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La madre de todas
las tronadas
El día 6 de septiembre de 2004, 12 horas antes de que se lanzara el
chupinazo, la madre de todas las tronadas descargó sobre nosotros. Varias
viviendas fueron anegadas en La Clusa; el Barranco de la Cañada
bajó como un Amazonas, arrasando ribazos y arrastrando tamarices; el Barranco
del Tollo encauzó a duras penas el empuje de la riada; el agua
reventó caminos, asoló viñas, destrozó acequias y tajaderas, desplazó
enormes pacas de paja.
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