"Zapatero ha
afirmado que antes del verano podrá acudir
al Congreso para recabar el apoyo político
de la Cámara, puesto que habrá verificado ya
la intención de los terroristas. ¿Por qué
tanta seguridad? ¿A qué tanto optimismo
repentino?""
Rodríguez Zapatero ya tiene lo que quería. Ha
conseguido al fin el alto el fuego buscado
durante muchos meses, de espaldas a la sociedad,
sin dar explicaciones a nadie. Lo ha llevado a
cabo ocultando la verdad en una materia que hay
que pilotar siempre con luz y claridad.
Dos días después del comunicado de los
terroristas etarras no hay duda de que el
Gobierno nos ha engañado a todos los españoles.
Llevan mucho tiempo insultando, descalificando y
criticando a todos aquellos que decíamos que
estaban negociando con los terroristas. Llevamos
muchos meses viendo a los socialistas ponerse
como fieras cuando alguien sugería que estaban
pactando con los etarras.
Y
es que las pruebas se han sucedido sin parar.
Los comunistas de las tierras vascas, el
finiquito del pacto antiterrorista, el desprecio
a las víctimas del terrorismo, el costreñimiento
de la ley de partidos, el cese del fiscal
Fungairiño o la ausencia de condenas de Zapatero
a los atentados terroristas son algunos de los
ejemplos que constatan que el Gobierno ha ido
pactando cada uno de los pasos dados hasta el 22
de marzo. Este largo elenco de cesiones es una
prueba irrefutable del engaño al que hemos sido
sometidos los españoles.
Este es el precio político que ya ha pagado
Zapatero. Un precio político que es sólo una
parte de lo pactado, puesto que lo que tiene que
venir en los próximos meses también está tasado
en su extensión, en su contenido y en sus
formas. En este contexto hay que enmarcar lo
dicho por el presidente del Gobierno este
viernes en Bruselas, cuando ha afirmado que
antes del verano podrá acudir al Congreso para
recabar el apoyo político de la Cámara, puesto
que habrá verificado ya la intención de los
terroristas. ¿Por qué tanta seguridad? ¿A qué
tanto optimismo repentino? El motivo probable es
precisamente que Zapatero lo tiene todo ya
pactado. Y en ese pacto se incluye una larga
lista de cesiones y más cesiones, además de las
ya enumeradas.
El debate, en todo caso, lo está llevando el
Gobierno a un terreno equivocado. La cuestión no
es diferenciar entre los que están a favor o no
del fin del terrorismo, puesto que en eso todos
los españoles de bien están de acuerdo. Todos
queremos que el terrorismo se acabe, la
discrepancia está en la manera de lograrlo. ¿Se
debe de ceder ante los terroristas? ¿Qué ha
concedido ya Zapatero para conseguir este
comunicado? La forma con que este Gobierno está
haciendo las cosas deja a España a los pies de
los caballos. Un actitud sin dignidad y sin
principios.