En China... según la leyenda fue el emperador Shen Nung el descubridor del té. Por razones de higiene, el emperador solamente bebía agua hervida, algo que recomendaba a su pueblo. Cuentan que en el año 2737 a.C., Shen Nung estaba descansando junto a un árbol de té silvestre cuando una ligera brisa agitó las ramas del arbusto y unas hojas cayeron dentro del agua que estaba hirviendo para calmar su sed. Shen vio que el agua adquiría un color extraño y, lleno de curiosidad, probó el agua teñida gustándole el sabor. Así nació el té.

Como el imperio Chino no se unificó hasta el siglo III parece poco probable que Shen Nung llegase siquiera a existir aunque el té ya era popular en tiempos tan lejanos.

La primera referencia escrita sobre el té se debe a un ciruujano chino que lo recomendo para aumentar la capacidad de concentración hacia el siglo III a.C. Hasta el siglo III a.C., la infusión se preparaba como medicina. Creció su popularidad, su cultivo y su consumo por todo el sur de china siguiendo el curso del río Yang Tse Kiang.

El consumo de té como bebida de placer tuvo su eclosión bajo la dinastía Tang (618-907), en la que se afinaron y determinaron las épocas de recolección, el cultivo y trato de los arbustos de té y el tratamiento de las hojas para su consumo. Tanto se extendió la afición al té que por la época apareció el primer tratado sobre el té, escrito por encargo por Lu Yu (733-804), el "Cha Chang", conocido como el "Clásico del té", en el que se relataban los orígenes y características de la planta, el procesado de la hoja y la preparación de la infusión, las propiedades y calidades, así como las tradiciones que rodean su consumo.

Hasta la dinastía Ming (1368-1644 d.C.) en china solamente se producía té verde. Hasta entonces las hojas tiernas recién recolectadas se hervían al vapor, se machacaban y se mezclaban con zumo de ciruela hasta obtener una pasta compacta que se introducía en moldes y se prestaba en forma de pastillas que se horneaban hasta secarse. Así el té podía transportarse en buen estado a lugares remotos y mantenerse bien durante mucho tiempo. La infusión se preparaba rascando la pastilla para luego hervir el polvo.

A partir de la dinastía Ming se empezó a comercializar el té en hojas sueltas, hervidas al vapor y desecadas, por lo que en pocos meses perdía su aroma. Esto motivó el que los cultivadores chinos desarrollasen el procesado del té y obtuviesen dos nuevos tipos: el té negro y el té aromatizado con flores, mediante un proceso de fermentsción de las hojas hasta que adquirían un color rojizo y horneándolas después para detener la fermentación.

 
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