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CORO EUSKERIA |
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El Diácono alza la voz y dice: “Bendícenos, Señor”. A lo que el Sacerdote responde: “Gloria a la sagrada, consubstancial, fuente de vida e invisible Trinidad, por siempre y para siempre, por los siglos de los siglos...”.
LAS VISPERAS OP. 37 DE SERGEI RACHMANINOV
El oficio vespertino cristiano tiene su origen en el s. IV de nuestra era y fue el peregrino español Egeria el primero en referirse al solemne oficio nocturno celebrado en el Templo del Santo Sepulcro de Jerusalén. Fue instaurado en las iglesias ortodoxas a partir del s. XIV.
El oficio vespertino se celebra antes del Domingo y como preámbulo a las celebraciones importantes, comenzando siempre poco antes de la puesta del sol y finalizando al amanecer. Consta de tres servicios religiosos (“Vestchernia”, “Utrenia” y “Previ chas”), que equivalen a los servicios de las Vísperas, los Maitines y las Primas del rito Católico Romano tras la reforma del Segundo Concilio del Vaticano. El oficio del anochecer incluye pasajes del Antiguo Testamento y simboliza la llegada del Redentor y su reino. El oficio de medianoche simboliza la muerte de Jesús y su posterior resurrección con la segunda llegada de Cristo. Por último, el oficio de la mañana es un servicio de agradecimiento por haber sido protegidos durante toda la noche. El título genérico de la partitura, “Vsenochnaya bdenije” se traduce literalmente como “La gran plegaria desde el atardecer hasta el amanecer”.
Rachmaninov compuso sus Vísperas claramente influido por la figura de Chaikovsky, el primer autor ruso al que se le permitió componer música religiosa para ser interpretada en una sala de conciertos. Hasta entonces dicha práctica estaba prohibida, ya que la influencia de Dmitri Bortniansky (1751-1825) se encontraba aún muy presente en la actividad musical y religiosa. Discípulo del italiano Galuppi y de origen ucraniano, Bortniansky se convirtió en director de la Capilla Imperial en 1796.
Su actividad como censor musical le llevó a implantar un estilo ascético como respuesta a la opulencia de la estética de los músicos italianos contratados para trabajar en las capillas imperiales. Dicho estilo austero, ejemplificado en piezas escritas a cuatro voces e inspirado en el coral alemán con el añadido de la sonoridad de las voces rusas, perduró mucho tiempo y toda obra que se desviase de él no podía ser interpretada ni impresa tan siquiera. Chaikovsky rompió por primera vez con la prohibición cuando se le permitió interpretar en público su Liturgia de San Juan Crisóstomo en 1879. Desde entonces numerosos autores rusos siguieron el mismo camino, entre ellos Rachmaninov.
Las Vísperas fueron compuestas entre Enero y Febrero de 1915 y están compuestas por cantos de tipo Znamenny y Kiev en su mayor parte. Consta de 15 números, de los cuales nosotros cantamos sólo dos: el Bogoroditse Devo, Raduysa, el equivalente ruso a nuestro Ave María, y el Slavoslovie velikoe o La Gran Doxología (Gloria).
Slavoslovie velikoe: es el himno a la Virgen María que se interpreta al final del servicio vespertino, con carácter de interludio lírico.
La Gran Doxología: es un canto que se incluye en los Maitines para proclamar el misterio de la reencarnación de Cristo. Los creyentes agradecen al Señor su sacrificio y le piden que perdone sus pecados y que escuche sus plegarias.
Se sabe que Rachmaninov estaba especialmente satisfecho con la obra y él mismo proclamaba que era la favorita de sus obras después de su cantata “Las Campanas”. No en vano deseaba que el quinto número se interpretase en su propio funeral.
La primera interpretación de las Vísperas se realizó el 10 de Marzo de 1915, con un éxito arrollador. Sin embargo, su interpretación estuvo prohibida de 1917 a 1989 durante la era Soviética.
LA LITURGIA DE SAN JUAN CRISOSTOMO OP. 31
San Juan, Patriarca de Constantinopla (344 y 407), era una persona cuya elocuencia le hizo ganarse el sobrenombre de Crisóstomo, “de boca dorada” en griego. La Liturgia de San Juan Crisóstomo era la liturgia que se utilizaba en las ceremonias corrientes y es el equivalente al Oficio Eucarístico en el oeste.
La obra de Rachmaninov se encuentra de nuevo influida por la de su compatriota Chaikovsky, el primer compositor de gran talla que compuso una obra similar. Rachmaninov compuso la obra cinco años antes que sus Vísperas, en 1910.
Izhe Cheruvimy o el “Himno de los Querubines”: himno que se canta durante La Gran Entrada (el Introitus), en la que el Obispo, precedido por el resto del clero, lleva consigo el cáliz y la patena con las sagradas ofrendas hacia la parte central de la iglesia mientras que los fieles se postran. Durante el recorrido el Obispo reza por todos los presentes en la nave. “A nosotros, que en el Misterio representamos los Querubines, permítenos ahora dejar a un lado las preocupaciones de este mundo. Amen.” Es entonces cuando la música se eleva en tesitura y fuerza para dar paso a: “Para recibir al Rey de todas las cosas, invisiblemente custodiado por las huestes de ángeles. Aleluya”. El carácter de “El Himno de los Querubines” depende del ritmo del Obispo en sus plegarias particulares y de la distancia entre la Puerta del Norte y las Puertas Reales durante La Gran Entrada.
Tebe pojem o “Nosotros te cantamos”: se trata de un fragmento de la Eucaristía que se canta en su momento álgido, durante la Transubstanciación, cuando la substancia del pan de transforma en la substancia del cuerpo y cuando toda la substancia del vino se transforma en la sangre. Es un canto “Znamenny” cuyo origen se remonta al s. XV.
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