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El
origen de los Grandes Felinos
Todos los felinos pertenecen al orden Félido de los mamíferos,
un género estrictamente carnívoro que apareció
por vez primera hace unos 40 millones de años durante el
período Eocénico. Esencialmente el orden Carnívora
se dividió en las especies “que lucían como
gatos” y las que “lucían como perros”.
Como consecuencia, los felinos están emparentados de manera
más cercana con las mangostas y las hienas que con los osos
y perros. Se cree que la rama gatuna de los verdaderos carnívoros
se desarrolló principalmente en Europa.
Los primeros felinos modernos conocidos, aparecieron por primera
vez hace 25 millones de años. Una sub-rama, los felinos con
dientes en forma de sable, aparecieron alrededor del mismo tiempo.
Sin embargo, todos los felinos más grandes con dientes en
forma de sable se extinguieron a fines de la última Era del
Hielo; hace unos 10,000 años atrás.
Los mamíferos enormes se extinguieron durante este período
debido a las extremas temperaturas, pero los felinos que vivían
alrededor del Ecuador en África evolucionaron hasta convertirse
en los depredadores dominantes de las selvas y planicies cálidas.
Estos especialistas en emboscadas furtivas han evolucionado en los
grandes felinos: leones, tigres, leopardos y guepardos.
Mitos
y realidad
En la civilización Maya, el jaguar representaba al Dios del
Inframundo.
Los Grandes Felinos han capturado la imaginación del hombre
desde el inicio de los tiempos. Su extraordinario poder y majestuosa
belleza son impresionantes hoy en día, pero en tiempos donde
existía menos información crecieron todo tipo de dudosos
mitos alrededor de estas feroces bestias.
Un león rampante es un motivo heráldico común;
generalmente representado como símbolo de coraje y valentía.
En Gran Bretaña, incluso hoy en día, el león
se encuentra al lado de un unicornio y una corona en la parte trasera
de una moneda. Por supuesto, los leones han sido representados con
frecuencia, de Grecia hasta Bali, como guardianes protectores de
templos.
La mitología Antigua también está llena de
monstruos feroces; el forastero, la quimera, la esfinge, todos ellos
basados alrededor de la cabeza o el cuerpo de un león agitado.
Del otro lado del Atlántico, los Mayas estaban igualmente
fascinados por el jaguar, el cual jugaba un rol fundamental en su
religión y cultura. El jaguar representaba al Dios del Inframundo;
uno de los personajes más celebrados y temidos de la civilización
Maya.
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