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Viaje de La Coral del 22.04.04 PORTUGAL

 por Julián Landín

VISEU  -   LISBOA

 

VISEU

 

            Cuna del mítico Viriato, Viseu es una ciudad pequeña de poco más de veinte mil habitantes que sin embargo es la capital de la región de la Beira Alta, y está enclavada al norte de la Serra da Estrela, a orillas del río Paiva afluente del Mondego, en una zona boscosa donde se encuentra la denominación de origen del Dâo, el mejor vino tinto de Portugal.

 

            Viseu fue también cuna del pintor Vasco Fernandes, apodado Grâo Vasco, fundador de la Escuela de Viseu influida por los grandes maestros flamencos. El Museo Grâo Vasco considerado por muchos el segundo mejor de Portugal, ocupa un antiguo palacio y está en la misma plaza que la catedral (Adro da Sé), en el corazón de la ciudad vieja, donde también se encuentra la Iglesia da Misericórdia de fachada barroca con dos torres gemelas e interior neoclásico, que con sus formas y su contraste entre las paredes encaladas y los pilares de granito, típicamente portugués, recuerda a las iglesias coloniales del otro lado del Atlántico. Por su parte la Catedral (La Sé) es románica del s. XII, aunque reformada en el s. XVII y con claustro renacentista y está dedicada a San Teotonio, patrono de la ciudad. Los nervios de ligadura que apoyándose en los pilares góticos sostienen la bóveda manuelina, junto con el monumental retablo barroco, son probablemente lo mejor de ella.

 

El  museo ha estado cerrado por obras y no sé si habrá abierto ya; En cualquier caso es muy improbable que estemos en la ciudad a una hora apropiada para visitarlo.

 

Viseu está a la altura de Salamanca, al lado de la sierra, y queda alta respecto al mar; Lo normal es que haga frío en esta época. En cambio en Lisboa, situada a nivel del mar y en la latitud de Badajoz, convendrá que llevemos ropa de manga corta por si acaso.

 

LISBOA

  

            Lisboa es un conjunto formado por siete colinas en el margen derecho del estuario del río Tajo (El Tejo), en el llamado Mar de la Paja por el color dorado de sus aguas. Predomina un cierto tono caótico que alterna zonas residenciales con otras miserables (Y frecuentemente casas de ambas categorías pared con pared), calles que se anchan y se estrechan, profusión de rinconcitos con estatuas, un tráfico imposible, un paisanaje variopinto de gentilhombres y damiselas  viscontianos, jóvenes comparables a los de cualquier ciudad europea (Y con un nivel medio de inglés muy superior al nuestro), y también inmigrantes desharrapados y mujerucas de tristeza infinita, vestidas en bata y zapatillas y prostituyéndose en calles aparentemente céntricas a las tres de la tarde. Por lo demás, la ciudad está llena de flores, tiene un clima cálido y una luz especial que le da un encanto particular.

 

            De origen muy antiguo, la leyenda dice que la fundó Odiseo como sugiere su nombre antiguo (Ulissipona), aunque es más probable que la fundaran los fenicios hacia el 1.200 A.C., que la llamaron Alis Ubo (Puerto tranquilo). Fue sucesivamente conquistada por griegos y cartagineses. Los romanos la llamaron Felicitas Julia; Los visigodos construyeron su primera catedral; Los moros la tomaron en 711 llamándola Lissabona, y fue liberada en 1.147 por un ejército de ingleses y alemanes, aliados de Alfonso I, que habían partido para la 2ª Cruzada. Por fin en 1255, Alfonso III trasladó a ella su corte desde Coimbra.

 

            En 1.755, un terremoto brutal arrasó la ciudad en seis segundos  destruyendo 9.000 edificios y matando a 30.000 de sus 50.000 habitantes. Varió el curso del Tajo: La Torre de Belém que se había construido en medio del río Tajo para defender la entrada a su estuario y al Monasterio de los Jerónimos,  actualmente  está pegada a la orilla derecha. Una inmensa ola barrió la parte baja de la ciudad y el antiguo Palacio Real desapareció; En su lugar hoy se encuentra la inmensa Praça do Comércio (192 x 177 mts.) que los lisboetas llaman “El Terreiro do Paço” (La terraza del palacio) en su recuerdo .  Me impresionó que en una visita guiada a la Catedral de Ciudad Rodrigo (Salamanca) cientos de kilómetros al nordeste de Lisboa, la guía nos señalara una grieta de arriba abajo en una de las torres, consecuencia del seísmo que llegó hasta allí. El rey José I se salvó, así como su Primer Ministro, el futuro Marqués de Pombal que dirigió la reconstrucción de la ciudad con los criterios de la “Ilustración”, revolucionarios para aquella época: Nació así el barrio de La Baixa, de diseño cuadriculado a base de calles perpendiculares, entre las colinas de Alfama y la del Barrio Alto; En esta última se dejó sin reconstruir la Iglesia do Carmo, para que sirviera de recuerdo de la tragedia.

 

            Portugal tiene los mejores canteros de Europa, lo cual tiene sus pegas. Las típicas aceras lisboetas están formadas por un mosaico de piedras cúbicas  blancas, lo suficientemente pulidas como para resbalar si llueve. Como la mayor parte de la ciudad son cuestitas que suben y bajan y vuelven a subir, las suelas de material pueden resultar molestas, y los tacones suicidas.

 

Lisboa es una ciudad de algo menos de dos millones de habitantes. La parte turística se concentra principalmente en tres barrios: el “Barrio Alto”, la “Baixa” y “Alfama”, que están seguidos por ese orden, limitados por el río Tajo por una parte, y por la plaza de Pombal por la otra; ésta es la zona que hay que patrullar (No dará tiempo a más), y en la que cada vez que se vuelve se redescubren nuevos  rinconcitos.

 

Fuera de esta zona, merece la pena: El museo Gubelkian, que es el dinamizador cultural de la ciudad, el jardín botánico (estufa quente y fria), la preciosa plaza de toros, el museo nacional, y el barrio de Belem donde está la torre, y sobre todo el Monasterio de los Jerónimos de estilo gótico manuelino, que tiene el claustro más bello que recuerdo haber visto jamás.

 

            A) LA BAIXA: Es la parte más baja de la ciudad que fue completamente restaurada después del terremoto y maremoto. Desde el Parque de Eduardo VII, un enorme rectángulo en terrazas escalonadas que en su parte inferior da a la enorme rotonda dedicada al ilustrado Marqués de Pombal, parte la Avenida da Libertade, grande, ancha y ajardinada, que llega a la Praça dos Restauradores, que a su vez conecta con la Praça Dom Pedro IV, más conocida como Rossio, en la que a su vez comienza el Barrio de La Baixa propiamente dicho, que llega hasta la Praça do Comércio.

 

            La Praça dos Restauradores está dedicada a los héroes que en 1.640 consiguieron la independencia de Portugal respecto a España. El Rossio es el centro de Lisboa, una especie de plaza mayor; Sobresale en uno de sus lados el Teatro nacional Dona Maria II y en otro la Estaçao do Rossio con su curiosa fachada con grandes arcos de herradura. La estatua que preside la plaza representa en realidad a Maximiliano de Austria, emperador de México; El barco que transportaba la estatua hacía escala en Lisboa cuando se conoció la ejecución de Maximiliano; El capitán dejó entonces la estatua en Lisboa y no sabiendo que hacer con ella, se decidió al final ponerla en medio del Rossio reemplazando a la antigua de Pedro IV que estaba bastante deteriorada. La calle central de La Baixa es la Rua Augusta, ancha y peatonal, que acaba en un enorme Arco de Triunfo que da entrada a la Praça do Comercio, grande, rectangular, porticada en tres de sus lados, quedando el cuarto abierto al Tajo; Está ocupada por oficinas ministeriales, y presidida por una enorme estatua ecuestre dedicada al rey D. Jose I.  Por tanto el barrio de La Baixa queda limitado por las estatuas del rey y el ministro que reconstruyeron la ciudad, y entre las colinas donde se asientan los barrios de Alfama y el Barrio Alto.

 

La Baixa es un barrio lleno de turistas. Hay tiendas muy interesantes: En esos primeros 100 m. de la Avenida das Libertades, lado derecho según se sale del Rossío, hay algunas camiserías con magníficos precios en artículos de seda. Hay también tiendas curiosas que por aquí ya son difíciles de encontrar, como sombrererías (Chapelarias), etc.

 

Cien metros arriba de la Plaza del Rossío hay un callejón ancho que une la Avenida da Libertade con Rua das Portas de Santo Antâo, que tiene dos o tres restaurantes, en verano con terraza, que están muy bien; la misma Rua das Portas etc. tiene varias marisquerías y churrasqueiras.

 

Por lo demás en toda La Baixa hay excelentes restaurantes de cocina más o menos afrancesada que vienen en todas las guías, jamaderos de las grandes cadenas internacionales tipo Mc Donalds, pequeños restaurantes muy atractivos, y docenas de restaurantillos vulgares y pretenciosos, inmediatamente olvidables, como pasa también en nuestras zonas turísticas.

 

 

             B) ALFAMA: Este barrio es un laberinto de callejuelas, escaleritas y pasadizos (Becos) que asciende desde el Tajo hasta el Castillo. Contiene ruinas de un Teatro romano; La Catedral y algunas mansiones junto con el castillo, testimonian que fue el primitivo barrio residencial. El terremoto lo “marginalizó”, y su proximidad al puerto lo acabó convirtiendo en barrio de pescadores y marineros.

 

            La Sé (Catedral), de tipo románico muy sobrio, se construyó en el s.XII poco después de la toma de la ciudad por Alfonso Enríquez con la ayuda de los Cruzados; Cumplió a la vez funciones de fortaleza, como se ve por las torres y las almenas de sus fachadas. Los elementos góticos se deben a las reconstrucciones de que fue objeto tras el hundimiento de la linterna y el presbiterio durante el terremoto. El Castelo de Sâo Jorge, construido por los visigodos en el s.V y ampliado por los árabes en el s.IX, hoy es un amplio jardín amurallado donde a veces se realizan recepciones oficiales que lo cierran a los turistas; No tiene en sí mucho interés, pero merece la pena visitarlo por las magníficas vistas sobre la ciudad y sobre el Tejo, especialmente en los crepúsculos dorados típicos del Mar de la Paja.

 

            Alfama tiene además el Museu de Artes Decorativas Portuguesas, mobiliario antiguo portugués y colonial, porcelanas chinas, tapices, etc., pero sobre todo es un barrio encantador para callejear sin prisas, husmeando sus rinconcitos y pateando sus vericuetos. Tiene un tranvía de los tiempos de Maricastaña que sube desde la Praça do Comércio, para los más vagos. Por supuesto está lleno de restaurantes pintorescos del tipo caza-turistas incautos, así que no me atrevo a recomendaros ninguno, por eso mismo.

 

 

C) EL BARRIO ALTO: El Barrio Alto es la colina opuesta a Alfama y está al otro lado de La Baixa. Se puede subir en el ascensor de Santa Justa construido por el famoso ingeniero francés Eiffel, o en un curioso tranvía que recuerda al funicular de La Arboleda, o andando; El Chiado es un conjunto de calles comerciales (Largo do Chiado, Rua do Carmo y Rua Garrett) que unen el Rossio con la Praça Luís de Camôes, y es como si dijéramos, la parte baja del Barrio Alto. Es la mejor zona comercial de la ciudad. Yo solía comprar toallas en “Paris em Lisboa”, una tienda que hace esquina y que recuerda al estilo de Los Encajeros; Pero eran otros tiempos, y ahora en la semana portuguesa del Corte Inglés se consigue la misma o mejor relación calidad/precio. En un banco de la calle sentado, hay una estatua de Fernando Pessoa el gran poeta por quien los lisboetas sienten especial veneración, que fue maestro de Saramago. La calle se va haciendo más estrecha al salir de la zona comercial, hasta adquirir matices lúgubres, de lumpen barriobajero de película expresionista de terror, que nos hace encomendarnos a la Santa Madonna del Coralista Explorador, hasta que abruptamente llegamos a un gran espacio abierto de zona residencial donde se encuentra el Parlamento Nacional: Son los violentos contrastes mugre/glamour típicos de Lisboa.

 

El Barrio Alto es mejor a la noche; la cantidad y ambiente de los baretos recuerda a los buenos tiempos de la movida madrileña de finales de los setenta: Los hay elegantes de “época” como  “El Pavillâo Chinés  (Rúa D. Pedro V nº 89) en la parte más alta del barrio,  muy grande con varios salones, colecciones de soldaditos de plomo, maquetas aviones de guerra, etc. y decoración de anticuario: es una preciosidad ...donde os encontrareis al resto del Coro ya que está abierto hasta las 2,00h, y tiene billares en el salón del fondo. En su origen fue una tienda de comestibles. Pero los que más abundan son garitos de estudiantes, mexicanos, tugurios con olor a porro, etc.; Recuerdo una tienda, mitad de souvenirs, mitad sex-shop, donde compré algunos regalos para unos compromisos. Se llamaba algo así como “La casa de las Camisinhas” (Camisinha en argot portugués barriobajero, significa “condón”).

 

También son típicos del Barrio Alto los restaurantes con fados: A mi no me gustan porque personalmente al cuarto fado estoy harto (Como me pasa en Andalucía con los tablaos flamencos), y lógicamente tienen peor relación calidad/precio. Claro que es cuestión de gustos, y si tenéis ganas de hacer la turistada, puede valer por una vez.

 

 

D) OTRAS ZONAS: Lisboa tiene muchas otras cosas para ver aunque están más dispersas. Para los que ya estéis hartos de los tres barrios citados:

 

1º) Museu Nacional de Arte Antiga, en la Rua das Janelas Verdes. Destaca el “Políptico de la Adoración de San Vicente” (Es como un tríptico pero de seis tablas, del s. XV) y la Tentación de San Antonio de “El Bosco”.

 

2º) Museu Calouste Gulbenkian: Debe su nombre a un extraordinario mecenas que nació en Estambul aunque de origen armenio, logró amasar una inmensa fortuna con el negocio del petróleo y fue un gran aficionado al arte, reuniendo en vida una extraordinaria colección (Desde Rembrandt y Rubens, hasta Manet o Degas)  que donó a Portugal junto con su dinero. La Fundación que lleva su nombre es una institución privada que tiene además del museo, una Orquesta, un Ballet,  un Coro, cuatro anfiteatros polivalentes, un Centro de Arte Moderno, zona de congresos, galerías para exposiciones y una Biblioteca de más de 150.000 volúmenes.  La Fundación ha sido la gran dinamizadora de la vida cultural lisboeta en todos los órdenes, al menos hasta la reciente creación del Centro Cultural do Belém.

 

3º) El Jardim Zoológico, el Botánico (Estufa quente e fria), la Plaza de Toros, el Mâe d´Água das Amoreiras, colosal aljibe donde vierte el Aqueduto das äguas Livres, en el barrio de Las Amoreiras que recibe su nombre de las plantaciones de moreras que había para alimentar la antigua fábrica de seda, y río arriba, en los terrenos de la Expo de 1.998, el inmenso Oceanário con cinco tanques (Uno por océano) con más de 15.000 animales marinos.

 

E) BELEM: Unos kilómetros río abajo, es la zona que nos resultará más fácil de visitar, pues ahí se encuentra el Centro Cultural de Bélem, donde actuaremos, y además tiene todos sus atractivos a poca distancia unos de otros.

 

El Papa Clemente V ordenó la disolución de la Orden del Temple en connivencia con el Rey francés Felipe IV. En realidad fue una escabechina donde cientos de monjes-guerreros murieron en la hoguera tras ser torturados, y sus cuantiosos bienes fueron confiscados. Algunos autores sostienen que el gafe del viernes 13 viene del día de esta matanza. Así desaparecieron de pronto los templarios, después de dos siglos de existencia en los que habían logrado un sorprendente poder y autonomía, además de grandes riquezas. Pero en Portugal el Rey Dinís creo una nueva orden: Los Caballeros de Cristo, a los que concedió los antiguos bienes de la extinta Orden del Temple. La mayoría de los nuevos monjes eran antiguos templarios. Se establecieron en Tomar donde en su impresionante castillo dotado de nada menos que siete claustros, en el llamado Convento de Cristo se conserva la Charola dos Templarios, construcción octogonal de dos pisos siguiendo el modelo del Santo Sepulcro de Jerusalem.

 

La Orden de los Caballeros de Cristo, cuyo emblema era la gran cruz roja templaria, financió con su inmensa fortuna los grandes descubrimientos de Portugal. Los portugueses desarrollaron nuevas técnicas de construcción naval inventando las “Carabelas” cuya vela mayor llevaba la gran Cruz de la Orden, fundaron la Escuela de Navegación de Ságres junto al cabo de San Vicente, perfeccionaron las técnicas de navegación y rodearon toda África,  llegando a las Indias, a China, Maçao, etc.; El infante Enrique el Navegante fue “Maestre” de la Orden de los Caballeros de Cristo, mandó construir una ermita en Belém donde posteriormente el Rey Manuel I construyó el Monasterio de los Jerónimos. De aquí salieron las Carabelas en busca de tierras desconocidas.

 

            El Mosteiro dos Jerónimos, es la mayor gloria del arte manuelino. Su Claustro es la obra de arte que más me impresiona de todo Portugal. La Iglesia de Santa María de bellísima decoración, sorprende por su esbelta bóveda que a pesar de sus delgados y ornamentados pilares, resistió el terremoto. La entrada es libre. Hay que pagar en cambio para visitar el Claustro, por donde a su vez se asciende al Coro de la iglesia. Pero será sin duda el dinero mejor gastado de este viaje: No conozco un claustro mejor. Es un inmenso cuadrilátero de 55 mts. de lado con dos pisos, una riqueza escultórica impresionante y un tono dorado de la piedra que al atardecer llena la estancia de un color mágico. Si tuviera que “enclaustrarme” no se me ocurriría un sitio mejor. Unas puertas de madera en el lado que da a la iglesia, son en realidad los confesionarios: Por la parte de la iglesia hay unas celosías de madera a ras del muro, donde se arrodillaba el confesante. Desde el Coro se adquiere una perspectiva distinta de la colosal iglesia, y en especial de su espectacular bóveda.

 

            El Museu Nacional dos Coches: Magnífica colección de carruajes, incluida una preciosa berlina pintada que llevó Felipe II desde Madrid. El Museu da Marinha posee una excepcional colección de maquetas.

 

            La Torre de Belém se construyó en el s. XVI, con elementos románicos, góticos, renacentistas y manuelinos, influencias venecianas y marroquíes, que sin embargo no desentonan entre sí logrando un conjunto de belleza y armonía. Los escudos que adornan la torre llevan la cruz templaria de los Caballeros de Cristo. De gran elegancia, el palacio de la planta tercera con sus ventanas germinadas,  suaviza la impresión que produce en la planta baja las aberturas por las que los prisioneros eran arrojados a los fosos inundados. Se construyó en un islote en medio del río, y con el terremoto quedó a orillas de una playita.

 

Apéndice: Portugués básico para turista hambriento:

 

Normalmente se come un plato ya que las guarniciones son enormes: ensalada, patata cocida de magnífica calidad, o soso arroz blanco. Los horarios de comidas se adelantan una o dos horas respecto a las nuestras: Puede ser difícil comer a partir de las dos, o cenar después de las nueve. (También los horarios bancarios despistan). Por lo demás, el café es excelente y barato, el chocolate y en general lo dulce, espantoso. El bacalao es muy típico pero al lado del nuestro no lo recomendaría, porque además la relación calidad precio del mero o el lenguado, es imbatible. Hay algunas especialidades curiosas como el porço alentejana, que a mí no me gusta (cerdo con almejas en salsa con cilantro); Las preparaciones de carne ternera, cabrito etc asada o braseada con puré, recuerdan a la cocina centroeuropea y suelen ser buenas. El pan es bueno pero blandón, un poco al estilo de la moña gallega. El cilantro es una hierba que recuerda en su aspecto a los tallos de perejil: Tiene un sabor fuerte y algo amargo que sorprende, ya que fuera de Portugal prácticamente no se usa salvo en México. A mí no me gusta; Conviene advertir a los camareros, ya que es ingrediente típico de muchas sopas de pescado, arroces, etc.

 

Al sentarse suelen sacar con el pan, mantequillitas, quesitos, etc. para abrir el apetito; pero hay que tener en cuenta que luego lo cobran. Un ingrediente típico sobre todo de los asados a la parrilla es el Piri-piri, que son cayenas picantes molidas. Los arroces son caldosos, pero en su punto. Recomendables el Arroz de marisco, y el Arroz de Tamboril (Con rape).

 

Los portugueses son muy aficionados a la cocina a la brasa. Por todas partes hay Churrasqueiras, donde se sirven frangos grelhados o carvâo (Pollos a la parrilla sobre carbón vegetal), con nombres tan rimbombantes como “O Império dos Frangos” o similares. Son una magnífica alternativa para comer bien y barato, pues un humilde pollo inclusero de avifactoría recién emparrillado con el aroma que da la brasa, y bien sazonado con piri-piri, adquiere unos matices aristocráticos que no tienen nada que ver con sus parientes resecos al propano que sirven los asesinos de nuestras cerveceras. ¡Y además en Portugal son sorprendentemente mucho más baratos!

 

En cuanto a bebidas, Portugal ha sido de siempre mucho más cuidadoso que nosotros en la elaboración de sus vinos, logrando una excelente calidad a un precio asequible (Comparado con España; Con Francia irrisorio). El Oporto es un invento inglés probablemente, al igual que nuestro Jerez; Algunos Oportos llegan a 30 años de envejecimiento, y lógicamente sus precios son astronómicos. Para acompañar a las comidas, el vino verde es un blanco con aguja natural de baja graduación, algo dulce en general y cabezón (Lancers, Gatao etc.), y se toma muy frío; os recomiendo el Quinta da Aveleda, que es el más seco; combina estupendamente con un arroz de marisco o una acorda de marisco. De tintos (denominación de origen Dâo) os recomiendo el Meia Encosta; La cerveza, o Sagres, o Doble Bock.  Brandy  Maceira . En las tiendas de vinos o “Garrafeiras” encontrareis vinos de excelente calidad a buen precio: Por ejemplo un “Cabeça do Burro” es un magnífico reserva a unos doce euros.

 

Llamar al camarero                                         Faça favor

Quisiera                                                          Eu queria

Por favor                                                        Se faz favor

Gracias                                                           Obrigado

Desayuno/ comida/ cena                                 Pequeño almoço/ almoço/ jantar

 

Ternera-vitela, pollo-frango, cerdo-porco, cordero-anho, cochinillo-leitao, filete-bife, jamón-presunto, calamar-lula, chipiron-lulinha, chicharro-carapau, buey de mar-zapateiro, merluza-pescada, a la parrilla-grelhado, poco hecha-mal passada, lechuga-alface, fresa-morango té-chá, galletas-bolachas ; El resto es más o menos parecido: Ej: Ragout de ternera-Vitela estufada.    

 

 

Julián Landín. Algorta, 19.04.04

 

 

 

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Última modificación:
20 de abril de 2004

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