Mel Gibson
Sophie Marceau
Patrick McGoohan
Brendan Gleeson
Catherine McCormack
Angus MacFayden
Ficha técnica:
Guión: Randall Wallace
Fotografía: John Toll
Montaje: Steven Rosenblum
Música: James Horner
Producción: Mel Gibson,
Alan Ladd Jr. y Bruce Davey
Comentario
Película sobre ese legendario guerrero
escocés, que en el s.XIII puso en jaque a la Corona
Inglesa tras conseguir reunir a los clanes escoceses tradicionalmente
divididos. Está basada en la vida de William
Wallace, un mítico personaje de la historia nacional
de Escocia. Es difícil acabar de ver la película
y no sentirse de algún modo, escocés con ganas
de bronca y cantando consignas anti-anglosajonas.
Se estreno en 1995, pero he considerado que
ya se merece un hueco entre las mejores producciones universales.
Bien es sabido el afán de los críticos de cualquier
arte por esperar a que las obras cojan polvo para ensalzarlas
e inmortalizarlas en los libros de historia. El film carece
de grandes postulados filosóficos pero el material
expresivo puesto en juego es digno de admiración: propone
principios muy básicos de igualdad de los pueblos,
de libertad y anima a la rebelión contra el opresor,
todo ello argumentado a favor de la causa nacionalista escocesa.
Aunque en principio uno pueda no sentirse especialmente identificado
con el nacionalismo escocés, os aseguro.
Con braveheart , Mel Gibson se aventuró en el terreno
de la dirección, además de la producción.
Por su fuera poco, interpreta al personaje protagonista. Es
una apreciación personal pero veo en Mel Gibson grandes
dotes de dirección, porque hay dos momentos álgidos
en la película con una emotividad extrema que muy pocos
son capaces de transmitir.
El primero se produce en mitad de la película,
cuando Wallash se dirige a su ejercito, un popurrí
de hombres jóvenes y viejos, campesinos en su mayoría,
que al contemplar las dimensiones del ejercito ingles comienzan
a desertar. Para dar ánimos a sus compatriotas y evitar
la escampada general Wallash realizará un discurso
repetido hasta la saciedad, ironizado y parodiado igual de
veces:
Huid y viviréis , luchad
y tal vez muráis, pero el día menos pensado
, en el lecho de vuestra muerte deseareis cambiar todos los
días de vuestra vida por una oportunidad, solo una
oportunidad de venir aquí a luchar contra vuestro enemigo.
Ellos nos podrán quitar la vida, pero jamás
nos quitaran ...la libertad.
El otro gran momento se produce en la escena
final. Se trata del segundo clímax que enlaza con el
primero y cierra la historia. Torturando a Wallace, los verdugos
le instan a que pida clemencia para que el inhumano sufrimiento
que le están infringiendo acabe. En un acto de genialidad
de Mel Gibson como director, se eluden las imágenes
de la tortura y se sustituyen por los rostros atónitos
del público que lo contempla. Wallace aguanta sujetando
el pañuelo de su amada hasta que decide consumir sus
últimas energías en decir algo. Como no podía
ser de otra manera, la palabra que emana de su boca su boca
es: libertad! Con esta palabra los dos clímax del film
quedan unidos, y la película se cierra con un mensaje
claro: libertad para los escoceses.
Final que pone la piel de gallina a cualquiera
He de reconocer que desconozco cómo se tomaron en Inglaterra
la película, pues fácilmente se puede extrapolar
un mensaje en favor de la lucha armada para obtener la independencia.
Realmente es una película que podría considerarse,
de un nacionalismo radical, no creo que ni los propios escoceses
hubiesen osado hacer un film tan directo. No quiero ni imaginar
la repercusión que hubiera tenido una película
de este tipo ambientada en el País Vasco.