HISTORIA Y ORIGENES DE LA SALSA.

Por Eddy McLean.
Cantante y músico panameño,
líder de Merensalsa, orquesta show tropical.

Imagino que muchos músicos y no músicos, salseros a quienes atraiga esta corriente musical de ritmo tan cadencioso y contagioso se habrán preguntado alguna vez de donde vino la palabra «Salsa» o quien empezó llamando así a estos ritmos tropicales. La verdad es que todo empezó en Venezuela allá por los años sesenta, cuando un locutor de radio llamado Fidias Danilo Escalona anunciaba como «Salsa» cada disco de música tropical que pinchaba en su programa « El bigotón» de Radio Continente. EL origen de la palabra salsa no obstante, ha estado rodeado de cierta ambigüedad entre músicos que mantienen una larga carrera en esta forma de lenguaje universal latino. Unos dicen que proviene de Puerto Rico, otros establecen su procedencia en Nueva York. Esta incógnita no queda resuelta en el libro que sobre la salsa escribió César Miguel Roldán, quien anotó y documentó que fué F. D. Escalona, ya fallecido quien empezó a utilizar y acuño el término en su programa de radio.

La salsa siempre ha estado de moda, encantando con su magia, cultura y tradiciónes, invadiendo todos los rincones del universo, enamorando y mezclando sus raíces en un romántico idilio con otros pueblos en donde no existe el divorcio. Ahora bien, la palabra «Salsa» llegó a Nueva York y fué comercializada por Jerry Masucci, un italo-americano que no inventó la salsa pero que si la ha situado donde está hoy día. Viene a ser como su padrino, debido al apoyo que ha ofrecido a su comercialización y marketing, creando un sello discográfico llamado Fania Records, que por cierto tomó su nombre del primer elepé de ese gran flautista dominicano y director de las estrellas de Fania Johnny Pacheco, titulado «Cañonazo». Aquel disco tenía un numerito llamado «Fania» que se repetía con otras palabras y, sin saber por qué, les gustó a Masucci y Pacheco. Así, para no ponerle a la compañia sus propios nombres, le bautizaron Fania.

J. Masucci era un hombre de «money», como se diría en América, y J. Pacheco fue el pastor que reunió un gran rebaño de excelentes artistas, músicos y cantantes. Como lo son el propio Pacheco, Héctor Lavoe, Santitos Colón, Larry Harlow, Pete «Conde» Rodríguez, Ray Barreto, Roberto Roena, Ismael Miranda, Willie Colón, Bobby Valentín, Celia Cruz, Cheo Feliciano, Mongo Santamaría, Ismael Quintana, Justo Bethancourt, Luis Texidor, Richie Ray, Bobby Cruz, Papo Luca; ese gran cantautor panameño creador de la conciencia latina, Rubén Blades, Barry Rogers, Juan Torres, Héctor Zarzuela, Oreste Vilato, Nicky Marrero, Salvador Cuevas, asi como colaboradores procedentes de distintas tendencias musicales como Billy Cobham, Jorge Santana, Manu Dibango, Jan Hammer, etc.

En Nueva York donde se comercializó la salsa, se conoce a Masucci como el padrino de la misma por su aporte valioso a la producción de la película «Nuestra Cosa Latina» (Our Latin Thing), que abrió paso al mercado europeo, exportando la música latina a escenarios de países como Francia, Inglaterra, España o Italia, pero también a Africa, Japón, Alemania y los países escandinavos en donde se han presentado artistas conocidos y de renombre como Tito Puente, Machito, Celia Cruz o Eddie Palmieri.

A los que no conocen la salsa les resulta difícil comprenderla; para los que la entienden se convierte en un don divino que provee de muchas formas rítmicamente musicales, ejecutando en clave de 3-2 o 2-3 (*). La clave es la base de la música latina, un acento para todas las frases rítmicas que mantiene a los instrumentos unidos.

Para el músico poco experimentado en ella, el problema de la música latina es el desconocimiento de la importancia de la clave. Se nota especialmente cuando muchos grupos tocan un coro «cruzado»; musicalmente puede estar bien, pero rítmicamente no. Quiero en pocas palabras resumir que la salsa es un compendio de la música tropical caribeña en donde predominan los ritmos afro cubanos como el son Montuno, la guaracha, el cha-cha-chá, el guaguancó, la charanga, etc.., pasando por el merengue dominicano, la bomba y la plena de Puerto Rico, el tamborito panameño, la cumbia colombiana, el joropo venezolano, etc.

   

Buscando las raíces de la salsa.

Para buscar su orígen tenemos que remontarnos al SON, columna vertebral de toda la música latina moderna. El SON nace en el siglo XVI en Santiago de Cuba, moldeado por músicos negros que agregaron la sonoridad rítmica y clásica de la música africana. La percusión africana, la que llamamos afro-cubana, proloferó tanto que revolucionó los grupos y orquestas de la primera mitad del siglo actual, siendo Cuba el país que mas aportaciónes rítmicas ha incluido en el pentagrama musical mundial. El Trío Matamoros dio a conocer mundialmente el son con temas como «Son de la Loma», «La Mujer de Antonio», «Frutas del Caney» y otras. Otras fuentes que popularizaron el son en los años veinte fueron El Sexteto Habanero, Andrea Baró, Piñeiro. Y ya en los años 50, Benny Moré con el son montuno, variante del son, con un mayor reparto orquestal. (En la foto superior el Trio Matamoros).

Otras formas musicales como el mambo comienzan a notarse en los años cuarenta, y mas concretamente en 1947 gracias a Pérez Prado y su conjunto «Que Rico el Mambo», que fué desplazado a principios de los cincuenta por los cha-cha-chás de Enrique Jorrin. Después de la crisis cubana que dió origen a la emigración de músicos cubanos a otros países en busca de una mejor forma de vida, la salsa llegó con ellos a Nueva York, donde se conocía como música afro-cubana o ritmos tropicales. (En las fotos superiores; ambas a la izquierda Benny Moré y a la derecha Enrique Jorrín).

Incluso hoy en día la palabra salsa no aparece en el diccionario musical cubano: Ellos la siguen denominando música afro-cubana. Después de la segunda guerra mundial, los portorriqueños emigraron a Nueva York y se situaron en una colonia llamada «East Harlem», el barrio donde habitaban también judios, italianos y cubanos. Allí los portorriqueños emigrados eran los que mas salsa tocaban y escuchaban, agregándoles sus tradiciones musicales, la bomba y la plena. En los años treinta, la grabación del «Manisero» de Moisés Simons hizo que la rumba (cubana) fuera uno de los bailes mas populares de USA, interpretada por la «Casino Habana Orquesta» del director D. Azpiazu y cantada por Antonio Machín, que años después gozaría de gran popularidad en España. Todo esto ocurría allá por el año 1937. (En la foto superior Antonio Machín).

Muchos fueron los músicos latinos que se unieron a las orquestas de jazz en los años treinta. Entre ellos Alberto Socarrás, el flautista maravilloso; Mario Bauzá, trompetista entónces y hoy saxofonista, y el trombonista Juan Tizol.

Entre todos harían que la música latina y el jazz caminaran inevitablemente juntos. Aún así, el Flautista Maravilloso dirigía una de las pocas orquestas que hacían la verdadera y auténtica música latina. (En la foto superior Moisés Simons).

 

Sin embargo, la orquesta que popularizó las nuevas formas de música latina en esa década fué la del director y violinista español Xavier Cugat, variando siempre su repertorio musical dentro de los diferentes estilos latinos, de modo que aunque algúnos criticaban su música por ser mas comercial que auténtica, indudablemente tenía calidad y profesionalidad. Cugat ha sido uno de los responsables de que la música latina creciera dentro de los escenarios norteamericanos, llevando como vocalistas a dos grandes cantantes que obtendrían gran notoriedad en su carrera musical: Miguelito Valdez y Frank Grillo «Machito». (En la foto superior Xavier Cugat).

El jazz y la música afro-cubana provocaron un nuevo estilo en la música latina y los responsables de esta efusión fueron Machito y sus Afro-Cuban´s, junto con su cuñado, el trompetista y saxofonista Mario Bauzá, que lograron ser los mas solicitados en las salas con actuaciónes y por muchos grandes del jazz, Dizzie Gillespie y Stan Kenton entre otros. Transcurridos los años cuarenta muchos músicos de jazz, líderes en sus bandas, agregaron ritmos afro-cubanos a su música. El nombre que se le dió a esta fusión fué «Cubop» o Afro Cuban Jazz. Así fué como Machito empezó a grabar con Charlie Parker, Ella Fitzgerald, Stan Kenton y demás. Machito y Nano Morales dieron aires jazzísticos a sus orquestas, adquiriendo una fuerza vital sin perder su identidad original, dejando a Cugat en segundo plano. Machito y Morales dirigían sus propias orquestas en los años cuarenta. (En la foto superior Frank Grillo «Machito»).

Al mismo tiempo, en Cuba estaba naciendo una talentosa artista que vendría a ser la diosa del ritmo: Celia Cruz, que al incorporarse a una de las orquestas «La Sonora Matancera» mas en alza en los años cincuenta, marcaría así su trayectoria musical. Roberto Torres se iniciaría a los dieciséis años en una orquesta llamada «Ritmo Swing» y pasaría luego a formar parte de la Orquesta Universal. Nacido en Guines, provincia de La Habana, saldría de Cuba en 1959 hacia Estados Unidos, donde crearía la Orquesta Broadway, junto con los hermanos Zervigón. (En la foto superior la Sonora Matancera con Celia Cruz).

Mientras, en Puerto Rico funcionaban orquestas como la del ya fallecido Luis Morales, en donde se inició como cantante Andy Montaner, ex-cantante del Gran Combo de Puerto Rico, nacido en Santurce en 1942. También el grupo de Rafael Cortijo y su Combo, al cual pertenecía Rafael Ithier, director del Gran Combo. Este fué fundado en 1962, cuando R. Ithier en unión de otros compañeros decidieron abandonar el combo de R. Cortijo, entónces el número uno en la movida musical puertorriqueña.

Las profecías que cayeron sobre él fueron vanas y su fé en el éxito terminó por hacer realidad su sueño. Con gran trascendencia internacional nació el Gran Combo de Puerto Rico. La lucha no fué fácil, han tropezado, han tenido decaimientos, pero también muchas satisfacciónes. Han grabado veinte elepés bajo el sello Gema y han creado su propio sello EGC, que fracasó por la mala administracción de personas en las que habían depositado su confianza y abusaron de la misma. Así deciden grabar con el sello Combo de Rafi Cartagena y hasta la fecha todo ha ido muy bién. Han ganado un sin número de premios, uno especialmente apreciado es el Mono de Oro de Venezuela en 1971. Este premio fué su estímulo y les hizo comprender que esta orquesta dirigida por un gran pianista y arreglista llamado Rafael Ithier, que no tiene estudios musicales, ha creado una institución en la música salsa. Y esa institución se llama El Gran Combo de Puerto Rico. (En las fotos, a la izquierda Rafael Ithier y a la derecha El Gran Combo de Puerto Rico).

Hemos repasado breves historias de la salsa desde su orígen. Les diré que la salsa es para mí como la definición de la música. Pero incluso es mas que eso, es el lenguaje universal de los pueblos latinos que une países. Sin barreras, sin fronteras, sin raza, credo ni condición social, llega a todo el mundo, es como aquella salsa que preparamos para la comida, llena de ingredientes, de sazón, de sabor. Los que la aman dirán siempre: «Al que no le guste, sus sentimientos son sordos».

Doy gracias al Sr. Carlos Martínez Montenegro, director internacional de discos Sonorodven de Venezuela, quien ha compartido conmigo los detalles del tema al respecto. Y también a ese gran timbalero inspirado en Tito Puente, Willie Rosario, antes locutor de radio, que me comentó haber oído a Fidias Danilo por primera vez en Venezuela anunciar como salsa los temas de música tropical en 1967 al visitar por primera vez esa tierra. Espero que juntos hagamos una salsa mas espesa aquí en España. Próximemente tocaremos ese tema «La salsa en España». Hasta entónces.

Eddy McLean,
Revista Entremúsicos.

ORQUESTA SHOW TROPICAL
Eddy McLean y su Merensalsa.
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Aproximación a algunos excepcionales salseros de nuestros días.

Por Eddy McLean.

Harían falta muchas páginas para contar la historia de todos los salseros insignes que en el mundo de la salsa han descollado. Nosotros desde aquí, vamos a hablar de algunos de los mas relevantes nombres de la música latina actual.

Willie Colón.
Apodado «El Malote», su verdadero nombre es Willian Anthony Colón. Nació en el barrio neoyorquino del Bronx el 28 de abril de 1950. Willie es comparado con maestros de la talla de Tito Puente, Larry Harlow, Pacheco y otros. Se inició en un grupo, Los Dandy´s, donde tocaba la trompeta. Influido por Mon Rivera y los trombones de «La Perfecta» de Palmieri, dejó la trompeta y pasó al trombón. Con ese nuevo sonido logra el efecto deseado con los tonos graves. Su primera grabación la hizo con el sello Futura en 1967. Aquella empresa se fué a pique y alguien le aconsejó que llevase esa cinta a los dominios de Masucci. Este le pidió opinión a Pacheco y su respuesta favorable puso la primera piedra de la que sería la triunfal carrera musical de Colón. Con Andrés Eloy Blanco como norte y siendo director musical de un show de televisión, se propuso hacer un montaje coreográfico con el fin de hacer una filmación, pero la producción quedó archivada. Posteriormente llevo a cabo la idea de editarlo en disco, y de esta forma apareció el álbum «Baquiné de angelitos negros».
Willie ha colaborado con Rubén Blades, al que dió la primera oportunidad de cantar y grabar sus propias letras. También ha trabajado con figuras como Celia Cruz, Ismael Miranda, Héctor Lavoe, Mon Rivera y otros muchos. Indudablemente, Willie Colón sigue siendo «El Malote», aún después de lanzarse en solitario como cantante: Si bien es cierto que no posee una gran voz, sabe transmitir sus canciones con ese tono pausado y claro que emplea como principal arma. Su tema «Sin poder hablar» le lanzó al mercado de los cantantes cotizados.

 

Cheo Feliciano.
Su nombre verdadero es José Feliciano, aunque no tiene nada que ver con «el otro», salvo su orígen latino. Nació en Ponce (Puerto Rico) un tres de julio de ... hace ya muchos años. A los diecisiete años viaja a Nueva York con su familia y allí empieza a seguir los pasos a las orquestas de moda de la época: Tito Puente, Machito o Tito Rodríguez, con el que trabajaría como «band boy» o «pipa» de la banda. Tito se da cuenta del potencial que contiene la voz de Cheo y termina invitándole a compartir escenario con él. Al poco tiempo Feliciano pasa a ser la gran atracción de la orquesta. Hacia 1957 Tito es informado de que Joe Cuba se ha quedado sin cantante y recomienda a Cheo como nuevo integrante del sexteto de Joe.
Los inicios musicales de Feliciano se remontan a su actividad como percusionista del grupo Ciro Rimac´s Review, Marianaxi de Luís Cruz y la orquesta de Kako y su Trabuco. Con Joe Cuba y su sexteto trabajó durante diez años. Cheo Feliciano ha grabado mas de veinticinco elepés para el sello Fania, con el cual tenía un contrato por diez años que, cuando expiró, reemplazó con la creacción de su propia discográfica, Coche. Fué inaugurada con el álbum titulado «25 años de sentimiento». Ha recibido varios premios: «El Bhuo de Oro» en Panamá, la copa de oro en el primer festival de salsa de Venezuela, el «Agueybañá» en Puerto Rico, el «Chin» de la salsa y los boleros románticos. (Recomendación especial para sus trabajos «Estampas» y el citado «25 años de sentimiento»).

 

Celia Cruz.
Nace en el barrio de Santos Suárez en La Habana, hija de un maquinista de ferrocarril, Simón Cruz y de Catalina Alonso. Su edad siempre fué un secreto, quizás el mejor guardado, aunque nunca negó haber nacido un veintiuno de octubre de «no sé cuando». Evidentemente Celia es un prodigio, pues en su familia no hay antecedentes musicales. Es conocida en el mundo eterno como «la guarachera de Cuba», «la reina de la salsa», «la diosa del ritmo»... Fué un primo suyo, Serafín, quien pensó en llevarla a cantar. Así fué como estudió un poco de teoría y solfeo en el conservatorio. Además de tomar clases de piano, instrumento que abandonó ante la insistencia de su maestro para que se cortara sus apreciadas uñas. Celia es ya parte del mundo artístico desde el momento que sustituye a Mirta Silva de la Sonora Matancera allá por 1950. Aunque no tuvo el apoyo del público en aquel entónces, ella sabía que no podía gustar a todos y siguió adelante con la ayuda de Rogelio, director de La Sonora, quien depositó su confianza en ella.
Su talento nato penetra desde entónces en cada rincón del corazón de los pueblos. Después de quince años con La Sonora se casó con uno de los trompetistas del grupo, Pedro Knigth, quien sería su representante, marido y amigo. Con toda una vida de felíz matrimonio siguió siendo sincera amable y sencilla. Salió de Cuba y se estableció en Nueva York en 1961, ha grabado mas de 75 elepés. Mas de 700 canciónes la contemplan, sobresaliendo la popular «Bemba Colorá». Ha grabado con estrellas como Tito Puente, Sonora ponceña, Johny Pacheco, Pete «Conde» Rodríguez, Eddie Palmieri, Willie Colón y Ray Barreto, por citar a los mas significativos. Tras cinco nominaciónes se ganó su primer Grammy. Su nombre aparece en el «Hall of Fame» del Sunset Boulevard de Hollywood desde 1987, pese a que no trabajó nunca en el cine. Celia no tiene ni ha tenido rival, y como homenaje y tributo ahora que se nos ha marchado la recordamos y decímos, como nos enseño en cada actuación, eso de «si un dia muero, no olviden que me llamé...Celia Cruz».

 

Ray Barreto.
Nació en Brooklyn (Nueva York), hijo de padres portorriqueños. Se alistó en la Armada a los 17 años, allí comprendería que el ejército no era la mejor manera de salir del gueto. Destinado en Alemania, descubrió de nuevo la música que escuchaba en el tocadiscos de sus padres y abuelos, pero esta vez con un significado especial. Por medio de unos amigos se enteró de que el el club Orlando se celebraban jam-sessions en las que todos eran bien recibidos. Fué allí donde se dejó cautivar por el sonido del jazz. Entabló amistad con los diversos músicos que tocaban en el local: Franceses, alemanes, belgas y americanos. En una ocasión se armó de coraje y comenzó a golpear el banjo al revés, como si fuera un tambor y sintió que ese era su verdadero camino. Tres años después, al regreso de Alemania y ya como civíl, reencontró sus raíces latinas. En Harlem continuó participando en jams. Estudió percusión e hizo de la música su medio de vida. Barreto se encontró a si mismo dando saltos entre el jazz y la música latina. Ray ha tocado con músicos de la talla de Charlie Parker, Max Roach, Art Blakey y otros, además de grabar con Lou Donaldson, Red Garland, Gene Ammons, Dizzy Gillespie y muchas otras estrellas del jazz.
Su primer trabajo estable fué con Eddie Bonnemre´s Latin Jazz Combo, y luego formó parte de la banda de José Corbelo. Posteriormente sustituyó a Mongo Santamaría en la Big Band de Tito Puente durante cuatro años, para después trabajar al lado de Herbie Mann. Pero en su mente crecía una idea, la de formar parte de su propia banda. Finalmente la creó y grabó con la Riverside Records dos álbumes, uno con la charanga y el otro en el estilo de jam-session que practicaba por aquel entónces. En «latino» introdujo, de esta forma, el jazz y la música latina a partes iguales. El disco ha pasado a ser pieza de coleccionista. Seguidamente firmó con Tico Records y su primer trabajo para el sello «Charanga moderna», alcanzó los primeros puestos de los hit-parades americanos. Después de crearse un nombre y ser aceptado por el público, se sentía seguro y confiado, pero «El Watussi», uno de sus discos, descendió de las listas hasta desaparecer. Se encontró con poco apoyo y sin trabajo a penas. Decidió cambiar la instrumentación, el estilo y el sonido de su banda, rodeándose de nuevos y jóvenes talentos. De nuevo estaba en el buen camino. Con la Fania All-Stars su popularidad aumentó.
Con Fania grabó «Acid» y «Hard Hands», dos de sus mayores éxitos. Uno de los mas vendidos de esta etapa fue el simplemente titulado «Barreto», que contenía «Guararé», una canción que fue nominada para el Grammy en 1976, premio que finalmente obtendría merced al disco «Rica construcción», grabado también para Fania.
Tras «Latin N.Y. Awards» fue nombrado mejor músico del año, mejor conguero y mejor álbum. Ha acompañado a Adalberto Santiago y a Celia Cruz. La orquesta de Barreto es una de las mas solicitadas. Fue director musical del programa de televisión «Bravissimo» del canal ABC, emitido durante 1984. Su álbum «La cuna» estuvo en las listas de jazz en el 82. Sus amigos y simpatizantes le conocen familiarmente con el apodo de «Mano dura» y a la historia de la música pasará con su verdadero nombre, Ray Barreto.

 

Johnny Pacheco.
Es ese hombre de cabello cano, blanco como la leche, rizado como la lana. Nace en Santiago de los Caballeros (República Dominicana). Su padre, un talentoso músico, fue quien le enseño a dominar varios instrumentos, convirtiéndose en su primer maestro de música. Así, por ley de vida, heredó el gran don de su padre. Emigró a Nueva York a los once años, estudió música en la Julliard School of Music y destacó a muy temprana edad.
Este polifacético artista ha descollado como showman, flautista, compositor, arreglista, director musical, productor, magnífico bailarín e incluso cantante con esa voz nasal, característica que le identifica en sus grabaciónes. Empezó a grabar en 1957 y tres años después forma su primera orquesta, Pacheco y Su Charanga. Conquistaron el mundo latino y recorrieron todos los continentes compartiendo escenarios con las mejores orquestas y cantantes: Pérez Prado, Xavier Cugat, Tito Puente, Stevie Wonder, Celia Cruz... Conoce a Jerry Masucci y en 1964 ambos deciden formar su propia compañia discográfica: Fania Records. Agrupando a talentosos artistas que han difundido la salsa por todo el mundo. Han producido, todos bajo su dirección, cientos de discos, y han sido parte importante en el éxito de muchos artistas hoy consagrados: Celia Cruz, su compadre Pete «Conde» Rodríguez, Papo Lucca, Héctor Casanova... J Pacheco posee numerosos premios y discos de oro y platino. Aún hoy se le reconoce como «El Zorro de la Plata».

 

Pete «Conde» Rodríguez.
Nació en Ponce (Puerto Rico), inició su carrera musical como cantante de la Orquesta Oriental Cubana en 1958. Luego pasó a formar parte de la orquesta Nóvel. Como casi todos los artistas del entorno, viajó a los USA y allí conoció al que mas tarde sería su compadre de la salsa: J. Pacheco. Mas tarde formaría una banda con semejanza en estilo a la Sonora Matancera. Su primer éxito fue el tema Cañonazos. Pete dejó la orquesta de Johnny para después volver con mas fuerza y crear ese ya legendario dúo de perfecta combinación. Su calidad es indudable y siempre representa el son como un estilo propio a la hora de pregonar. Por eso es el «Conde» de la salsa.

 

Eddy McLean,
Revista Entremúsicos.


ˇˇToma salsa!! III concierto «Coronas», Madrid.
Por Eddy McLean.

   

   

   

   

   

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