II RÁNKING DE LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS 20002 ---------Gaceta Universitaria--------

¿Qué opinan los rectores del estudio?

ÍNDICE
Introducción
Autores
El sistema universitario español
Ránking de las universidades españolas
Indicadores clásicos de calidad
Variables de calidad actuales
Indices de calidad
Otras relaciones
La universidad española en la UE
Lista de universidades españolas
Bibliografía
Todas las tablas

Introducción

Medir la calidad de las setenta universidades españolas es tarea difícil. Tras varios años de estudios, investigadores de las universidades de Pennsylvania, en Estados Unidos, y de Barcelona publicaron el año pasado la primera evaluación de la calidad de las universidades españolas. Utilizando los datos oficiales del Ministerio de Educación, y del Instituto Nacional de Estadística, midieron cada universidad utilizando un centenar de indicadores. Se publicó el informe Excelencia, calidad de las universidades españolas. Los mismos investigadores han realizado un segundo ránking de las universidades españolas en 2002 -tanto las públicas como las privadas- especialmente para Gaceta Universitaria. En esta ocasión han afinado sus indicadores y fórmulas, aumentando el número de indicadores que miden finalmente la calidad universitaria. Utilizan los mejores datos comparativos (por universidades) que existen actualmente. El resultado es un ránking de las universidades españolas que aparecen por orden, así como una discusión seria sobre los datos utilizados y la metodología aplicada para su cálculo. Es la segunda vez que se mide la calidad de unas instituciones que educan a más de un millón y medio de españoles, y utilizan a casi cien mil profesores. La investigación se complementa con un estudio de los sistemas universitarios de las diecisiete Comunidades Autónomas. A continuación se publica un resumen del estudio. Una versión de la investigación al día, puede conseguirse gratis a través de demiguel@eco.ub.es.

Autores

Investigadores de la University of Pennsylvania (en Estados Unidos) y de la Universidad de Barcelona han dirigido el presente estudio. Los tres investigadores principales son Jesús M. de Miguel, Jordi Caïs y Elizabeth Vaquera. Los tres publicaron el año pasado el libro Excelencia, calidad de las universidades españolas. Han contado también -entre otras personas- con la ayuda técnica de Laia Balcells, de la Universidad Pompeu Fabra (en Barcelona).

Jesús M. de Miguel es el Primer Catedrático Príncipe de Asturias en Georgetown University (Wáshington DC), y desde hace dos décadas catedrático de Sociología en la Universidad de Barcelona. Es representante de España del comité de Ciencias Sociales European Cooperation in the Field of Scientific and Technical Research en la Comunidad Europea. Doctor por Yale University y por la Universidad Complutense de Madrid, ha sido profesor en la University of California Berkeley, así como en otras universidades de Estados Unidos, Japón, y Australia. Autor de cuarenta libros, ha obtenido nueve premios nacionales e internacionales.

Jordi Caïs es profesor titular del Departamento de Sociología de la Universidad de Barcelona. Licenciado en Ciencias Económicas, es Master en Políticas Sociales por la London School of Economics. Estudió también en la University of California San Diego, y ha sido investigador en el Institute for the Study of Social Change de la University of California Berkeley. Autor de tres libros y una docena de artículos profesionales. Es especialista en la estructura social y política de los países del Mediterráneo.

Elizabeth Vaquera se licenció en Sociología por la Universidad de Barcelona, donde realizó también los cursos de doctorado. En la actualidad investiga y realiza el PhD en el Department of Sociology de la University of Pennsylvania, en Filadelfia, Estados Unidos. Estudió también en la University of California Berkeley, Universidad de Oslo (en Noruega), y Manchester College (Estados Unidos). Se especializa en el análisis de las desigualdades sociales, así como las relaciones entre educación terciaria y género.

Estos tres investigadores dirigen un equipo de investigación que analiza la calidad de las universidades españolas, y cómo esa calidad va evolucionando. Su trabajo, combinando un centenar de indicadores, dio origen a varios artículos, y luego al informe sobre Excelencia, calidad de las universidades españolas, que publicó el Centro de Investigaciones Sociológicas en octubre de 2001 (506 pp.). Estos mismos investigadores han realizado ahora -desde Filadelfia (Estados Unidos) y Barcelona- una revisión de esa evaluación de calidad utilizando los datos más actuales, afinando los índices e incluyendo indicadores adicionales. Han mejorado así las variables que definen la calidad de las universidades en España.

El sistema universitario español

España en educación es un país desigual, aunque curiosamente no lo es tanto en diferencias económicas entre familias. La educación de la población ha cambiado tanto en el último siglo que la edad condiciona mucho los niveles educativos de las personas. España está en el momento histórico de diferencias máximas en los niveles educativos de la población. Dos terceras partes de la población no tiene estudios o sólo primarios. Pero al mismo tiempo hay una proporción extensa de jóvenes que están matriculados en la Universidad. Es el segundo país de Europa con más estudiantes en "educación terciaria" o superior. Pero al mismo tiempo dos tercios de la población mayor de 15 años no tiene educación o apenas estudios primarios. Sólo una de cada cinco personas adultas tiene educación secundaria completa. Adicionalmente hay un 13% de personas con educación universitaria, que es un porcentaje alto para el contexto de bajo nivel educativo de la población. En esta visión global dicotómica, la mujer tiene menos estudios que el varón, en todos los niveles educativos. Sin embargo, se sabe que actualmente la mujer accede a -y sobre todo termina la carrera en- la Universidad más que el varón. La edad y el género distingue bien las generaciones de españoles/as.

Para entender la calidad de la Universidad actual es preciso entender su historia, desde la creación de la Universidad de Salamanca en el año 1218 (la segunda universidad más antigua del mundo, después de Bolonia) y la fundación de otras cinco universidades medievales. Es preciso también entender la estructura del sistema actual con 67 universidades 19 de ellas privadas (enseñando al 8% de estudiantes), distribuidas en diecisiete Comunidades Autónomas. La antigüedad media de las universidades españolas es de ciento treinta años. En España pueden realizar estudios universitarios las personas que superan los niveles previos de la educación primaria obligatoria, el bachillerato (hasta hace poco incluía un curso de orientación universitaria) y un examen de selectividad. Actualmente la forma usual es realizar los cuatro cursos de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) y dos más de bachillerato. Por lo general las universidades son grandes, con un tamaño medio de veinticuatro mil estudiantes (las privadas de siete mil) y casi todas ellas disponen de programas de doctorado. En el curso 2000-2001 hay ya 1,6 millones de estudiantes universitarios, 305.000 en su primer curso, y 232.000 que terminan la carrera. Los/as estudiantes de doctorado son 60.000 y se conceden 14.000 títulos de doctor. Para el curso 2002-2003 la oferta de plazas públicas asciende a 317.430, es decir que el sistema aunque ya bastante estabilizado sigue creciendo (son 851 plazas más que el año anterior en el sector público) especialmente el sector privado.

En las dos últimas décadas el número de estudiantes universitarios se triplica. El llamado sistema universitario español es eminentemente público, con el 92% de estudiantes en universidades públicas. En la evolución del sector universitario en España se observan tres periodos: Universidad elitista hasta 1959; Universidad masificada en las cuatro décadas de 1960 a 2000; y el modelo al que se tiende actualmente que es la Universidad universal, donde van a estudiar más de las tres cuartas partes de los/as jóvenes. El modelo elitista no sólo supone una Universidad para pocas personas (apenas dos por cada mil habitantes) sino que además es fundamentalmente masculina. En el año 1960 apenas hay en la Universidad un 17% de mujeres. En el periodo de Universidad "masificada" (tal y como se denomina en la época) la proporción de mujeres pasa de esa minoría a superar la mitad de los/as estudiantes y en la situación actual hay más mujeres en la Universidad que varones. Los estudiantes universitarios suponen ya el 4% de la población. En el modelo universal futuro se prevé que ese porcentaje del 53% de mujeres apenas varíe pues viene condicionado por el éxito de las mujeres en el bachillerato y su mejor puntuación en las pruebas de selectividad. La llamada "masificación" de la Universidad en el periodo 1960-2000 se produce en parte por la incorporación de la mujer a la Universidad; a pesar de ello, actualmente la mujer representa solamente un tercio del profesorado universitario.

Actualmente en España más del 15% de la población de 16 y más años tiene estudios universitarios. La expansión del modelo universitario se entiende mejor si se tiene en cuenta el número de estudiantes que terminan la carrera: pasan de ser cinco mil en 1960 a 232.000 en el año 2000. Las estrategias para colocar en el mercado laboral a esos licenciados/as e ingenieros/as es distinta al inicio que al final del periodo. Hacia 1960 prácticamente todos los egresados se colocaban inmediatamente, pues apenas se podían llenar las plazas vacantes de profesorado en la enseñanza secundaria y terciaria. Al final del modelo masificado, las cohortes de 232.000 egresados tienen que ser asimiladas sobre todo por el sector laboral privado. La Universidad difícilmente puede absorber a las 14.000 personas que obtienen el título de doctor cada año, pues el profesorado universitario apenas aumenta tres mil personas cada año. La obtención del título de Doctor ya no es un requisito únicamente para ser profesor de Universidad, sino que empieza a ser tenido en cuenta por la empresa pública y privada. Es entonces cuando proliferan programas de master en sustitución de los de doctorado. Se empieza a hablar de la Universidad "masificada", que está educando a "demasiadas" personas, verdadera "fábrica de parados" (Martín y A. de Miguel 1979). Sin embargo, las personas con estudios universitarios tienen una tasa de paro que es la mitad que el resto. También se empieza a pensar en el "más allá de la educación" (Moncada 1983), a criticar la "tribu universitaria" (Nieto 1984), a los mandarines (Carabaña 2002) o incluso a las familias de los/estudiantes (Pérez-Díaz y Rodríguez 2001). Pero en realidad lo que se produce es el inicio del proceso de universalización de la enseñanza terciaria (de Miguel, Caïs y Vaquera 2001). El modelo de los países más desarrollados del mundo es la escolarización universitaria al 85% de cada cohorte. Ese porcentaje representa un objetivo adecuado para el sistema universitario en nuestro país.

La Universidad española se ha visto desbordada por el crecimiento del número de estudiantes: unos 76.000 estudiantes en 1960, frente a 1,6 millones en 2002. La aplicación del "distrito abierto" va a variar la distribución geográfica del estudiantado que simula todavía un sistema de compartimentos estancos. El sistema universitario español está compuesto por cinco modelos de organizaciones: universidades uniprovinciales que enseñan al 24% de los/as estudiantes; siete Comunidades Autónomas donde sólo hay una universidad (11% de los estudiantes); ocho provincias donde hay un sistema de universidades gemelas (dos universidades) que concentran al 29% del estudiantado; un modelo de universidades metropolitanas múltiples -públicas y privadas- en Madrid y en Barcelona sumando ambas provincias el 26% del estudiantado; y dos universidades a distancia que suponen el 9% de los/as estudiantes en España. La distribución a finales del siglo XX es la siguiente:


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Estudiantes:
_____________________________

% del % de
Tipos de universidades: Total total Privados privados
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Uniprovincial 384.851 24% 3.661 1%
De Comunidad Autónoma 180.897 11% -- 0%
Gemela (dos por provincia) 456.740 29% 37.649 8%
Metropolitana (Madrid y Barcelona) 415.546 26% 47.831 12%
A distancia 142.124 9% 8.642 6%

Total de España 1.580.158 100% 97.783 6%
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El sistema representa el monopolio de las universidades públicas sobre su provincia o región. Hay 20 universidades uniprovinciales, con un total de casi 385.000 estudiantes, el 24% del total. Si se añaden las siete Comunidades Autónomas que tienen una sola universidad, más de la mitad de las provincias españolas tienen un sistema público único de enseñanza universitaria en su zona. En cada una de esas provincias la universidad (pública) tiene un monopolio universitario, con excepción de algunas personas que deciden estudiar en otra región por el sistema de distrito compartido, o en una universidad a distancia como la UNED o la UOC. Las universidades que no sólo tienen monopolio sobre la provincia sino incluso sobre la región o Comunidad Autónoma son: Zaragoza, Oviedo, Castilla-La Mancha, Extremadura, Cantabria, Islas Baleares y La Rioja. En cuanto a su tamaño las diferencias son considerables: la universidad de Zaragoza, única en Aragón, tiene 44.000 estudiantes y la de La Rioja 7.000.

Por otra parte, existen las universidades gemelas, en ocho provincias españolas. Son gemelas -dos universidades en una misma provincia- por motivos distintos: porque se desdoblan, como Valencia-provincia que tiene cerca de cien mil estudiantes, pero a partir de 1971 repartidos entre la Universidad de Valencia (59.000 estudiantes) y la Universidad Politécnica de Valencia (35.000). Otra gemela está en la provincia de La Coruña. Santiago domina universitariamente desde el siglo XV, pero en La Coruña se crea una universidad propia a partir de 1989. El modelo de Salamanca es similar, con la universidad más antigua de España, a la que se añade, al final de la Guerra Civil -en 1940- la Universidad Pontificia de Salamanca, dependiente de la Iglesia Católica. Las dos gemelas siguientes son similares: en Vizcaya y en Pamplona. En Bilbao se funda Deusto en 1886 que es una universidad de los jesuitas. Tiene el monopolio universitario en el País Vasco durante casi un siglo, hasta que en 1968 se crea la Universidad del País Vasco que pronto adquiere grandes dimensiones (61.000 estudiantes frente a los 15.000 de Deusto). En Pamplona, en la Comunidad Foral de Navarra en 1952 se crea una universidad privada que durante treinta y cinco años tiene el monopolio universitario en Navarra; en 1987 se crea la Universidad Pública de Navarra. Actualmente son similares en tamaño (13.000 y 10.000 estudiantes respectivamente). En Sevilla se funda recientemente la Universidad Pablo de Olavide. La de Alicante da origen a la Miguel Hernández de Elche. En Murcia además de la universidad pública aparece la Universidad Católica San Antonio de Murcia. El modelo de universidades gemelas supone casi medio millón de estudiantes, es decir el 29% del sistema universitario español. En las provincias con universidades gemelas el sector privado supone el 8% de los/as estudiantes.

El cuarto modelo es el de universidades metropolitanas; Madrid y Barcelona comparten un modelo similar. La estructura típica de la metrópoli es un conjunto básico de cuatro universidades públicas: una universidad clásica, otra politécnica, una autónoma, y una universidad joven que trata de ser "de calidad" (es el caso de la Carlos III en Madrid, creada en 1989, o de la Pompeu Fabra en Barcelona al año siguiente). Actualmente, en el caso de Madrid, la Universidad Rey Juan Carlos empieza a desplazar a la Carlos III en ese papel de universidad joven de calidad. Con estas cuatro universidades básicas cada una, Madrid alcanza 199.000 estudiantes y Barcelona 146.000. Como Madrid tiene necesidad de más plazas universitarias, en 1977 crea la Universidad de Alcalá de Henares (20.000 estudiantes más), y hace cinco años la Universidad Real Juan Carlos que empieza con mucha calidad. Tiene pues en total 253.000 estudiantes en educación universitaria pública es decir un 55% más que Barcelona. A las siete universidades públicas Madrid suma otras cinco privadas que son más pequeñas, pues suman entre las cinco 31.000 estudiantes (el 12% de sus estudiantes). Hasta 1998 Barcelona sólo tiene tres universidades privadas, que suman 17.000 estudiantes (el 10% de sus estudiantes). La combinación de las 18 universidades metropolitanas se organiza pues en once universidades en Madrid y siete en Barcelona. La combinación de ambos casos supone 416.000 estudiantes, de los que Madrid tiene el 61%. En el total de España significa más de la cuarta parte de los/as estudiantes universitarios.

Esta clasificación se complica con la existencia de dos universidades dedicadas plenamente a la educación a distancia: UNED en Madrid que es pública, y UOC en Barcelona que es privada. La UNED es la universidad más grande de España y sirve realmente a todo el territorio español, con 133.000 estudiantes. La UOC con su sede central en Barcelona abarca sobre todo a estudiantes catalanes, algunos valencianos, y unos pocos más de Islas Baleares. Tiene unos 9.000 estudiantes matriculados. La enseñanza "a distancia" ha ido creciendo en España, hasta abarcar a casi uno de cada diez estudiantes universitarios.

En España hay actualmente 1,6 millones de estudiantes universitarios, distribuidos en 48 universidades públicas y 19 privadas, que suponen de media una universidad por cada seiscientos mil habitantes. Como de media 4% de la población española está en la Universidad, eso supone que para cada seiscientos mil habitantes hay al menos una universidad de 24.000 estudiantes. Hacia finales del siglo XX, en menos de una década el gasto en educación universitaria se multiplica por 4,2 veces y el gasto medio por alumno/a crece 2,6 veces. Si este presupuesto se pone en relación con el producto interior bruto (PIB) español el gasto universitario se ha duplicado, pasando de 0,4% a 0,8% respecto del PIB.

El modelo típico de universidad española es de tres ciclos: primer ciclo (diplomatura), segundo ciclo (licenciatura, ingeniero/arquitecto) y tercer ciclo (doctor). Es además un sistema eminentemente público, con un 84% de universidades públicas, que enseñan al 92% de los/as estudiantes. En todas las universidades españolas se pueden estudiar mil cuatrocientas carreras. Un poco más de la mitad son carreras que se denominan "de ciclo largo" -es decir licenciaturas o ingenierías- formalmente de cuatro a seis años de duración. Madrid y Barcelona concentran muchas de esas carreras. No todas las universidades españolas enseñan la totalidad de áreas del conocimiento. Tienen Escuelas Universitarias el 91% de las universidades, Facultades el 76%, pero solamente 41% de las universidades tienen Escuelas Técnicas Superiores. Casi todas (93%) tienen programas de doctorado, aunque solamente el 80% son estudios de doctorado completos, es decir que realmente emiten títulos de doctor. Los programas de doctorado más numerosos son en ciencias sociales y jurídicas, que existen en el 76% de las universidades, mientras que los doctorados en ingeniería se realizan sólo en el 56% de las universidades.

A finales del siglo XX había en funcionamiento diez universidades privadas, cuatro de ellas dependientes de la Iglesia Católica, es decir el 18% de las universidades. Actualmente son el 28%. Son pequeñas, con una media de siete mil estudiantes; la más grande de las presenciales es Deusto con 15.000 estudiantes. Las universidades públicas están transferidas a las Comunidades Autónomas, con alguna excepción o peculiaridad como la Universidad Internacional Menéndez Pelayo o la Internacional de Andalucía, que no expiden títulos de carácter oficial. Según la nueva Ley Orgánica de Universidades, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo además de ser una universidad "de verano" organiza programas de doctorado. Hay además dos universidades a distancia: Universidad Nacional de Educación a Distancia (conocida como UNED) una universidad pública que alcanza a todo el territorio español incluyendo Ceuta y Melilla, y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) sita en Barcelona, de carácter privado, y con una influencia catalanoparlante. En ambas (UNED y UOC) apenas un 12% de los estudiantes terminan la carrera en los años justos. Aparte de Madrid que concentra muchos recursos universitarios y universidades, la Comunidad Autónoma con más universidades es Andalucía, que tiene nueve universidades, seguida de Cataluña que tiene ocho (contando la UOC). Actualmente Andalucía es la Comunidad Autónoma con más estudiantes universitarios en España. Además hay dos universidades "pontificias" que son dependientes de la Iglesia católica: la de Comillas en Madrid que se crea inmediatamente antes de la Guerra Civil en 1935, y la de Salamanca tras la Guerra Civil en 1940.

Según los datos oficiales del Consejo de Universidades en Estadística universitaria del curso 2000-2001 España tiene 1,6 millones de estudiantes universitarios, incluyendo 60.000 estudiantes de doctorado, y contando con 90.000 profesores; una media de 18 estudiantes por profesor. Terminan el doctorado unos 14.000 estudiantes al año. De media las universidades españolas tienen 21 centros, 30.000 estudiantes, 1.500 profesores y una biblioteca con 450.000 libros. Como en todas las medias la realidad no es tan simple; las diferencias entre universidades son grandes. Seis de las universidades medievales que todavía existen (algunas son de las más antiguas del mundo) son por orden de antigüedad: Salamanca del año 1218, Valladolid 1346, Barcelona 1430, Zaragoza 1474, Santiago 1495 y Valencia 1500. Todas ellas están situadas en la mitad norte de la península. Entre los siglos XVI y XIX se fundan seis universidades más, la mitad de ellas en el sur: dos en Andalucía (Sevilla en 1505 y Granada en 1531) y una en Canarias (La Laguna en 1701). En el Siglo de las Luces no se crean universidades. La actual Universidad Complutense de Madrid, aunque con cambio de nombre, se crea originalmente en el año 1508. Es la segunda universidad más grande de España con 103.000 estudiantes, por detrás de la UNED con 136.000, que desde 1997 se convierte en la primera universidad española en número de estudiantes; aunque son estudiantes "a distancia" un tercio reside en Madrid. La tercera -Universidad de Sevilla- tiene 75.000 estudiantes. En el año 1886 se crea la primera universidad privada española, la Universidad de Deusto, dependiente de los jesuitas.

El tamaño medio de las universidades españolas se sitúa actualmente (últimos datos) en torno a veintitrés mil estudiantes, que a nivel internacional se considera "grande". Hay siete universidades que superan los sesenta mil estudiantes, que están fundamentalmente en las zonas más desarrolladas. También hay 18 universidades de tamaño grande, entre 25.000 y 50.000 estudiantes. Cuatro de ellas son medievales y otras dos son muy antiguas. Casi la mitad de las universidades son de tamaño medio, entre 10.000 y 25.000 estudiantes. Están las dos grandes privadas (Deusto y Navarra) y las universidades de las Comunidades Autónomas. Otras son provinciales, pero que no están en zonas muy desarrolladas. Suponen una red descentralizada, de tamaño medio. Existen además universidades pequeñas, de menos de diez mil estudiantes. Las universidades medievales españolas son todas grandes o muy grandes. Incluso las creadas entre los siglos XVI y XIX son todas grandes también, salvo la que es privada (Deusto). El proceso de descentralización de universidades lleva a tamaños más reducidos, pues la demanda provincial es más limitada.

El informe Excelencia demostró que las universidades más antiguas en España son también las mas grandes; el coeficiente de correlación entre antigüedad y tamaño es 0,53. Las universidades públicas siguen creciendo, pero las privadas contienen el número de estudiantes. Las universidades antiguas han tenido más tiempo para crear carreras y titulaciones distintas. La correlación entre el tamaño de la universidad y el número de centros distintos es elevada (0,68), mayor que la correlación de antigüedad y tamaño (0,53). Las universidades antiguas se especializan además en carreras largas (correlación más elevada aún 0,73). La media es ocho centros superiores por universidad, pero algunas universidades como la Complutense triplican ese número. La antigüedad correlaciona también con el tamaño de las bibliotecas (correlación 0,72); han tenido tiempo de acumular más libros en la biblioteca.

Las universidades de mayor tamaño suelen tener menos profesorado (o más estudiantes de los previstos) con una correlación negativa -0,36. Las universidades antiguas tiene más solera o prestigio, atraen más recursos, pero están masificadas. La media es 19 estudiantes por profesor (o bien 5,4 profesores por cada cien estudiantes). Las universidades españolas han crecido aumentando el número de estudiantes, pero sin mantener al mismo tiempo su nivel de dotación de profesorado. Las universidades politécnicas tienen más profesorado. Las universidades antiguas se dedican más a doctorado e investigación; aunque en doctorado destacan también Navarra, las dos autónomas (Autónoma de Madrid y Autónoma de Barcelona) y Alcalá de Henares. Las universidades privadas -con la excepción de Navarra- no imparten doctorado; tampoco investigan ni innovan científicamente. La excepción es la Universidad de Navarra que doctora al 54% de los estudiantes de doctorado de todas las universidades privadas. El carácter público de una universidad y su antigüedad, favorece la calidad, pero también conlleva problemas de gestión y de masificación. Todavía las familias españolas prefieren universidades con solera, pero cada vez menos (correlación 0,13 entre antigüedad y notas de selectividad). Tienen notas de selectividad más altas de lo previsto la Universidad Autónoma de Barcelona y Universitat Pompeu Fabra, dos de las mejores universidad públicas españolas (ambas en Cataluña). La provincia de Barcelona tiene tres de las cinco mejores universidades públicas españolas. Las universidades medievales tienen notas relativamente altas de acceso; pero la antigüedad no garantiza la excelencia.

Aunque la población española está estabilizada en torno a los cuarenta millones de habitantes, el número total de estudiantes universitarios (1,6 millones) aumenta un poco cada año. La oferta de plazas públicas en 2002-2003 se incrementa apenas un 0,3% pero el sector privado aumenta a más velocidad, aunque no hay previsión de plazas todavía. El 7% de los/as estudiantes realizan una segunda carrera, pero eso es cada vez más inusual. Sólo se nota una ligera disminución de estudiantes universitarios (-2,2%) entre 1999 y 2000, pero puede deberse a que las estadísticas finales del curso 2000-2001 son todavía incompletas. Si se observa el año anterior -1998 y 1999- el aumento es positivo, aunque sólo +0,7%. En el último lustro el número total de estudiantes universitarios aumenta un 9%, pero los del sector privado se duplican. En esos años aumentan más que proporcionalmente los estudios de ciclo corto (diplomatura o ingeniería-técnica, de tres años) que en 1995 suponían el 33% de estudiantes y en 2000 son ya 38%. Se observa así una tendencia a realizar carreras cortas, más aplicadas. Las carreras largas son todavía más abundantes en las regiones más desarrolladas, como Madrid, Navarra y País Vasco y las cortas en Comunidades Autónomas más pobres como Extremadura y Castilla-La Mancha pero también en La Rioja. Las carreras cortas son más típicas en las rama técnica (58% de los/as estudiantes), en ciencias de la salud (38%) y en ciencias sociales (37%), pero no en ciencias experimentales ni humanidades.

La Universidad se expansiona, y se distribuye mejor geográficamente, convirtiéndose en más accesible. Acceden estudiantes de clases más bajas y bastantes de ellos/as se matriculan en carreras de primer ciclo. La mayoría de los/as estudiantes universitarios actuales provienen de familias cuyos padres no tienen estudios universitarios: el 41% de los padres tienen solamente estudios primarios o incluso menos; 30% tienen estudios universitarios, pero de ellos sólo la mitad de ciclo largo. Una cuarta parte de padres (varones) son profesionales, pero de las madres lo son solamente una de cada diez teniendo en cuenta que el 60% no están empleadas. Estos datos explican, según algunos sociólogos, la falta de motivación de los/as estudiantes universitarios españoles (Pérez-Díaz y Rodríguez 2001).

A pesar de la estabilización en el número absoluto de estudiantes universitarios se produce un incremento de las tasas de escolarización. El aumento se produce gradualmente año a año, sin interrupción. Del total de la población española (cuarenta millones de habitantes) la población de 18 a 24 años -seis cohortes anuales- supone cuatro millones, es decir el 10,3% de la población española. Es una cantidad estimable, que va a disminuir debido a la bajada de natalidad hace dos décadas y al aumento de la longevidad. En estas seis cohortes de 18 a 24 años, estaban escolarizados el 24% de jóvenes en 1995, aumentando al 27% en 2000. En un lustro las tasas de escolarización de jóvenes universitarios experimentan un crecimiento del 11%. Algo similar ocurre con la tasa de escolarización (mucho menor, lógicamente) de veinticinco y más años, que en el mismo lustro aumenta 10%.

Otro fenómeno reciente es el proceso de privatización, que es más evidente en el último período justo antes de la Ley Orgánica de Universidades (LOU), desde 1995 hasta 2001. La proporción de estudiantes en universidades privadas es todavía pequeña, solamente el 7,6% del total; pero hace un lustro era la mitad: 3,9%. En cinco años se pasa de 59.000 estudiantes en universidades privadas a 117.000. El sector privado es numeroso en cuanto a universidades (27%), pero no tanto respecto al número de estudiantes que apenas llega al 8%. El sector privado se dedica menos a estudios de doctorado (3,4% del total de estudiantes), pero sus programas de doctorado son más exitosos pues representan el 5,8% de los títulos de doctor concedidos al año en España. De media las universidades públicas son cinco veces más grandes que las privadas: 31.000 estudiantes en las universidades públicas, versus 6.600 en las privadas. El sector público está compuesto en su mayoría por centros propios, pero tiene también algunos centros adscritos que representan 2,3% de los/as estudiantes en centros adscritos públicos y 3,9% en centros adscritos privados.

La mayoría de los/as universitarios estudian en la región donde viven sus padres, el "domicilio familiar". Solamente el 7% van a estudiar a otra Comunidad Autónoma. Hay excepciones a esta regla. La Comunidad Foral de Navarra atrae muchos estudiantes: el 32% de sus estudiantes provienen de otra Comunidad Autónoma debido a la existencia en Pamplona de la Universidad de Navarra. Madrid atrae bastantes estudiantes de fuera: el 12% de estudiantes de otras Comunidades Autónomas, sobre todo castellanos. En comparación, Cataluña tiene sólo un 3% de estudiantes cuyo domicilio familiar está en otra Comunidad Autónoma; son fundamentalmente de Islas Baleares y Comunidad Valenciana. Las universidades "a distancia" o no presenciales son más capaces de atraer estudiantes de otras regiones. Sin embargo, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) es 98% local. En cambio el estudiantado de la UNED proviene de toda España, incluyendo Cataluña (11% de sus estudiantes), aunque casi un tercio de sus estudiantes proceden de la Comunidad de Madrid (30%). UNED atrae también a estudiantes de las dos Castillas (11%), Andalucía (10%), Comunidad Valenciana y Galicia (7% cada una). La UNED tiene 39.000 estudiantes de la Comunidad de Madrid, es decir más de uno de cada seis estudiantes de Madrid.

El otro fenómeno general más destacable en la Universidad española es el proceso de feminización. En la actualidad el 53% de los estudiantes son mujeres. El sector público es algo más femenino (53,2%) que el sector privado (50,7%). En el sector público la proporción de mujeres crece gradualmente: de 52,4% en 1995 aumenta año a año hasta 53,2% en 2000. En cambio en privada la proporción de mujeres no hace más que disminuir: son 57,5% en 1995 y 50,7% en 2000 (12% de decremento). Las universidades públicas son cada vez más femeninas, mientras que las universidades privadas que eran mayoritariamente de mujeres cada vez lo son menos. Tanto en estudiantes matriculados, como respecto de los que terminan la carrera, el crecimiento de la proporción de mujeres en el último lustro es el 3%. Las mujeres terminan un 11% más que la proporción que realizan la carrera.

Cada vez hay más estudiantes universitarios y cada vez son más maduros. El sistema universitario no sólo incorpora más jóvenes de la cohorte, sino que atrae además a personas de cohortes antiguas. La mayoría provienen del bachillerato (76%), un 7% proceden de otra carrera universitaria, el 6% de formación profesional y solamente el 3% de la convocatoria especial "mayores de veinticinco años". Una característica española es que la mayoría de los/as estudiantes no trabajan. Solamente uno de cada cuatro realiza trabajo remunerado, siendo uno de cada cinco los que trabajan más de quince horas a la semana. El sistema español se caracteriza además por tener pocos estudiantes extranjeros, apenas el 0,7% que estudian la carrera y el 11% el doctorado. Es la mínima de estudiantes extranjeros en Europa. Los/as extranjeros estudian más que terminan los estudios: representan solamente el 0,5% de los que terminan la carrera y el 8% de los que terminan el doctorado. En la carrera son fundamentalmente europeos, mientras que en el doctorado son latinoamericanos. Entre los/as estudiantes de carrera son europeos el 47% y americanos el 29%. En los estudios de doctorado los/as extranjeros son europeos el 17% y americanos el 68%. El 70% de extranjeros/as que obtienen el título de doctor en España son americanos. El mercado del doctorado español atrae cada vez más latinoamericanos.

La educación permanente es todavía minoritaria en España. Los/as estudiantes de edad madura son pocos. Mayores de treinta años son apenas el 8% y mayores de cuarenta años menos del 2%. Mayores de veinticinco años terminando la carrera son el 43% en las universidades públicas, pero solamente el 28% en privadas. La Universidad privada se dedica más a un alumnado "típico", joven, sus egresados son 72% menores de veinticinco años. Estos suponen diecisiete mil al año, para toda España. En el conjunto español de las personas que terminan la carrera la mitad son de ciencias sociales (y jurídicas): el 49% en las universidades públicas y el 59% en el caso de las privadas.

La duración de la carrera es un indicador de productividad utilizado en el mundo, sobre todo cuando faltan datos sobre los contenidos y el conocimiento que consiguen esos estudiantes. En España solamente 14% de los/as estudiantes terminan la carrera en cuatro años. La tercera parte (30%) tarda más de siete años e incluso un 8% de estudiantes tardan más de nueve años. La media de años para realizar las carreras técnicas largas en España es nueve años y las carreras técnicas cortas casi seis; es decir, el doble de lo previsto. En cuatro años termina la carrera el 14% en el sector público y el 16% en el sector privado. Lo que puede definirse como "fracaso total" (no termina la carrera en uso años) es cinco veces mayor en la Universidad pública que en la privada.

El doctorado es minoritario en España: apenas supone el 4% del total de estudiantes universitarios, aunque la tendencia va en aumento pues en un lustro se incrementa el 15%, bastante por encima del 9% del aumento de las carreras. En el sector privado se duplica en esos años el número de estudiantes totales, pero se incrementa solamente 53% los de doctorado y 8% el número de los que obtienen el título de doctor. El sistema español tiene becas de doctorado para el 6% de los/as estudiantes (Consejo de Universidades 2001: 43). Otro 6% son profesores normalmente en la misma universidad; 1% son personal de administración y servicios. Lo que más crece en el último lustro es el número de títulos de doctor concedidos (29%), más en universidades públicas (30%) que en privadas (8%). De los que obtienen el título de doctor la proporción de extranjeros se multiplica por 3,5 veces en un lustro: son 2,8% en 1994 y 7,6% en 1998. Pero la productividad no es excesiva: se tarda de media un 40% más de tiempo de lo previsto en realizar los créditos de doctorado: de media 2,8 años en vez de los dos años reglamentarios. Uno de cada cinco estudiantes de tercer ciclo tarda el doble o más de lo debido en realizar la primera parte del doctorado. Otros abandonan. El tercer ciclo o doctorado es uno de los aspectos más importantes pendientes de reformar en la Universidad española.

Ránking de las universidades españolas


El presente estudio de 2002 ha mejorado los indicadores, refinado las estadísticas, y añadido varios indicadores más a la primera edición del año pasado. La fórmula final ha sido también mejorada (luego se explica con detalle). La Tabla 1 presenta el ránking actual de las universidades públicas españolas. Los datos son más válidos para las universidades públicas (47 en esta tabla) que para las 16 privadas, pues en estas últimas hay ciertos datos que no son públicos o no son comparativos. Por ello la consistencia de la comparación de la calidad es mucho mejor entre las universidades públicas. Posteriormente presentamos datos para las privadas.

La tabla del ránking actual ordena las universidades públicas desde la mejor que es la Universidad Complutense de Madrid que obtiene 9,6 puntos, hasta la última universidad presencial que obtiene 4,3 puntos. La Universidad Nacional de Educación a Distancia (conocida como UNED), con su sede central en Madrid, que enseña a estudiantes en todo España, no es comparable con las demás universidades pues sus recursos son diferentes. Como los estudiantes lo son "a distancia" lógicamente la UNED no requiere ciertos recursos. En ese sentido aunque ocupa el último puesto en la lista no es estrictamente comparable.

Las diez mejores universidades españolas son las esperables, aunque el orden preciso puede ser cuestionado por alguna persona. Lo típico es conocer la calidad de las universidades de oído, y no tanto por datos estrictos. Hay estudiantes que se empeñan en decir que su universidad es la mejor, cuando los datos desmienten esa afirmación. En este año la universidad que se sitúa en primer lugar -no sorprenderá a nadie- es la Universidad Complutense de Madrid, que es conocida por sus recursos, y por tener la mejor biblioteca universitaria del país. Le sigue la Universidad Autónoma de Madrid que es una universidad que en los últimos años ha ido mejorando sistemáticamente. Luego está la Universidad de Barcelona que se compara con la Complutense, ambas como universidades antiguas (medievales), extensas, con muchos centros, buen profesorado, y bibliotecas dotadas. La Universidad de Barcelona mejora también sistemáticamente en los últimos años a nivel comparativo.

Siguen otras dos universidades catalanas: Pompeu Fabra que es "la joya de la corona" catalana, con abundantes recursos, y un alumnado de notas elevadas; y la Autónoma de Barcelona que en anteriores análisis ha ocupado el primer puesto, pero que ha descendido ligeramente, o rebasada por otras universidades. Santiago es la universidad medieval por antonomasia, y una institución de renombre. Alcalá de Henares sigue, con excelentes programas de tercer ciclo que caracterizan a esa universidad dirigida por un rector imaginativo. Salamanca, la segunda Universidad más antigua del mundo, ocupa un lugar destacado. Le sigue otra universidad del año 1500 que es la de Valencia, también conocida como Estudio General. Una sorpresa es la Universidad Rey Juan Carlos, que aun siendo pequeña y reciente (apenas tiene cinco años) se sitúa en el puesto décimo. Es una universidad con recursos que está destacando cada vez más en el área madrileña, e incluso nacional.

Luego aparecen dos universidades que entre las personas que conocen la calidad diferencial de las universidades son conocidas por sus recursos y efectividad, aún siendo bastante distintas: La Laguna (en Tenerife, Canarias) y la de Córdoba (más bien politécnica). La que ocupa el puesto siguiente es otra sorpresa: la Universidad Miguel Hernández de Elche, que a pesar de tener sólo cinco años ha alcanzado niveles estimables de calidad. Es una universidad pequeña, pero con políticas universitarias innovadoras. Prevemos que si sigue así va a superar pronto a otras universidades centenarias.

Ya en la primera edición del ránking (en el año 2001) varias personas se sorprendieron de que las universidades llamadas "politécnicas" (con ese nombre hay cuatro: en Barcelona, Cartagena, Madrid y Valencia) las notas de calidad no eran muy altas. No se debe a ningún indicador especial, si no que obtienen puntuaciones relativamente bajas en varios indicadores. Pero sobre todo su productividad es escasa: pocos estudiantes terminan la carrera; en mucha menor proporción que otras universidades. El tener estudios "difíciles" hace precisamente que sus niveles de productividad sean bajos. Además sus bibliotecas son pequeñas, la productividad del tercer ciclo es baja, las carreras son generalmente de estudiantes varones enseñados por profesores varones. Sin embargo, en esta segunda edición del ránking las universidades politécnicas han mejorado sus estándares de calidad. Sobre todo avanza mucho la Universidad Politécnica de Cataluña, que se sitúan en el puesto 20 (de 47 universidades públicas) cosa que no está mal. La Politécnica de Madrid aparece en el puesto 23 y la de Valencia en el 32. La de Cartagena todavía no tiene datos.

Hay sorpresas que se deben a obtener puntuaciones bajas en indicadores de calidad. Los datos han sido repasados varias veces, a pesar de que se han utilizado directamente los datos en disquete electrónico del propio Instituto Nacional de Estadística y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Así, por ejemplo, se esperaría que la Universidad Carlos III (que continuamente se compara con la Pompeu Fabra que ocupa el puesto cuarto de España) estuviese en un nivel más alto que el 24. Igualmente la Universidad del País Vasco no hace más que bajar, lo que seguramente deriva de los problemas de personal docente que han tenido en los últimos años. La Universidad de Alicante baja también bastante, al mismo tiempo que en su provincia avanza la Universidad Miguel Hernández.

Entre las top ten -las diez mejores universidades- hay cuatro universidades madrileñas y tres catalanas. Pero, sin embargo, algunas universidades catalanas más periféricas se sitúan en puestos bajos en el ránking de calidad: Rovira i Virgili (en Tarragona) es la 29, Lleida es la 31, y Girona la 33. No se trata pues de ser catalana, sino de recursos y capacidad de captar a un profesorado de calidad; lo que no logran quizás por la propia atracción de las universidades metropolitanas. Entre las diez universidades en los puestos más bajos del ránking cuatro son andaluzas, de carácter típicamente provincial. A excepción de la UNED (por sus especiales características a distancia) las universidades con una puntuación más baja son universidades pequeñas, provinciales, y con recursos escasos. Su estudiantado es también de la zona, no atrayendo a estudiantes de otras provincias ni regiones. Entre ellas la Universidad de Alicante (puesto 39) ha bajado bastante, quizás para compensar la subida considerable de la Universidad Miguel Hernández de Elche. En la misma Comunidad Autónoma la Universidad Jaume I de Castellón ocupa también una posición baja (es la 38).

A pesar de las pequeñas sorpresas de este año, y lo que indica de esfuerzo especial en algunas universidades públicas, el ránking es bastante esperable. Refleja la diferencia de recursos existentes en las universidades, y la ritualización de algunas universidades que empezaron siendo novedosas e innovadoras pero que se han burocratizado excesivamente. No hay sorpresas. La posición en los puestos de calidad de las universidades sirven a las familias y a los/as estudiantes para elegir con sabiduría una buena universidad. Obviamente las carreras son diferentes dentro de una misma universidad, pero un buen criterio de selección es elegir una institución más sólida posible, que ofrezca una buena calidad general de estudios. Con los datos oficiales disponibles es imposible calcular la calidad diferencial de las carreras. Pero cada vez más los/as estudiantes pueden elegir asignaturas fuera de su carrera, y otras asignaturas optativas, por lo que la calidad general de la universidad es una característica importante.

Un ránking como el actual, realizado con seriedad, con elaboración estadística, y meticulosidad metodológica, no puede contentar a todas las personas, sobre todo a las que trabajan en instituciones que esas mismas personas consideran como mejores que las universidades vecinas. Sin embargo, tampoco es sorpresa, dado el nivel alto de autocrítica que suele tener el profesorado universitario para quien su universidad suele considerarse de calidad dudosa, excesivamente burocratizada y pasiva. Pero comparando unas con otras hay universidades objetivamente mejores y peores.

Estos puestos no son inamovibles. Cada año variarán, aunque sin grandes variaciones. Las universidades cambian en sus puestos relativos, pero los bloques permanecen parecidos. Gaceta Universitaria seguirá publicando anualmente este ránking, mejorando año a año los indicadores y las fórmulas. Ello ha sido posible -esta segunda vez- gracias a la discusión de los indicadores en España y en Estados Unidos. Cualquier persona interesada puede además llegar su crítica o sugerencias en el correo electrónico en demiguel@eco.ub.es. A continuación se explican con detalle los factores que se miden, los indicadores que se aplican, las fórmulas y los índices. Este análisis puede sugerir a los/as lectores nuevas ideas sobre la calidad de las universidad españolas, incluyendo además las universidades privadas para las que hay datos.

Indicadores clásicos de calidad


La calidad no es un indicador unívoco. Cualquier medición de la calidad es debatible. ¡Debe serlo, pues debatir la calidad es un indicador de calidad! El concepto es escurridizo, y polifacético. Se refiere a niveles diversos del proceso universitario de docencia, investigación, socialización, transmisión de la cultura, y acción social. Los estudios internacionales coinciden en que es conveniente medir aspectos de varios factores. Existen numerosos indicadores de calidad aplicables a la educación terciaria, pero pocos estudios empíricos sobre la calidad de la Universidad en España. El primer estudio español es Excelencia, calidad de las universidades españolas (de Miguel, Caïs y Vaquera 2001), la primera investigación sociológica sobre la calidad y excelencia de las universidades españolas. Maneja un centenar de indicadores distintos, clasificados en seis factores: desarrollo, estructura organizativa, recursos humanos y materiales, modernización, doctorado e investigación y finalmente la productividad del sistema.

La calidad es medida mediante un centenar de indicadores distintos, que los investigadores miden con precisión utilizando los datos oficiales, sobre todo del Instituto Nacional de Estadística, y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Los indicadores se agrupan en seis factores: (1) de desarrollo, o factores de contexto, (2) estructura organizativa, (3) recursos humanos y físicos, (4) procesos de feminización como indicadores de modernidad, (5) estudios de tercer ciclo e investigación, y (6) factor de productividad de las carreras y también de los doctorados. Cada factor está compuesto aproximadamente por una docena de indicadores distintos. Los investigadores analizan todo los indicadores, con estadísticas de relación, averiguando qué indicadores son más importantes y representativos para medir la calidad de las universidades. El centenar de indicadores empíricos pueden subsumirse en los cuatro factores básicos de: contexto, recursos, funcionamiento y resultados.

Todos los indicadores están medidos en proporción al tamaño de las universidades. Así se igualan las posibilidades de universidad medievales, extensas y con muchos recursos acumulados, con las nuevas pero universidades innovadoras, algunas de ellas en la periferia. Todos los indicadores son rigurosamente comparables. La mayoría de los utilizados por nosotros son iguales que los utilizados en otros países para medir la calidad de sus universidades. El análisis original combina todos los indicadores para encontrar relaciones estadísticas y metodológicas interesantes. Ese primer informe sobre la calidad universitaria española define cinco índices distintos de calidad, que pueden ser aplicados según características de lo que se pretende averiguar.

El índice final, que aquí denominamos clásico, está formado por un conjunto múltiple de seis indicadores de calidad que son los más representativos a nivel internacional: FET es el número de centros con carreras de ciclo largo en la universidad, cuya media española actual es 15 centros; PRO es la tasa de profesorado medida en número de profesores por cada cien estudiantes de todo tipo, cuya media es 6 profesores; LBE mide el número de libros de biblioteca por cada estudiante, cuya media es 17 libros; MPR es la proporción de mujeres del total de profesorado de la universidad, con una media del 34% profesoras; ETC es la proporción de estudiantes que terminan la carrera en los años justos, como porcentaje de los que empezaron, y que en España se sitúa de media en el 64%; y TDE es la tasa de títulos de doctor concedidos al año por cada mil estudiantes en la universidad, aproximadamente 3,8 títulos de doctor. Estos seis son indicadores válidos, comparables y fiables.

Lo importante es poder comparar las universidades. La Tabla 2 presenta los datos de los indicadores clásicos de calidad para cada una de las universidades (públicas y luego privadas). Las universidades públicas son bastante más grandes que las privadas, y eso se nota sobre todo en el número de centros de segundo ciclo que tienen (Facultades o Escuelas Técnicas Superiores) que son 15 de media, frente a la mitad de 7 en las privadas (las universidades públicas tienen de media 2,6 veces más centros que las privadas). Para compensar, las universidades privadas aparecen bastante mejor dotadas de personal docente: 9 profesores por cada cien estudiantes, mientras que no llegan a 6 en las universidades públicas. Lo que es lo mismo: las universidades privadas tienen una dotación media un 48% más elevada de profesores que las universidades públicas. Las universidades privadas tienen además más del doble de libros (por estudiante) que las universidades públicas: 34 libros versus 16. Apenas hay diferencias en el indicador de proporción de mujeres profesoras, aunque sorprendentemente son las universidades privadas las que tiene una proporción mayor de mujeres (37%) que las universidades públicas (33%).

Teniendo en cuenta estas diferencias generales, a nadie le sorprenderá que la productividad de las carreras de primer y segundo ciclo de las universidades privadas sea bastante mejor que en las universidades públicas. Terminan la carrera en los años justos un 63% de los estudiantes en las universidades públicas, pero son 89% en las privadas. Eso supone una productividad diferencial del 41%. Sin embargo, la productividad de tesis doctorales -y la investigación- es un mayor en las universidades públicas (3,8 tesis por cada mil estudiantes) que en las privadas (3,5). Se observa pues que los recursos son bastante mayores en las universidades privadas, así como los resultados, aunque eso no es tan claro respecto del contexto o del funcionamiento (modernidad) de las instituciones. Las universidades -públicas y privadas- son buenas depende para qué.

Las diferencias de las universidades concretas (las 63) supone una variabilidad riquísima de datos y situaciones. Las universidades aparecen por orden alfabético (precisamente el orden utilizado por las estadísticas oficiales de los dos Ministerios: de Economía y de Educación). El índice clásico de calidad, que tiene en cuenta estos seis indicadores precisos y comparables permite variaciones individuales. Se observa que en las universidades privadas hay más indicadores en que faltan datos. Eso reduce su capacidad de comparación con las universidades públicas. La comparación entre las universidades privadas es más válida. Sin embargo, los datos que faltan pueden ser estimados, y unos indicadores de calidad compensan la falta de otros.

Se supone que hay una correlación estrecha entre contexto, con recursos, recursos con funcionamiento, y de funcionamiento con resultados. Esa hipótesis se puede comprobar en la Tabla 3 que presenta los estadísticos y correlaciones de los seis indicadores clásicos. Las medias se refieren a las 63 universidades, no a las medias para España. Para algún indicador hay datos de las 63 universidades, pero en algún caso (como doctorado) sólo hay 51 universidades con estadísticas, debido a que hay varias universidades que no tienen tercer ciclo, o que no les ha dado tiempo a otorgar títulos de doctor. Salvando esos problemas técnicos (ampliamente discutidos en el capítulo seis del informe original, pp. 409-463) las relaciones entre las variables son efectivas. Los quince coeficientes de correlación aparecen en la misma tabla. La relación es máxima (0,63) entre la dotación de las bibliotecas y la proporción de estudiantes que terminan la carrera (en los años justos). Recursos y resultados están muy relacionados. Lo mismo se observa entre tasa de profesorado y tesis doctorales terminadas (0,59). El contexto también se relaciona con la productividad investigadora, además de con los recursos que existen. Los recursos humanos (profesorado) correlacionan positivamente con lo recursos físicos (bibliotecas). Se comprueba con estos indicadores clásicos la relación existente entre los factores de contexto, recursos, funcionamiento y resultados en la medición de la calidad universitaria.

Para elegir una universidad es interesante poder comparar su calidad respecto de los indicadores. La Tabla 4 presenta el ránking actual de las universidades públicas y privadas en cada uno de los seis indicadores clásicos de calidad. De esta forma se puede conocer el nivel que ocupa cada universidad -ya sea pública o privada- en el contexto de las 63 universidades. Por ejemplo la Universidad de Barcelona, en la ciudad de Barcelona, una universidad creada en el año 1430, y actualmente unos 59.000 estudiantes es la segunda universidad española en número de centros superiores (sólo por detrás de la Universidad Complutense de Madrid). En número de profesores por estudiantes (PRO) ocupa el puesto 25, lo que supone que es una universidad bastante masificada. Sin embargo, está muy bien de bibliotecas: es la octava universidad española con más libros por estudiante (LBE). También destaca por ser una universidad moderna y feminista, con bastantes mujeres profesoras (MPR) siendo la novena universidad en el ránking de todas las universidades. En cuanto a la proporción de estudiantes que terminan la carrera (ETC) está bastante bien -ocupa el puesto 16- lo que es bueno para ser una universidad pública. En el indicador de productividad de tesis doctorales (TDE) es excelente pues ocupa el puesto cuarto. Los diversos indicadores puntúan la calidad de las universidades de forma variada. No hay ninguna universidad que esté bien en todo aunque Navarra, por ejemplo, llega a estar la primera en dos indicadores importantes (profesorado y tesis doctorales) y es la cuarta en bibliotecas. La mayor parte de las universidades alcanzan "notas" altas en unos indicadores pero no en otros. La combinación de factores e indicadores es precisamente lo que mide la calidad.

La calidad se puede resumir en un sólo número combinando los seis indicadores que aquí se presentan. El estudio de Excelencia, calidad de las universidades españolas (De Miguel, Caïs, Vaquera 2001) diseñó cinco índices finales. El indicador más fiable de la calidad universitaria sólo es aplicable a las universidades públicas (que tienen mejores datos). La fórmula del índice clásico de calidad es (FET x 2 + PRO x 10 + LBE x 2 + MPR / 2 + ETC + TDE x 15) / 40. En la Tabla 5 se puede ver la evolución del ránking de las universidades públicas (utilizando los indicadores clásicos). Lo primero que se observa es que en el primer ránking (el de Excelencia) la nota media era 5,7, y sin embargo ahora sube a 6,3. Es decir que utilizando los mismos indicadores y fórmula las universidades españolas (públicas, comparando las mismas 44) aumentan un 10% de calidad. Es decir, que la calidad de las universidades españolas está incrementándose; lo que es una buena noticia. En la tabla las universidades aparecen ordenadas según el primer ránking realizado en España (coincide con el libro Excelencia, en la página 335). La primera columna ofrece ese primer ránking de 44 universidades públicas. En la columna siguiente se reproduce la misma fórmula clásica pero con los datos más recientes que existen. Así en la última columna se puede ver el cambio que han experimentado las universidades españolas. No hay grandes cambios, y la estructura general es parecida. De media, las universidades españolas han mejorado de calidad, ya que utilizando exactamente la misma fórmula (e indicadores) la media de las 44 universidad públicas originales pasa de 5,7 a 6,3, es decir aproximadamente un 10% de mejora. Sin embargo, hay universidades que mejoran o empeoran su calidad relativa y eso se ve en la última columna sobre la variación en número de puestos que suben o bajan.

Es interesante analizar esas variaciones. La universidad que más ha mejorado es la Universidad Politécnica de Cataluña, que sube 22 puestos en la clasificación actual (utilizando la misma fórmula, por lo que los resultados son absolutamente comparables). En el primer ránking ya se discutió ampliamente el problema de las universidades politécnicas, con fama de buenas universidades pero que suspenden mucho, y bastantes estudiantes abandonan los estudios. Ello genera una productividad baja, y por lo tanto una calidad universitaria menor. Parece que se han reformado, pues la Politécnica de Cataluña sube 22 puestos, aunque la Politécnica de Valencia sube sólo dos puestos, y la Politécnica de Madrid baja cuatro puestos. Otra universidad sobre todo politécnica -como Las Palmas- que estaba bastante baja también sube diez puestos. Algunas universidades con solera (como Cádiz y Valladolid) que originalmente ocupan puestos relativamente bajos suben unos cuantos: diez Cádiz y ocho Valladolid. Rovira i Virgili, en Tarragona, es una universidad pública que está subiendo (ocho puestos).

Otras universidades bajan, curiosamente casi todas en el sur. Baja mucho Málaga (trece puestos) y Alicante (diez puestos). También bajan mucho Sevilla y Extremadura (ocho puestos cada una). La Universidad del País Vasco, que estaba antes en un puesto muy bajo para lo que es esperable -en el puesto 21 de 44 universidades públicas- sigue bajando, situándose siete puestos más abajo. El caso de la Universidad del País Vasco es problemático, dependiendo de la situación social que sufre Euskadi. En cambio, la Universidad Pública de Navarra es una universidad que sigue mejorando de calidad, subiendo cinco puestos. Universidades de más solera como Oviedo (baja seis puestos) o Zaragoza (baja cinco puestos) están teniendo problemas frente a universidades más pequeñas que se colocan en puestos mejores. A menudo es difícil para una universidad antigua, masificada, mantener los estándares de calidad. Pompeu Fabra se colocaría en el puesto quinto, Rey Juan Carlos en el puesto octavo del ránking, y la Universidad Miguel Hernández de Elche en el puesto 13. Son universidades pequeñas, con bastantes recursos proporcionales, y con equipos rectorales jóvenes e imaginativos que están realizando esfuerzos por mejorar la calidad e incluso creando comités o instituciones dentro de cada universidad con el objetivo de controlar la calidad universitaria. Lógicamente unas suben y otras bajan, y ahora toca a las grandes y masificadas sufrir las peores consecuencias. En cualquier caso la mayoría de universidades apenas cambian de orden, demostrando que los indicadores miden la calidad adecuadamente, sin sobresaltos. Pero la fórmula clásica es mejorable tanto en su precisión como aumentando el número de indicadores que miden la calidad global de las universidades.

Variables de calidad actuales

Partiendo de la base de los indicadores e índices clásicos, realizados en la primera edición del ránking en Excelencia, estos se mejoran y expanden aunque incluyendo los seis indicadores originales. La medición de la calidad se reestructura en base a cuatro factores que miden la progresión de la calidad desde los factores externos, al input, funcionamiento de la institución, y finalmente el output. Los cuatro factores que se tienen en cuenta en la presente edición del ránking -realizada en el año 2002- son los siguientes:



Contexto: las variables estructurales de recursos económicos y políticos disponibles por cada universidad, su dependencia, y organización. Las variables que se pueden incluir en el contexto son muy numerosas, pero basta con tener alguna de desarrollo económico, alguna otra de antigüedad de la institución, nivel educativo general, e incluso alguna de la estructura demográfica y social.

Recursos: incluye las variables más conocidas de recursos humanos, personal de todo tipo, recursos físicos y de equipamiento, y en general recursos económicos. Lo más normal es medir profesorado y presupuesto, pero nosotros hemos añadido personal de administración y servicios (conocido como PAS) que es cada vez más importante. Las variables de recursos de biblioteca son centrales tal y como se demostró ya en el informe de Excelencia. Los estudios clásicos internacionales pusieron en su inicio mucho énfasis en los recursos, y poco en los dos siguientes factores (funcionamiento y resultados).

Funcionamiento: es la forma en que opera la institución. Lo más complicado es la medición del nivel de modernidad e innovación de la organización a nivel comparativo. Nosotros ponemos un esfuerzo especial en evaluar la dedicación a una docencia superior de calidad, y la adecuación de la estructura educativa e investigadora a la integración de todas las personas. Los datos para integrar mujeres son más fiables que otros, pero lo ideal sería medir la integración de las clases bajas. En España no hay buenos datos de funcionamiento.

Resultados: son las variables más difíciles de medir, pero sin duda las más interesantes. No importa tanto la calidad de los recursos que se tienen sino la calidad de los resultados que se obtienen. Es importante medir resultados de los diversos objetivos de la universidad, y los niveles diferentes de educación. Eso supone medir la productividad de las carreras, y también la producción de los doctorados, hasta el nivel máximo que es la realización de tesis doctorales. Este último factor es el caballo de batalla de la calidad de las universidades españolas, tanto públicas como (más aún) las privadas.



Los indicadores utilizados en el ránking actual de las universidades españolas son los siguientes:


Indicadores de contexto:

PIB mide el desarrollo de la provincia o región de la universidad, a través del producto interior bruto.
ANT la antigüedad de la universidad en años.
DPP dependencia privada o pública de la universidad. Es una variable dicotómica creada especialmente.
FET mide el número de centros con estudios de carreras largas, es decir por lo menos segundo ciclo, lo que implica el nivel de universidad- investigadora.

Indicadores de recursos:

PRO tasa de profesorado puesta en relación con el número de estudiantes.
PAS lo mismo pero con el personal de administración y servicios.
LBE importancia de las bibliotecas medida por el número de libros por estudiante.

Indicadores de funcionamiento:

LES es la proporción de estudiantes que realizan carreras largas (de segundo ciclo).
MPR es la proporción del profesorado que son mujeres.

Indicadores de resultados:

ETC mide la productividad de las carreras, según la proporción de estudiantes que terminan la carrera en los años justos de cada carrera. Es imposible medir la productividad final real pues los/as estudiantes tiene toda su vida para terminar la carrera.
TDE es la productividad del doctorado, medida por la tasa de tesis doctorales aprobadas teniendo en cuenta el tamaño relativo de cada universidad.


Estos once indicadores miden bastante bien la calidad diferencial de las universidades españolas. Idealmente nos gustaría tener datos fiables para otros indicadores. En el informe Excelencia hay una lista con 108 indicadores interesantes que deberían calcularse alguna vez, alguno de los cuales ha podido ser afortunadamente incluido en el presente ránking debido a que por primera vez existen datos comparativos, como es PAS (ver páginas 366-369). En la Tabla 6 se pueden ver los datos referentes a los indicadores actuales de calidad, utilizados en este segundo ránking calculado en 2002. Seis de los indicadores son los ya clásicos (FET, PRO, LBE, MPR, ETC y TDE). Se miden tres indicadores de contexto adicionales. El producto interior bruto (per capita) es un indicador de riqueza provincial (o de Comunidad Autónoma cuando la universidad cubre toda una Comunidad Autónoma). Los recursos sociales y económicos del entorno geográfico tienen un impacto sobre las posibilidades de recursos de cada universidad, y por lo tanto un efecto en la calidad global de la universidad. Se observa que las universidades privadas están en zonas más desarrolladas que las universidades públicas. Salvo la Universidad Católica de San Antonio de Murcia están todas en la mitad norte de la península. De media tienen un PIB per capita un 20% más alto. La antigüedad (ANT) es otra variable que discrimina mucho a las universidades, pues las públicas tienen una media de 138 años de antigüedad, mientras que las privadas de media sólo tienen 23 años, y eso contando con que Deusto, en Bilbao, tiene 116 años. Las universidades con varios siglos (Barcelona, Complutense, Granada, La Laguna, Oviedo, Salamanca, Santiago, Sevilla, Valladolid Zaragoza) son todas universidades con solera, con prestigio, bastante grandes de media. La antigüedad es un mérito, pero que no garantiza la calidad. La variable DPP (dependencia privada/pública) señala que en la primera parte de la lista son universidades públicas, y privadas o de la Iglesia Católica en la segunda parte.

Esta tabla introduce dos indicadores nuevos, que son significativos y que han sido incluidos en el nuevo índice de calidad. Miden bastante bien la calidad diferencial de las universidades. El primero es la tasa de PAS (personal de administración y servicios) que no realiza labores docentes, pero hace funcionar la universidad. Cada vez el PAS tiene más importancia, y además crece bastante en número. Las universidades más recientes tienen unas tasas de PAS elevadas. Sin embargo, no hay apenas diferencias entre la media de las universidades públicas y las privadas. Entre las universidades públicas es significativo que las universidades con más PAS son Rey Juan Carlos, Pompeu Fabra, y Miguel Hernández; las tres con el doble o más de PAS que la media, las tres son universidades jóvenes, de calidad.

El otro indicador nuevo es LES, que es la proporción de estudiantes que cursan carreras largas (se entiende por "largas" que tienen segundo ciclo). Este es otro indicador que es igual en las universidades públicas y privadas de media, pero que discrimina las universidades que son de calidad mayor. La proporción de estudiantes en carreras largas es distintiva de una research university. Navarra tiene, por ejemplo 88% de LES, y la Autónoma de Madrid 86%. En el otro extremo la nueva Universidad de Vic tiene apenas 18% de estudiantes en carreras largas. Las diferencias son pues sensibles, como indicador de una estructura universitaria bastante diferente.

En la Tabla 7 se pueden consultar los estadísticos y correlaciones de los indicadores actuales. El desarrollo económico (medido por PIB) apenas condiciona los recursos de la universidad, salvo que influencia mucho la dotación de profesores (correlación de 0,41 entre PIB y PRO). También influencia bastante que ese profesorado extra sean mujeres. El desarrollo regional influencia la existencia de universidades privadas, lo que concuerda con que son éstas las que tienen más profesorado, y más mujeres-profesoras. Lo significativo es que el desarrollo correlaciona positivamente con los ocho indicadores de calidad de las universidades, por este orden:



Correlaciones de desarrollo económico (PIB) con:

Profesorado (PRO) 0,41
Mujeres profesoras (MPR) 0,29

Tesis doctorales (TDE) 0,25
Estudiantes de carreras largas (LES) 0,24
Bibliotecas (LBE) 0,22
Estudiantes que terminan la carrera (ETC) 0,07
Personal de administración (PAS) 0,01



El desarrollo económico de la zona afecta pues a los recursos y al funcionamiento de las universidades pero no tanto a los resultados. Su impacto en la calidad es importante pero no definitorio de la productividad global. La antigüedad (ANT) es la variable que condiciona que una universidad sea universitas, es decir que cubra muchos campos del saber y áreas de conocimiento (la correlación de ANT con FET es 0,65 lo que es bastante alta). Son además las universidades más productivas, aunque masificadas, con menos recursos de profesorado -e incluso de PAS- de lo que les corresponde.

El ser pública o privada es una de las diferencias esenciales en las universidades españolas, ya que su dependencia condiciona otras variables relacionadas con la calidad. Las universidades privadas están en mayor proporción en zonas más desarrolladas, casi exclusivamente en el norte de España. Son universidades bastante más jóvenes, con mucho más profesorado (DPP y PRO es -0,62), más mujeres profesoras, bastantes más libros en la biblioteca, y en general más de todo. La variable de universidad privada correlaciona con las variables de calidad, incluyendo los indicadores de productividad. Las universidades privadas tienden a estar más especializadas, son más pequeñas, cubren menos carreras, y suelen tener una tendencia ideológica específica. Es curioso observar que las universidades más amplias, con más carreras y centros, tienen menos profesorado y menos PAS, pero presentan unos indicadores mucho mejores de productividad de las carreras, e incluso del doctorado. Eso se debe seguramente a que las universidades antiguas, están más masificadas, pero funcionan con niveles académicos superiores.

El indicador de calidad que mejor mide el éxito académico es la tasa de profesorado, que condiciona mucho la productividad final de los doctorados (PRO y TDE es 0,59). Es curioso también que el personal docente y el no docente (PRO y PAS) correlacionan estrechamente (coeficiente de 0,62, que es uno de los más altos). No queda claro si más profesores demandan más personal administrativo, o quizás sea al revés. El profesorado está también muy relacionado con la existencia de buenas bibliotecas universitarias. Pero es PAS la variable que mejor explica la calidad de las bibliotecas (seguramente es al revés: las bibliotecas requieren PAS). La existencia de bastante PAS se relaciona también con buenos indicadores de calidad y de productividad de las universidades, sobre todo de tesis doctorales. Pero la productividad de tesis doctorales en una universidad depende de la proporción de estudiantes que realizan carreras largas, lo que es un poco tautológico. También la productividad de las carreras correlaciona con la productividad del doctorado (0,26); las universidades que son buenas en formar estudiantes de carreras largas lo son también produciendo doctores.

Lo interesante de estos ocho indicadores de calidad es que casi todos correlacionan positivamente entre ellos. Una excepción ya notada es que las universidades con muchos centros están un poco masificadas, y tienen correlaciones negativas con profesorado y con PAS. Pero el resto de indicadores se relacionan positivamente entre ellos, demostrando que el conjunto de indicadores son coherentes no sólo para medir la calidad de las universidades, sino incluso la consistencia entre ellos. La otra excepción es la proporción de mujeres profesoras. Cuatro de sus siete coeficientes de correlación con los otros indicadores de calidad son negativos. No son correlaciones negativas importantes, pero es significativo que el nivel de modernidad en el profesorado medido por la incorporación de mujeres -que en su media global apenas llega a ser el 34%- no suponga una asociación directa con la calidad de recursos y resultados. La correlación más negativa (-0,17) es entre MPR y ETC, es decir que en las universidades con más mujeres-profesoras terminan la carrera menos estudiantes en los años justos. Sin embargo los autores de la investigación seguimos manteniendo este indicador (MPR) como uno de los necesarios para definir los niveles de calidad de las universidades españolas. El otro indicador lógico sería la incorporación de estudiantes que proviene de clases sociales más bajas, estudiantes con pocos recursos económicos, con buenas notas; pero de ese indicador no hay datos. Si hubiese que aislar un sólo indicador, el más importante, para medir la calidad de las universidades ese indicador sería la tasa de profesorado. Los/as profesores no sólo concentran la mitad del presupuesto de cada universidad, sino que además condicionan la productividad y los resultados de esa organización.

La Tabla 8 muestra los datos del ránking de las universidades según los indicadores actuales de calidad. Incluye conjuntamente universidades públicas y privadas. Sirve para entender en qué indicadores de calidad está bien y mal cada universidad. Basta con localizar una universidad cualquiera, y mirar horizontalmente a los datos, para tener una idea bastante cabal de la calidad diferencial de esa universidad, así como sus puntos fuertes y débiles. Así por ejemplo, la Universidad Pompeu Fabra -en la ciudad de Barcelona- es bastante pequeña y se pueden cursar pocas carreras (en FET ocupa el puesto 36 de 63 universidades), pero está muy bien de profesorado (8 en PRO), mejor aún de personal administrativo (4 de PAS), muy bien dotada de libros de biblioteca (5 de LBE), con no demasiadas carreras largas (31 de LES). Está bastante mal de mujeres profesoras (es la 42 en MPR) lo que sugiere que es una universidad excesivamente machista en profesorado. Tiene un rendimiento excelente (es la 7 en ETC), aunque no tanto en tesis doctorales (38 en TDE) debido seguramente a que sólo existe desde hace doce años y todavía no ha cristalizado el tercer ciclo de doctorado.

Con esta tabla es posible entender las características de las universidades. Por ejemplo si hubiese que definir las diez mejores universidades públicas españolas habría que señalar lo siguiente:



1. Universidad Complutense de Madrid
Excelente en centros, productividad de los estudiantes y del doctorado. Pero con un número escaso de profesorado, e incluso también de personal administrativo. Es una universidad que está masificada, pero que consigue unos resultados excelentes. En la mitad de los indicadores muestra unos niveles muy altos de calidad. Su mayor dificultad está en superar las carencias numéricas de profesorado que son agudas. Calidad global: 9,6.

2. Universidad Autónoma de Madrid
Destaca por su dedicación a carreras largas, y una productividad excelente de los doctorados. Pero tiene carencias manifiestas en biblioteca. Necesita expandir sus tasas de profesorado y sobre todo de personal administrativo. Así como la Complutense está mal de profesorado, la Autónoma de Madrid necesita mucho más personal de administración y servicios. Calidad global: 9,5.

3. Universitat de Barcelona
Es una universidad con muy buenos indicadores de calidad, sobre todo en su productividad de tesis doctorales. Tiene una excelente biblioteca. Pero como las otras universidades grandes está masificada: le hace falta más profesorado que personal de administración. Debe cuidar especialmente la productividad de las carreras. Calidad global: 9,2.

4. Universitat Pompeu Fabra
Universidad muy joven pero excelente, con mucho profesorado y sobre todo mucho personal de administración. Es muy productiva a nivel de carreras pero no de doctorados. Por alguna razón se muestra como una organización bastante machista que ha incorporado pocas mujeres a su profesorado. Es la más joven de las mejores universidades de España. Calidad global: 9,0.

5. Universitat Autònoma de Barcelona
En el ránking de hace unos años estaba considerada como la mejor universidad española, pero recientemente baja. Obtiene buenos niveles es sus indicadores pero ya no destaca en casi ninguno de ellos, a excepción de un nivel muy bueno en doctorado. Necesita más profesorado que personal administrativo. Su peor indicador es la biblioteca, que se ha quedado reducida para su nivel. La productividad de las carreras tiene que mejorarse. Todo sugiere que es una universidad que se está burocratizando (o ritualizándose). No ha mantenido los recursos sobre todo en biblioteca. Quizás es que ha aumentado demasiado de alumnado. Calidad global: 8,9.

6. Universidad de Santiago
Es una universidad mal dotada de profesorado. No tiene datos de personal administrativo, pero sospechamos que es también deficitaria. Sin embargo, es una universidad con una productividad excelente de sus carreras, y hasta cierto punto bastante buena de sus doctorados. Es bastante machista en su profesorado, con una proporción de mujeres-profesoras que debería de aumentar. Las necesidades más perentorias están en el profesorado. La biblioteca es bastante buena para su nivel alto de calidad como universidad. Calidad global: 8,4.

7. Universidad de Alcalá de Henares
Es una universidad que destaca por una productividad excelente, tanto de sus carreras como de sus doctorados. Se dedica mucho más que otras universidades al tercer ciclo. Sin embargo, tiene carencias graves en bibliotecas, y en personal administrativo. El nivel de feminización de su profesorado es bajo. La tasa de profesorado es más escasa de lo necesario, pero no excesivamente. Convendría que expandiese la proporción de mujeres-profesoras. Calidad global: 7,9.

8. Universidad de Salamanca
Es un modelo de universitas, con muchas carreras y áreas de conocimiento. En parte se debe a que es la universidad más antigua de España. Pero está bastante mal de profesorado, con un nivel excesivo de masificación. Le faltan mujeres-profesoras. Sus resultados no son muy buenos, con una productividad media baja impropia para sus características estructurales. Necesita mucho más profesorado que personal administrativo. La calidad de las bibliotecas es bastante buena, siendo una de sus mejores indicadores. Calidad global: 7,8.

9. Universidad de Valencia
Excelente productividad de doctorados, pero bajos resultados en las carreras. Las carencias de profesorado son importantes, no tanto las de personal administrativo. La biblioteca no está a la altura de la universidad. Falla también en la incorporación de mujeres a su profesorado. Es una universidad bastante masificada, con resultados bajos. Calidad global: 7,8.

10. Universidad Rey Juan Carlos
No es posible todavía evaluar los resultados de esta jovencísima universidad madrileña. Es muy pequeña. Sin embargo muestra unos indicadores excelentes de profesorado y de los mejores de España en la tasa de personal administrativo y de servicios. Además es una de las mejores universidades incorporando profesorado femenino. Incluso para su tamaño tiene una biblioteca excelente. Pero es una universidad que se dedica poco a carreras de tipo largo. Es pronto para evaluar de forma justa la calidad de esta universidad, pero los indicadores actuales son muy favorables. Calidad global: 7,8.



Estas diez mejores universidades -públicas- muestran carencias de profesorado, en parte explicables por la masificación derivada de que han expandido el número de estudiantes sin poner un límite claro. Es típico de las universidad públicas expandir su tamaño, mientras que las privadas tienden a definir un tamaño máximo. La productividad de estas diez universidades públicas suele ser alta, sobre todo en doctorado, es decir en el número de tesis doctorales terminadas. Eso define bastante bien los niveles de calidad de una universidad, sobre todo de lo que en el mundo se entiende por research university.

Cuando se aplican los mismos criterios de calidad a las universidades privadas, se observa que la variación entre esas dieciséis universidades (con datos) es mayor que en el caso de las universidades públicas. Hay como dos tipos de universidades privadas: de calidad muy elevada como la Universidad de Navarra (en Pamplona), y otras recientes de calidad dudosa. Para hablar de las mejores, Navarra es la primera universidad española en varios indicadores (en profesorado, y en productividad de doctorado) con excelentes indicadores también en carreras largas, y en biblioteca. Tiene también mucho personal no docente. Es una universidad que se mire por donde se mire presenta indicadores excelentes de calidad. Es una universidad privada, cara, y selectiva, con una forma de entender la realidad social bastante propia. Sus resultados son comparables a cualquier buena universidad internacional.

La combinación de todos los indicadores de calidad, sobre todo los que representan los cuatro factores básicos de evaluación (contexto, recursos, funcionamiento y resultados) pueden combinarse para lograr una visión global de la calidad de cada universidad. Eso es lo que se consigue mediante el índice final, y la ordenación de las universidad de acuerdo con ese ránking.

Indices de calidad

El valor que se atribuye al contexto puede ser considerable. Sin embargo, para medir la calidad de universidades concretas es mejor reducir la participación de esos indicadores aproximadamente al 7%. Los recursos es el factor más importante que en teoría define la calidad global de la universidad; para ello le damos un peso del 37%. El funcionamiento de la organización es importante, dado que es lo que produce la productividad final, por lo que le damos una importancia aproximada del 22%. Los resultados son tan importantes como los recursos empleados, suponiendo otro tercio (33%) de la evaluación de la calidad. Estas proporciones se combinan en la fórmula del índice actual que es:

Índice de calidad de las universidades españolas:

(FET x 3 + PRO x 10 + PAS x 10 + LBE x 3 + LES + MPR / 2 + ETC + TDE x 15) / 55.

Dentro del factor de recursos el indicador de PAS obtiene un valor medio que es aproximadamente la mitad que profesorado o bibliotecas. En el factor de funcionamiento los estudios correspondientes a carreras largas suponen entre tres y cuatro veces el valor del proceso de feminización de la universidad. El que una universidad incorpore a mujeres en su profesorado es un indicador de modernidad y de equidad. Pero siguiendo al estudio realizado en Excelencia, la correlación es negativa con otros indicadores de calidad, luego su representatividad debe ser matizada. En el factor de resultados la productividad de las carreras y la del doctorado se iguala en importancia, lo que tiene sentido para evaluar la calidad global. Con estas ponderaciones la fórmula final está equilibrada.

Este índice supone una nota media de 6,6 para las 63 universidades, oscilando las universidades públicas en este segundo ránking entre un mínimo de 3,6 y un máximo de 9,6. Simula así notas de docencia universitaria. Como todos los indicadores (menos FET) están puestos en relación con el tamaño de las universidades son datos comparables. Todos los datos que publicamos redondean decimales, aunque conservando el orden que ofrecen las estadísticas más exactas. En la Tabla 9 se presentan diversos índices de calidad (universidades públicas y privadas). La tabla simula la forma en que los/as investigadores de las universidades de Pennsylvania y Barcelona han ido construyendo y refinando los índices. Incluyen tanto la nota final de las universidades en cada índice, como el número de orden de cada ránking. Tiene en cuenta todas las universidades, pero en el número de orden del ránking aparecen por separado las públicas y las privadas. Algunos índices son menos estables con las universidades privadas, porque a veces faltan datos y han sido estimados. Tiene pues sentido conservar dos ránking separados.

El primero es el índice clásico, es decir el que tiene en cuenta las mismas seis variables que el estudio general de Excelencia. Tiene una variación adecuada pues va desde dos hasta casi diez, y mide con precisión las variables que se tenían hace años. Con este indicador todavía no refinado la universidad que obtiene el primer puesto es la Autónoma de Madrid. Después de realizar muchas comparaciones consideramos que el indicador FET y el de LBE debían multiplicarse por tres en vez de por dos. Afinamos así el índice que incluye factores de contexto, recursos, funcionamiento, y resultados más equilibrados.

Actualmente disponemos de buenos datos de personal de administración y servicios, y también de estudiantes que realizan carreras largas (con segundo ciclo). Por eso al índice afinado le introducimos alternativamente el personal (PAS) y los estudiantes de carreras largas (LES) para ver como varía la distribución de resultados.



Nota
Tipos de índices: media Extremos: Primer puesto:
______________________________________________________

Clásico 6,5 2,0 a 9,7 Autónoma de Madrid
Afinado con PAS 7,0 2,3 a 10,0 Complutense
Afinado con LES 7,1 3,8 a 10,0 Complutense

Nuevo (afinado con PAS y LES)
pero DOC en vez de TDE 7,0 3,9 a 9,8 Alcalá
Nuevo sin ETC 6,4 3,5 a 9,2 Autónoma de Madrid
Nuevo sin MPR 6,6 3,2 a 9,3 Complutense

Actual (afinado con PAS y LES) 6,9 3,6 a 9,6 Complutense



En el índice afinado con PAS y luego alternativamente el índice afinado con LES, los resultados del índice no varían mucho, pero la introducción de LES eleva la puntuación general reduciendo un poco las diferencias entre los extremos de universidades. En ambos casos es la Universidad Complutense de Madrid la que queda en primer lugar. Dado que PAS y LES son las dos variables que con seguridad queremos añadir para mejorara el índice clásico, es seguro que la Universidad Complutense se conserva en el número uno del ránking final. En un índice nuevo combinamos los componentes clásicos afinados más PAS y LES al mismo tiempo. Pero queremos producir un índice que sea también aplicable simultáneamente a las universidades privadas. Para ello es posible sustituir las tesis doctorales (TDE) por otra variable para la que haya datos en la mayoría de universidades privadas. Se nos ocurre sustituir tesis (TDE) por la tasa de estudiantes de doctorado (DOC) para la que hay más datos. Pero somos conscientes de que no es lo mismo estudiantes de doctorado que tesis doctorales realmente aprobadas. Estudiantes (de doctorado) es más bien un indicador de funcionamiento, mientras que tesis aprobadas es un indicador de resultados. En cualquier caso, probamos este índice nuevo con DOC en vez de TDE en que se favorece a una universidad que tiene muchos doctorandos (pero pocas tesis) como Alcalá de Henares. Se disminuye el abanico o rango de puntuaciones de casi cuatro a diez.

Un problema que detectamos es que la variable de productividad de las carreras (proporción de estudiantes que terminan la carrera en los años justos) presenta a veces datos raros, o anómalos, que parecen ser poco fiables. Para eso probamos un índice nuevo sin ETC para tratar observar qué pasa sin esas oscilaciones. El resultado es muy similar, y vuelve a situar a la Universidad Autónoma de Madrid en primera posición. Otra relación observada es que todos los indicadores de calidad correlacionan positivamente entre ellos -confirmando que nuestra fórmula es adecuada, y tiene consistencia interna- salvo con el indicador de profesores que son mujeres (MPR) que correlaciona poco y en la mayor parte de los casos negativamente con el resto de indicadores de calidad de la fórmula. Eso supone que aunque MPR es conceptualmente un indicador de modernidad y de funcionamiento mejor de la universidad, el indicador no tiene una conducta similar a los otros indicadores. Eso no es suficiente para eliminar ese indicador, pero proporciona una llamada de atención a su inclusión. En cualquier caso la ponderación de este indicador en las fórmulas sucesivas es menor. Se define así el índice nuevo sin MPR, para comprobar que la distribución no varía casi nada, oscila entre 3,2 y 9,3, y que la posición primera es recuperada de nuevo por la Universidad Complutense de Madrid. Observando detalladamente la distribución de las universidades no parece necesario excluir a ETC ni tampoco a MPR de la fórmula del índice nuevo.

Consideramos pues como idóneo a este índice nuevo, sin otros cambios. El índice actual es el clásico, afinado posteriormente para dar una importancia un poco mayor a FET y LBE, incluyendo además como indicadores fundamentales el personal administrativo y de servicios (PAS) y la proporción de estudiantes en carreras largas (LES). Los extremos parecen adecuados, pues suponen más o menos la media de los índices anteriores: desde 3,6 para la universidad más baja que es la UNED (una universidad a distancia, la penúltima es la Universidad de Burgos con una puntuación de 4,3) y la puntuación más alta que es Universidad Complutense de Madrid con 9,6 seguida muy de cerca de Autónoma de Madrid con una puntuación final de 9,5. Todo sugiere que este índice actual es el más idóneo teniendo en cuenta los datos que se han podido conseguir nuevos para está segunda edición del ránking de universidades españolas. Es un índice muy elaborado, que tiene en cuenta los cuatro factores esenciales de la calidad, con un indicador de contexto, tres de recursos, dos de funcionamiento, y dos de productividad. Después de meses de investigación creemos que es el más perfecto y también el más comparable.

Es conveniente analizar las universidades públicas y privadas un poco por separado, pero utilizando los mismos indicadores. La Tabla 10 presenta las diez mejores universidades españolas según los indicadores de calidad fundamentales: número de centros superiores (FET), tasa de profesores (PRO), tasa de personal administrativo (PAS), libros de biblioteca por estudiante (LBE), proporción de estudiantes en carreras largas (LES), proporción de mujeres en el profesorado (MPR), productividad de las carreras (ETC), y tesis doctorales aprobadas (TDE). En la mitad de arriba están todas las universidades (las privadas aparecen en cursiva) y en la mitad inferior se incluyen sólo las universidades públicas. Las universidades privadas obtienen buenos resultados en cinco de los ocho indicadores. Las universidades públicas copan los diez primeros puestos en número de centros superiores y todos menos dos (ocupado por Navarra y Pontificia de Salamanca) en títulos de doctor concedidos. En la dotación de profesorado (en tasas por estudiantes) ocho universidades privadas están entre los diez primeros puestos. En la proporción de mujeres profesoras hay siete universidades privadas entre las diez primeras. En personal de administración, dotación de bibliotecas y estudiantes en carreras largas son cinco universidades privadas de las diez. Teniendo en cuenta que hay tres veces más universidades públicas que privadas (47 públicas y 16 privadas) el que aparezcan mitad y mitad en estos tres indicadores supone que las universidades privadas están bastante más representadas. Las universidades privadas educan al 8% de los estudiantes españoles, pero ocupan el 44% de las posiciones mejores en los indicadores. Son universidades con muchos recursos, con poco conflicto estudiantil (los/as estudiantes son más pasivos), pero poco críticas, donde se educa profesionalmente al estudiantado pero se realiza muy poca investigación y se avanza mínimamente el conocimiento.

La mitad superior de la tabla sugiere que las universidades privadas están muy bien de recursos, pero no tanto de resultados. En las dos variables de productividad -productividad de las carreras y de los doctorados- las universidades privadas son minoría: tres y dos sobre las diez primeras. Pero en productividad de las carreras hay 7 de las 16 universidades privadas que no tienen datos, y en productividad de las careras hay 10 universidades privadas que o bien no tiene doctorados o no tiene datos. No tener doctorados en sí mismo es un dato (valor cero) en la producción de tesis doctorales. Supone una explicación -que la universidad privada no está interesada en producir doctores- pero es un dato a tener en cuenta. No se puede llegar al nivel de research university si no se realiza investigación y se producen tesis doctorales. Una excepción, y además extrema, es la Universidad de Navarra, que es la universidad española que produce más tesis doctorales, casi cuatro veces más que la media de las universidades españolas (14,4 versus 3,8 tesis doctorales). Navarra y Ramón Llull se configuran como universidades excelentes, con buena productividad además de tener muchos recursos.

Casi todas las universidades públicas de calidad mejor están en las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona. Ambas ciudades que representan el 17% de las universidades públicas en España, ocupan sin embargo el 46% de las diez mejores posiciones en los indicadores. Las universidades que más destacan son las clásicas (medievales), las dos autónomas (Barcelona y Madrid), y las emblemáticas de Pompeu Fabra y Rey Juan Carlos. Varias universidades públicas catalanas destacan por ser de calidad alta. Madrid va por delante de Barcelona: las universidades públicas madrileñas ocupan el 25% de los diez primeros puestos en los ocho indicadores, mientras que las universidades barcelonesas ocupan el 21% de los puestos. En cualquier caso, Madrid y Barcelona copan los mejores puestos representando los dos polos de desarrollo universitario en España. Uniendo universidades privadas y públicas, las dos provincias contienen 32% de todas las universidades españolas. Un caso especial es la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid, que ocupa la primera posición en tres de los ocho indicadores fundamentales de calidad. En ese sentido ha desplazado a la Universidad Carlos III como la "universidad emblemática" nueva de calidad en la zona. En Cataluña ese puesto lo ocupa todavía la Universitat Pompeu Fabra, aunque ya empieza a retroceder puestos, estando en la cuarta posición. Es pronto para saber lo que va a suceder en el futuro. Es posible que ambas universidades (Pompeu y Juan Carlos) se ritualicen y burocraticen. Sin embargo, las dos autónomas han soportado bastante bien el paso del tiempo, y el tirón de otras universidades de calidad emergentes.

A pesar de intentos de diversificación regional del sistema universitario se observa un proceso de concentración universitaria en la doble capitalidad española: Madrid y Barcelona. Sólo el País Vasco -tímidamente- funda una tercera universidad, la de Mondragón, pero es todavía muy reciente y pequeña. Es posible que en el futuro el País Vasco sea otro polo de desarrollo universitario, pero la situación actual no parece ser la idónea. La Universidad del País Vasco creada como una universidad autónoma, ocupa el puesto 27 en el ránking, frente al segundo y quinto de las otras dos autónomas. Deusto, entre las privadas, ocupa un puesto medio poco favorable (es la séptima de 16 universidades privadas); Mondragón es la décima. Realmente la situación universitaria en el País Vasco está deteriorada. Es imposible construir una buena universidad en una sociedad ideológicamente quebrada.

La Universidad Complutense de Madrid se sitúa esta vez en la primera posición del ránking por méritos propios. Es una universidad muy grande (la más grande de España después de la UNED), con ambición de cubrir todas las áreas del saber excepto las típicamente politécnicas. Tiene la mejor biblioteca universitaria en España. Con referencia a los indicadores fundamentales en seis de ellos está entre las diez mejores universidades. Junto con la Universidad de Barcelona -con la que se compara por grande, enciclopédica, y con recursos- aparece en buena posición salvo en profesorado (PRO) y personal de administración y servicios (PAS). Precisamente porque ambos indicadores se miden en relación al tamaño (por cien estudiantes) y ambas universidades están masificadas. Sin embargo, sus resultados son excelentes. Es curioso que esas universidades produzcan tanto con pocos recursos relativos. Eso supone un rendimiento excelente, a pesar de que tienen un tamaño excesivo. En el caso catalán se supera un poco con un sistema de organización intermedio (entre la universidad y los centros) que son las Divisiones. Son estrategias para conseguir elevar la calidad.

Otras relaciones

Hay un indicador especial que es muy fiable y que tiene una importancia creciente en el mundo internacional. El tamaño y calidad de las bibliotecas es un factor esencial a la hora de evaluar la calidad de las universidades. El número medio de libros de biblioteca por universidad en España es de 451.000 volúmenes. Sólo hay dos universidades que superen el millón y medio de volúmenes: Complutense con 2,3 millones (la primera universidad española) y Barcelona (la tercera) con 1,7 millones de libros. Tres más superan el millón de volúmenes: Ramón Llull, Sevilla y Valencia. Hay diez universidades españolas con menos de cien mil libros, en la actualidad deben ser aproximadamente 18, es decir el 27% de las universidades españolas. En el mundo se entiende que para que una universidad llegue al nivel de universidad-investigadora requiere al menos dos millones de libros en su biblioteca, independientemente de su tamaño o de su antigüedad . Todas las universidades españolas tienen en total 26,6 millones de libros, es decir 17 libros por estudiante. Para lograr el objetivo de universidades-investigadoras España debería contar con 130 millones de libros en bibliotecas universitarias, es decir unas cinco veces el volumen actual. En España cinco universidades tiene más de un millón de libros . En el año 2000, en cuanto a bibliotecas, las doce primeras universidades españolas son las siguientes (entre paréntesis el número de libros-por-estudiante):

Universidad Complutense 2.338.000 libros (23 libros por estudiante)
Universidad de Barcelona 1.729.000 (29)
Universidad Ramón Llull 1.150.000 (88)
Universidad de Sevilla 1.124.000 (15)
Universidad de Valencia 1.043.000 (18)

Universidad de Santiago 958.000 (22)
Universidad de Salamanca 906.000 (26)
Universidad del País Vasco 873.000 (15)
Universidad de Granada 804.000 (13)

Universidad de Zaragoza 736.000 (16)
Universidad de Oviedo 724.000 (19)
Universidad Autónoma de Barcelona 722.000 (18)

Total de universidades 26.612.000 (17 libros por estudiante)



En total hay 27 millones de libros en las universidades españolas, lo que supone unos 17 libros por cada estudiante. El gasto anual en compra de libros y revistas es 45 euros por estudiante al año: una miseria. En la Comunidad Foral de Navarra ese gasto se eleva a 151 euros, y en Islas Baleares a 120 euros, mientras que en Extremadura es solamente 23 euros. Cataluña tiene un sistema universitario eficiente pero sólo gasta 56 euros por estudiante al año en compra de libros y revistas lo que es poco; las universidades de la Comunidad de Madrid menos aún (35 euros). El número de libros de biblioteca se incrementa en España un 5% anualmente. Pero las universidades con bibliotecas extensas reponen libros a niveles más bajos: 3% la Complutense, y 2% Barcelona, Ramón Llull o Salamanca. De media las universidades españolas están suscritas a unas cuatro mil revistas vivas (series que siguen coleccionándose). Pero las mejores bibliotecas sobresalen por suscripciones a más revistas: Complutense a dieciséis mil, Universidad Autónoma de Barcelona trece mil, Barcelona once mil, Santiago y País Vasco diez mil, Zaragoza nueve mil, Sevilla, Salamanca y Granada el doble que la media nacional. El nivel de intercambio bibliotecario es posible, pero su utilización en España es escasa. En las bibliotecas universitarias se prestan apenas ocho libros por estudiante al año. Existe el préstamo interbibliotecario, pero sólo representa dos libros al día por universidad de otras bibliotecas españolas y dos a la semana del extranjero. Desde el extranjero se solicitan apenas 21 libros por universidad al año: menos de dos cada mes.

En la Tabla 18 se incluyen los datos de bibliotecas universitarias de las Comunidades Autónomas, circa 2000, según la Red de Bibliotecas Universitarias (REBIUN). En total en España hay unos 27 millones de libros en todas las bibliotecas universitarias. Es muy poco. En ese contexto de precariedad destaca Madrid y Cataluña las dos con aproximadamente cinco millones de libros en sus bibliotecas universitarias. Andalucía tiene 3,6 millones pero se refiere a una población extensa. Si se tiene en cuenta el número de libros por estudiante universitario, la media es apenas 17 libros-por-estudiante. Las diferencias regionales se explican bastante bien por el desarrollo: las Comunidades Autónomas más ricas tienen veinte o incluso treinta libros por estudiante. Sin embargo, las Comunidades Autónomas pobres no llegan a veinte libros por estudiante universitario. La situación peor es la de Extremadura y Andalucía que son las más pobres, y además las peor dotadas de bibliotecas. En el contexto de que las Comunidades Autónomas ricas son las que tienen más libros destaca el nivel bajo de la Comunidad de Madrid que tiene sólo 18 libros, mucho menos de lo esperable, y además gasta poco en reposición de libros (el 78% de la media española). La situación es especialmente favorable a Navarra, con la máxima relativa de libros (por estudiante) y también el gasto más alto.

Las diferencias son grandes a nivel de libros (tres veces), pero mucho mayores por lo que se refiere a la compra anual de libros y revistas (casi siete veces). Las diferencias de inversión son extremas: Navarra y Baleares gastan anualmente bastante dinero en la compra de libros y revistas para sus bibliotecas universitarias, mientras que Extremadura es la Comunidad Autónoma que menos gasta, cinco o seis veces menos que las Comunidades Autónomas más ricas. Eso significa que las diferencias ya existentes -en un contexto de grandes carencias- van a ser cada vez mayores. El sur está mal, y se prevé que cada vez va a estar peor. La Comunidad de Madrid presenta una situación bastante deficitaria, con pocos libros, y con una inversión en libros baja. Sin embargo, la biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid, con 2,3 millones de libros, es la mejor dotada de España, y seguramente la única viable para ser una universidad-investigadora. Pero la situación global de la Comunidad Autónoma madrileña es problemática. España apenas gasta al año 45 euros por estudiante universitario en la compra de libros, lo que a nivel internacional supondría un libro al año. Las bibliotecas son el talón de Aquiles de la calidad universitaria en nuestro país.

Hay muchas otras posibilidades de definir indicadores de calidad. En el informe Excelencia nosotros hemos definido un centenar. Pero lo complicado es conseguir datos para comparar universidades. El Estado debe realizar un esfuerzo considerable en producir datos mejores, comparables, oficiales, con los que medir la calidad no sólo de las universidades españolas, sino también de las diversas carreras. Esa es una tarea del Consejo de Coordinación Universitaria (CCU), y de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) creadas por la nueva ley. A nivel privado el periódico El Mundo ha realizado una supuesta evaluación de cincuenta carreras universitarias, en que afirma haber incluido 25 indicadores. Pero a la hora de la verdad no publica las estadísticas. Tampoco muestra los datos obtenidos, ni explica los índices ni la metodología empleada para realizar la selección de tres universidades para cada una de las cincuenta carreras. Es una evaluación muy poco fiable.

En la Tabla 19 se presentan algunos indicadores de calidad que hemos mencionado en el presente estudio realizado en el año 2002: ENU (proporción de estudiantes nuevos), MES (proporción de estudiantes mujeres en el primer y segundo ciclo), DOC (estudiantes de doctorado por mil estudiantes de carrera), CAT (catedráticos por mil estudiantes), y CPR (proporción de catedráticos/as por cada cien estudiantes). La proporción de estudiantes nuevos en las universidades públicas es 21% pero en las universidades privadas es mayor (26%) debido a que muchas de esas universidades están todavía creando carreras. Hay más mujeres estudiantes (53%) en las universidades públicas que en las privadas (51%) aunque la diferencia es pequeña. La tasa de estudiantes de doctorado es un 61% mayor en las universidades públicas que en las privadas. Es un indicador más de que las universidades privadas avanzan hacia un modelo de college, mientras que las públicas cristalizan como universidades-investigadoras. En ambos grupos hay excepciones.

La calidad de las universidades españolas depende inicialmente de su antigüedad. Las universidades más antiguas han crecido en número de centros, en recursos y equipamiento. Sobre todo tuvieron tiempo para diversificar sus saberes y áreas de conocimiento. Consiguen profesorado y de más calidad. Contratan también a más mujeres como profesoras. Crean programas de doctorado y los expanden hasta que se convierten en sistemas de formación del propio profesorado. No logran controlar el crecimiento del alumnado y la tasa de profesorado por estudiante se reduce. Así se produce la llamada "masificación" de las universidades públicas españolas en las últimas décadas del siglo XX que realmente no es una característica negativa de la Universidad española, sino el principio del proceso de universalización. La tendencia futura es a matricular en la Universidad al 85% de cada cohorte de jóvenes españoles. En los últimos años la calidad depende cada vez más del profesorado y menos de la antigüedad. Aparecen universidades nuevas que aumentan rápidamente su calidad (es el caso de la Pompeu Fabra, Rey Juan Carlos o Miguel Hernández), frente a los modelos de universidades muy grandes, públicas y antiguas. La Universidad española tiene siete siglos de experiencia. Durante esos años la calidad ha demostrado ser un concepto multifacético. Es difícil ser una universidad de calidad en todos los indicadores. Probablemente, el futuro de la estructura de las universidades españolas tenga su éxito en la diversificación, pero dentro de un contexto europeo.

La universidad española en la UE

Europa tiende hacia un nuevo modelo universitario. Muchas personas que leen el presente ránking de las universidades españolas van a estudiar, enseñar, o trabajar en otros países de la Unión Europea. En los próximos años la Universidad española va a adaptarse al llamado espacio europeo de enseñanza terciaria. Pero el problema es que en la Unión Europea no existe todavía un modelo universitario convergente, no se sabe realmente hacia dónde se va. Se ha empezado por una serie de convenciones de intercambio (como el sistema de "créditos") que favorecen la movilidad de estudiantes de un país a otro. El Gobierno español prevé en la ley la adecuación de la organización universitaria a las normas y estructuras europeas futuras (LOU 2001: artículos 87-89). Se piensa así en la adaptación al sistema de ciclos, calendario, tipo de asignaturas, duración de las carreras, y títulos que proveen. Por ahora el objetivo en Europa no es crear un tipo único de Universidad o de educación terciaria, sino respetar todo tipo de modelos de sus Estados-miembro dentro de un marco (espacio) que permita la colaboración. España no sólo tiene que adecuar su sector universitario a esas normas, sino que además debe ser un actor eficaz en la construcción de un posible modelo europeo de calidad universitaria que pueda compararse al norteamericano.

El otro cambio esencial de la Universidad española es que debe decidir -de acuerdo con la mayoría de los países europeos- si sigue con el modelo profesional de Universidad que tiene o si cambia a un sistema generalista universal. En la actualidad existe un modelo mixto: con la mayoría de enseñanzas que son profesionales, versus carreras más generales con un conjunto de saberes extenso y polifacético. Es posible que durante varios años coexistan ambos modelos bajo una modalidad mixta, pero con el tiempo la Unión Europea (incluyendo a España) debería decantarse por una enseñanza universitaria casi universal para toda la población, con objetivos mayoritariamente no-profesionales. Las reuniones de rectores europeos al final del siglo XX (como las declaraciones de Bolonia, Praga o Berlín) sirven para ir definiendo ese modelo generalista.

A continuación se resumen algunas ideas sobre las tendencias del sistema universitario español para tratar de conseguir un nivel de "excelencia" o de calidad internacional. Parte del problema del sistema educativo es que España ha tenido tradicionalmente una tasa de analfabetismo de las más altas de Europa, así como una proporción extensa de población sin apenas estudios formales (44%). Es consecuencia de una situación histórica y estructural que mejora lentamente pues se refiere a población adulta de más edad. Además una proporción todavía importante de la población ha vivido y se ha educado en una dictadura (1939-1975) que durante cuatro décadas sesgó toda la educación desde la primaria a la terciaria. A pesar de ese pasado autoritario, la situación educativa de la España actual es ejemplar, con tasas de escolarización terciaria más altas de lo esperable para su nivel de desarrollo económico. La formación educativa se considera como un esfuerzo a realizar por todos/as, y es valorado positivamente por las familias españolas.

España es un caso de desigualdades en educación: demasiada población sin apenas estudios (una de las proporciones más altas de la Unión Europea), incluso pocas personas con enseñanza secundaria (uno de los porcentajes más bajos), pero con el doble de lo esperable para su nivel de desarrollo de población adulta con estudios universitarios (20%). Es sorprendente que en España una de cada cinco personas adultas tenga estudios terciarios cuando en Europa meridional es una de cada diez. En España -más que en otros países- la educación terciaria diferencia a las personas. La población con estudios terciarios (universitarios) en España es proporcionalmente más activa en el mercado laboral, y su desempleo es menor. Un objetivo debería ser la universalización de las tasas de escolarización terciaria. España se especializa en continuar la educación de adolescentes hasta la Universidad en mayor proporción de lo esperable, pero realiza muy poca educación continuada de adultos. Una vez alcanzado el objetivo de altas tasas de escolarización en edades jóvenes, se debería desarrollar la educación permanente, el reciclaje de profesionales, y extender las modalidades de educación virtual.

La expansión universitaria en España es una de las características más importantes de la estructura social española. El avance de España en educación terciaria es espectacular. En 1970 España tenía una tasa de escolarización universitaria de 9%, igual a la media mundial. Treinta años después España muestra una tasa de escolarización terciaria que es triple que la media mundial: 51% respecto del 17%. España tiene 3,5 veces más personas con educación terciaria en el grupo de edad de 25-34 años que entre 55 y 64: en concreto hay un 21% de población con educación terciaria en el primer grupo y un 6% en el segundo. La tendencia es mantener el ritmo de escolarización de las cohortes jóvenes, y dar el salto hacia una escolarización terciaria casi universal. Es posible imaginar las transformaciones sociales que van a implicar que más del 85% de la población española tenga educación universitaria completa (con carrera terminada). La cuestión es si será posible mantener la calidad de la Universidad universalizando la educación terciaria. Ambos objetivos son importantes.

España es uno de los pocos países del mundo que no tiene ya diferencias por género en la educación terciaria. Hay incluso más mujeres que varones estudiando en el grupo de edad joven (25-34 años). El problema ya no es la feminización del estudiantado sino elevar la proporción de mujeres profesoras. España presenta una feminización elevada de la Universidad, con 119 mujeres estudiantes por cada cien varones, lo que supone que el 53% de los estudiantes son mujeres, pero entre el profesorado sólo 32% son mujeres. El éxito de las mujeres que estudian es más alto que el de los varones, y mantienen una tasa de éxito (108) que es una de las más altas de Europa, junto con Grecia (115), Portugal (112), Finlandia (109), y los países de Europa del Este. En el futuro el progreso de la Universidad depende de la incorporación de clases bajas, que es seguramente más complicado de conseguir que la matriculación de mujeres. Además España puede desarrollar el tercer ciclo, cambiando el sistema de doctorado como formación profesional del profesorado de cada universidad e incrementarlo entre un 30% y un 70% para situarse a un nivel europeo. El desarrollo del tercer ciclo tiene efectos multiplicadores en la calidad del sector educativo, pues forma al profesorado e investigadores del sistema educativo terciario y también a los/as docentes del secundario. En el futuro el doctorado tiene también como objetivo formar profesionales de nivel alto para el sector privado.

España gasta el 5% del PNB en educación y el 11% de los gastos del Gobierno. Junto con Italia y Portugal el gasto público en educación terciaria es relativamente el menor de Europa. Si se mide el gasto por estudiante en primaria España tiene un gasto que es el 84% de la media de la OCDE. En secundaria es el 78%. En educación terciaria el gasto real por estudiante al año en España es el 47% de la media de los países de la OCDE. La perspectiva más deseable sería incrementar el gasto en educación en relación con el PNB, aproximadamente un 20%; aumentar el gasto del sector público entre el 20% y el 30%; y desarrollar el gasto público en educación terciaria, logrando aproximadamente un incremento del 50%. España tiene un sistema universitario muy público (92% de los/as estudiantes universitarios en universidades públicas), que puede experimentar un relativo proceso de privatización. España se ajusta casi exactamente a la media de la OCDE, aunque con un gasto privado ligeramente superior. En todo el sector educativo el sector privado representa 15% del gasto en los países de la OCDE, pero es 17% en España. En cuanto a educación terciaria el gasto privado de la OCDE es 23%, pero se incrementa hasta 25% en el caso de España.

La Universidad es una organización cada vez con más personal, recursos y gastos. En Europa pasa por sus aulas la mitad de cada cohorte de jóvenes. La visión antigua de la Universidad es la de ser depositaria de la unidad del conocimiento, pero el conocimiento se ha expandido tanto que parece imposible ya mantener esa supuesta unidad. Las universidades tienden a especializarse, a diferenciarse. Hasta ahora cada universidad parecía una isla desierta, con niveles de colaboración reducidos entre ellas. En España no hay redes de universidades. El modelo actual va a cambiar hacia una variedad de universidades, disciplinas, centros de educación superior, incluso mega-campus (o multi-campus), con estudio presencial y a distancia. El ideal sería que cada universidad incluyese suficientes áreas de conocimiento para mantener vivo su ideal de globalidad, pero lejos ya la idea de una universidad que crece y crece hasta abarcar todos los conocimientos y disciplinas. Eso ya no lo puede conseguir ni la Universidad Complutense de Madrid.

La Universidad en el mundo contrata a una proporción alta de profesores a tiempo parcial, asociados o ayudantes. El fenómeno sucede en muchos países, pero en España llega a afectar a la mitad del profesorado. El trabajo se precariza, creándose así dos tipos distintos de profesorado, lo que en inglés se ha bautizado como faculty y unfaculty. La contratación cada vez más frecuente de profesorado a tiempo parcial y temporal no es una característica única de España, sino que se observa en otros países . Las organizaciones se defienden de la incertidumbre consiguiendo profesorado temporal, a tiempo parcial, cuyos salarios son más bajos. Quizás el pensamiento más revolucionario sobre la Universidad del futuro es que las plazas de profesorado sean a tiempo completo, a ser posible de cuerpos de funcionarios with tenure. Esa medida sería seguramente el paso que transformaría más la calidad de las universidades españolas.

Un objetivo futuro de calidad es la mejora de las bibliotecas. La media en España no llega al medio millón de libros por universidad. Es difícil mantener una universidad moderna con menos de dos millones de volúmenes. En España sólo la Universidad Complutense supera los dos millones (tiene 2,3). Las cien primeras universidades estadounidenses, desde Harvard University hasta University of Houston -que se consideran como "universidades-investigadoras"- tiene más de dos millones de volúmenes cada una. Harvard tiene 14,2 millones, y aumenta otro millón más cada trienio . Las diez mejores universidades estadounidenses tienen todas más de siete millones de libros cada una. La diferencia entre las universidades españolas y las mejores del mundo es considerable. Todo esto ocurre cuando además se pone en duda que la acumulación de libros en cada institución universitaria sea el objetivo más adecuado. Se piensa que en un mundo de comunicación instantánea, internet y www, lo importante es coordinar varias bibliotecas universitarias dentro de una red de universidades (lo que se conoce como "multi-universidad"). Pero para ello se necesitan algunas bibliotecas buenas de base. En el futuro es un aspecto que va concentrar la atención.

La política universitaria es compleja; antes estaba preocupada con la cantidad, actualmente con la calidad. En España durante las últimas décadas la universidad dobló el número de estudiantes cada diez años, incluso cada lustro. El esfuerzo era acomodar a esos nuevos estudiantes, así como construir edificios, aulas, despachos para los/as profesores. En el futuro el objetivo fundamental es la calidad: consolidar el profesorado recientemente contratado, incrementar las tasas de profesores por cien estudiantes, mejorar la calidad de la docencia, conseguir que una proporción mayor de profesorado tenga el doctorado y realmente investigue, coordinar investigación con docencia, aumentar el número de opciones reales para los/as estudiantes, aumentar la movilidad no sólo de estudiantes sino también de profesores, mejorar el salario de los/as profesores, establecer un programa nacional de préstamos a estudiantes para que puedan vivir independientemente de sus familias, especializar las universidades, mejorar sus recursos de bibliotecas, conseguir una participación de los/as estudiantes en los procesos de toma de decisión, aumentar el pensamiento crítico dentro de la Universidad, conseguir que más estudiantes terminen la carrera, incrementar el número de estudiantes españoles que siguen estudios en el extranjero, etc. Una organización que llega a un tamaño ya estable, debe planificar no la expansión sino la consolidación y la mejora de la calidad. Eso es lo que se entiende en forma resumida por "excelencia".

El objetivo de una educación universitaria de calidad es producir más participación ciudadana (crítica) dentro de una sociedad democrática, un trabajo comprometido dentro de una economía más productiva y sostenible, así como una mayor diversidad cultural y creatividad en una sociedad postmoderna. El compromiso de la Universidad respecto del futuro es avanzar el conocimiento, para producir una "calidad de vida" mejor para toda la Humanidad. Entre los objetivos está el mantenimiento de la vida humana, la búsqueda de un desarrollo más igualitario y sostenible, el cuidado con los recursos del planeta Tierra y la preservación de las especies. No sólo se trata de avanzar sino además de conservar un mundo vivible para las generaciones futuras. El compromiso es pues cada vez más ecológico, progresivo, igualitario y democrático. La calidad no es pues un concepto simple, distanciado de la realidad social, sino una parte importante del futuro de la globalización del planeta.

En resumen, la Universidad sigue siendo una de las instituciones más necesarias para la sociedad. En Europa las universidades se van a diversificar, ser más heterogéneas, empezar a competir unas con otras, a comparar su calidad. En el mundo universitario la competitividad y la lucha por la calidad es una virtud. La Universidad en España va a cambiar bajo las nuevas tendencias del mercado, la competitividad y la globalización, pero el modelo meritocrático permanece. El ideal es la educación para todos/as en una sociedad democrática, sobre todo en una Unión tan próspera en recursos e ideas como es Europa. En un mundo globalizado la Universidad ya no cumple el papel de formar a las elites profesionales del país, sino el de educar a la inmensa mayoría de la población. El estudio en la Universidad se convierte así en un derecho de todos los españoles (LOU 2001: 49.411). Ese es el verdadero reto de la calidad de la Universidad en nuestro país: alcanzar a toda la población joven. En los próximos años lo vamos a conseguir.

Lista de universidades españolas

Las universidades en España son de tamaño diverso. Del total de 67 universidades, siete de ellas -en general las más antiguas- son muy grandes, superan los cincuenta mil estudiantes y representan el 10% de todas las universidades (15% de las públicas). El resto de universidades se dividen en tres tercios aproximadamente: un 27% universidades grandes de veinticinco mil a cincuenta mil estudiantes; un 31% medias entre diez mil y veinticinco mil estudiantes; y otro 31% que pueden considerarse pequeñas o de tamaño reducido, menores de diez mil estudiantes. El tamaño medio es aproximadamente 24.000 estudiantes pero las públicas son cinco veces mayores que las privadas: 31.000 estudiantes las públicas versus 6.600 las privadas. Significativamente las universidades mayores en ambos sectores -público y privado- son las universidades "a distancia" o no presenciales: UNED y UOC. Los cálculos sobre el número de estudiantes universitarios deben incluir tanto los/as que están matriculados en la carrera (de primer y segundo ciclo) como los/as que realizan el doctorado (suelen estar matriculados solamente los dos primeros años), unos sesenta mil estudiantes. A continuación se ordenan las universidades públicas por el número total de estudiantes -incluyendo los/as de doctorado- en el curso 2000-2001 para el que disponemos de estadísticas fiables (Consejo de Universidades 2001) . Junto a las universidades aparece el número total de estudiantes de los tres ciclos, en miles:

Siete universidades públicas muy grandes:

Universidad Nacional de Educación a Distancia UNED 136 mil estudiantes
Universidad Complutense de Madrid 103
Universidad de Sevilla 75
Universidad de Granada 62
Universitat de Barcelona 59
Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibersitatea 57
Universidad de Valencia (Estudio General) 57


Dieciocho universidades públicas grandes:

Universidad Politécnica de Madrid 45
Universidad de Zaragoza 45
Universidade de Santiago de Compostela 43
Universitat Autònoma de Barcelona 41
Universidad de Málaga 41
Universidad de Oviedo 38
Universidad de Valladolid 35
Universidad Politécnica de Valencia 35
Universidad de Salamanca 34
Universitat Politècnica de Catalunya 34
Universidad Autónoma de Madrid 34
Universidad de Castilla-La Mancha 33
Universidad de Murcia 31
Universidade de Vigo 30
Universidad de Extremadura 29
Universidade da Coruña 27
Universidad de La Laguna 27
Universidad de Alicante 27


Diecisiete universidades públicas medias:

Universidad de Córdoba 24
Universidad de Cádiz 24
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria 23
Universidad de Alcalá 22
Universidad de Jaén 15
Universidad de León 15
Universidad de Almería 14
Universidad Carlos III de Madrid 14
Universidad de Huelva 14
Universitat de les Illes Balears 14
Universidad de Cantabria 13
Universidad Jaume I (de Castellón) 13
Universitat Rovira i Virgili 13
Universitat de Girona 13
Universitat de Lleida 11
Universidad de Burgos 11
Universidad Pública de Navarra 10


Seis universidades públicas pequeñas:

Universidad Rey Juan Carlos 9,2
Universidad Miguel Hernández (de Elche) 8,7
Universitat Pompeu Fabra 8,3
Universidad de La Rioja 7,5
Universidad Politécnica de Cartagena 6,1
Universidad Pablo de Olavide 4,8


Cuatro universidades privadas medias:

Universitat Oberta de Catalunya UOC 15 mil estudiantes
Universidad de Deusto 15
Universitat Ramon Llull 13
Universidad de Navarra 12


Quince universidades privadas pequeñas:

Universidad Alfonso X El Sabio 9,5
Universidad Pontificia de Comillas 8,7
Universidad Pontificia de Salamanca 8,5
Universidad San Pablo CEU 8,0
Universidad Europea de Madrid 6,5
Universidad Cardenal Herrera CEU 5,9
Universidad Católica San Antonio (de Murcia) 4,0
Universitat de Vic 3,8
Universidad de Mondragón 3,2
Universidad Internacional de Catalunya 2,4
Universidad Antonio de Nebrija 2,0
Universidad SEK 1,5
Universidad Católica Santa Teresa de Jesús (de Ávila) 0,5
Universidad Camilo José Cela 0,2
Universidad Francisco de Vitoria ...

Bibliografía

Se incluyen aquí contribuciones esenciales sobre la Universidad española. Pueden servir como punto de partida para aproximarse al sector de educación terciaria y continuar leyendo. Además de las obras citadas conviene consultar las publicaciones respectivas del Instituto Nacional de Estadística (Madrid), Unesco y OCDE (París); las encuestas del CIS, CIRES y ASEP; el seguimiento de periódicos como El País y la revista Gaceta Universitaria; además de los artículos internacionales de The Chronicle of Higher Education. Todos estos libros y publicaciones han sido tenidas en cuenta en la realización de la presente investigación para Gaceta Universitaria.

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Miguel, Jesús M. de, "Universalizando la Universidad" Revista Española de Investigaciones Sociológicas 93 (2001), pp. 265-276. Véanse en el mismo número las contribuciones al debate del Informe Universidad 2000, por Amparo Almarcha, Isidoro Alonso Hinojal, Miguel Beltrán, Emilio Lamo, Amando de Miguel y Juan Monreal.

Miguel, Jesús M. de, Jordi Caïs y Elizabeth Vaquera, Excelencia: Calidad de las universidades españolas (Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, Colección Academia, 2001), 506 pp. Es el primer estudio de calidad de las universidades españolas, utilizando un centenar de indicadores. Realiza un ranking con cinco fórmulas y seis indicadores globales. El ranking final aparece en la página 335 (tabla 4.6); ver también las tablas 4.4 y 4.5. Más información a través de demiguel@eco.ub.es.

Miguel, Jesús M. de, "De claustro a laboratorio: Cambios en la Universidad como organización del conocimiento" capítulo 68, pp. 1177-1205 en María Ángeles Durán, et al., eds., Estructura y cambio social: Libro homenaje a Salustiano del Campo (Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, 2001), 1248 pp.

Miguel, Jesús M. de, "Recensión de Víctor Pérez-Díaz y Juan C. Rodríguez, Educación superior y futuro de España (Madrid: Fundación Santillana, 2001), 470 pp." en Crítica de libros, Revista Española de Investigaciones Sociológicas (2002).

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Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Datos y cifras: Curso escolar 2001/2002 (Madrid: MECD, 2001), 20 pp.

Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, La educación en la España del siglo XX (Madrid: MECD y Biblioteca Nacional, 2001), 189 pp. Es el catálogo de una exposición en la Biblioteca Nacional en septiembre-octubre 2001, para el primer centenario de la creación del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Moncada, Albert, Más allá de la educación (Madrid: Tecnos, 1983) 125 pp.

Montoro, Ricardo, La Universidad en la España de Franco 1939-1970: Un análisis sociológico (Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, 1981), 231 pp.

Mora, José G., ed., El profesorado universitario: Situación en España y tendencias internacionales (Madrid: Consejo de Universidades, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2000), 213 pp. Congreso en la Universidad de Burgos.

El Mundo, Aula de El Mundo: Cincuenta carreras (Madrid: El Mundo, 2001), en red. Información sobre las 50 titulaciones más demandadas, con una selección de las 32 mejores universidades españolas. Incluye los documentos "Las universidades a examen", con "Los 25 criterios", "Qué, cómo y por qué de las 50 carreras", "Informaciones", "Declaraciones", así como el documento extenso de "Las 50 carreras". Además incluye unos documentos sobre "Los centros Universitarios", analizando universidades tradicionales, universidades de futuro, universidades de investigación y universidades emergentes (según su propia terminología). También información sobre "Selectividad". La información está disponible en www.el-mundo.es/aula/50 carreras.

Nieto, Alejandro, La tribu universitaria: Fenomenología de los catedráticos de la Universidad española (Madrid: Tecnos, Status Quaestionis, 1984), 148 pp. Análisis crítico del poder de los catedráticos.

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Ortega y Gasset, José, Misión de la Universidad y otros ensayos afines (Madrid: Revista de Occidente, 1930), 185 pp. Incluye su conferencia "Sobre reforma universitaria" en el Paraninfo de la Universidad de Madrid, en 1930, 63 pp., y siete ensayos más.

Paramio, Ludolfo, "El Gobierno contra la Universidad", El Socialista 642 (diciembre 2001), pp. 4-7. El número incluye también los artículos: "Una cuestión de Estado" (por Julio del Valle), "Ley de oportunidades: Una oportunidad perdida" (Carme Chacón), "La LOU no mejora la enseñanza superior" (Teresa Muñoz), y "La LOU y los usos y maneras del Partido Popular" (Fernando Lezcano).

Pérez-Díaz, Víctor, y Juan C. Rodríguez, Educación superior y futuro de España (Madrid: Fundación Santillana, 2001), 470 pp. El estudio más reciente y global sobre la Universidad española. Defiende una estructura liberal y competitiva de las universidades, con la organización de una educación generalista de primer ciclo.

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Quintanilla, Miguel A., "Una ley para la provocación", El País (viernes 30 noviembre 2001), p. 21. Resume la oposición a la LOU.

Ramón y Cajal, Santiago, Reglas y consejos sobre investigación científica: Los tónicos de la voluntad (Madrid: Espasa Calpe, Colección Austral, 1991) 12ª edición , 218 pp. El autor es Premio Nobel de Medicina en 1906, a los 54 años. El prólogo es de Severo Ochoa, el otro premio Nobel español (1959). Es su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en diciembre de 1897. Termina aconsejando "preparar una España de porvenir que nos vengue de la España del presente" (p. 218).

Romero, José L., y Amando de Miguel, El capital humano: Ideas para una planificación social de la enseñanza en España (Madrid: Confederación Española de Cajas de Ahorros, 1969), 263 pp. La mejor crítica del Libro Blanco y del proyecto de Ley General de Educación, con una elaboración estadística excelente.

Sáenz de Miera, Antonio, ed., Sistemas de gobierno de las universidades españolas: Situación actual y perspectivas de futuro (Madrid: Consejo de Universidades, Ministerio de Educación y Cultura, 1999), 330 pp. Es un curso realizado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Sánchez-Ferrer, Leonardo, Políticas de reforma universitaria en España 1893-1993 (Madrid: Instituto Juan March, 1997). Tesis doctoral en el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales, Fundación Juan March.

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Secretaría General del Consejo de Universidades, Informe sobre los resultados de la primera convocatoria del Plan Nacional de Evaluación de la Calidad de las Universidades (Madrid: Ministerio de Educación y Cultura, 1997), 56 pp. Hay una versión paralela en inglés, Report on the First Results of the National Plan for the Assessment of the Quality of Universities, por el General Secretariat, Universities Council (Madrid: Ministerio de Educación y Cultura, 1997), 56 pp.

Secretaría General del Consejo de Universidades, Borrador del Catálogo de Indicadores (Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2000), 60 pp. Incluye la descripción teórica de 45 indicadores.

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World Values Survey, World Values Study: Spain 1995 en Juan Díez Nicolás ed. (Madrid: ASEP, 1996). Los datos para España se refieren a 1995 y 1996. CD en inglés y español con datos de seis encuestas realizadas sobre un total de 6.920 entrevistas, con 245 variables. Información completa en www.asep-sa.com, en asep@sistelcom.com, y en ASEP, Paseo de la Castellana 173, 28046 Madrid.

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