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VIEJOS
MOTIVOS, NUEVOS TIEMPOS
Al principio, si
aún lo recuerdas,
llegaron
con espejos;
después
malhirieron, trizaron,
escupieron,
y te dejaron sin
piso ni luces ni
trabajo;
después, haz
memoria, empaquetaron
y embarcaron
lo que con tu
sudor habías acopiado
o raspado del fondo de tu lata;
y ahora, lo ves,
quieren saber de qué
escribes y a quién le escribes,
y lo que hablas,
o no hablas, y con
quién hablas.
Y tienen motivos
--aquéllos y nunca
otros
fueron sus
motivos-- y sienten
temor
de que un mal día
de tormenta
te despiertes
y acometas con
soez maldición
y con tu historia.
Y ellos, a esta
altura de la cena,
es mejor saberlo,
no quieren
turbulencias, banderías,
malos ratos,
y se entiende;
están sentando bases,
muchas
bases,
y tejiendo un
mapa sincronizado y
sorprendente
de mallado fino, para
que puedas
respirar
la noche desde
adentro y no
pienses (ni recuerdes)
ni tengas malos
sueños
ni te pierdas.
Un mapa, un
mapa, sobre el
mapa;
Eduardo
Dalter
Buenos Aires, abril, 2005
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