San José y los festejos falleros

Las Fallas de San José son hoy, después de un largo recorrido durante el cual han ido desplazando a la festividad del Corpus Christi y a la Feria de Julio, la fiesta más importante de la ciudad de Valencia. Se celebran también en casi un centenar de pueblos de la Comunidad Valenciana y en algunas casas regionales como las de Zaragoza, Calvià, Palma de Mallorca, Buenos Aires y París. Están dedicadas a San José, el esposo de María, aún cuando en la Ofrenda de Flores, uno de los actos más importantes del programa de festejos, se honra a la Virgen de los Desamparados.

 

Con el término falla designamos en la actualidad tres fenómenos diferentes, pero estrechamente interrelacionados: el monumento efímero, más o menos artístico, con intención satírico-burlesca, que se planta y expone en la vía pública de la ciudad de Valencia y en numerosos pueblos valencianos en honor de san José y que se quema el día de su festividad por la noche; se usa también, como derivación del sentido precedente, para referirse a las asociaciones de barrio (comisiones) que organizan los festejos y plantan una falla-monumento en su demarcación territorial propia. Finalmente, en plural y con mayúscula (Fallas o Falles) el término designa las fiestas mayores de la ciudad de Valencia y todo su programa de actos. Por tanto, falla, que es un término de abolengo latino (procede de facula, diminutivo de faxcis, antorcha), ha ido transformando su significado paulatinamente y adaptándose para nombrar una creación festiva moderna y específica de la ciudad de Valencia.

 

San José. Ignacio Vegara. Valencia

Estos festejos falleros, a lo largo de su historia y tradición, han tenido cada vez con mayor empeño y entusiasmo un entrañable arraigo en el Barrio del Carmen. Así, podemos observar la calidad fallera en Comisiones como las de Na Jordana, Santa Cruz, del Árbol, del Ángel, o del Portal de Valldigna.

Falla que se plantó en la plaça de l'Arbre en 1913. Lo característico de las fallas que se plantaban en esta plazoleta es que tenían que construirse en función de las vías por donde pasaba el tranvía.

La devoción del pueblo valenciano a San José estaba ya muy arraigada en el siglo XV. Podemos asegurar, en términos generales, que el vecindario del castizo Barrio del Carmen participó en estas fiestas ya desde mediados del siglo XIX, como atestigua un Llibret con la explicación y relación de la falla plantada en la plaza de Na Jordana en el año 1889. Pero según fuentes fidedignas, el historial fallero de esta plazoleta data del año 1873 y su primera falla debió ser lo que tradicionalmente se recoge bajo el lema "el Globo de Milà".

Dando un gran salto en tiempo y espacio, conviene resaltar acontecimiento falleros del Barrio del Carmen quizá más olvidados o menos conocidos que podríamos calificar de "gloriosas efemérides falleras de la posguerra". Por ejemplo, en el ejercicio fallero de 1939-1940, se premió a la Falla Plaza de San Jaime con el lema: "una exposición monumental de los valores urbanos y morales de Valencia", de la que fue autor don Manuel Moreno Gimeno. También en aquél año, el primer premio de Lo Rat Penat para el mejor Llibret de falla, correspondió a la plaza de Santa Cruz, siendo su autor el eminente escritor don Maximiliano Thous.

Éstos fueron los primeros atisbos de un despertar fallero tras el largo y forzoso letargo que supuso la Guerra Civil en el Barrio del Carmen. De aquí en adelante, la ampliación y los éxitos fueron in crescendo.

El programa de festejos va cambiando paulatinamente. En la actualidad, y más allá de la estricta y clásica semana Fallera, los actos oficiales comienzan el día 1 de marzo con la inauguración de la serie de mascletaes de la plaza del Ayuntamiento. Sobre el 2 de marzo, las falleras mayores visitan los talleres de la Ciudad del Artista Fallero. Pocos días después, tiene lugar la Gran Gala Fallera, una suerte de fiesta colectiva de las comisiones, a la que siguen los actos en honor del Parque de Bomberos y el ya tradicional concurso infantil del Cant de l'Estoreta, convocado por la comisión de la plaza del Árbol del Barrio del Carmen.

Las Torres de Serranos durante la cridà, cuando el alcalde y la fallera mayor invitan a valencianos y visitantes a participar en la fiesta.

La secuencia de las grandes cabalgatas se inicia con la del Ninot, que recorre el centro de la ciudad y en la que participan aproximadamente una decena de comisiones. Éstas escenifican y parodian diversos temas de actualidad en un desfile donde primas los disfraces, las coreografías y las figuras alegóricas. Tras acabar la cabalgata, se dispara un castillo de fuegos artificiales.

Muestras de trajes del siglo XVIII

Con un ambiente cada vez más cargado de actos oficiales y festejos particulares de las comisiones, en los días 14 y 15 de marzo se clausuran las exposiciones del Ninot que están abiertas al público desde mediados de febrero.

 

Mascletà preparada en la plaza dell Ayuntamiento de Valencia

 

A las ocho de la mañana del día 15 de marzo, las tracas anuncian la plantà de las fallas infantiles y el inicio de pasacalles y actos centrales de la jornada. Durante el día se va preparando la plantà propiamente dicha, que en realidad suele iniciarse unos días antes dada la complejidad y volumen de los monumentos. Por la noche, y tras el Sopar de la Plantà, se ultima la instalación de la falla, que en algunas demarcaciones se prolonga hasta las primeras horas del día 16.

Este día amanece con las fallas ya plantadas y la despertà anuncia el comienzo de la Semana Fallera. A media mañana, se inaugura la Exposición Antológica de las Fallas, organizada por el Gremio Artesano de Artistas Falleros. Por la tarde comienza el reparto de premios obtenidos por las fallas infantiles, y continúan el 17 con los premios obtenidos por las fallas grandes.

La Ofrenda de Flores a la Virgen de los Desamparados, el acto más emotivo para muchos falleros y que concentra una mayor participación de las comisiones, se desarrolla durante las tardes de los días 17 y 18. Cada jornada desfila un número determinado de sectores o distritos. Cuando concluye la Ofrenda, queda formado un tapiz de flor que figura sus ropajes, a cuyos pies se amontonan numerosas canastillas y andas florales que invaden el espacio de olores y color.

El día 18 de marzo también tienen lugar los homenajes al poeta Maximilià Thous y al maestro Josep Serrano. La jornada culmina en la madrugada con la famosa Nit del Foc, en la cual se dispara un castillo de fuegos artificiales ante una gran concurrencia de público.

El día del patrón amanece con la depertà. Luego, las comisiones se dirigen a sus respectivos templos parroquiales para oír misa, tras la cual efectúan una ofrenda floral en el monumento al santo patriarca que se alza en el puente de San José. Al mediodía, se disparan mascletaes en todas las demarcaciones, y después de comer, se apura el tiempo festivo visitando los monumentos hasta que dan comienzo los actos de cremà.

Primero, hacia las 22 horas, se prende fuego a las fallas infantiles y posteriormente, al filo de la medianoche, a las grandes. Un numerosos público mira expectante la labor devoradora del fuego. Cuando ninots y figuras son reducidos a cenizas, las gentes se retiran a sus casas tratando de vencer la melancolía del momento, con la ilusión de ver las fallas del próximo año.

 

   

 

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