Narcotráfico
Llueven
duras críticas a pagos por coca
Julio 26 de 2005
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La propuesta del presidente Uribe de pagar por los
cultivos de coca a los campesinos del Meta será
complementada con un intenso plan de erradicación
manual.
Foto I El Pais |
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Campesinos de La Macarena dicen que
no venden por menos de dos millones 300.000 pesos el kilo de
coca. Reclaman mayor inversión y apoyo para productos
legales. La idea del Gobierno elevará los precios, dicen
analistas.
Agencias y Redacción. Cali y Bogotá
Más críticas que voces a favor recibió la
propuesta del presidente Álvaro Uribe de hacer pagos a
quienes entreguen los cultivos ilícitos o pasta de coca y
amapola que tengan en su poder.
La propuesta de Uribe —que no es nueva, pues la
Asociación de Agricultores de La Macarena, Asocolpaz, ya le
había sugerido la idea al propio Mandatario, hace varios
meses— abrió el debate en el país sobre la política
antidrogas y de erradicación de cultivos ilícitos.
Una estrategia similar se aplicó en Afganistán hace
tres años para combatir el comercio y producción de opio.
Durante su intervención en un Consejo Comunitario en
Villavicencio, el presidente Uribe dijo que los campesinos
que sepan de escondites de coca o amapola, o las tengan en
su poder, podrán acercarse con toda tranquilidad a los
comandantes del Ejército o la Policía en la región para
entregar la droga y definir el pago de la recompensa.
A su vez, los labriegos deben comprometerse a no
sembrar más coca. Compromiso que será monitoreado por el
Gobierno.
Sin embargo, ayer, el director de la Policía, general
Jorge Daniel Castro, dijo que el ofrecimiento del Gobierno
se refiere sólo a la entrega de información que permita
localizar cultivos y depósitos de droga.
Mal ejemplo. Quienes cuestionaron la propuesta
de Uribe dijeron que es contradictoria y desestimula a
quienes ya erradicaron la coca o están dedicados a la
siembra de productos lícitos.
Para el presidente de la Sociedad de Agricultores
(SAC), Rafael Mejía, con esa propuesta el Gobierno está
demostrando que no sabe qué es lo que quiere y mandando un
mensaje contradictorio a la comunidad.
“Eso crea más confusión e incentiva que es más
rentable sembrar coca para que la compre el Gobierno, que
mantener un cultivo lícito”, expresó.
En igual sentido se pronunciaron los presidentes de
la Federación de Algodoneros, Luz Amparo Fonseca, y de la
Federación de Cerealistas, Luis Eduardo Quintero, para
quienes la propuesta de Uribe les está diciendo a los
colombianos que es mejor dedicarse a los cultivos ilícitos
porque esos sí tienen apoyo del Gobierno.
Los cuestionamientos más severos los formuló el
senador Rafael Pardo Rueda, quien calificó la propuesta de
incoherente e improvisada, agregando que en vez de dar
dinero a quienes cultivan coca, se deberían comprar los
productos de quienes tienen siembras legales.
EL DATO CLAVE
El Gobierno anunció que intensificará las labores
de erradicación manual en los Llanos Orientales y
ejercerá mayores controles al tráfico de insumos. |
“Con esto se manda un mensaje equivocado. El Gobierno, en
vez de proponer la compra de la coca, debería comprar los
cultivos que siembran los campesinos para sustituir la coca.
El mensaje deberá ser: ‘vamos a comprar maíz y caucho, y no
la coca’, porque se estimula su producción”, expresó Pardo
Rueda.
De igual manera, llamó al Gobierno a aclarar los
soportes legales sobre los que comprará la coca almacenada
por los campesinos, ya que “comprar pasta de coca en la
forma que sea, es un delito”.
“Hay miles de colombianos que están presos por tener
uno o dos kilos de coca, y ahora el Gobierno resuelve
comprar. Me pregunto si es que la está legalizando”,
manifestó.
Asimismo, criticó el soporte financiero que tendrá el
programa, ya que presupuestalmente no sería posible.
Por su parte, el representante a la Cámara Gustavo
Petro, quien calificó de positiva la idea, dijo que el
Gobierno no tendrá recursos suficientes para igualar la
propuesta de compra que harán los narcotraficantes.
Por su lado, el obispo de San José del Guaviare,
Belarmino Correa, se declaró partidario de la propuesta
presidencial, pero pidió la entrega de insumos agrícolas y
garantías reales de comercialización de los productos a
quienes se acojan al programa.
Sin embargo, advirtió que la despenalización es la
única forma de solucionar el problema de los cultivos
ilícitos.
A su turno, Elías Amaya, presidente de Asocolpaz,
dijo que de manera adicional a la compra el Gobierno deberá
destinar recursos a inversión social e infraestructura.
Tras reconocer que en la región sur de los Llanos
Orientales los campesinos tienen mucha coca guardada, dijo
que esperan que el Gobierno les pague por encima de lo que
actualmente dan los ‘narcos’, que son dos millones 300 mil
pesos por kilo.
“La coca la tenemos represada desde hace más o menos
siete meses, estamos en una situación muy crítica. En
realidad, no perjudica solamente a nosotros los campesinos,
sino, inclusive, al comercio, porque no hay cómo venir a
comprar la remesita; hay familias que sinceramente tienen
esa ‘harina’ ahí y no la han podido vender, entonces no
tienen con qué comprar la remesa”, dijo el líder campesino.
A renglón seguido, insistió en que para que la
erradicación tenga éxito se requiere la construcción de
carreteras y el establecimiento de líneas efectivas de
comercialización de los productos.
OTRAS RECOMPENSAS
Desde hace un año, el Gobierno Nacional tiene en
marcha un plan de pago de recompensas por información que
permita decomisar drogas ilegales.
En el marco de la lucha contra el narcotráfico, el
Gobierno Nacional ha emprendido una serie de acciones
fundamentadas en el estímulo o recompensa a la delación.
En octubre del año pasado anunció el pago de
recompensas a quienes suministren información que permita el
decomiso de alcaloides.
Por ejemplo, se anunció el pago de $400 millones por
toneladas de heroína y de $100 millones por cada tonelada de
cocaína que denuncie la comunidad.
Asimismo, fijó precios por cada kilo de insumos que
se ayude a incautar.
De manera complementaria, para desestimular la
siembra de ilícitos, el Gobierno puso en marcha una
estrategia legal para extinguir el dominio de los predios
que se encuentren sembrados de coca o amapola.