Spider-goat por forteano

 

 

     Una de las películas más taquilleras de este año, si no la que más, es Spiderman.

 

Cuando se hacen versiones cinematográficas de novelas o cómics con tantos fans como en este caso es difícil no cosechar críticas, pero lo cierto es que a esta adaptación de los avatares del popular personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko se le han puesto pocas pegas. Aunque los efectos digitales son discutibles, los actores están sin duda bien elegidos y, quizá lo más importante de todo, está dirigida con brío y el guión está bastante bien. En efecto, la película funciona perfectamente para los pocos que no están familiarizados con las aventuras de Peter Parker y además en general Sam Raimi y su guionista David Koepp se toman pocas libertades con la historia original (para lo que es habitual en estos casos, al menos).

 

Curiosamente, uno de los detalles que más se le ha criticado por los fans es posiblemente una importante mejora de la película con respecto al cómic. En el film, lo que le pica al protagonista no es una araña radiactiva sino manipulada genéticamente, y la tela de araña la segrega él mismo de unas glándulas en las muñecas en lugar de crearla de manera artificial él mismo y lanzarla mediante un artilugio mecánico.

 

La explicación que dieron los responsables de la película es que resultaba poco creíble que un estudiante de instituto produjera un producto así, por muy empollón que fuera. Ciertamente, se lleva mucho tiempo investigando en la síntesis de una fibra de resistencia y elasticidad comparable a la que crean las arañas y no se han obtenido resultados muy satisfactorios. Y el kevlar, que aunque sus características son muy inferiores es lo más parecido que se ha conseguido, es de fabricación costosa y complicada... difícilmente al alcance del bueno de Parker.

 

Ahora bien, es fácil de entender lo de ganar fuerza y agilidad, poder trepar por paredes e incluso lo del sentido arácnido, pero ¿de verdad ganamos credibilidad haciendo que un joven, por muy superhéroe que sea, produzca esta tela? Bueno, en realidad sí.

 

No es que el hombre tenga mucho que ver desde el punto de vista filogenético con los arácnidos o los artrópodos en general, pero como se sabe la evolución tiende a la convergencia. Así, aunque diferentes y de distinto origen prácticamente todos los animales tienen ojos que fubcionan de manera similar, y todos los animales con extremidades para desplazarse han desarrollado patas que funcionan básicamente de la misma forma... ninguna tiene algo parecido a ruedas, por ejemplo.

 

Del mismo modo, los acinos glandulares de las arañas son bastante parecidos a las células alveolares del parénquima mamario de nosotros los mamíferos. Así, con una pequeña manipulación genética cualquier hembra humana en periodo de lactación podría secretar tela de araña, la fibra más resistente que existe, más elástica que el nylon y además –no hay que olvidar el medioambiente- biodegradable. Vale que Peter Parker es un hombre y por tanto no tiene glándulas mamarias funcionales y mucho menos en las muñecas, pero en cualquier caso lo que a priori parecía un disparate resulta no serlo tanto.

 

De hecho, ante la imposibilidad de crear este material sintéticamente y lo poco práctico que resulta tratar de utilizar lo producidas directamente por las arañas, se han creado cabras manipuladas genéticamente para producir tela de araña. Las ha desarrollado la empresa canadiense Nexia Technologies. Estas cabras con genes de araña secretan en su leche grandes cantidades de la principal proteína que constituye la tela y que mediante un sencillo procedimiento se convierten en fibras.

 

Cada vez parece más claro el protagonismo que la genética y la biotecnología van a tener en las primeras décadas del siglo XXI. Los resultados van a ser en cualquier caso sorprendentes... ya supongan un gran bien para la humanidad o acaben siendo nefastas.

 

Porque ya saben, un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

 

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