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Tipos de té. Existen
cuatro tipos principales de té (blanco, verde, Oolong, y
negro), pero a ellos hay que sumar las múltiples variedades
existentes dentro de cada categoría, que suman más
de 3000 tés de todo el mundo y son el resultado de los diferentes
métodos de elaboración de la planta.
Té blanco: Se produce a escala muy limitada lo que
explica el elevado precio que alcanza en el mercado. China y Sri
Lanka son los principales exportadores. Las yemas nuevas se recolectan
antes de que se abran, se dejan marchitar para que se evapore la
humedad natural y a continuación se desecan. Las yemas rizadas
presentan un aspecto plateado (a veces se las denomina Silver Tip)
y de ellas se obtiene una infusión de color pajizo muy pálido.
Té no fermentado: Del peso seco de una hoja, un
30% son polifenoles. El té verde es un ejemplo. La elaboración
se inicia al dejar secar las hojas recién cogidas, a las
que después se aplica un tratamiento de calor para detener
la fermentación que provocaría la descomposición
de la hoja. Concretamente se someten a un proceso de cocción
al vapor y de secado al fuego que detiene la fermentación
de las enzimas. Las hojas luego se extienden y se secan antes de
que se les prenda un último fuego que impide cualquier fermentación.
Té semifermentado: Las hojas de té semifermentado
contienen un 20% de polifenoles. El té Oolong es un té
semifermentado que se elabora principalmente en China y en Taiwan.
Se encuentra entre el té negro y el té verde. Los
brotes tiernos del té se ponen a secar al aire libre entre
30 y 60 minutos, luego se secan, en una habitación cerrada,
extendiéndolos suavemente con la mano, durante 6 a 8 horas.
Al resecarse, el proceso de fermentación se detiene, y entonces
se procede a la extensión y el secado. Después de
secarse al fuego una última vez, el té Oolong se separa
en grupos y se empaca en latas de té o bultos a granel.
Té de fermentación completa: En este té,
el contenido de polifenoles es del 10%. Su representante es el té
negro. Los métodos y variedades difieren considerablemente
según la región productora, pero el proceso siempre
incluye cuatro pasos básicos : marchitamiento (para hacer
flexible la hoja y poder enrollarla sin que se rompa), enrollado
(para romper las células y facilitar las reacciones químicas
de la fermentación), fermentación (la verdadera transformación
para convertirse en té negro) y secado (detiene la fermentación
en el momento deseado).
Con el método tradicional "ortodoxo" se obtienen
partículas más gruesas. Con el método CTC (triturar,
cortar, enrollar) las hojas quedan más desmenuzadas, lo que
resulta ideal para las bolsitas de té por ser la infusión
más rápida y fuerte.
El té negro es el más aromático, debido a que
con la fementación se originan, a partir de los polifenoles,
numerosos compuestos principalmente de tipo aromático.
El té destinado a la preparación
de infusiones podrá ser:
Té o té negro, que corresponde al producto obtenido
mediante marchitado, enrulado, fermentado y secado de las yemas,
hojas jóvenes, pecíolos y tallos tiernos.
Té Oolong, que corresponde al producto obtenido mediante
marchitado, enrulado, semifermentado y secado de las yemas, hojas
jóvenes, pecíolos y tallos tiernos.
Té verde, que corresponde al producto obtenido por calentado,
enrulado, secado de las yemas, hojas jóvenes, pecíolos
y tallos tiernos sin que hayan experimentado ningún proceso
de fermentación.
Entonces, el té verde se obtiene de la misma planta que el
té negro (Camellia sinensis L.), pero la diferencia radica
en los procesos que se aplican en la elaboración de cada
tipo de té. En el caso del té verde, las hojas recién
recogidas no deben ser secadas y luego se les aplica un tratamiento
térmico que tiene como objetivo detener la fermentación
u oxidación que provocaría la descomposición
de la hoja.
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