El 1 de septiembre de 1939 Hitler, tras las negativas
de Polonia a la devolución de la ciudad de Danzig, ordena la
invasión del estado polaco. Este acto final en la política
expansionista de Hitler, provocó la desaparición de Polonia
y el comienzo de la segunda guerra mundial.
El
3 de septiembre, Francia y Gran Bretaña declaraban la guerra
a Alemania como respuesta a la invasión de Polonia. Sin embargo,
Polonia sería derrotada en menos de un mes y sin que británicos
o franceses intervengan directamente. Hitler, para asegurarse la no
intervención de la URSS en la guerra, pactó la división
de Polonia con esta en el pacto denominado Molotov-Ribentrop. A la conquista
de Polonia sucedió el periodo invernal de tensa calma con apenas
hostilidades.
El 9 de abril de 1940, Alemania
emprende la invasión de Dinamarca y Noruega para asegurarse la
retaguardia y la no intervención de estos países al lado
de Francia y Gran Bretaña. El 10 de mayo, el ejército
alemán invade y arrolla los Países Bajos y Bélgica,
derrotando a los ejércitos inglés y francés. El
22 de junio, Francia firma el armisticio con Alemania. Antes, el 26
de mayo, los ingleses comienzan a evacuar sus tropas hacia las islas
desde las playas de Dunkerque, operación que duraría hasta
el 4 de junio y en la que se evacuarían a 234.000 británicos
y 111.000 franceses.
En septiembre de 1940, Italia,
que había entrado en guerra poco antes del armisticio francés,
ataca Egipto desde Libia, sin embargo, los ingleses consiguieron rechazarlos
para finales de año y emprender la contraofensiva. Hitler mandó
a un cuerpo expedicionario, el "Africa Corps" al mando del
general Rommel que conseguiría frenar a los ingleses y llevar
la ofensiva hasta las puertas de Alejandría, donde sería
frenado en la batalla de l'Alamein por su antagonista, el ingles Montgomery.
En la primavera de 1941, Hitler
ya estaba listo para iniciar el ataque a su "enemigo natural"
Rusia. Sin embargo, el fallido ataque de Italia a Grecia, obligó
a Alemania a intervenir para asegurarse la retaguardia. El 6 de abril
de 1941 y con ayuda de hungaros y rumanos, es lanzada la ofensiva contra
Yugoslavia y Grecia; el primero capitulara el 17 de abril y el segundo
el 23 del mismo mes. El 20 de mayo se conquistaría Creta.
El 22 de junio de 1941, la Wehrmacht
inicia la ofensiva en un frente de 3.200 km que va desde el Mar Báltico
hasta el Mar Negro, la "Operación Barbarroja". 220
divisiones, 3.200 aviones y 10.000 carros de combate, en total 3 millones
de hombres repartidos en tres ejércitos se lanzaron contra el
territorio soviético.
La
ofensiva fue fulgurante, tanto que en septiembre estaban a las puertas
de Leningrado y tomaban Kiev; en diciembre estaban a 30 km de Moscú.
Sin embargo, el duro invierno y el agotamiento frenaron la ofensiva
alemán. El ejército ruso, mandado por Zhúkov,
lanzó una contraofensiva que alejó a los alemanes a 100
km de Moscú. La siguiente ofensiva rusa se diluyó al ser
lanzada en todos los frentes simultáneamente, lo que permitió
a los alemanes reorganizarse y repeler el ataque.
En la primavera
de 1942, se reanuda la ofensiva alemana. Esta vez el objetivo es claro,
una vez asegurada Ucrania, había que conquistar los campos petrolíferos
del Caucaso. La ofensiva fue bastante bien, los ejércitos rusos
continuaban siendo arrollados como en el año anterior. Stalin
se desesperaba temiendo una ruptura general en el frente que no fuera
posible remediar. El 23 de agosto, la Wehrmacht alcanza la ciudad de
Stalingrado.
Mapa de la situación en
la primavera de 1942