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La mayor batalla de la historia y el punto de inflexión de la II Guerra Mundial.
 

 

Tercer Acto:
Tormenta de Invierno(1)

 


A finales de noviembre, Zhukov comunicó a Stalin que la única posibilidad para el VI ejército alemán era una acción desde el sur, con el objeto de enlazar con el grueso del frente alemán. La presencia de Manstein complicaba las cosas.

El plan de Manstein era un ataque desde dos flancos, una desde el sur y otra desde el punto más cercano a Stalingrado, sin embargo los continuos ataque soviéticos eliminaron la segunda opción. Para Manstein la operación era de rescate, para Hitler no era más que un segundo intento de permanecer en el Volga.

 

 

 

 

 

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Durante las horas siguientes a la ofensiva soviética, el general Von Paulus y su Estado Mayor discutieron la amarga situación en la que se había quedado el VI Ejército. Hitler había ordenado a Paulus que asumiera el control de las tropas del 4.º ejército Panzer que se encontraban al sur de Stalingrado y de los restos de los ejércitos rumanos. El plan principal que tenían el mando del VI Ejército era el de un ataque al sur de Stalingrado y que las tropas atrapadas, huyeran hacia zona segura en el Don, aunque esta retirada significaría que más de 10.000 heridos y el grueso de las armas pesadas y vehículos tendrían que ser dejados atrás debido a la falta de combustible y de caballos. Sin embargo, Hitler se negó en redondo a cualquier retirada, había encontrado la solución. El Mariscal de Campo Erich Von Manstein dirigiría un cuerpo de ejército de rescate; pero Manstein y el grueso de sus tropas se encontraban combatiendo en Leningrado ¿que pasaría con el VI Ejército mientras Manstein se desplazaba a la zona y tomaba medidas?

Junker despegando de PitomnikLos oficiales de intendencia de Paulus habían señalado que para mantener al VI Ejército se necesitarían 700 toneladas de material díarias que deberían ser transportadas por la Luftwaffe. Goering, Mariscal de Reich y Jefe de la Luftwaffe, reunió a sus oficiales de transporte y les dijo que serían necesarias 500 toneladas diarias, replicaron que lo máximo serían 350 toneladas y sólamente durante un corto período de tiempo. Sin embargo, esta última estimación ignoraba el estado del tiempo, las posibles averias de los aviones o los ataques de la aviación enemiga. Goering, necesitado de ganar puntos tras el fiasco de la batalla de Inglaterra, aseguró a Hitler que la Luftwaff podría mantener al VI Ejército en Stalingrado. El día 24 de noviembre, Hitler ordenaba a Paulus que las posiciones en el Volga debían ser defendidas cualesquiera fueran las consecuencias, la "fortaleza Stalingrado" hacia su aparición.

Ese 24 de noviembre, Manstein llegaba al cuartel general del grupo de ejércitos B, donde el general Von Weichs informó a Manstein de la gravedad de la situación, que pese a los 240 km que separaban a las tropas de Paulus de las líneas alemanas.Los soviéticos no eran conscientes en ese momento del tamaño del ejército atrapado en Stalingrado, algunas estimaciones calculaban que había en torno a 86.000 hombres. Sin embargo, la cifra que más se acerca sería la de 290.000 hombres entre alemanes, aliados y hiwis (soldados soviéticos unidos a los alemanes).

En los primeros días de diciembre, el ejército Rojo realizó varios ataques con el objetivo de debilitar y dividir al VI Ejército. Las tropas de Paulus, con una grave carencia de combustible y municiones, no estaban preparadas para el combate defensivo y aunque sufrieron muchas perdidas, el Mando Soviético tuvo que reconocer que los sitiados no estaban derrotados. La moral del VI ejército se mantuvo muy sólida durante la primera parte de diciembre, a pesar de las duras condiciones de vida. Las raciones fueron reducidas pero los oficiales se encargaron de asegurar a la tropa que la situación sería temporal ya que la Luftwaffe les aprovisionaría y el general Von Manstein les sacaría del cerco.

Los oficiales de la Luftwaffe destinados en el area de Stalingrado eran conscientes de la realidad. Era totalmente imposible realizar los 300 vuelos diarios que las tropas atrapadas en Stalingrado necesitaban para su aprovisionamiento, y esto sin contar que los pilotos soviéticos habían mejorado mucho y que las baterias antiareas soviéticas eran una dura prueba para los aviones de aprovisionamiento alemanes. El aerodromo de Pitomnik al oeste de Stalingrado, se convirtió en el principal punto por el que se aprovisionaba al VI ejército, en torno a él se amontonaban material, heridos, combustible, etc, así que pronto se convirtió en el principal objetivo de la aviación soviética.

Pausa en los combatesLa tropa comenzó a sufrir por el hambre, aunque la mayoría no eran conscientes del problema de aprovisionamiento que tenía el VI Ejército. Durante la primera semana de diciembre los vuelos no llegaron ni a treinta diarios, cuando Hitler había prometido cien aviones. El puente aereo no llegó a las 300 toneladas diarias prometidas, tan solo 350 toneladas llegaron esa semana y sólamente 14 eran alimentos dirigidos a 275.000 hombres; la mayoría de la carga era combustible del que gran parte iba dirigido a los cazas estacionados en Pitomnik que debían proteger a los aviones de carga. Conforme pasaba el tiempo la situación se fue haciendo aún más dramática, debido fundamentalmente a las perdidas de aviones por acción de los soviéticos. Las raciones se fueron reduciendo cada vez más.

Mientras tanto, el mando de la Stavka se preparaba para rematar la faena y destruir al ejército alemán del Cáucaso. La operación Saturno consistía en una ofensiva desde los frentes del sudoeste y de Voronezh, sobrepasando al 8.º ejército italiano que defendía esa zona, ya avanzar hacia el sur hasta Rostov. Tomada la ciudad de Rostov, toda la posición alemana de la zona del Don, así como los ejércitos de la zona del Cáucaso quedarían comprometida. Pero antes había otra preocupación en las cabezas de Stalin y Zhukov, ¿qué pasaba con Manstein y el nuevo cuerpo de ejércitos creado en el Don?

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Juanjo Cholbi 2002 ®Grafic Behaviour
 
 
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