En
1928 los científicos soviéticos Artomiev y Tikomirov
diseñaron un proyectil de 82 mm. capaz de ser lanzado a una
distancia entre 5 y 6 kilómetros. Su construcción
se realizó en los laboratorios Dinámica del Gas, de
Leningrado. Diez años más tarde comenzó la
construcción de armazones, denominados "Boeivaia Mashina",
máquina de combate BM, calificados como "lanzaminas
propulsadas a reacción". La conjunción de ambos,
el proyectil y el lanzaminas, dió lugar a una de las más
temidas y destructoras armas de los soviéticos: los Katiusha,
también conocidos como los "órganos de Stalin".
Arma muy desmoralizante para el adversario, permitía disparar
16 proyectiles de manera simultánea gracias a su diseño.
En efecto, se trataba
de una rampa doble instalada sobre un camión -los soviéticos
apreciaban el Studebaker norteamericano, aunque también se
usó el ZIS o GAZ de tres ejes y 7,2 toneladas-, que constaba
de 16 tubos lanzadores.El peso de la carga era de 20 kgs., y el
tiempo de carga entre 7 y 10 minutos. La salva duraba 10 segundos.
Su uso táctico consistía en fuegos de saturación,
produciendo un fuerte efecto psicológico en el enemigo dada
la intensidad y velocidad del tiro.