EDITORIAL
MARIO ALBERTO VALDERRAMA YAGUE

DESPEDIDA: Varias veces me he puesto frente al teclado del computador con la intención de escribir una especie de despedida de los amigos lectores de esta página de Radio Sur. No podía concluir esa tarea, pues aún no asimilo que por el oficio que asumiré deba guardar absoluto silencio sobre la cotidianidad política de Pitalito, el Huila y Colombia. Algunos en mi Laboyos del alma descansarán con mi obligado mutismo. Sin asomo de responsabilidad, lograron lo que anhelaban: Mi desplazamiento. En enero de 1997 regresamos con mi amada Beatriz a Pitalito. Con su incondicional ayuda y la de mi mamá Tulia (q.e.p.d) monté la oficina de asesoría y representación jurídica que alterné con la participación en la política regional. No hubo elección popular en donde no participara buscando el esquivo y negado apoyo de mis paisanos. Acompañado de mis amigos Geovanny Rojas y Felipe Narváez critiqué y comenté sucesos políticos parroquiales a través del panfleto “EL LABOYANO” que circuló en los años 1998, 1999, 2000 y los primeros meses de 2001. Con el exilio voluntario de Felipe y las veladas amenazas oficiales que recibimos se clausuró ese pasquín y, entonces en los años siguientes, agregué a la poca crítica y comentario que me permitían divulgar los medios hablados y escritos, la denuncia pública contra la delincuencia de cuello blanco que estuvo enquistada en Pitalito. En este ejercicio público no calculé riesgos y tampoco intereses personales. Pedro Martín, Germán Calderón y Gladis Canacué no pueden ni deben afirmar que les pedí contratos o nombramientos a cambio de omitir la crítica a sus actuaciones. El barriguismo no fue mi práctica, así aquellos conocidos saqueadores del Municipio de Pitalito hayan querido endilgármela en su torcido afán de descalificar la misión social que cumplí a favor del patrimonio de los laboyanos. Hoy, debo partir de mi pueblo a tomar posesión del cargo de Juez Administrativo del Circuito de Bogotá. Me voy de Pitalito con la seguridad de haber cumplido con mis deberes ciudadanos. Me alejaré de mi Laboyos por bastante tiempo. Asumiré la responsabilidad de Juez de la República, destino al cual llego por haber superado un concurso público de méritos y al que sólo a Dios y a la Virgen Santísima lo debo. No será fácil, repito, este cambio de vida, pero; lo busqué, lo he logrado y lo he anhelado. La política activa y mis comentarios públicos forman ahora parte de mi pasado. Desde los últimos días del año 2004 hasta ahora, he acompañado a mi amigo Roberto Castro en su quijotesca labor de mantener informados y animados a los sureños a través de Radio Sur, la Emisora del pueblo huilense, escuela de periodistas y locutores. No ha sido fácil, pero estamos saliendo adelante contra viento y marea. En la Emisora con Roberto a la cabeza, Alba María Garzón Palomino, Alberto Renza Lizcano, Betulia Silva Torres. Leyner Ramírez, Carlos Andrés Luna, Armando Piña, Desiderio Díaz y Alberto Villegas mantuvimos como nunca el respeto, el pluralismo político, la tolerancia, la objetividad, la imparcialidad y la defensa de lo público y de los valores cristianos. Estoy seguro que así continuará Radio Sur prestando su invaluable servicio social. Me despido no sin antes expresarles que les ofrezco disculpa si mis comentarios o críticas los ofendieron. Si bien me abstendré de expresar públicamente mis opiniones, no dejaré de visitar todos los días esta página que me ayudará a mantenerme conectado con esa bella Región donde Dios puso su Trono. Cordial saludo, Bogotá, 31 de mayo de 2006