mismo orden en que lo hace la Biblia en Génesis 14:2: Sodoma, Gomorra, Admáh, Zeboyim y Bela, o Zóar, como ciudades con las cuales Ebla llevaba a cabo un gran intercambio comercial. Esta era la primera vez que los nombres de estas ciudades aparecían mencionados fuera de la Biblia. El doctor David Noel Freedmen considera que este registro antecede a la gran catástrofe que tuvo que ver con la destrucción de las ciudades en tiempos de Lot, la cual muchos eruditos escriturarios modernos, incluso, han considerado totalmente ficticia.

 

Después de saberse la noticia del contenido de las tablillas de Ebla mencionadas anteriormente, ha ocurrido un hecho que se ha considerado del todo absurdo, por decir lo menos. En resumen, según parece, por presiones externas, provenientes del gobierno sirio, en cuyo territorio se encuentra el emplazamiento de la antigua Ebla[40], se negó las referencias que se han anotado más arriba en cuanto a las ciudades de la Cuenca del Jordán y a personajes de la historia bíblica. Ello se debería a ciertas oscuras implicancias que me resisto a reproducir en estos comentarios, pero sobre las cuales se ha comentado mucho en los círculos especializados. Y, según parece, se accedió a lo exigido por el gobierno sirio a objeto de no perder la autorización para continuar con los trabajos en el sitio de Ebla, junto a la moderna localidad siria de Tell Mardikh.

 

En concordancia con lo decidido por Abrán y su sobrino Lot, aquél permaneció nomadeando entre las ciudades de la tierra de Canaán occidental, en tanto que Lot se estableció entre las ciudades de la llanura, y fue nomadeando con sus muchas posesiones hasta la misma Sodoma, que parece haber sido detentado el rango de principal o metrópoli de las otras cinco ciudades-estados de Sidim.

 

Pero no hay ninguna mención de la homosexualidad en esta escritura que se comenta aquí tan profusa y detalladamente.

 

 

 Génesis 13:13

          Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra

          Jehová en gran manera.

 

Obviamente, a los ojos de Lot —y también del escritor inspirado de Génesis— resultó ser que los cananeos que habitaban en las ciudades de la llanura eran malos y pecadores contra Dios, en gran manera. Parece ser que, con el tiempo, la vida sedentaria cautivó a Lot, y éste se estableció en Sodoma, que parece haber sido la metrópolis de la llanura baja de Sidim. Estando establecido en la ciudad, pudo darse cuenta de lo diferentes y contradictorias que eran las costumbres y creencias suyas en comparación con las que estaba hallando que existían entre los habitantes de las ciudades de la llanura. Hasta que Lot y su clan no se establecieron en las ciudades de la llanura parece que no habían entrado en contacto directo con la cultura cananea. De todos modos, los usos y costumbres de los clanes de Abrahán y de Lot, salidos de una región de alta cultura, como lo era Sumer, en la Baja Mesopotamia, tenían que chocar frontalmente. En Mesopotamia había usos y costumbres muchísimo más sofisticados que los existentes en la tierra de Canaán. La religiosidad mesopotámica había erradicado los sacrificios humanos, que eran acostumbrados en las ciudades cananeas, para aplacar a divinidades como Môlokh.

 

Sin embargo, no existe ninguna evidencia que diga que tal maldad y pecado fueran la homosexualidad misma, que es lo que quieren que se crea muchos escriturarios y exégetas comprometidos con puntos de vista e interpretaciones homofóbicas de estos pasajes. La verdad clara y escueta es que cuando se habla de la maldad y del pecado de Sodoma y las otras ciudades del Distrito, no se hace referencia alguna a la homosexualidad como esa maldad y pecado, y es a esa realidad y evidencia que uno debe atenerse cuando se enfrente a este texto de la Escritura Sagrada.

 

En el análisis final, nada se dice en verdad acerca de la homosexualidad en este pasaje que invita a que el escritor sea más claro: O sea, no hay base alguna para siquiera suponer que la homosexualidad esté envuelta en la maldad y el pecado de las gentes de Sodoma. Si el escritor hubiera querido decirlo, tenía ante sí una de las oportunidades más claras para haberlo hecho. Inexplicablemente, no lo hace.

 

 Génesis 14:2

          que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra

          Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra

          Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es

          Zoar.

 

Cuando la Biblia habla nuevamente de Sodoma y de las otras ciudades de la llanura baja de Sidim, es para referirse a un hecho bélico.


 

 

 

 


Reproducción escaneada de los primeros versículos del capítulo 14 de Génesis, de acuerdo al Antiguo Testamento Interlineal Hebreo-Español, de Ricardo Cerni, Editorial Clie, 1990, que se ha tenido a la vista para colaciones y cotejos necesarios de los diferentes textos presentados en las varias traducciones consultadas o tenidas a la vista.

 

En efecto. Según el relato bíblico, hacia 1947 a. de J.C., Kedorlaomer, rey de Elam, había extendido su soberanía hasta incluir la tierra de Canaán en sus dominios. De manera que, cuando en 1943 a. de J.C., Abrahán y su tribu cruzaron el Éufrates en dirección a la tierra de Canaán, no tuvieron que atravesar demasiadas fronteras, porque desde hacía unos cuatro años que un solo señor reinaba sobre todos los reinos y países desde Mesopotamia al Levante. Pero, hacia 1934 a. de J.C., probablemente contando con la ayuda de Egipto y de los colonos cretenses[41] establecidos en la costa occidental de la tierra de Canaán, se produjo una rebelión masiva de las ciudades-estados cananeas.

 

Sin embargo, y tal como lo atestigua la historia humana repetidas veces, en su decurso, los sometidos nunca se resignan indefinidamente a su situación, por más ventajosa que esta sea. Y, en efecto, hacia 1933 a. de J.C.[42], ocurre  una sublevación entre los pueblos sometidos que ocupaban la Transjordania. Parece ser que, quizás con la complicidad o la promesa de apoyo por parte de Egipto, fueron las ciudades de la Pentápolis sidímica las que iniciaron la revuelta. Al menos ello parece desprenderse del registro de Génesis 14:1, 2. Como una rebelión siempre implica una acción que tiende a extenderse y a ser imitada, en la medida en que la respuesta o reacción tarde o no pueda darse, Kedorlaomer y sus vasallos deben actuar lo más rápidamente posible, tal como lo hacen en similares circunstancias Šarrukîm de Akkad, antes, y, más tarde, los reyes de Asiria, de Khattuššaš (Hattussas), de Babilonia y de Mitanni, por ejemplo.

 

Al año siguiente, como era costumbre en esa época, ya que las campañas militares no se efectuaban en invierno, Kedorlaomer, aliado con Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar y Tidal rey de Goim, atravesaron el Éufrates y entraron en la región levantina.

 

El relato bíblico dice: "En tiempo de Amrafel, rey de Sinaar, Aryok, rey de El-lasar; Kedorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de los goyim, hicieron guerra a Bera, rey de Sodoma, a Birsa, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Adma, a Semeber, rey de Seboyim y al rey de Bala, que es Sohar." (Génesis 14:1, 2; Versión Regina.). En una campaña absolutamente exitosa, relámpago, en que los rebeldes no tuvieron tiempo alguno de asegurarse la oposición de un frente férreamente unido, capaz de oponerse con éxito al avance de las fuerzas orientales que se les avalanzaban, los cuatro reyes mesopotámicos, yendo a través de una ruta o camino que, al menos desde entonces, se conoció como El Camino del Rey[43] las fuerzas combinadas del rey elamita y sus vasallos, como inicio de sus acciones de reconquista, derrotaron a los refaîm[44] en Asterot-Qarnaim[45], luego a los zuzîm[46] en Ham[47], y a los emîm[48] en Šavê-Qiryatayîm[49].

 

Pero no atacaron inmediatamente después de esta última victoria a las ciudades de la Llanura Baja de Sidim, que eran, muy probablemente, el núcleo de la sublevación, sino que, quizás intentando cortarles toda vía de escape o de recepción de auxilio o ayuda en suministros desde Egipto o de las tribus asentadas en los territorios situados al sur del Arabâh, las fuerzas combinadas continuaron su camino hacia el sur, dando un rodeo a la zona principal de la rebelión. Entonces atacaron y derrotaron a los horeos en su montaña de Šeîr[50], y persiguieron a los que huían hasta El-parân[51] junto al desierto del Sinaí.

 

Volviendo atrás, los reyes orientales dirigieron sus fuerzas en contra de unas tribus que habitaban en un territorio indefinido que después perteneció a los amalequitas (y que, por ello, son aquí llamados "amalequitas"), derrotándolos en En-mispat[52]. Esta victoria permitió a los reyes

 

mesopotámicos dar por asegurado todo el territorio limitáneo con Egipto, y dar por descontado que ninguna ayuda vendría a los rebeldes de las ciudades del valle de Sidim desde Egipto, ni de las tribus que habitaban en las regiones al mediodía y al poniente de la llanura baja de Sidim, las que fueron vencidas por sus armas.

 


Los amalequitas fueron vencidos en su propia tierra, y En-mispat, que alguna vez estuvo en este sitio, donde después se alzó Cades-barnea, cayó a los reyes orientales.

 


Enseguida, las fuerzas orientales aliadas se dirigieron al noreste, y atacaron y vencieron a ciertos amorreos, cuyo reino estaba centrado en la ciudad de Hazazón-tamar[53]. Esto significaba que los reyes aliados estaban apretando el cerco en torno a las ciudades del Distrito de Sidim, y que inexorablemente se acercaba el ataque final, directo, sobre esas ciudades. El que no se mencionen acciones militares en la Cisjordania pudo deberse a que las ciudades-estados cananeas de esas regiones no se hubieran sumado a la rebelión, manteniéndose a la expectativa, talvez, o a que se hayan apresurado, apenas aparecieron los reyes orientales en la escena geográfica, a manifestar su adhesión a Kedorlaomer, el rey de Elam. 

 

De esta manera, lo que parece haber sido el núcleo principal de la rebelión, las ricas y prósperas ciudades de la llanura baja de Sidim quedaron absolutamente aisladas de toda ayuda desde Egipto o de las tribus y pequeñas ciudades-estados que existían al sur de Palestina.

 

Mencionadas las «ciudades malditas», como se las ha dado en llamar por ciertos comentaristas y escriturarios, la verdad es que nada se dice acerca de la homosexualidad.

 

 

 Génesis 14:8

          Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de

          Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y

          ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim;

 

 

La «Llanura Baja de Sidim» es un valle que la Biblia relaciona con el antiguamente llamado «mar Salado»[54] (Génesis 14:3.). En hebreo, se emplea la palabra qm[, 'émeq con referencia a este valle. 'Emeq es un término que se refiere a «una larga y ancha extensión entre cadenas paralelas de colinas, en vez de montañas, como en el caso del término precedente [«biq'âh», que designa a una llanura ancha rodeada de montañas]; ... ['émeq] conlleva la idea de algo bajo y ancho, más bien que algo escarpado o encerrado.» («Ciclopedia de Literatura Bíblica, Teológica y Eclesiástica», John M'Clintock y James Strong, 1881, volumen 10, página 703.). Fue en esta llanura que los reyes de las ciudades-estados cananeas de Sodoma, Gomorra, Admá, Zeboyim y Bela se enfrentaron con el rey elamita Kedorlaomer y sus aliados, luego de la rebelión que protagonizaran estas ciudades, y otras zonas más, tras doce años de sometimiento. Derrotados, los reyes cananeos huyeron, pero parte de sus tropas cayó en los pozos de betún[55] que abundaban en este valle.

 

Se ha dicho que la llanura baja[56] de Sidim corresponde a la sección del mar Muerto que, en la actualidad, se extiende al sur de la península llamada en árabe el-Lisan[57], y que asemeja una especie de bahía. En un tiempo, esta zona fue un valle fértil, pero, después de la catástrofe que resultó en la destrucción de sus ciudades, quedó sumergida bajo las aguas del mar Muerto, que se extendieron hacia el mediodía. Quizás si ello se haya debido a alguna actividad sísmica o a cambios topográficos provocados en relación con la mencionada destrucción de las «ciudades del Distrito». Todavía sube, de vez en cuando, alguna materia bituminosa a la superficie de las aguas poco profundas de esa parte del mar Muerto. Cabe tener presente que la superficie del mar Muerto se encuentra a unos 427 metros por debajo del nivel del mar Mediterráneo y que el punto más profundo de este mar se encuentra todavía a 433 metros por debajo de su superficie. Hasta mediados del siglo XIX era posible vadear el mar desde la península de el-Lisan hasta la ribera occidental, distancia de apenas 3 kilómetros. Allí quedan rastros de un camino construido por los romanos, evidentemente sobre uno anterior. Al sur de el-Lisan, la profundidad del mar es escasa, alcanzando a unos 5 o 6 metros apenas, y gradualmente se va perdiendo en una marisma salobre llamada Sebkha o Shebkha.

 

Luego de vencer a los amorreos de Hazazón-tamar, las fuerzas militares de Kedorlaomer se dirigieron directamente al Arabâh, hacia la Pentápolis sidímica.

 

Derrotados todos sus aliados vecinos y cortadas todas las rutas de ayuda que pudieran provenir del Norte, del Este, del Sur o del Oeste, los reyes de las ciudades-estados de la llanura baja de Sidim[58]  no tuvieron otra alternativa que presentar batalla a los victoriosos reyes mesopotámicos. De manera que salieron con sus fuerzas militares y se formaron en orden de batalla contra los invasores en la llanura baja de Sidim.

 

 Allí, los reyes de las ciudades rebeldes, solamente atinaron a oponer una acción desesperada. En efecto, Bera, rey de Sodoma, Birsâ, rey de Gomorra, Sinab, rey de Admâh, Seméber, rey de Zeboyim, y el rey de Bela[59], unieron sus fuerzas militares y se dispusieron en orden de batalla en la llanura baja de Sidim misma. Puesto que ellos eran muy bien conocedores del territorio, y ya que se dice en las Escrituras Sagradas que "en el valle de Siddim, había pozos y más pozos de asfalto" (Génesis 14:10; Versión Regina), o, como vierte la Versión Valera Revisada, edición revisada de 1960, "el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto", probablemente los reyes de la Pentápolis esperaban poder obtener provecho de esta circunstancia y derrotar a Kedorlaomer y sus vasallos en un terreno difícil para las maniobras militares más complicadas, lo cual podría revertir en una ventaja para los sidimitas.

 

Una vez más, se menciona a las cinco ciudades de la llanura de Sidim, pero nada se dice acerca de la homosexualidad.

 

 

 

 Génesis 14:10

          Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y

          cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos

          cayeron allí; y los demás huyeron al monte.

 

 

Sin embargo, el poderío de las fuerzas elamitas quedó más que suficientemente demostrado, ya que los sidimitas fueron aplastantemente derrotados y la posible ventaja del terreno les fue un lazo, ya que, dice el registro, en cuanto a las fuerzas sidímicas, que, al enfrentarse con la superioridad elamita, y tras el primer choque frontal de los ejércitos rivales, las fuerzas aliadas de los reyes de las ciudades-estados de Sidim huyeron, es decir, "se dieron a la fuga y" como resultaba que la región en que se dio la batalla estaba tachonada de pozos de asfalto, "fueron cayendo en estos [es decir, en los pozos de betún o asfalto que abundaban en la llanura], y los que quedaron huyeron a la región montañosa", en desordenada y vergonzosa huida ante las fuerzas confederadas de los reyes orientales que avanzaban avasalladoras e invencibles. (Génesis 14:10; NM87.).

 

 

Y, a pesar de todo, estamos frente a una cita bíblica que si bien menciona a las ciudades de Sodoma y Gomorra no dice nada en cuanto a la homosexualidad.

 

 

 Génesis 14:11

          Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas

          sus provisiones, y se fueron.

 

 

Los reyes mesopotámicos, vencedores, tomaron un cuantioso y rico botín, así como muchísimos cautivos, de las ciudades desamparadas y desguarnecidas, las que habrían caída sin batalla, luego del desbande de sus fuerzas militares de los reyes locales en la decisiva batalla habida en la zona sembrada de pozos de betún.

 

La derrota de los reyes rebeldes fue total y absoluta. Kedorlaomer y sus fuerzas regresaron a su propia tierra, luego de imponer su superioridad, soberanía y dominio mediante una hábil campaña guerrera, y no sin antes expoliar a los vencidos y dejar la sensación de que algo muy grande había ocurrido a quienes habían osado desafiar la autoridad de Kedorlaomer y sus aliados. La lección había sido muy dura y de seguro ya no habría nuevas intentonas rebeldes, al menos no muy pronto. Porque la devastación dejada tras de sí por las fuerzas victoriosas debió haber sido enorme aun para la riqueza de las ciudades de la Pentápolis.

 

Una vez más, lo cierto e indesmentible es que la mención de las ciudades de Sodoma y Gomorra en este pasaje de la Sagrada Escritura no se refiere de ninguna forma ni manera a la homosexualidad.

 

 

 Génesis 14:12

          Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que

          moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.

 

 

Entre los cautivos que tomaron los vencedores, estaba Lot, el sobrino de Abrán, con su clan y sus bienes, ya que el registro bíblico dice de Lot que en ese entonces habitaba en Sodoma. Obviamente, Lot, como residente forastero[60], no tomó parte en las acciones bélicas, pero sí se vio afectado por la derrota de Bera, rey de Sodoma, en cuyo territorio estaba morando. Aparentemente, habitaba en tiendas fuera de los muros de la ciudad, ya que el relato dice que Lot fue capturado cuando ya habían iniciado la marcha de regreso, tras el castigo impuesto a las ciudades rebeldes.

 


Abrahán y su tribu habitaron durante muchas veces en el área alrededor de la posterior Hebrón. La construcción de la fotografía, en la localidad de Makpelâh o Macpela, se alza en el sitio tradicional donde estuvieron situadas las tumbas de los patriarcas.

 


Luego, uno de los escapados de los acontecimientos ocurridos en la Pentápolis llegó hasta un lugar conocido como los Árboles grandes de Mamré[61], situado un poco al noroeste de la ubicación de la posterior ciudad de Hebrón[62]. Mamré era un amorreo, quien, junto con sus hermanos Escol y Aner eran confederados[63] de Abrán el hebreo[64]. Abrán reunió en formación militar a sus hombres adiestrados, fuerza compuesta por un total de trescientos dieciocho esclavos nacidos en su casa (no comprados) y, junto a las fuerzas de sus tres confederados, salió en persecución de Kedorlaomer y de sus vasallos, quienes iban en camino al Norte, hacia la Mesopotamia.

 


Dan, en el norte de la tierra de Canaán. Hasta aquí fueron perseguidos los reyes orientales y vencidos durante un ataque nocturno a su campamento. Las ruinas de la ciudad de Dan ocupan el sitio de la antigua ciudad cananea de Lešem o Laiš.

 


Los confederados alcanzaron a los orientales y los atacaron de noche, en medio de la oscuridad, cuando se hallaban acampados en un lugar próximo a la ciudad cananea de Lais o Lêsem, donde después estuvo la ciudad israelita de Dan. Sorprendidos, en medio de la oscuridad nocturna, sin saber de la fuerza efectiva de sus atacantes, que debieron suponer muy superiores a la realidad, especialmente en vista de que hasta los ejércitos combinados de los reyes de las ciudades de la Pentápolis sidímica habían huido ante ellos, se dieron a la fuga, y fueron perseguidos por las fuerzas combinadas de los confederados hasta Hobâh[65]. El ataque sorpresivo, y desde varios frentes a la vez, fue decisivo, y la derrota del rey elamita fue absoluta, ya que no pudo reagrupar a sus guerreros para oponerse a sus atacantes.

 

La noticia corrió a través de los caminos, hacia las ciudades-estados cananeas del sur: Abrán el hebreo y sus tres confederados amorreos habían vencido a los amos de la tierra, a los soberanos absolutos. Los cautivos y el botín fueron recuperados, y traídos de vuelta.

 

Pero, como antes, este texto de la Escritura no se relaciona en modo alguno con la homosexualidad.

 

 

 Génesis 14:17

          Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes

          que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al

          valle de Save, que es el Valle del Rey.

 

 

Sabedor de la noticia, Bera, el rey de Sodoma, salió al encuentro de Abrán, encontrándose en la llanura baja de Šavê[66].

 

Aquí aparece la figura de un personaje especial y enigmático: el rey Melquisedec[67], rey y sacerdote de la ciudad de Salem[68]. Este rey-sacerdote del Dios Altísimo «sacó pan y vino; y le bendijo.» (Génesis 14:18, 19; NM87.).

 

Abrán apreció el gesto de Melquisedec, rey de Salem, quien —a la vez—  era sacerdote[69] de ÷/yl][, lae, ’El ’Elyôhn, el Dios Altísimo[70]. Melquisedec bendijo a Abrán, diciendo:

 

"¡Bendito sea Abrán del Dios Altísimo,

Productor de cielo y tierra;

y bendito sea el Dios Altísimo,

que ha entregado a tus opresores en tu mano!"

 

                                    (Génesis 14:19, 20; NM87.).

 

 

 

Abrán, pues, dio a Melquisedec el diezmo de todo lo que había rescatado. (Esta es la primera vez, también, que se menciona el diezmo en toda la Biblia.).

 

De nuevo, la mención de Sodoma y las otras ciudades no tiene nada que ver, en modo alguno, con la homosexualidad.

 

 

 Génesis 14:21

          Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y

          toma para ti los bienes.

 

 

Abrán y sus confederados derrotaron a los reyes mesopotámicos y recobraron a los cautivos y los bienes tomados.

 

Entonces, el rey de Sodoma, obviamente líder y portavoz de los demás, obviamente, solicitó a Abrán que le devolviera a las personas, diciéndole: "Dame las almas[71], pero toma los bienes para ti." (Génesis 14: 21; NM87.). Obviamente, era una ofensa gratuita para Abrán, porque no recibió ninguna ayuda de los derrotados en su acción de rescate.

 

Pero de la homosexualidad,... ¿qué?  De nuevo, nada. Cosa que desconcierta, porque es una de las muchas oportunidades para mencionarla e identificarla positivamente como la maldad y el pecado de Sodoma y las otras ciudades.

 

 

 

 Génesis 14:22

          Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a

          Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la

          tierra,

 

 

Ante las palabras de Bera, rey de Sodoma, evidentemente portavoz y principal monarca de las ciudades-estados de la llanura, Abrán no puede menos que jurar solemnemente su negativa a recibir cosa alguna que en efecto no fuera suya. Abrán, le respondió, enfáticamente: “De veras alzo la mano[72] a Jehová el Dios Altísimo[73], Productor de cielo y tierra, que, desde un hilo hasta una correa de sandalia, no, no tomaré nada de lo que es tuyo, para que no digas: `Yo fui quien enriqueció a Abrán'. ¡Nada para mí! Solamente lo que ya han comido los jóvenes, y la parte que les corresponde a los hombres que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamré... que tomen ellos la parte que les corresponde.” (Génesis 14:22-24; NM87.).

 

«No tomaré nada de lo que es tuyo», respondió Abrahán al rey de Sodoma, para que no dijera después que él había enriquecido a Abrán. Solamente aceptó la comida de los guerreros y la parte que les correspondía a sus confederados amorreos. Evidentemente que el rey de Sodoma y sus aliados estaban muy interesados en honrar a quien había derrotado a los invasores y recuperado los cautivos y los bienes. Pero la actitud de Abrán tenía su explicación más allá que en los vaivenes de la geopolítica circunstancial.

 

La derrota sufrida por Kedorlaomer determinó no solamente la independencia de Canaán, sino el fin de la supremacía y hegemonía de la monarquía elamita en el Medio Oriente antiguo. La desbandada de las fuerzas del rey elamita y sus vasallos alentó a los subyugados a rebelarse también contra el dominio elamita. De manera que el pulular de las revueltas y disensiones, como de las invasiones de las comarcas limítrofes sujetas al dominio elamita, fue mayor a las posibilidades que tenía a su mano el monarca elamita. Tras la caída de la hegemonía elamita, tan vergonzosamente derrotada por una coalición de clanes ignorados, sin renombre alguno en parte alguna, los vasallos de Kedorlaomer se vieron liberados también de su juramento de fidelidad y de su vasallaje.

 

Parece ser que la nueva ordenación de las fuerzas no ocurrió sin las consabidas luchas hegemónicas.

 

Al parecer, para este tiempo, o alrededor de este tiempo, Arioc de Elasar[74]  muere o es reemplazado por otro monarca, pues luego se ve aparecer a Rim-Sin como soberano del país del sur. Rim-Sin es elamita, y su trono lo debe a una exitosa invasión elamita que destrona al anterior monarca de Elasar y pone a Rim-Sin al frente del país. La disputa por el dominio total de la situación fue desesperada. Por un instante, la victoria pareció inclinarse a favor de Rim-Sin de Elasar. Pero, a último momento, éste fracasó. La lucha continuó, al parecer, por décadas, hasta que cierto Hammurapi[75], logró imponer la supremacía de Babilonia a toda la Mesopotamia.

 

Mucho se ha argumentado en contra de la historicidad del capítulo 14 del libro bíblico del Génesis, particularmente en lo que se refiere a los personajes y a los lugares que se mencionan allí.  No obstante, el descubrimiento de unas crónicas actualmente conocidas como "Tablillas de Spartoli", que se refieren a sucesos que han sido fechados hacia 2000-1800 a. de J.C., aproximadamente, por ejemplo, informan acerca de cómo fue invadida y conquistada gran parte de la Mesopotamia por un grupo de reyes entre los que estaban Tudhula o Tudhalia[76], Eri-eaku [77] y Kudur-lahamal o Kudur-lagamal[78]. Según estas tablillas, Kudur-lagamal fue acompañado en esta expedición por los umman-mandu, tropas mercenarias reclutadas en varias naciones extranjeras, y a las que, se dice, podría referirse el término hebreo µywg, goyîm si no se refiere a los Guti o Qutum de los registros cuneiformes mesopotámicos.

 

En cuanto al pasaje de Génesis 14:22-24, una nota al pie de la página, dice, en la edición de estudio de la Versión Reina-Valera, edición revisada de 1995: «Esta declaración pone de relieve la generosidad y justicia de Abram, que no reclama nada para sí, sino que afirma los derechos de sus aliados.» (Página 42.).

 

Lo que sí queda claro es que, de nuevo, no existe mención alguna de la homosexualidad, de la que se dice por parte de ciertos escriturarios y exégetas, era el vicio que practicaban los habitantes de Sodoma y las otras ciudades vecinas de la Pentápolis.

 

 

 

 Génesis 18:16

          Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia

          Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.

 

 

Sodoma fue una antigua ciudad cananea, situada junto al límite suroriental de la tierra de Canaán (Génesis 10:19; 13:12), a menudo mencionada junto con Gomorra, que debió ser la más importante de las cinco ciudades que, de acuerdo al registro bíblico, estaban situadas en la Llanura Baja o Valle de Sidim, y que, actualmente, se encuentra sumergido bajo las aguas poco profundas de la extremidad meridional del mar Muerto, al sur de la actual península de el-Lisan [árabe, «la Lengua»]. (Génesis 14:2, 3.). Al separarse Lot de su tío Abrán, para evitar las disputas entre sus respectivos grupos, aquél escogió la bien regada y fértil zona del «Distrito del Jordán», y asentó sus tiendas en las vecindades de la ciudad-estado de Sodoma, donde se dio cuenta de que «los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.» (Génesis 13:5-13; 2 Pedro 2:7, 8.). Hacia 1953 a. de J.C., aproximadamente, luego de haber estado sometidos a la soberanía de Kedorlaomer, rey de Elam, las cinco ciudades-estados del valle de Sidim se rebelaron. Al año siguiente, Kedorlaomer, auxiliado por las fuerzas militares de otros tres reyes mesopotámicos vasallos suyos, se dirigió a la zona para reimponer su dominio, derrotando a Bera, rey de Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Admá, a Seméber, rey de Zeboyim, y al rey de Bela[79], en una batalla librada en la misma llanura baja de Sidim. Los vencedores tomaron botín y cautivos, los cuales fueron recuperados por Abrán mediante un sorpresivo ataque nocturno combinado de sus fuerzas y las de Aner, Escol y Mamré, amorreos confederados suyos.

 

Evidentemente, la derrota de los reyes mesopotámicos, significó la consolidación de la independencia para las ciudades de la tierra de Sidim, como para las demás ciudades y pueblos del Levante previamente sometidos a la soberanía elamita. La ciudad-estado de Sodoma, evidentemente, pasó a detentar la hegemonía sobre las demás ciudades-estados sidimitas, ya que su nombre pasó a ser sinónimo de toda esa región, y Gomorra debió ser la segunda ciudad-estado en importancia, después de Sodoma.  Por lo tanto, Sodoma se convirtió en una ciudad rica, próspera, cuyos habitantes podían sentirse muy seguros en relación con los medios materiales con que contaban.

 


El desierto de Judea y el mar Muerto, al fondo. Desde la tierra alta situada al Oeste del mar Muerto se tiene una vista dominante sobre el mar Muerto o Salado, situado muy por debajo del nivel del mar Mediterráneo.

 


La religión cananea, como es bien sabido, otorgaba gran importancia a formas cultuales que incluían la prostitución de individuos de ambos sexos para el beneficio de cada uno de los templos a los que estaban consagrados, y el sacrificio de niños, principal y generalmente, los primogénitos, como ofrendas quemadas a las deidades que adoraban.  

 

En efecto, como lo prueban las investigaciones históricas y arqueológicas efectuadas a través de todo el país, los cananeos tenían usos y costumbres que resultan sumamente chocantes para nuestra mentalidad debido a la crueldad y la extremada sexualidad que estaban conectadas con su religión y su forma de expresar su religiosidad. Esto es especialmente cierto de las divinidades que adoraban las tribus cananeas, a las cuales los documentos procedentes de las excavaciones efectuadas en la antigua ciudad cananea de Ugarit (actual Ras Shamra, en la costa septentrional de la actual Siria) presentan como crueles y excesivamente sedientas de sangre, sádicas, sexualmente laxas hasta el extremo de lo increíble. Los cananeos adoraban a sus divinidades en los lugares altos[80], esparcidos a través de toda la tierra, tanto en las alturas naturales como en los recintos de las ciudades, junto a ríos, manantiales, bosques o llanadas. En tales templos o santuarios, se levantaban las columnas sagradas[81] y los postes sagrados[82]. Estos elementos parecen representar los principios masculino y femenino, respectivamente, asociados con el exacerbado culto rendido por la generalidad de los cananeos a la fertilidad. En los santuarios cananeos, había altares para los sacrificios, estantes para el incienso, los símbolos fálicos característicos (postes y columnas sagrados) e imágenes esculpidas de sus deidades. En casi todos, si no en todos, los bamóhth o lugares altos, había prostitutas[83] y prostitutos[84] consagrados al servicio de la divinidad titular, cuyo precio era percibido por el templo como una contribución u ofrenda muy especial. En ciertos rituales cúlticos, no era infrecuente la ocurrencia de incesto, bestialidad, espiritismo, hechicería, magia, y la inmolación sacrificial de niños en el fuego sagrado o como ofrenda quemada, particularmente en la adoración que se tributaba a Môlok