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Las fiestas
Es septiembre. La uva y los almendrucos esperan con paciencia que el pueble
retome el pulso de la vida cotidiana. Ahora es tiempo de beber unas
cervezas con los amigos y los enemigos, de intentar en vano agarrarle el
cuerno a una vaca (siempre bien protegido desde el burladero), de
almorzar-comer-merendar-cenar casi simultáneamente, de vagabundear, de
dejar que el resto del mundo siga funcionando sin nosotros.
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