EL MEDIO FÍSICO DE LA SIERRA DE AYLLÓN.
DISPOSICIÓN DEL RELIEVE
La topografía de la zona es muy accidentada y de una altitud media elevada,com corresponde a una típica área serrana, si bien el tipo de relieve dominante se podría catalogar de montaña media y media-alta, teniendo en cuenta que el techo de altitud se en cuentra a 2.273m en el Pico Lobo y que además existen unas 35 cumbres de más de 2.000m.
GEOLOGÍA Y GEOMORFOLOGÍA
La Sierra de Ayllón forma parte del Sistema Central, y como tal, constituye un sector del Zócalo Antiguo de la Meseta levantado durante la orogenia alpina. en esta zona centro oriental, el Sistema Central adquiere una cierta complejidad debido a la diversidad litológica y geomorfológica, pudiendo diferenciar las siguientes unidas geomorfológicas:
El sector neísico occidental. se sitúa en torno a El Cardoso y Valle Alto del Jarama, formado por rocas metamórficas de tipo neis como las micacitas.
El sector cuarcítico central y oriental. Constituye la unidad geológica fundamental del cordal principal de Ayllón. Está formado por cuarcitas alternando con pizarras.
En las cumbres de la Sierra de Ayllón, tanto en las cumbres occidentales de neis como en las centrales de cuarcita, podemos encontrar paleoformas asociadas al modelo glacial y periglacial que se desarrollaron durante la etapa Würm: pequeños circos glaciales, depósitos morrénicos, ... Así, destacan los conjuntos de origen glacial siguientes; glaciar del Pico Lobo, situado en su ladera oriental, en la cabezera del río Berbellido; el glaciar de las Peñuelas, al este del anterior, también en su ladera oriental; los glaciares de la Cebollera, entre los que destaca el de la Garganta; y el glaciar de las Tres Provincias. También son muy frecuentes en las altas laderas de las cumbres más importantes la existencia de canchales o pedreras de origen periglaciar, que se formaron debido a fenómenos de rotura por la acción del hielo y deshielo (gelifracción). Son sumamente importantes las que se desarrollan en torno de el Pico Lobo.
Modelado en el dominio glaciar |
Un glaciar es una masa de hielo en movimiento formada por la acumulación de la nieve que el calor estival no es capaz de fundir. El primer proceso de formación de un glaciar consiste en la transformación de la nieve en hielo. Los cristales de nieve sufren en primera fase una transformación (diagénesis): los cristales tienden a hacerse más pequeños hasta adquirir todos el mismo diámetro medio y a continuación por efecto de la recristalización adoptan forma globular haciéndose más gruesos. En este momento está formado el nevero: masa de nieve densa y compacta característica de las cuencas de alimentación que culmina en la constitución de una masa de hielo compacto en las que los granulos quedan aplastados en láminas. Movimiento de los glaciares: las grandes masas de hielo se mueven generalmente en forma descendente, desde las zonas donde se produce la acumulación. Los lugares de formación de los glaciares son las altas montañas y latitudes septentrionales. La acumulación de nieve y hielo convertida en nevero provoca un empuje por acción de la gravedad, como consecuencia de las partes superpuestas, la masa de hielo se pone en movimiento según la relación entre inclinación de la ladera y espesor de la capa de hielo A diferencia de la capa de hielo continental, que ocupa grandes superficies, los glaciares suelen tener una anchura limitada y presentar formas diversas debidas a 2 factores: topografia preexistente que influye en la dinámica, y alimentación que regula la forma superficial de la masa glaciar. En áreas montañosas no polares como la que nos ocupa el tipo de glaciar es el pirenaico; está formado por masas de hielo acumuladas en una pendiente, las cuales se descuelgan ladera abajo desde la acumulación principal o circo, en incluso desde las crestas que bordean el valle Formas fundamentales del modelamiento glaciar: los circos son las formas principales de erosión en el dominio glaciar. Este término designa una cuenca, de forma casi circular, delimitada por vertientes abruptas que está o estuvo ocupada por un glaciar. Éstos surgen cuando una depresión del terreno acumula la nieve convirtiéndose en hielo.Cuando un lugar determinado se presta a la acumulaciónde nieve,se forma en primer lugar un nevero, que cada vez se hace más amplio y profundo hasta que llega un momento en que la forma y las dimensiones alcazadas permiten la permanencia del depósito de nive de un año para otro. En el borde inferior los detritos se disponen formando un cordón llamado morrena de nevero. Dependiendo del tipo de circo y de su vinculación con otros circos, se pueden dar diferentes formas características. Por ejemplo, si las aristas de intersección de los circos es intensamente erosionada, se formarán desfiladeros naturales llamados col. Cuando tres o más circos se unen forman los llamados horn, consistentes en unos picos piramidales.Cuando la lengua del glaciar se desplaza erosiona el suelo por donde discurre, formando valles de fondo plano y pendientes abruptas en forma de U. Los depósitos glaciares se llaman comúnmente morrenas glaciares. |
En los periodos más fríos del Cuaternario el Sistema Central y por extensión las zonas de mayor altitud de la Sierra de Ayllón, se vieron sometidas a la acción del hielo y el frío como agentes erosivos. Las cumbres del Pico Lobo, las Peñuelas, la Cebollera/Tres Provincias y en menor medida las cumbres del Ocejón y del Cerrón guardan evidencia de la acción erosiva de pequeños aparatos glaciares que modelaron sus cumbres a lo largo de la última glaciación. Se crearon entonces pequeños circos glaciares o recuencos de nivación orientados generalmente al noreste. Los fenómenos glaciares y preglaciares del Cuaternario han modelado el Macizo del Lobo en su parte más alta formas de relieve de gran valor, donde la masa de su pequeño glaciar, ya desaparecido, ha llevado a formación de canchales o pedreras y morrenas de pequeñas dimensiones, así como a excavar la cabecera fluvial del Berbellido. Actualmente en estos lugares se pueden observar restos de aquella acción erosiva glaciar como morrenas, pequeñas áreas de encharcamiento en depresiones de sobrexcavación.
La actividad mofogenética de los glaciares |
La labor erosiva de los hielos es muy efectiva. Se trata de una abrasión llevada a cabo por la presión del hielo y los materiales de transporta. En las rocas cristalinas y calizas compactas la acción abrasiva produce un pulido que crea superficies lisas y brillantes, así como rocas aborregadas con múltiples convexidades. Las rocas aborregadas son montículos rocosos con forma asimétrica, más tendidos en la cara opuesta al sentido del glaciar y más abrupto hielos abajo. La cara más suave presenta estrías. Cuando el hielo arrastra bloques angulosos su deslizamiento provoca estrías rectilíneas orientadas en el sentido del flujo, a menudo paralelas. Si las incisiones tienen varios centímetros de ancho se llaman acanaladuras.
Estas acciones alcanzan su máxima intensidad en los desniveles y las contrapendientes del lecho (umbrales). En estos casos la ablación resulta del desalojo y el arranque de grandes bloques. Tras la retirada de los hielos estas formas son un testigo muy importante de su presencia. El perfil longitudinal de la artesa glaciar se traduce en una sucesión de umbrales de pendiente más o menos acusada. Los umbrales pueden presentarse en escalón o rosario, separados por rocas aborregadas. Los primeros generan cubetas en las que se instalan lagos cuando desaparecen los hielos. La contra pendiente de los segundos pueden obturar localmente la salida del flujo, formando umbrales cerrojo. Cuando una artesa aparece colgada sobre otra lengua glaciar se llama umbral de confluencia.
La sobreexcavación es la acción de movilización y desalojo de fragmentos del lecho, que tienden a profundizarlo, incluso por debajo del nivel de base. No tiende, pues, a atenuar las irregularidades, sino a aumentarlas. La sobreexcavación crea profundas cubetas en los lugares más favorables, pero apenas actúa en lugares donde se ve dificultada. El lecho glaciar presenta una sucesión de cubetas y umbrales o cerrojos escalonados a lo largo de su trayectoria. Tras la retirada de los hielos en las cubetas se alojan o lagos o turberas.
Está en discusión cual es la génesis de la sobreexcavación y la formación de cubetas. La interpretación clásica lo atribuye a un aumento de la competencia erosiva del hielo, debido a su grosor y la presencia de derrubios en el fondo. Pero la glaciología moderna opina que es necesaria la previa preparación del material o una debilidad estructural. Serán, pues, en las zonas de roca más débil, las discontinuidades estructurales, las fracturas de la roca o la meteorización de la zona, lo que desencadene el proceso de sobreexcavación. La sobreexcavación alcanzará su mayor competencia en las épocas de avance de la lengua glaciar.
Los glaciares transportan fragmentos de rocas que se acumulan en morrenas. Una morrena es una acumulación de fragmentos heterogéneos de roca transportados y depositados por el hielo glaciar. El material que está siendo transportado se le llama, específicamente, till (morrena de acarreo). En función de su posición, con respecto al flujo glaciar en el que son transportadas, distinguimos tres tipos de morrenas: externas, internas y de fondo.
Las morrenas externas, o superficiales, están compuesta por los fragmentos que caen sobre el hielo glaciar desde las laderas. Para su formación es necesario, pues, que exista sobre el glaciar roca viva. Los fragmentos se suelen acumular en los márgenes de la lengua glaciar, formando una morrena lateral. También se concentran en el frente de la lengua, según la geometría de las ojivas de flujo, formado una morrena frontal o terminal, que marca el límite de los hielos. En este caso se suman los materiales de la morrena interna, que aparecen en superficie tras la ablación del hielo, cerrando la distancia entre las morrenas laterales. Cuando se produce una confluencia de dos lenguas la unión de sus respectivas morrenas laterales forma una morrena mediana o central. Si la confluencia se hace por superposición aparece una morrena transversal.
Las morrenas internas están compuestas por los materiales transportados dentro de la masa de hielo. Estos fragmentos proceden del exterior y han caído en la zona de alimentación, donde han sido recubiertos por la neviza y se han hundido con ella. También pueden proceder de la morrena superficial. Los fragmentos pesados absorben más calor que el hielo, creando a su alrededor un área de fusión y hundiéndose progresivamente. Aparecen dispuestas en capas de fragmentos, intercaladas entre capas «limpias», y se dispersan en los tramos finales de la lengua. La fusión del hielo en el frente de la lengua hace que afloren a la superficie.
La morrena de fondo se sitúa bajo el hielo, en contacto con el lecho. Los fragmentos proceden tanto del exterior como del propio lecho, al haber sido arrancados por la acción de los hielos.
Dependiendo de la cantidad de derrubios distinguimos: glaciares blancos, con pocos derrubios, glaciares negros, con gran cantidad de derrubios y glaciares rocosos, cubiertos totalmente por derrubios. Este último tipo responde, normalmente, a un glaciar en retroceso
Los depósitos morrénicos proceden de la fusión del hielo, es decir cuando cede la acción transportadora del glaciar. Se acumulan en morrenas de retroceso, que marcan diferentes estadios en el retroceso del hielo glaciar. Las morrenas externas e internas se superponen a la de fondo, formando un solo depósito. Los elementos que componen la morrena están poco desgastados, y presentan estrías fruto de los roces entre sí. La morrena se caracteriza por la heterogeneidad de calibres: bloques angulosos, cantos, gravilla y arcilla.
Las morrenas no se encuentran aisladas, sino que se forman sistemas de morrenas, los más importantes son: los arcos morrénicos frontales, los cordones morrénicos laterales y las morrenas de ablación.
Los arcos morrénicos frontales se sitúan en el frente y en el borde externo de la lengua glaciar. La morrena frontal tiene forma de media luna, es decir un arco más ancho en el centro que en los laterales, donde suele enlazar con las morrenas laterales. La vertiente interna es más escarpada que la externa. Actúan como un dique de contención para las aguas de fusión que se escapan por el frente del glaciar, formando lagos. Debido a diversos episodios de avance y retroceso del glaciar aparecen sucesivos arcos morrénicos frontales más o menos separados, e incluso yuxtapuestos o superpuestos. Aunque hay que tener en cuenta que durante un avance, o un retroceso, del glaciar hay momentos de estabilización e inversión de la tendencia. La proximidad crea arcos morrénicos complejos o vállums, suavemente ondulados, entre los aparecen surcos intramorrénicos. Si, en lugar de retirarse, el glaciar crece aparece una morrena de empuje o avance, enriquecida con fragmentos del sustrato rocoso.
Los cordones morrénicos laterales aparecen en los bordes de las lenguas glaciares. Consisten en acumulaciones lineales desarrolladas a lo largo del límite superior de sendas vertientes, y que pueden ir desde el área de alimentación hasta el frente. Los cordones pueden aparecer a distintas alturas dentro del valle glaciar, marcando distintas fases de retroceso, aunque suelen ser desmantelados por la dinámica de vertientes. Cuando el cordón lateral se encuentra en el límite de las nieves perpetuas adopta una planta arqueada que recibe el nombre de morrena de obturación. Estas morrenas actúan como muro de contención del agua de escorrentía formando lagos llamados barcos o barquillos.
Las morrenas de ablación son aquellas que han sido sedimentadas sobre el lecho del glaciar. Presentan materiales heterogéneos, pero lo más característico es la presencia de grandes bloques dispersos a lo largo del trayecto, llamados bloques erráticos. Los glaciares negros, con gran cantidad de fragmentos, logran rellenar las cubetas de sobreexcavación. En los glaciares rocosos los fragmentos ocultan totalmente el lecho del glaciar y conservan las formas propias de los hielos: ojivas de flujo, cordones internos, morrenas intermedias, etc.
Las morrenas que alojan lagos tienden a ser desmanteladas por la acción de las aguas. En ellas es frecuente ver boquetes de evacuación por donde sale el agua.
Modelado en el dominio periglaciar |
METEORIZACIÓN MECANICA
Fragmentaciones o clastias
Los procesos mecánicos de la meteorización conducen a la transformación física de los minerales o también llamada desintegración, esto producido por variaciones térmicas o hídricas, lo cual trae como resultado partículas sueltas de diversos tamaños y forma angulosas (clastros) desde ese punto de vista de la geomorfología podemos observar clastias de origen térmico llamada termoclastia la fragmentación o desagregación superficial de una roca coherente como consecuencia directa de los cambios de temperatura que la afectan, estos son capaces de provocar una alternancia de fenómenos de dilatación y retracción que al afectar de forma desigual a la masa rocosa debido a su limitada conductividad térmica, se traducen en tensiones mecánicas mientras que en los niveles externos se registran variaciones de volumen. La masa interna no afectada por las pulsaciones de la temperatura ambiente se mantienen volumétricamente estable. Este diferente comportamiento es susceptible de desembocar en un efecto de separación de las partículas superficiales que puede manifestarse en una desagregación granular (desprendimiento de granos o elementos pequeños), en una descamación o en un cuarteamiento (fragmentación superficial de clastros de tamaño medio). Probablemente para nuestro país el cambio de temperatura deba ser el proceso que altere mayormente a las rocas, ya que durante el día las rocas se calientan y durante el día se enfrían, de tal manera que la diferencia de temperatura puede alcanzar 30 o más grados centígrados, como las rocas son agregados de minerales que tienen diferente coeficiente de dilatación, con los cambios de temperatura tiende a producirse grietas y fisuras favoreciendo la desintegración.
CLASTIAS DE ORIGEN TÉRMICO
Gelivación o gelifracción |
En la actualidad se considera este proceso él mas eficaz para el caso de las fragmentaciones mecánicas, el mismo consiste en la ruptura de las rocas como consecuencia de la congelación, y el deshielo del agua acogida en los huecos o fisuras superficiales existentes en ellas, siendo por lo tanto una clastia de origen térmico pero en las que las variaciones de la temperatura no actúan directamente sino a través del comportamiento en relación con ellas de un agente, el agua. Ello es producto de que el agua al pasar del estado liquido al sólido sufre un aumento de volumen del orden del 10%, de tal manera que la congelación producida por el descenso de la temperatura por debajo de los 0º somete a las paredes de los poros y diaclasas de las rocas a unas presiones que pueden llegar a los 15 gr/cm2, estos efectos mecánicos son capaces de separar fragmentos de la roca o de producir la disyución de los elementos o granos. Este modelado periglaciar a consecuencia del hielo que se forma en el interior de las grietas rocosas en la laderas de las montañas, producen aumento de volumen, desescamación y posterior disgregación de la roca. Los fragmentos generados caen y se acumulan al borde de las montañas en las llamadas pedreras o pedrizas, o en los canchales si se trata de fragmentos angulosos.
Las vertientes de gelifracción se deben a la fragmentación de las rocas coherentes por efecto de la crioclastia. Presentan una sucesión de agujas y pináculos fruto de las debilidades presentadas por las diaclasas. A los pies de estas vertientes se forman conos y taludes continuos notablemente regulares, solo rotos por los efectos de la arroyada del agua de fusión.
EROSION AREOLAR
Los procesos dinámicos afectan a las laderas y producen efectos erosivos transportando materiales de la ladera al eje del valle, entre los que podemos observar :
Solifluxión o gelifluxión |
Se produce en las laderas sobre materiales blandos con mucha agua insterticial lo que provoca que los materiales fluyan de manera viscosa. Puede se un proceso de poca velocidad o con centímetros o metros anuales. Resultando que determinados materiales (como arcillas) se empapan formado las llamadas coladas de barro o fango que se deslizan como un líquido viscoso por la pendiente de la ladera. Esto viene motivado por que el subsuelo o permafrost está siempre helado y por tanto es impermeable; esto impide que el hielo fundido del mollisuelo pueda infiltrarse. Cuando este proceso oucrre en un ambiente periglaciar y el movimiento se produce por la fundición del material se llama Gelifluxión. Formas como coladas,lóbulos, mantos de solifluxión.
Las vertientes de gelifluxión las encontraremos en aquellas pendientes que estén formadas por materiales arcillosos que favorezca la solifluxión. Presentan un aspecto caótico producto de la naturaleza de los movimientos masivos en pendiente. En laderas poco pronunciadas aparecen los suelos poligonales. Cuanto mayor es la pendiente mayor es la presencia de coladas de barro, nichos de solifluxión y caballones. En estas vertientes la arroyada difusa provoca surcos vivos.Deslizamiento |
Coladas de barro
Deslizamientos masivos Desprendimientos: es la caída de fragmentos rocosos liberados de la superficie del terreno por una alteración mecánica o física. Ocurren en zonas con una pendiente alta y dependen del tipo de roca. Se libera a favor de las discontinuidades de la roca y forman canchales. 
Formas periglaciares cuaternarias como laderas de bloques (canchales), lóbulos de gelifluxión en vertientes (deslizamientos por acción del hielo-deshielo), ríos de bloques en el fondo del valle, etc. Los bloques, a veces de gran tamaño, tienen su origen en procesos crioclásticos (acción del hielo). Los lóbulos de gelifluxión dan lugar a formas abombadas y bancales, donde se instalan pequeñas turberas, por acumulación de humedad y materia orgánica
Valoración paisajística: Calidad visual -muy buena; Singularidad -elevada; Fragilidad-alta; Categoría paisajística -soberbio y Valoración científica -elevada.Y es ahí, en la apenas perceptible laguna glaciar, en el falso llano bajo la cima, donde quieren romper el paisaje, la belleza y la vida con la construcción de instalaciones militares que, bien por la propia construcción o por los accesos que se pretenden, afectan a las dos vertientes, la segoviana y la guadalajareña, todo porque el Gobierno de la nación lo estima de necesidad para la defensa nacional.
Para la defensa nacional ya existen otras instalaciones del Ministerio del Ejército, por cierto en desuso, en otro pico de Guadalajara distante solamente quince kilómetros, el Alto del Rey, que bien podrían ser la alternativa a tanto destrozo como se prevé en el Pico del Lobo.El monstruo de la destrucción sobrevuela Ayllón.
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