Anecdotario de la vida de D. Melquiades Pinedo y Caballero
1. Fue en su pueblo ( Ormijana ) monaguillo y sacristanillo. Tendría de diez a doce años, cuando una noche de Ánimas fue a tocar a muerto, él solito ... Su casa era de las más lejanas de la iglesia y el camino era solitario rincón de bravo monte ...
Muerto el de miedo, cumplió su cometido ... Y en cuanto acabó marcho enseguida para su casa ...
Cuando bajaba las escaleras de la torre ... sin duda con la obsesión de "los animes" que podían "salirle" ... sintió un estruendo terrible allá arriba en la torre y como si un batallón de espíritus furiosos bajara tras él, arrollador, por la escalera ... El pobre chiquillo ( ¡ cómo le gustaba a él contarlo a sus hijos ! ) Sin saber como ni como no, se encontró en su casa más muerto que vivo después de haber cerrado la iglesia y corrido como alma que huye del diablo.
¿ Qué fue ? ¿ Qué había pasado ? él no sabía dar explicaciones. Bien sea aquella misma noche ó bien al día siguiente, se vio que lo que había rodado por las escaleras de la torre de Ormijana había sido una polea vieja que había en ella y que el niño atolondrado, arrastró sin duda al marchar "escapao" para casa.
2. Otra noche, también en su pueblo y siendo niño, llegó a casa despavorido, entró en tromba y cerró rápido la puerta jadeando y tiritando de miedo ...
Apenas estuvo dentro y cerrado, alguien forrejeaba en la puerta por la parte de afuera... Los de casa preguntaron por dentro "¿ quién llama ?" Y al no recibir respuesta ni a la segunda ni a la tercera requisitoria, sino que el forcejeo continuaba ... observaron desde la ventana y vieron que era un perro ... ¿ rabioso ? ¿ no rabioso ? ¿ habíale acaso hostigado el chaval ? ...
Pero el crío no se le olvido en toda la vida. Y lo contó muchas veces en familia haciendo las delicias de sus hijos y gozando él con el recuerdo
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3. Siendo todavía muy pequeño, le hacia mucha ilusión la escopeta. Naturalmente que los mayores no le dejaban ni tocarla sino era con los ojos ... Un día en casa de tu tío el maestro de Ormijana ( Su padrino ), vio la ocasión de usar la escopeta en una ausencia del tío ... y sin poder resistir la tentación de unos cuervos que se habían posado en la era, cogió la escopeta, la cerró como veía hacerlo a los mayores, apuntó, disparó ... y dos de los cinco ó seis cuervos fueron su botín. El premio fue una azotaina de primerísima clase; pero él quedo satisfecho, u ufano de su valor y valer y lo solía contar regodeándose en el recuerdo.
4. También solía contar con fruición y con un salero especial como, en una romería, se le iban los ojos hacia un portamonedas de baratija que costaba unas perrillas ( entonces )... y en cuanto tuvo dos reales _ los primeros de su vida _ en aquellos tiempos en que a los pobres que llamaban a la puerta solía dárseles medio céntimo; Y a veces por no tener "suelto" se les daban hasta dos céntimos pero pidiéndoles "las vueltas" para que la limosna quedase en medio céntimo _ se compró el portamonedas..
Pero junto al júbilo de poseerlo, se halló con la inesperada sorpresa de que no tenía que guardar en él. Parece ser que no había previsto esta contingencia. Lo cual hizo que no se le borrase la impresión en toda su vida y lo contase como una experiencia muy vivida y vivida.
5. Siete veces fue sorteado para Cuba ( servicio de armas ); Pero en ninguna le tocó ¡ vaya suertudo !
Cuatro hermanos estuvieron al mismo tiempo en la "mili"
Él fue artillero en El Ferrol ( Hoy se llama El Ferrol del Caudillo )