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PRINCIPAL |
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Mejorando la producción de panela en Colombia
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Mejorando la producción de panela en Colombia |
| Héctor Iván Velásquez
Arredondo, Andrés Felipe Agudelo Santamaría y Jorge Iván Álvarez
González
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El azúcar cruda o azúcar mascabado es el
producto cristalizado que se obtiene por evaporación del jugo
producido en la molienda de la caña de azúcar y que se consume
sin haber sido sometida a procesos de refinación, como es el
caso de otros tipos de azúcar producidos industrialmente. Está
constituida esencialmente por sacarosa, cuyos cristales sueltos
se encuentran cubiertos por una película de su miel original, de
ahí su color oscuro. Este color y la forma de panecillos
prismáticos en que se forma luego de la cristalización del jugo,
le han dado nombres característicos en las diferentes zonas
donde, tradicionalmente, se produce y consume. En Colombia
recibe el nombre de ‘panela’, en México se le conoce como
‘piloncillo’; ‘papelón’ en Guatemala y otros países de América
Central, y como ‘chancaca’ en Ecuador, Bolivia y Perú. La FAO la
define como azúcar no centrifugado.
Durante siglos la panela se ha fabricado en
forma artesanal sin darle mayor valor agregado al producto y sin
haber sido objeto de cambios tecnológicos significativos en su
proceso de producción. La unidad productiva tradicional de
panela se conoce como trapiche.
Colombia es el segundo productor después de
la India, con un volumen que representó el 12,1 por ciento de la
producción mundial en 2001. Colombia ocupa el primer lugar
mundial en términos de consumo por habitante, con 34,2 kg de
panela por habitante al año, cifra que supera con creces el
promedio mundial de 2 kg por habitante y el del mayor productor
mundial, la India (Martínez y Acevedo, 2004). La panela se
comercializa en diferentes presentaciones, de 500 y 125 gramos,
o pulverizada para el consumo tradicional en forma de «agua de
panela». En los últimos quince años se ha utilizado en la
elaboración de otros productos de mayor valor agregado como
‘choconelas’ (chocolate y panela), ‘lactonelas’ (leche en polvo
y panela), natillas (fécula de maíz y panela), chocolatinas,
cubitos aromatizados, salsas de mesa para la preparación de
carnes, blanqueado (golosina), confitería, panelitas de coco,
etc.
La caña panelera participa con el 10,6 por
ciento del área destinada a cultivos permanentes y con el 6,3
por ciento del área total cultivada en Colombia, lo que la ubica
en el quinto lugar entre los cultivos del país, solamente
superada por el café, el maíz, el arroz y el plátano. Es un
producto eminentemente producido en economía campesina,
distribuido en casi todo el país a lo largo de todo el año. Se
estima que constituye la economía básica de 236 municipios en
doce departamentos. Además, genera anualmente más de 25 millones
de jornales y se vinculan a esta actividad alrededor de 350.000
personas, lo que lo hace el segundo rubro generador de empleo
rural después del café (Martínez y Acevedo, 2004).
Se ha calculado también que existen cerca de 70.000 unidades
agrícolas que cultivan caña para la producción panelera y
aproximadamente 15.000 trapiches en todo el país. |
| Proceso
productivo de la panela |
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La materia prima para la producción de panela
es la caña de azúcar. La relación entre la cantidad de panela
producida y la cantidad de caña empleada es muy variable,
dependiendo de factores como el tipo de caña, la calidad de los
suelos, el piso térmico y los fertilizantes utilizados, y otros.
El promedio nacional es de seis kg de panela por cada 100 kg de
caña, aunque existen zonas donde este nivel de rendimiento se
duplica. Luego de cortada, la caña se muele (molienda) para la
extracción del jugo, con rendimientos que varían entre el 55 y
el 70 por ciento, dependiendo del tipo de molino utilizado.
Después de la molienda, el residuo de la caña triturada,
conocido como bagazo, conserva una humedad que varía entre 45 y
60 por ciento, por lo que es costumbre en muchos trapiches
someterlo a un proceso de secado al ambiente en sitios llamados
bagaceras, para luego utilizarlo como combustible. El jugo
extraído de la caña se somete a un proceso de limpieza antes de
ser utilizado en el proceso.
En un trapiche tradicional, la panela se
produce en hornillas. Una hornilla consta de dos partes: la
cámara de combustión y la zona de evaporación del jugo de caña o
zona de proceso. En la cámara de combustión el bagazo reacciona
con aire para obtener energía térmica, produciendo gases
calientes y cenizas. Los gases calientes contribuyen a la
evaporación del jugo de caña (ver Diagrama 1). La evaporación es
abierta, porque se realiza en pailas expuestas a la presión
atmosférica y el calentamiento es a fuego directo, porque los
fondos de las pailas se exponen directamente a los gases de
combustión. Durante el proceso de evaporación, los sólidos en
suspensión aún presentes en el jugo (cachaza) se aglomeran y
flotan, lo que permite separarlos manualmente.
En una hornilla con un diseño adecuado, el bagazo de la molienda
utilizado como combustible debería ser suficiente para que el
agua del jugo de caña se evapore y pueda producirse la panela.
Sin embargo, la forma rudimentaria como se fabrica la panela en
Colombia es muy ineficiente en términos energéticos, y en la
mayoría de los trapiches tradicionales es necesario utilizar
también otros combustibles por la baja eficiencia térmica de las
hornillas. Los combustibles más usados son: madera, guadua
(Guadua angustifolia Kunth), carbón y caucho de llantas usadas,
lo que tiene serias consecuencias negativas para el medio
ambiente y la salud humana. Por un lado, en algunas zonas la
deforestación ha sido severa y, por otro, la combustión del
caucho produce altos índices de contaminación por la liberación
de grandes cantidades de micro partículas y bióxido de azufre.
Las micropartículas contaminan los suelos y las fuentes de agua,
y el bióxido de azufre tiene efectos irritantes sobre las vías
respiratorias, creando problemas de bronquitis, aparte de los
olores insoportables generados por la combustión. |
| Mejorando el
trapiche tradicional |
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El uso de la hornilla es el más simple de los procesos para
producir panela, pudiéndose encontrar otros tipos con diferentes
grados de desarrollo tecnológico. En procesos más tecnificados
(industriales) la cámara de combustión se remplaza por una
caldera para producir vapor, que se utiliza en la zona de
evaporación por medio de intercambiadores de calor sumergidos en
las pailas, como se muestra en el Diagrama 2. Estos procesos
industriales permiten tener niveles de producción mucho más
altos, y obtener un producto más homogéneo y de mejor calidad,
dado el aumento en el control de las variables productivas.
Adicionalmente, al usar calderas, se tiene mayor control de la
combustión y se elimina el uso de bagaceras, ya que el bagazo
húmedo se pulveriza y se quema directamente. Sin embargo, en el
marco de nuestro proyecto, buscamos aprovechar un proceso con el
cual los pequeños productores están familiarizados y optamos por
mejorar un trapiche tradicional. También, en términos
económicos, los procesos industriales están fuera del alcance de
las familias campesinas. La producción con hornillas se
justifica por la ubicación de los trapiches en zonas rurales
apartadas, lo que dificulta enormemente el mantenimiento y
operación de instalaciones más complejas, que requieren de mano
de obra más especializada.
La preocupación por la contaminación ambiental y el
agotamiento de los recursos naturales ha llevado a que
diferentes instituciones realicen nuevos diseños de hornillas y
procesos productivos con mayor eficiencia energética. Este
artículo muestra los resultados de un esfuerzo por mejorar la
eficiencia y productividad de los trapiches paneleros
tradicionales, realizado por el Grupo de Investigación en Panela
de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín (GIPUN),
con la colaboración de productores de panela de un sector rural
del municipio de Frontino en el departamento de Antioquia,
organizados en la Asociación de Paneleros de Frontino (ASOPAFRON),
que agrupa a más de 70 pequeños productores.
El municipio de Frontino cuenta con una población cercana a
26.000 habitantes y una superficie de 1.263 kilómetros
cuadrados. Se encuentra a una altitud de 1.350 metros sobre el
nivel del mar y registra una temperatura promedio de 21 grados
centígrados. Tiene una de las mayores poblaciones indígenas del
departamento de Antioquia, pertenecientes a la etnia emberá-katíos.
La economía del municipio es eminentemente agrícola, siendo la
caña de azúcar el principal producto, lo que convierte al
municipio en el primer productor de panela en Antioquia. Se
cultiva también, en menor escala, café, maíz, frijol, banano y
frutales. La ganadería y la minería, se encuentran en un segundo
lugar como actividades económicas.
Para poder diseñar y construir la versión mejorada de un
trapiche tradicional se mantuvo un diálogo constante entre los
investigadores del área de mejoramiento energético del GIPUN y
los productores paneleros, representados por las directivas de
ASOPAFRON y dos productores con amplia experiencia en el manejo
y construcción de trapiches, quienes aportaron su conocimiento
empírico adquirido a lo largo de los años. Los criterios finales
para el diseño y construcción del trapiche fueron adoptados de
común acuerdo entre los productores y los investigadores.
A través de este proceso de discusión y con la ayuda de un
diagnóstico realizado anteriormente sobre el desempeño
energético de los trapiches colombianos (Velásquez, 2002;
Velásquez et al., 2004), se llegó a la conclusión que las
variables más importantes en el funcionamiento de las hornillas
son, entre otras, la humedad del bagazo que se quema; la
combinación del aire y el bagazo en la cámara de combustión; el
exceso de aire utilizado; la transferencia de calor entre los
gases y las pailas; el tiro de la chimenea para la salida de los
gases; la recolección de las partículas de material originadas
por la combustión; los materiales utilizados en la construcción,
y el tiempo requerido para iniciar la producción. Además de
estas variables, en el diseño es importante determinar y
considerar las limitaciones impuestas por el contexto, como son
la panela a producir, el rendimiento del molino y la ubicación
del trapiche (altitud, temperatura, y régimen de vientos).
Teniendo en cuenta las variables anteriores se diseñó un
trapiche en el que las principales diferencias respecto a los
existentes están relacionadas con la cámara de combustión, las
pailas de evaporación, el ducto de gases y la chimenea.
En la cámara de combustión se modificó el lecho del bagazo
utilizando una parrilla o red de acero que optimiza el mezclado
con el aire, proporcionando una combustión más homogénea. Además
se redujo la longitud de la cámara, para evitar el ingreso
excesivo de aire. Con el fin de aumentar la transferencia de
calor a las pailas, se soldaron en la parte externa
–correspondiente al fondo de la paila– aletas de acero
estructural. Con esto se aumentó en casi 25 por ciento el área
efectiva de transferencia de calor.
Otra modificación consistió en reducir la altura y aumentar
el ancho del ducto de gases, de modo que las pailas participaran
más activamente en el proceso de transferencia de calor.
Finalmente, la chimenea se diseñó de manera que fuera capaz de
capturar las partículas de material, y que el tiro fuera óptimo
para evitar el uso de ventiladores.
La hornilla diseñada es similar a las existentes, con el área
típica de un trapiche que produce 150 kg de panela por hora.
Además de las modificaciones mencionadas anteriormente, hay
otras diferencias importantes, entre las que destacan el flujo
de jugo durante el proceso, los materiales de construcción y la
pared del ducto de gases. El jugo entra a la hornilla en su zona
fría –la más cercana a la chimenea– para facilitar su proceso de
clarificación. De ahí pasa a una paila adyacente, un poco más
caliente, y de ésta a las pailas de evaporación, justo a la
salida de la cámara de combustión. De este modo se usa mejor la
energía, ya que el proceso de evaporación requiere un flujo
térmico mayor. La etapa final de la producción, denominada
punteo, se realiza en una zona intermedia para facilitar su
control.
Una modificación importante es que las pailas se construyeron
de acero inoxidable, a diferencia de las tradicionales, hechas
por lo general de lámina de acero común. Al igual que en las
hornillas tradicionales, el ducto de gases se construyó
enterrado, pero se le hizo doble pared de ladrillo para reducir
la pérdida de calor. |
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Evaluación de la hornilla mejorada |
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La hornilla mejorada se construyó entre los meses de enero y
marzo de 2004. Se contó con el financiamiento de la Empresa
Asociativa de Trabajo Las Mercedes, que agrupa a 11 productores
de ASOPAFRON y se localiza en el casco urbano del municipio de
Frontino.
Con el fin de tener una referencia para la evaluación del
trapiche mejorado se hicieron mediciones de control en dos
trapiches tradicionales típicos; uno de casi un siglo de
antigüedad, ubicado en el municipio de Cisneros, y otro de
construcción reciente, ubicado en el municipio Yolombó, ambos en
el departamento de Antioquia (Velásquez et al., 2004). Se
definieron algunos parámetros clave para comparar el desempeño
de las hornillas.
Como se puede apreciar en el Cuadro 1, se logró el objetivo
de autosostenibilidad de la hornilla, es decir, que solamente
usa bagazo como combustible, eliminando el impacto ambiental y
el costo adicional que implica el uso de combustibles
complementarios, mejorando la rentabilidad del trapiche. Es
claro el aumento logrado en la eficiencia energética del proceso
productivo, acercándose al concepto de uso racional de la
energía. Las pérdidas por chimenea se ven dramáticamente
disminuidas, llevando a una consiguiente disminución de la
contaminación causada por los gases de combustión.
Una forma efectiva de comparar los trapiches desde el punto
de vista del ahorro de energía es hacerlo mediante un índice que
tenga en cuenta el proceso global de la hornilla. Dicho índice
se puede definir como el cociente entre el bagazo consumido y la
panela producida, y da una idea de la forma en que se emplea el
recurso energético en el proceso productivo (rendimiento
global). A menor valor de este índice, mejor se emplea la
energía en el trapiche. En el Cuadro 1 puede observarse cómo
mejoró el índice de rendimiento global, logrando mayor
producción de panela por unidad de bagazo consumido.
Otros aspectos importantes del mejoramiento de la hornilla
son los siguientes: en la misma área constructiva de una
hornilla (ver Cuadro 1, trapiche tradicional reciente) que
produce 150 kg de panela por hora, se lograron producir 260 kg,
lo que significa que con el mismo personal se aumenta la
productividad. Asimismo, se produce panela de mejor calidad
debido al material de las pailas y a que se tiene mayor control
sobre la clarificación. El tiempo requerido para el inicio de la
producción se redujo de 45 a 15 minutos.
La hornilla mejorada ha tenido gran acogida entre la
comunidad panelera. Sus principios de diseño están siendo
empleados para mejorar las hornillas existentes en la zona. Del
mismo modo, se ha convertido en un modelo para la construcción
de nuevos trapiches. |
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Parámetro
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Trapiche
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|
Tradicional antiguo
|
Tradicional
reciente
|
Nuevo
diseño
|
|
Caña de azúcar procesada
Panela producida
Bagazo sobrante
Eficiencia energética
Pérdidas por chimenea
Rendimiento global |
(kg/h)
(kg/h)
(porcentaje)
(porcentaje)
(porcentaje)
(kg bagazo/
kg panela)
|
982
108
-4,1
39,4
48,5
1,8
|
1.364
150
19,3
42,7
43,4
1,5
|
2.360
260
33
62,3
27,5
1,1
|
|
Cuadro 1. Comparación de la eficiencia energética entre
los trapiches
tradicionales y el nuevo diseño
|
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| Siguientes
etapas de desarrollo |
| Aunque
los resultados obtenidos son muy positivos, se han identificado
otras oportunidades de mejoramiento, entre las cuales se
encuentran las siguientes: |
| • |
modificar el sistema de alimentación manual de bagazo por uno
mecánico que permita una mejor regulación de la combustión; |
| • |
sustituir el tiro natural por tiro inducido para tener mejor
regulación de la combustión, ya que el tiro natural se ve
afectado considerablemente por las condiciones atmosféricas; |
| • |
el
alto porcentaje de bagazo sobrante abre la posibilidad de
utilizar esa biomasa para otros fines, bien sea energéticos o
para producir abono; |
| • |
la
energía perdida con los gases de chimenea se puede emplear de
varias maneras. Una es producir vapor que puede ser utilizado en
el mismo proceso productivo. Otra alternativa es usarla en el
secado del bagazo. |
|
También podría rediseñarse la cámara de combustión de forma que
permita quemar el bagazo húmedo y eliminar su proceso de
almacenamiento. Con esto podría evitarse la generación de
plagas, la necesidad de espacio adicional y la mano de obra
innecesaria. |
Héctor Iván Velásquez Arredondo
Instituto de Energía, Facultad de Minas, Universidad Nacional
de Colombia
Correo electrónico:
hivelasq@unalmed.edu.co
Andrés Felipe Agudelo Santamaría
Grupo de Ciencia y Tecnología del Gas y Uso Racional de la
Energía,
Universidad de Antioquia
Correo electrónico:
afagudel@udea.edu.co
Jorge Iván Alvarez González
Grupo de Investigación en Panela Universidad Nacional –
GIPUN Correo electrónico:
jialvare@unalmed.edu.co
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Referencias
- CORPOICA-FEDEPANELA, 2000. Manual de caña de azúcar para la
producción de panela. Bucaramanga, Colombia.
- Martínez, H. y X. Acevedo, 2004. Características y
estructura de la cadena agroindustrial de la panela en
Colombia. Documento de trabajo No. 12. Ministerio de
Agricultura y Desarrollo Rural, Bogotá, Colombia.
- Velásquez, H. I., J. F. Chejne y S. A. F. Agudelo, 2004.
Diagnóstico energético de los procesos productivos de la
panela en Colombia. Revista Facultad Nacional de Agronomía,
Vol. 57, No. 2. Medellín, Colombia.
- Velásquez, H. I., 2002. Evaluación energética de los
procesos productivos de la panela en Colombia. Tesis de
Maestría. Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín,
Colombia.
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