Liberación en Irlanda
Era una típica noche en Killarney, es decir, habíamos salido y a las 3, cuando ya habían cerrado todos los bares, no sabíamos donde ir. Nos pusimos a andar, sobretodo para intentar que se nos pasase un poco la borrachera, y fuimos a parar a una calle donde los típicos edificios de colores daban paso a pequeñas casas adosadas de dos plantas y con un pequeño jardín en la entrada. Casi todos estos jardines consistían en un poco de césped húmedo y descuidado o mal cortado y la figura de una virgen.

Excepto uno. En una de las casas, además del césped húmedo y mal cuidado, había un enano de jardín, con evidentes signos de malos tratos: golpes, pintura desgastada por el agua, grietas; y sin ni siquiera un pequeño pozo o carrito para entretenerse.
Con la lucidez que da el alcohol, comprendimos que aquella era nuestra misión esa noche: rescatar a aquel enano y llevarlo a un lugar mejor.
Arriesgamos nuestras vidas saltando una valla de un metro de altura y penetrando en la espesura de aquel césped de 30 cms. de alto, pero nuestra intervención fue rápida y pronto el enano estuvo lejos de aquella casa y de la mísera existencia que había llevado hasta entonces.

Corrimos unos 30 segundos y, cuando estábamos a punto de vomitar o de caer fulminados por un ataque de flato, continuamos andando hasta llegar al parque nacional. Por el camino, Patrick, que así bautizamos al enano, nos contó algunas cosas de su vida, demasiado horribles para ser repetidas. Un vez en el parque, un extenso bosque con lagos y una cascada y habitado por ciervos, conejos, ardillas, espíritus, hadas y duendes, dejamos al pequeño Patrick en un bonito lugar rodeado de plantas aromáticas y nos marchamos.

En su última postal, volvió a agradecernos su rescate y nos contaba lo feliz que es ahora, lo que liga con las hadas y las juergas que se corre con sus amigos los Leprechauns (los guardianes de los tesoros de las hadas, muy aficionados a la cerveza).
Todo esto sucedió durante el verano del 2002 en Irlanda, dónde un grupo de jóvenes españoles vivieron esta enriquecedora historia entre otras muchas, alguien se encargó de recordarlo y nosotros se lo agradecemos y publicamos.