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...Cruzar en diagonal por encima del tiempo. Agarrar la hora al
vuelo. Medirle el tiempo a los recuerdos. Creer en el hoy, el aún,
el todavía. La lucha es a muerte por la vida. Estar en guerra contra
el dolor y el olvido.
Pablo Mora |
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Creer en
la vida
Pablo Mora*
A 16 años del 4 de
Febrero, mientras Venezuela se enrumba hacia un futuro
mejor, y con sus ideales de convocatoria y rebeldía,
hace que el mundo entero marche hoy unido por la paz.
Sumidos
en las tremebundas cárcavas del cósmico pavor, esclavos
de las crujientes angustias de la humanidad,
en convivencia con parejos avatares,
asidos a un común dolor, hemos de constituirnos a
partir de una vida social acumulada. Antes que fundirnos
en una fe única, una doctrina única, explorar la
posibilidad de un consenso que, partiendo de la
devastación horripilante, conduzca a la concreción del
proyecto en el que la danza de la vida signe la
esperanza, el renacer de una humanidad nueva, donde
conciencia y fraternidad apuntalen todo progreso, todo
porvenir, altibajo, desafío, logro, rejoneo.
“Convencidos de que al horror hay que
salirle al paso, hay que desmantelarlo, sajarlo, y
que hay que hacerlo ya, ahora mismo, organizada,
precipitada, impostergablemente, fundando una sociedad
de hermanos, en nuestra casa, en el trabajo, en la
calle, en el país y el continente, en el planeta que se
quiebra… abrirle pasos a los tiempos de amor que
inundarán el corazón del hombre el día en que aprenda al
fin a mirarse en las pupilas infinitas de su propio
asombro.”
Fraguar una conciencia colectiva, fincar
nuestra vivencialidad, convivialidad, en las relaciones
inter subjetivas provenientes de nuestras cocreaciones y
sociocreaciones, puesto que podremos conocernos
partiendo del otro y de los otros, hasta tener que ser
otro para ser sí mismo. La libertad individual, la
capacidad o potencialidad de nuestras “creaciones” solo
llegan a plasmarse a través de nuestras vivencias
mutuas, compartidas, ya que el hombre, como la “verdad”,
se hace y crece en comunión con los otros seres humanos.
Rescatar la dignidad de la palabravida,
en solidaridad creciente. Lejos de una egocracia fatua,
insustancial, intrascendente, enrumbarnos hacia una
egococreación con miras a alcanzar la máxima
sociocreación que el momento nos demande. Buscar nuestro
amanecer en la obra común. Decidirnos por el
fortalecimiento de una corporeidad psicosocial tal que
sea capaz de construir el cuerpo real del hormigón
histórico, donde tengan vida por igual el silencio del
bosque, el sueño de la máquina, el estupor del viento,
el ingente alarido de los pobres, los aullidos de Dios
sobre el planeta.
Acercarnos al dolor del día. Servirle a
la vida, rescatarla, liberarla, ejercer la vida.
Lidiarla al alimón, al quiebro, al cuarteo. Perseverar
en la defensa del pan, la libertad, la deliberancia, la
disidencia o convergencia. Que entre todos hagamos
nuestra casa. Nuestro fogón. Nuestra alegría. Que no
sean solo sombra nuestros días. Agregarle algo al mundo
si queremos que valga nuestro paso.
La mayor dimensión por el hombre
conocida: la vida. La orden del día, la consigna
entonces: fraguar, festejar la vida, apuntalar,
enarbolar la vida, debatir la vida, entusiasmar la vida,
celebrar la vida. Oír la vida. Creer en la vida. Al lado
de la vida de por vida. Por cada llanto, levantar un
camino. Por cada acoso, encender una esperanza. Por cada
muerte, una lumbre. Una luz, por cada oscuridad. pablumbre@hotmail.com
*Poeta, Profesor Titular, Jubilado, UNET
http://cid-1e9c5ca443137170.spaces.live.com/lists/
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Biodiversidad: el
paraíso perdido
Joel Sangronis Padrón
¿A que cosas
llamas soledad?
¿Por ventura no está la tierra
poblada por diversas criaturas
vivas, lo mismo que el aire?....
También ellas tienen su especial
Comprensión, no despreciable.
John Milton - “El paraíso
perdido”
No soy un ecologista fanático; no antepongo
un supuesto “mundo natural” al mundo humano.
Milito en la corriente del pensamiento ecológico
conocida como ecología social o socioecológica,
corriente esta que incluye a los desajustes
socioeconómicos humanos como uno de los
principales problemas ambientales; una corriente
que supera la trampa epistemológica del
reduccionismo biologicista en que caen la
mayoría de las tendencias ecológicas y
ambientales contemporáneas, trampa que arrebata
o desconoce los contenidos políticos y
socioeconómicos inherentes a toda propuesta
ecológica.
Entiendo que la lucha por la defensa del
ambiente está indisolublemente ligada a la lucha
contra la explotación y la depredación
capitalista; entiendo que no puede existir una
sociedad sustentable dentro de la lógica del
capital, y que la lucha por la defensa del
entorno incluye indefectiblemente la lucha por
la defensa del ser humano, tan agredido, tan
alienado, tan cosificado y mercantilizado por la
sociedad capitalista que su propia existencia ha
perdido sentido; sin embargo, cada cierto tiempo
mientras hago caminatas por los bosques del
parque nacional Burro Negro, o por las montañas
de la serranía del Paujil en el centro occidente
de Venezuela, o camino en soledad frente al mar
caribe, me complazco en imaginar como sería hoy
el ecosistema terrestre si por algún azar
evolutivo hace 2 millones de años el género
Homínido no hubiera producido la rama del Homo
Sapiens. Alejado del ruido de los hombres,
envuelto por los sonidos de la naturaleza no
antropizada, sueño despierto con un mundo que
fue, y que ya no es ni volverá a ser.
Liberados mi mente y mi espíritu de las
limitaciones del cuerpo y de la razón vuelo a
través de un mundo maravilloso y ancestral, con
imágenes que me son familiares y extrañas a la
vez: veo una tierra llena de bosques, miles,
millones de kilómetros cuadrados de una cúpula
vegetal que se extiende en cada continente casi
desde la orilla del mar hasta las mas altas
montañas. ¡Una masa boscosa colosal! Como
consecuencia de ella el aire es limpio y de una
pureza indescriptible. En mi recorrido el cielo
está inundado de bandadas de aves de todo tipo y
colorido: sobre los cielos de Norteamérica miles
de millones de palomas migratorias (hoy
extintas) sobrevuelan los bosques de pinos,
robles, abetos, arces y encinas. Acá en
Venezuela, el firmamento de los cielos llaneros
se puebla con decenas de miles de garza, loros,
corocoras y ciento de especies que colorean la
luz solar con tonos caleidoscópicos.
En las praderas norteamericanas mas de 80
millones de Bisontes hacen retemblar la tierra
al huir de las manadas de lobos y de los
Smylodon (Tigres dientes de sable) que los
persiguen; cerca de ellos, majestuosas manadas
de mamuts pacen en las frías praderas. Los
océanos hierven de vida. Más de 400 mil Ballenas
azules y cientos de miles de otras especies de
Ballenas inundan con sus cantos la inmensidad
del mar.
Las aguas oceánicas del todo el mundo rebosan
pletóricas de vida; incontables y descomunales
cardúmenes de Sardinas, Anchoas, Atunes,
Bacalaos, Salmones y ciento de especies mas,
incluyendo a sus depredadores, hacen que sea
difícil recordar los desiertos en que el hombre
ha convertido hoy a los mares.
En Europa los extensos rebaños de Úros, de
Jabalíes, de Corzos, Renos, de Alces Gigantes,
de Bisontes, de Rinocerontes lanudos, de Mamuts
y muchas otras especies, vagan por entre sus
bosques y llanuras, acechados por Lobos, Tigres
siberianos y por Leones y Osos de las cavernas
al norte y por Tigres caspianos y manadas de
Leones del Atlas al sur.
El norte de África es un vergel que en nada
se asemeja a las desérticas imágenes que hoy nos
resultan comunes. La gran megafauna Africana
(Elefantes, Jirafas, Ñues, Leones, Hipopótamos,
Rinocerontes, etc…) hoy confinadas a pequeños
espacios del África Oriental, llena con su
presencia cada espacio disponible desde el Delta
del Nilo en el Oriente, hasta las riberas del
Atlántico en Occidente. El desierto del Sahara
tiene una décima parte del tamaño que posee hoy,
y cada año que pasa tiende a reducirse frente al
avance inexorable de lo verde.
Las llanuras del creciente fértil, en el
actual Irak, no son el desierto radioactivo en
que los bárbaros y criminales invasores lo han
convertido hoy; son pantanos y marismas de una
gran belleza y amplio despliegue de vida, por
algo las cosmogonías Judeocristianas y
Musulmanas ubicaron allí el jardín del Edén .
La India y las islas del Asia suroriental son
monumentos a la biodiversidad y a la hermosura;
aun hoy, luego de milenios de devastación
humana, la singularidad de sus parajes impacta y
sobrecoge.
Los territorios de lo que hoy es China
exhiben paisaje magnificentes, con grandes
manadas de Elefantes y Rinocerontes, con decenas
de miles de Tigres, Pandas y Osos, con sus Baiji
(Delfines) saltando entre las aguas del Yang Tse.
La vida estalla en grandeza y biodiversidad
por dondequiera que me lleva mi imaginario
viaje. Me sorprendo al mirar cara a cara aves
gigantes: Moas en Nueva Zelanda, Aves Elefantes
en Madagascar, Alcas gigantes en la costa
canadiense y Dodos en Mauricio.
En Australia la diversidad y complejidad de
los marsupiales es asombrosa: incontables
Canguros Gigantes, Diprodontes, Tilacinos (Lobos
de Tasmania) y Leones Marsupiales.
El clima de la tierra sin haber sufrido
milenios de deforestación e incendios provocados
por el hombre y sin gases producto de la
combustión de hidrocarburos es más frío que el
actual.
Lo que a mis ojos y a mi espíritu se muestra
es el verdadero Jardín del Edén, y según creo,
nosotros los seres humanos no fuimos los
destinatarios de este paraíso, por el contrario,
estoy totalmente convencido de que en realidad
los humanos fuimos y somos la serpiente que
trajo la muerte y el pecado a este Edén llamado
tierra. Ojala que aun haya tiempo para que la
evolución del espíritu humano nos conduzca en un
cercano futuro a asumir la culpa de nuestros
actos como especie y comencemos la búsqueda que
nos regresen al paraíso perdido.
* Joel
Sangronis Padrón es Profesor UNERMB
http://www.rebelion.org/seccion.php?id=3
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Sea la luz
Pablo Mora
Sucedió y es cierto que
los valles dormidos despertaron y los ríos penetraron el
corazón del valle y los de las montañas y hablaron los
ríos el océano brotó de una de las apasionadas
conversaciones entre el río y la montaña y de agua se
poblaron las tierras el caldo prioritario calentó las
calderas del tiempo y grano a grano se desliza la vida
primera candela de conciencia sonidos y silencios
sumidero del espacio por allí escapa el verbo su
invención es casi inmortal y si no hay viento es
necesario crearlo entonces verbo hace viento sucede que
viento no muere y viaja y se anima y nacen todas las
cosas los animales enjambres de cosas para el verbo
carne fuego sangre agua luz sonidos metal músculo
cerebro sueño creación universo
Sea la luz para la aldea
el alba un día sea inevitable nada fijo todo flujo
repentino reordenamiento interactivo selección natural
nueva entidad irreversibilidad acontecimiento
posibilidad orden a través de la fluctuación interacción
conocimiento tácito en lo más hondo la verdad cada
palabra en las demás en un hombre todos los hombres
formando el universo desde una misma butaca viviendo la
vida homología fundamental fluir de la energía lo
repentino y nuevo el contacto locura circular a la
intemperie compleja realidad del universo áreas
comprometidas disponibles para un futuro no programado
distorsiones de cualidad trama encantada al azar al
margen de la conciencia
Nadie escoge adivina
termina adivinando ver lo que todos ven y nadie piensa
recuperar recuerdos palabras expresiones ideas sucesos
imágenes cantos galerones melodías escudriñar
activamente los dispositivos abiertos semiabiertos
reconocibles (in)imaginables tocar el cerebro como se
toca el piano expresar las ideas con palabras y
oraciones adecuadas lejos de todo guirigay sampablera
baturrillo papiamento levantarse temprano a saludar el
alba recuperar el hilván con que zurzamos el espacio de
la caída donde vida sea arte arte vida fija la mirada en
el libreto asomarnos al canto de los árboles escuchar el
aplauso de los pájaros
Acabar con el vértigo la
urgencia acabar con la guerra que nos cruza con la noche
que nos cruza con el hambre que nos cruza paridora de
soles cruce el alba de la sombra a la pena de la pena al
sollozo del sollozo al sueño del sueño a la nada de la
nada a la vida de la vida a la muerte de la muerte al
misterio en este barro todavía acabar con la crisis que
nos triza con el caos que nos acosa con el caso del
ocaso con el saco de la cosa con el asco del ocaso que
te acosa con la tisis que nos crispa acosar al caos al
ocaso de las cosas pasto sea de demonios el asco de los
dioses sea la luz para la aldea el alba un día sea
inevitable la fuerza del grito la sombra del silencio la
palabra de pie como el rocío noche esclarecida de azul
mañana que la fe vislumbra todo ocaso va viene se
repliega caos cosa caso asco saco acaso acoso
Grabar el sueño entre los
árboles desentrañar los secretos al asombro estar en el
centro de la vida de por vida tener mucha imaginación
para ver la realidad asumir absurdos enigmas laberintos
y zozobras perpetuar la gloria del mundo en un grano de
maíz mantener la espada en la trocha que corresponda
abrir compartir la luz al mismo tiempo que la noche
oscura encender lámparas en el túnel de la infamia
enloquecida empuñar las manceras del arado en el lugar
apropiado en el momento apropiado y en la circunstancia
apropiada
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«Vivir peligrosamente. En la
violencia de la paz»
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«He intentado escribir el paraíso. ¿Qué es
el paraíso? No os mováis
Dejad hablar al viento Ese es el paraíso.
Que los seres humanos perdonen lo que he hecho»
(Ezra Pound)
Yo tomo las palabras del poeta. Que quienes lean este latido
de vida perdonen lo que he hecho. Y que los periodistas
actuales o futuros tomen el guante. Para escribir el paraíso
y hacer escuchar la música del viento.
Cristina Castello
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«Vivir peligrosamente. En la violencia de la
paz»
Por Cristina Castello
A la memoria de Anna Politkovskaïa,
asesinada en Moscú el 07/10/06,
y de todos los periodistas desaparecidos
con un ramo de semillas en la boca:
La pasión por la verdad.
| «Gajes del
oficio»
-Cristina, no intentes más la entrevista con «Carlitos».
-¿Cómo que no? Si estoy tras ella desde hace dos
meses, y para hacerla busqué muchísima
información, y... ¡vos sabés…!
-¡Claro que lo sé...!
-¿Entonces?
-No quiere recibirte, pero lo entrevistará Renée
(Sallas), no te preocupes.
-Bueno, pero… ¿qué pasó?
-Dijo que nos concede una entrevista exclusiva,
a condición de que no la hagas vos. ¡Pero vamos,
Cris... deberías estar orgullosa! Sos un hito en
el periodismo y él te cierra la puerta.
-¿Qué estás diciendo? No entiendo.
-Que el señor Presidente de la Nación Argentina
te tiene miedo y se niega a que lo entrevistes.
No sabe cómo contestar tus preguntas.
Este fue mi diálogo telefónico con Jorge de
Luján Gutiérrez, director de la revista
«Gente», donde yo trabajaba. La fecha: la
segunda mitad de julio de 1989.
«Carlitos» no era -no es- otro que Carlos Menem,
quien era presidente de la Argentina desde el 8
de julio de aquel año.
Quien informó de la decisión presidencial fue el
entonces jefe de la SIDE (Secretaría de
Informaciones del Estado), Juan Bautista «Tata»
Yofre.
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«… Mostrar la multitud y cada hombre en detalle/con eso que
lo anima y que lo desespera. /Bajo su vida de hombre todo lo
que él alumbra/Su esperanza y su sangre/Su historia y su
dolor». (Paul Éluard, de «Poème pour tous»).
La poesía siempre alumbra. Con este fragmento empezaba yo
mis clases de periodismo; y la primera lectura que entregaba
a los alumnos, con la excusa de que hicieran con ella algún
trabajo, era «Cartas a un joven poeta», de Rainer Maria
Rilke. Quería –quiero- encender hogueras inextinguibles en
cada ser cuyo camino confluya con el mío.
Se dice que en la profesión soy implacable. Es cierto. Nunca
trabajé por la fama, ni para ser una «star», ni por
cantidades de dinero que jamás se ganan, salvo si se vende
el alma. No me conformo con «esto» que llaman «realidad», y
rechazo lo que existe por la certidumbre de lo que poco vi
pero cuya existencia presiento.
Tengo hambre y sed de Verdad.
Hacer periodismo es tirar semillas. Y la siembra requiere
fiereza y ternura para defender la vida como experiencia
creadora; la tarea del hombre es la belleza y ella exige
develar: quitar las máscaras. Todas.
Empecé a estudiar periodismo porque quería escribir. Me
equivoqué. Había terminado la escuela secundaria tres meses
después de cumplir quince años, había leído muchos libros y
escrito muchos poemas. Sabía demasiado y no sabía nada: mi
«erudición» no era sino teoría. Sabía de lecturas y de mi
intensidad para vivir a corazón y a cielo abiertos.
Apasionadamente. Pero ignoraba mi ser, mi sed y mi destino
de poeta. No «me» sabía en mi raíz y no supe escuchar la voz
de mi esencia; la que vivió en mí desde que anidé en el
vientre del amor, la poesía y la abnegación. En el de Rosita
«Chiquita» Batmalle, mi mamá. Sin embargo, tenía clara
conciencia de la otra fuerza que nutre y absorbe mi vida:
darme a «mis» demás.
En mi primer año como estudiante empecé a trabajar en un
semanario, y terminé la carrera con las más altas
calificaciones y diploma de honor.
Entonces llegó el primer abismo. El que nos acontece frente
a una etapa que termina y otra que comienza, frente a ese
preguntarse: «¿Y ahora, qué?».
El abismo duró un instante. Porque ese sino y signo de darme
a «mis» demás se sumó a mi pluma de poeta, de la cual
renegaba, y me entregué a la profesión con fervor y mística
de sembradora.
Me lancé a hostigar imposibles. A tratar de contribuir a
«cambiar la vida» (Rimbaud). Y persisto. Escribí kilómetros
de palabras en los medios gráficos de más venta y más
conocidos de Argentina, donde nací: hacía los artículos de
la portada; mi voz, mi palabra e imagen –mi mensaje- se
multiplicaron por la radio y la televisión; y disparé una
lluvia de semillas en el alma y en el conocimiento de mis
discípulos de «La entrevista periodística». «Y los árboles y
la noche no se mueven sino desde los nidos» (Giuseppe
Ungaretti). Enseñar es nacer nidos. Amé a mis alumnos. Los
amé, los amo. Y recibí mucho de ellos en nuestra historia
hecha de rigor periodístico y de complicidades, de risas,
planteos «metafísicos», dolores y dichas compartidos: la
vida.
Fui censurada, amordazada, amenazada de muerte y perseguida.
Por haber nacido en Argentina, durante el período 1976/83
padecí el horror por tantos seres exterminados; el espanto
ante 30.000 «desaparecidos» (masacrados), por los militares
genocidas, declarados después por la Justicia culpables de
«crímenes de lesa humanidad».
Sin militancia en ningún partido político y ajena a todo «ismo»,
sin ese abrigo (y esclavitud) que puede dar el hecho de
«pertenecer», estaba ciertamente a la intemperie. Mientras
tanto, andaba por la vida y por las cárceles –cuando se
podía entrar- en visita a los pobrecitos seres clausurados,
blandiendo una ética de las ideas que deviniera en ética de
la conducta. Era casi una adolescente pero vivía sola -amo
la libertad- y pasé noches tendida en el piso de mi
departamento, viendo por debajo de la puerta pies que se
movían con levedad y permanencia: eran de los represores y
me estaban intimidando; pasé mañanas de interrogatorios
policíacos en mi propia casa; sufrí «requisas» -término de
la jerga policial-militar, en este caso referido a la
inspección humillante del cuerpo, para descubrir si se
ocultaba algo- cuando visitaba las cárceles, por puro amor a
la vida, por donarme a mi prójimo.
Pasé, pasé… pasé tantas cosas…
Yo no podía integrar el staff de ningún medio como
periodista, pues «servicios de Inteligencia» me habían
«prohibido». Sólo me permitían ser free-lance, esto es
perder el sueño frente al teclado y ganar casi nada de
dinero.
En estos días de fin de 2006 siguen las amenazas… pero más
aisladamente. En realidad, nunca hubo tregua. Tienen mal
gusto los enemigos de la vida. En 1987, el día que desde la
clínica donde había estado internada a causa de un serio
accidente de circulación, me llevaban provisoriamente a mi
casa, para seguir una convalecencia de dos años, esta
«gente» se hizo escuchar. Los enfermeros acababan de
«depositarme» en mi cama… ¡por fin la mía!, hasta la
siguiente internación, y la otra y la otra, y las otras
operaciones. «Sos boleta, Nena, sos boleta,
periodista», me amenazaron de muerte. La prensa argentina
pensó que mi accidente había sido un atentado.
Por gracia, superé por completo lo de aquel accidente. Mi
cuerpo no registra ninguna señal, y mi ser interior no
abriga resentimientos; habrá alguna huella o miedo oculto,
sí, pero también el agradecimiento por estar viva y entera…
¿Por qué si a otros les pasa, no iba a ocurrirme a mí? La
dialéctica de la vida y la muerte está en nosotros, pero soy
muy sensible a la caricia divina. Me salvó mi material de
resistencia espiritual y la poesía.
«Entonces no paré. Entonces anduve, aún con el dolor de
frío. Anduve y vi que allí estaba volando, que allí volvía
-otra vez- la primavera» (Pablo Neruda). Y mi compromiso en
la profesión se hizo más fuerte aún. Nunca di un paso al
costado. Jamás cometí una incoherencia, nunca me «vendí»,
aunque las «ofertas» para tratar de corromperme no fueron
pocas. Pero no es un mérito, sino un compromiso.
Hasta hoy pago los precios. Los pago, sí. Y duelen, sí. Y
traen problemas, sí. Pero soy ignorante: no sé claudicar. Y
en mi trayectoria hay angustias, pero –también- alegrías,
triunfos, satisfacciones y, sobre todo, la sensación del
deber cumplido: de la palabra pronunciada a tiempo.
De la universidad me quedó la huella indeleble de mi
maestro, Pablo Ponzano –poeta, periodista, escritor- de
quien aprendí también la importancia de dejar un surco, de
pasar la antorcha. « ¿Trabajamos como» o «somos»
periodistas? », nos preguntábamos. «Somos» personas y
«trabajamos» -cuando tenemos trabajo- como periodistas. Pero
trabajar como periodista es Ser Humano. Es -o debería ser-
respetar la sacralidad de la vida. Es estudio e
investigación, responsabilidad y entrega. Es –o debería ser-
amor en acto, para intentar desde la comunicación que la
existencia sea plenitud y no vacío.
El periodismo es -o debería ser- coraje. Y cuando digo
«coraje» no hablo de ausencia de miedo sino de dignidad
frente al peligro.
El abismo. Aquel abismo. Y en este instante, otro brota a
mis pies. «¿Y ahora, qué?». ¿Y ahora cómo escribo que el
buen periodismo no existe en el mundo, salvo excepciones?
¿Cómo franqueo este precipicio? Con la verdad: para poder
burlar la realidad, hay que conocerla.
¿De qué periodismo hablamos? En noviembre de 2006 el
Congreso de Estados Unidos votó por legalizar la tortura y
otras atrocidades similares, mientras la discusión en los
medios masivos giraba alrededor de ciertas alusiones
sexuales de un legislador republicano a algunos jóvenes
empleados en el Parlamento. Y por cierto que esto es
importante… si el objetivo no es distraer la atención sobre
semejante barbarie e ignorar las masacres en el Líbano, en
Palestina, en Irán...y siguen los nombres. ¿Quién, qué medio
de comunicación habla de los millones de dólares que el
mercado de la droga aporta a su economía, entre otras
«pequeñeces»? Pero esto no ocurre sólo en el país del Norte
sino en todo el mundo, salvo en algunos medios
«alternativos», en Internet y en honrosas excepciones en
ciertos medios masivos.
¿Cómo puede ser que cada año mueran de hambre 15 millones de
niños, a pesar de que se produce el 10% más de alimentos que
toda la humanidad necesita para vivir? Y sobre todo, ¿cómo
es posible que combatir la violencia del hambre, no sea
prioritario para la prensa?
¿Por qué la cultura es la cenicienta en los medios? Pienso
en Kafka y en su certeza de que ella debería despertarnos
como un puño que nos golpea en el cráneo. La lucidez puede
perturbarnos o darnos paz; plantearnos preguntas o
respondernos. Lo cierto es que no nos deja iguales, pues la
verdadera revolución es la revolución de la cultura y de la
verdad. Pero si el más elemental manual de periodismo señala
como objetivos: informar, educar y entretener, y yo
agregaría unos cuantos más, es indispensable que nos
preguntemos si esto es informar. Y educar.
No. Los medios son corporaciones y manipulan la opinión. El
pensamiento único centralizó la libertad de prensa en
empresas y gobiernos, que –paradójicamente- proclaman la
independencia. Como contrapartida, los pocos periodistas que
defienden la verdad –y a quienes los medios se lo permiten-
pueden ser silenciados. Exiliados de la profesión. O peor.
Según « Reporteros Sin Fronteras», hasta noviembre de 2006
-fecha de este texto- 65 periodistas fueron asesinados y 131
encarcelados; y ya en septiembre la Federación Internacional
de Periodistas y otras organizaciones promovieron una nueva
iniciativa global para alentar los esfuerzos
internacionales, con miras a que el periodismo sea un
trabajo más seguro en todo el mundo.
Me pregunto si hay una contradicción entre afirmar que el
buen periodismo y los buenos medios casi no existen, y los
casos que acabo de citar. No, pues éstos son las
excepciones.
Salir del abismo del «¿y ahora, qué?», escribí en líneas
anteriores y ya está hecho, está dicha una parte de la
verdad. Pero intentaré enriquecerla, pues no todo es
terrible: hay momentos luminosos y, aun en los más oscuros,
el alba asoma empecinada.
Trabajé en distintas especialidades dentro de este oficio,
pero cultura, crítica de arte y política son las que más
transité, sobre todo en Argentina pero también para Europa.
Fui redactora rasa, columnista, editorialista y redactora
jefe, en gráfica; y productora, guionista y conductora, en
radio y televisión; y docente. En 1982 apareció en Buenos
Aires el glorioso diario «Tiempo Argentino», creación de
quien fue su director en la primera etapa, nuestro querido
Horacio Burzaco. Mi entonces jefe de redacción en la sección
«Cultura», fue el talentosísimo escritor y miembro de la
Academia Nacional de Periodismo, Ernesto Schoo. Él me vio
dotes de entrevistadora; y desde entonces me quedó ese
rótulo y la casi dedicación exclusiva a esa especialidad,
que es un género de la literatura, cuando se hace como se
debe. Hice más de tres mil entrevistas.
Hasta 1986, fecha del cierre de aquel cotidiano, viví la
etapa más feliz, plena y enriquecedora. Mis compañeros eran
personas cultivadas, alegres, tan noctámbulas como es Buenos
Aires, trabajábamos en lo que amábamos y nos pagaban bien.
Teníamos armonía: buscábamos la excelencia y sabíamos
divertirnos. Una delicia.
Yo hacía las entrevistas a las grandes personalidades de la
cultura; tenía para aquellos artículos las dos páginas
centrales del diario y el anuncio en la portada.
Entrevisté a personas ilustres, artistas, científicos,
escritores, filósofos… Me enriquecí espiritualmente en
aquellos diálogos que podían durar de dos a ocho horas, pero
sobre todo, pude dar a los lectores otra mirada, otros
contenidos, otra visión del mundo más allá de lo contingente
e inmediato: el sentido de la trascendencia. Ese es el fin a
no olvidar en toda tarea de prensa: el público, y no el
lucimiento personal.
¿Qué es hacer una entrevista? Pues me reitero: es tirar
semillas. Si la persona que tenemos frente a nosotros tiene
riquezas, se potencian con las buenas preguntas, para lo
cual hay que saber todo del personaje, antes del encuentro.
Pero «todo» quiere decir «todo», lo cual es un trabajo
obligatorio: por respeto a cada trayectoria, para evitar los
lugares comunes… y para dar riqueza al lector, televidente o
radioescucha, quien quiere entender el mundo y conocerse,
quien necesita compañía, referencias e identidades.
Aquéllos eran los «dignos», a quienes yo había llegado con
la experiencia de mi trabajo anterior en todos los medios de
la ciudad de Córdoba, particularmente la de los diarios
«Córdoba» y «La voz del Interior».
Los «dignos», pero también estaban «los otros», los
«otros»…. Y vaya este aparente maniqueísmo, al que apelo
para simplificar el relato. «Los otros»: «raza de los que
odian la vida, raza de los que nunca dicen la verdad, raza
que funde los huesos del pueblo, con la mentira y el engaño»
(William Yeats).
En «Tiempo Argentino» y después, sobre todo en las revistas
«Gente», «Somos», «La Semana» (en ésta fui free-lance),
«Para Ti», «El Gráfico», tuve que vérmelas con mal llamados
«políticos», aunque también hubo alguna excepción de alguno
bueno; estuve cara a cara con arribistas, con corruptos,
torturadores y asesinos. Y de la misma manera que había sido
implacable para encontrar lo mejor de los « dignos» fui
implacable con esta «gente». Cargada de información – sabía
«todo», lo que quiere decir «todo», de cada uno de ellos-
sembraba a voluntad del viento pero sin olvidar que quien
conduce el diálogo es el periodista. Lo cierto es que, así
como con los «dignos» recogía fragancias, colores y
fragmentos de Absoluto, en estos casos y una vez quitadas
las máscaras, quedaba al desnudo que hay «personas» que
asustan la Naturaleza.
Implacable, fui y soy en mi trabajo como periodista. Para
mostrar al público la belleza y que ella lo atraiga y lo
acerque a la bondad; y para mostrar el horror y causar
rechazo. Para «… mostrar la multitud y cada hombre en
detalle… ».
En la revista «Gente», donde trabajé durante muchos años y
casi siempre encargada de «los malos», el director –Jorge de
Luján Gutiérrez- creó una sección para mis entrevistas; se
llamaba «A quemarropa». El nombre actúa como adjetivo.
Y siguió el camino. Se decía que yo hacía hablar hasta a las
piedras, mis colegas bromeaban con que yo hacía el «trabajo
insalubre» de la profesión. En «Viva», la revista del diario
«Clarín» -el de más venta en Argentina- hice grandes
entrevistas que ocupaban diez o doce páginas de aquella
edición dominical, a personas de la cultura y del
espectáculo. La condición era que fueran muy conocidos. ¿Los
medios publican sólo a los «famosos», o deberían hacer
conocer a las personas por sus valores humanos, ciudadanos,
fraternales, profesionales o artísticos? Publican a los
«famosos».
Siempre digo que todos tenemos en la vida uno, dos o más
momentos de fractura. Hechos felices o desdichados, que
marcan una brecha, a partir de la cual hay un antes y un
después. Si pienso en mi vida profesional, hubo varias. Pero
la más bella fue una trampa que la vida hizo al horror.
Curiosamente, se la «debo» a los militares genocidas de la
Argentina. Ellos no sólo prohibieron que yo formara parte de
cualquier staff y me «castigaron» como
colaboradora, sino también que escribiera sobre
“política” o “sociedad”. En el diario me «condenaron» a
escribir sobre arte. Entonces, al tiempo que se cerraban
muchas puertas bajo aquel Estado de terror, se abrió –más-
una puerta para mi alma. El arte, eje en mi vida.
Escribir sobre artes plásticas, que son la poesía dibujada o
en colores, enriqueció mi imaginación y me confirmó, más,
como poeta. Volaba el vuelo, en medio de/y a pesar de la
muerte.
Acostumbrada a «vivir peligrosamente» en la violencia que
significa amar la paz en un mundo que se volvió loco, el
remanso fue mi programa de televisión, «Sin Máscara». Una
emisión de cultura, atravesada por la vida, donde yo unía
poesía, pintura y música a mi tarea de periodista. Donde yo
era la «dueña» y me permitía hacer lo que quería, donde
entrevisté a grandes personalidades para aprovechar lo que
de ellas podía enriquecer cultural y espiritualmente al
público. Para alimentar cultural y espiritualmente al
público –a los seres humanos- entrevisté a personas
luminosas, para sacar de ellas « la substantifique moelle»,
(Rabelais): la quintaesencia. Lo mismo ocurrió en la radio
con mi programa «Convengamos que… con Cristina Castello» y
con mi participación en otros, como editorialista. La
libertad es belleza y la belleza exige libertad.
El desafío es hoy cambiar al periodismo, para que sirva al
bien común. Y esa misión es de los periodistas y de los
ciudadanos. No podemos ser ovejas. Debemos exigir que ellos
sirvan para intentar cambiar la vida.
«He intentado escribir el paraíso. / ¿Qué es el paraíso?/No
os mováis/Dejad hablar al viento/Ese es el paraíso. / Que
los seres humanos perdonen lo que he hecho» (Ezra Pound).
Yo tomo las palabras del poeta. Que quienes lean este latido
de vida perdonen lo que he hecho. Y que los periodistas
actuales o futuros tomen el guante. Para escribir el paraíso
y hacer escuchar la música del viento.
Cristina Castello
«Los volcanes arrojan piedras y las revoluciones,
hombres» (Víctor Hugo)
Por volcanes y revoluciones (en el sentido de
transformación: en paz).
Y por el poeta y la poesía que los nombran. (C.C.)
Este artículo fue escrito por Cristina Castello, por la
gentil demanda de la periodista y poeta Maggy de Coster, a
fin de ser publicado en su libro « Le journalisme expliqué
aux non-initiés », à paraître.
http://www.cristinacastello.com //
http://les-risques-du-journalisme.over-blog.com/
http://les-risques-du-journalisme.over-blog.com/article-12558828.html
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+y+FREDDY+LIDICE+HOY.jpg) “ La
asamblea convocada
el día de ayer para
la constitución del
capítulo regional de
la RED Nacional de
escritores, luego de
un pertinente debate
sobre la trayectoria
y el futuro de esta
organización,
decidió postergar su
conformación formal
para dar oportunidad
a una mayor
convocatoria. En su
defecto, la asamblea
se ha organizado en
comité promotor de
la RED, para
garantizar la
participación de un
mayor número de
escritores y una
mayor presencia de
otros municipios en
esta importante
fundación”. Así lo
dio a conocer Freddy
Ñáñez, directivo
nacional por el
programa Editorial
de la REDVE,
añadiendo que “ por
consenso se llegó a
la conclusión de que
una RED debe nacer
bajo los principios
de la inclusión y la
democracia directa.
Estamos conscientes
de lo que queremos
conformar: un
colectivo de
escritores
organizados diseñado
para sumarse al gran
colectivo nacional y
acompañar al pueblo
en sus necesidades.
Por eso nuestra
génesis debe ser la
consecuencia de la
participación
protagónica de los
escritores del
Táchira, de los
narradores orales y
demás cultores de la
palabra, queremos
una RED popular y
para eso hay que
comenzar bien.”
También informó que
la misma asamblea
resolvió como
próxima fecha de
reunión el día
viernes 14 de
septiembre a las
5:00 en la Librería
del Sur. Con
respecto al modelo
organizativo de la
RED Ñáñez explicó
durante la asamblea
que “estamos
diseñando un modelo
participativo y
hotrizontal. Son 7
programas a nivel
nacional: con
responsables
principales y
suplentes en los
ámbitos:
Política editorial,
REDES del ALBA,
Seguridad Social del
Escritor, Promoción
formación y Creación
, Sistema Nacional
de Certámenes,
Festivales y
Bienales, Promoción
de Redes, y
Promoción de la
Lectura,
que a su vez se
replican en la
regiones, los
municipios y
parroquias. Estos 7
responsables y
suplentes se nombran
por voto popular, de
igual modo, en los
capítulos estadales
y municipales. De
esta manera la
participación se
garantiza desde los
contextos propios,
dando posibilidad al
ejercicio directo de
las políticas para
cada realidad.
Obedeciendo, desde
luego, al espíritu
originario de la
RED. La idea es que
el poder esté en las
bases y que las base
seamos todos. Por
eso la importancia
de no conformarnos
desde la capital del
estado, con un grupo
minúsculo, de allí
la necesidad
fundamental de la
pluralidad”.
Concluyó.
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El
terror de Dios

El terror de Dios
Pablo Mora
¿Cuál el misterio de los tantos ochos, cuál el
terror funesto de los mayos, cuál Venezuela para el
2008, el porvenir en un febrero cabe, portan el
mismo traje los 28, qué de este junio, de este
viernes 8, cuánto sabrá tu asombro de los gatos,
sabrán los sueños algo de nosotros, saben los
hombres del terror de Dios, sabrá el 28 del terror
de Dios? ¿Acaso ya aprendimos a leer, nadie sabe
leer en el Gobierno, nadie del pueblo sabe bien
leer, América Latina no lo sabe? ¿Qué de las boinas
rojas, las azules, qué casa la que vence las
sombras, cuál la proeza de la autonomía, hasta
cuándo disputa, controversia para frenar celadas,
apetencias, privilegios de obispos y truhanes? ¿Son
semejantes todas las victorias, las Beatrices
tendrán misma cara, la discusión no cuenta entre
nosotros, habrá alguna semana sempiterna, de cuál
poeta la última palabra, cuál el grito mayor de
libertad, cada estudiante mundo de promesas,
tormenta de alegría, esclavo apenas? ¿Acaso son
idénticas las luchas, qué enigma esconde cada
oscuridad, qué denuedo, coraje, el más glorioso, qué
batalla, eclosión, la más audaz, qué sabe la derecha
de la izquierda, de qué color se viste la igualdad,
de quién la libertad de la miseria, quién el que
dijo libertad primero, quién la borró de tajo en la
pradera? ¿Cuándo somos de veras lo que somos,
contamos con raíces en la tierra, contaremos con
vida para siempre, la amargura del barrio quién
probó, el confesorio cuánto adentro esconde, cuántos
credos la nueva penitencia? ¿Está tu paz de parte de
la guerra? ¿Cuándo serán barridos los bribones,
cuándo los traficantes de la guerra, cuándo la
enhiesta sombra de la escoria? ¿Cómo pasarse entera
la palabra? ¿Por fin entenderemos el enlace? ¿Dónde
está tu país, tu país dónde? ¿En el hoy, el aún, el
todavía? ¿En la desolación de la memoria? ¿En qué
pestaña, en qué ceja del odio? ¿En qué sueño, en qué
reto o clarinada? ¿En qué enramada, en qué tugurio,
en qué? ¿En qué alameda, en qué tardanza, a pie? ¿En
qué rastrojo, cerro, llagadura? ¿En qué infierno, en
qué gloria, altar o cielo? ¿En qué delirio,
insomnio, madrugada? ¿Por encima del tiempo en
diagonal? ¿Cuál el valor del orden económico, cuál
el tenaz silencio pontificio? ¿Podrás combatir
contra el mundo entero, asumirás el triunfo de la
vida, la militancia plena, la belleza, la justicia
de cara al sol del hombre? ¿Dónde, dónde
hundiremos las preguntas, en dónde limpiaremos las
respuestas? ¿Qué hacer con la palabra de la
pólvora, qué con el pueblo mientras mira cielo? ¿Se
multiplica y vive la palabra? ¿Quién
dice que perecerá la idea? ¿Quién carga con más
ácido muriático? ¿A qué lugar nos llevará esta
lluvia, a qué crepúsculo esta aciaga tarde?
¿Por qué estarán los vientos separándonos? ¿Cuándo
podrás salirte de tu
sombra? ¿Quién que sea no es gota en el alambre? ¿En
verdad creerá en nosotros Dios? ¿De qué lado estará
la suerte yendo, de qué lado los bárbaros están?
¿Quién al árbol le quita la mirada, quién con las
amapolas la agarró, para quién el aviso de los
muertos, quién del polvo podrá escapar riendo, quién
hay que no esté en pie de muerte andando, quién nos
cortará el hilo de la muerte, quién nos dará la
mano, su pañuelo, el amigo que casi nunca vemos, la
noche rumorosa de luceros?
http://www.poiesologia.com/
moraleja@movistar.net.ve
Cuenta Abierta |
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Terrícolas,
habitantes de la Tierra
Gustavo Duch Guillot
El Correo Vasco
Solo aquí / diez mil manos siembran / y
hacen andar las fábricas». (Fragmento del último poema
de Víctor Jara, en el Estadio Chile).
En nuestro universo se conoce al menos un
planeta cubierto por una fina capa de tierra, que con el
apoyo de otro cuerpo celeste, el sol, es capaz de
producir vegetales. Los vegetales comparten el planeta
en cuestión con otros seres vivos, los animales, a los
que llamaré terrícolas, ya que al planeta en cuestión se
le conoce como Tierra. Entre terrícolas y vegetales, y
entre unos terrícolas y otros, se establecen diferentes
relaciones. Algunos terrícolas se alimentan de los
vegetales que brotan en esa fina capa de tierra
(herbívoros). Otros, exclusivamente de otros terrícolas
(carnívoros). Algunos pueden elegir alimentarse tanto de
vegetales como de paisanos terrícolas (omnívoros, como
los bípedos humanos). Y nos queda el grupo de terrícolas
que bien teniendo los estómagos aptos para alimentarse
de la dos formas posibles, difícilmente tienen acceso a
ninguna de las dos. Pasan hambre y sufren la pobreza.
Como explica el director general de la FAO (Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación), «lejos de disminuir, la cifra de personas
que pasan hambre en el mundo está aumentando, a un ritmo
de cuatro millones al año».
Los terrícolas bípedos humanos también se
diferencian del resto de terrícolas «en tener el
telencéfalo altamente desarrollado y el pulgar
oponible», como explica el documental 'La Isla de las
Flores'. Gracias a esas dos características algunos
terrícolas humanos se dedican a tratar con esa fina capa
de tierra para cultivar los vegetales. Pero los bajos
precios que reciben por su trabajo y el control de las
grandes corporaciones sobre el sector agrícola y
ganadero, llevan a este grupo de terrícolas humanos,
también llamados campesinos y campesinas, a ser
paradójicamente el mayor colectivo del grupo de los
terrícolas, que teniendo el estómago apto para
alimentarse de las dos formas posibles, no pueden
satisfacer el derecho humano básico de la alimentación.
Recientemente 500 delegados de
organizaciones campesinas de todo el mundo se han
reunido en Mali para diseñar estrategias de nuevos
sistemas alimentarios a nivel global y local que se
apoyen en el pequeño agricultor en lugar de en las
compañías multinacionales. Se han reunido para romper
con las relaciones de abuso y supremacía entre algunos
pocos terrícolas humanos y muchos otros terrícolas
humanos, habitantes de la Tierra que con sus manos
siembran los alimentos de todos. En una fina capa de
tierra.
Gustavo Duch Guillot
Director de VETERINARIOS SIN FRONTERAS
gustavo.duch@veterinariossinfronteras.org
www.veterinariossinfronteras.org
http://www.rebelion.org/seccion.php?id=3
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Cuenta Abierta
Pablo Mora
Cuenta Abierta
al través de dos décadas de trabajo, desde el 21 de
febrero de 1987, un millar de columnas
periodísticas, a las que se suman las tres mil
seiscientas registradas en la sección de idéntica
denominación de la página web recomendada por
UNESCO: Poesia.org; un canal cultural por
donde transcurren las vicisitudes de la experiencia
vital del autor trasuntada en el acontecer humano,
poético y político, proveniente del acopio de
vivencias y lecturas fundidas en el pensamiento y el
magisterio, el sentimiento, la razón y la creación
en aras del sueño del futuro inmerso
en nuestro devenir histórico y aquello que
regresa de los años.
Cuenta Abierta,
en sintonía con el aquí y ahora, con el espacio y el
tiempo de nuestra existencia. Conciencia del oficio.
Ubicación e identificación. Llamado, misión.
Creencia en la hospitalidad de la neblina, en el
hosco muñón de la tristeza, en la hondonada gris de
los cimientos, en las pisadas
nocturnas del labriego, en los dedos —los cordiales
camaradas—, en el metal de azuladas resonancias
proletarias con timbre de sudor y de combate, en el
color rojo de la rosa con que la Tierra toda
vestirá, en la esperanza de los partos solares por
venir, en la patria que nos falta hacer, en los
hijos de la Tierra capaces de fraguar la nueva
aurora.
Cuenta Abierta,
la casa vieja del limón dormido, el sueño antiguo al
borde de la sombra en estampida. Almácigo. Franja
fecunda. De la noche insomne. Cuenta Abierta.
Asombro al descubierto. A coro en el asombro. Parte
de asombro. Insomnio Terminal. Cuarenta mil
millardos de millas de hombres luz. Palabra insomne.
Poiesología. Sombra Antigua. Buena porción de la
cosecha, del libro en cierne o en camino. El asombro
del encuentro, un poco de sueño ascendiendo como la
niebla para humedecer el día. Esfuerzo. Denuncia.
Protesta. Insurgencia. Línea de vida, en el
recuerdo. Agenda para empuñar la acción. Penumbra
del insomnio. Sombra apercibida, acuartelada,
desvestida. Tamaño de un sueño en pie de guerra, en
luz, en paz, al norte de los tiempos, saludando
al sufrimiento armado.
Cuenta Abierta,
atravesando tempestades, lidiando vendavales,
desafiando auroras, desgastándonos, haciéndonos,
deshaciéndonos. Floreciendo en abismos, en jaurías,
cruzando un aire leve de apagados soplos. Viviendo
lo infinito. Celebrando sus deslumbres. Vivos bajo
el granado trigal de la noche insomne, rumorosa de
viento alto y de luceros. Del
lado acá del canto, del lado acá del vuelo, del lado
acá del tiempo. Los años a zancadas. En despiadada
espera detenidos. Defendiendo los fueros de la vida,
amenazada: la nochepoesía, la más larga y
gozosa de las noches. A la hora en nuestra cena,
aunque las migas sean amargas.
Cuenta Abierta,
entretejiendo la canción inseparable de telas y
palabras. Con la madre, pendiente de la colcha de la
vida. Al otro lado de la sombra del sueño. Pregunta
que pregunta por el hombre, sus gestos, tempestades,
sus asombros. Pregunta que pregunta por el hambre,
sus sueños, sus vigilias y alaridos.
Pulsándole la cuerda a la esperanza, velando a
pensamientos desatados, al borde de una piedra,
azotados de fechas con espinas.
(En ocasión de los 20 años de Cuenta Abierta,
columna periodística del Diario La Nación , San
Cristóbal, Táchira, Venezuela)
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| Creo que el artista y los creadores en general,
tienen el deber de servir a la vida, porque el
hombre con su arte debe servir a la vida del hombre,
y esto significa sobre todo cuidar la gran casa
donde todos vivimos, nuestra morada, que se llama
Tierra. Yo vengo de la patria del agua, de la
Amazonia. Yo creo ardientemente en la utopia, mas
que en la esperanza, la confianza, la fe, yo creo
que la ciencia, la tecnolog�que nos ha permitido
fotografiar la luna fosilizada de los primeros
destellos del Big Bang, sera capaz de despertar en
el corazon del hombre el limpido sentimiento de la
solidaridad.
Del enorme poeta Thiago de Mello,
extracto de un articulo periodistico
Realizado en frances por Mireya Castanieda, de
Granma International
Traduccion del frances: Cristina Castello
Que la gramatica me excuse por la ausencia de
acentos, enies y signos.
Los caprichos de Internet no me los permiten por el
momento (C.C.)
Hoy se renueva todos los dias.
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Hagamos el azul

Juego mi vida, cambio mi vida.
León de Greiff
Así
nazcamos para conocerla, nombrarla, repartirla. Así
vivamos por la alegría, para la alegría. Así por la
alegría muramos. Así deseemos que nunca la tristeza
sea unida a nuestro nombre. Así a punta de alegría
construyamos nuestros más altos porvenires y aunque
en el instante supremo de la muerte queramos
sonreír. Lejos de desgastes, agotamientos,
llagaduras, destrucciones… ¡Todo está alegre, menos
mi alegría y todo, largo, menos mi candor, mi
incertidumbre! … mi triste tristumbre se compone de
cólera y tristeza y, a su borde arenoso e indoloro,
la sensación me arruga, me arrincona… Execrable
sistema, clima en nombre del cielo, del bronquio y
la quebrada, la cantidad enorme de dinero que cuesta
el ser pobre.
La tristeza se cuela en el mediodía, se empoza
a veces en el corazón, con un sabor a nostalgia. La
alegría, ese rumor de los cauces de agua de la
infancia, para hacer crecer almácigos de
encantamientos y contenturas, hasta ir construyendo
en la sonrisa de las estrellas la dulzura de los
días vividos y los por vivir. Hagamos el azul o la
alegría. A bretel caído, al compás del sueño; a
tiempo, a destiempo, a bocajarro, al ex abrupto; al
derecho, al revés, al escondido; de todos
modos, contra uno o contra todos; contra el
cero o contra el infinito;
en la alcoba, en el ágora, en un garito, en una
barricada, en un motín, en una encrucijada; en la
periferia, en el medio, en el fondo, en el sub-fondo;
por un soneto, un trébol, un té o un anillo de
hojalata; por una muñeca que llore como cualquier
poeta o cualquiera de nosotros; por un par de
lámparas viejas, por dos bombillos, por un plato de
lentejas, por dos piernas fructosas, por unos pechos
luz o unos senos flor… hagamos el azul o la alegría.
Por dos ojos vagabundos, nocturnos, callejeros;
desde el principio hasta el fin; a todo lo ancho y
todo lo largo; por todos los costados; a todo lo
angosto y todo lo hondo; por una sonrisa o cuatro
besos; por los dados de la túnica jugada; por los
colgajos que se guinda en las orejas la mulata, la
terracota, la pálida, la morena, la amarilla, la
catira o hiperbórea rubia de los sueños… hagamos el
azul o la alegría. Por un fiado y tres ginebras,
tres arreboles o luciérnagas; por unas blancas
colinas o unos muslos blancos cuando vayan de
silencio… hagamos el azul o la alegría. Por una
baraja incompleta; por este mientras, este con todo
o a pesar; por este nunca y este cuando; por este
punto suspensivo, este punto y aparte; por el punto
inicial de este enero o por el punto final que nos
aguarda. Definitivamente, hagamos el azul o la
alegría. A paso lento o redoblado;
en casa o fuera de ella; en la azotea, en el
desván, en la acera, en el jardín, en el altillo o
la escalera; en las buenas y en las malas; por quien
se llame jesús, juan, julio, pedro o pablo; por la
alta noche de las vírgenes; por la humana materia;
por el fuego sacro; por la gracia bíblica, el dios
desconocido o los dolores colectivos; por quien no
almuerza, toma, ni se ríe; por quien no tiene su
vestido azul; por el que nació o no ha nacido; por
el que solamente ha nacido; por el gato triste, por
el piojo ciego, por estas fiestas, estas dudas,
estas horas, este rato, este sol, este trato,
este viernes, sin más ni más…
hagamos el azul o la alegría.
Pablo Mora
http://www.poiesologia.com/minuto.php?codigo=1694
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azul
en
azul
la noche entera
nos besó
los mares
del universo
se agitaron en azul
la hojarasca
mecida por el viento
inundó
la blanca barba de
un azul
azul
azul
tan azul
como el azul.
Fernando Bellido
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Los toros son ángeles que llevan cuernos

Los toros son ángeles que llevan cuernos
Pablo Picasso
Jugándole al destino dados tiernos, se desboca la furia
por la herida, se encabrita la sangre en la embestida frente a
las luces de los claros ternos. En lidia plenamente sempiternos,
réplica batallante de esta vida, huracanes de sangre en la
corrida, ellos son ángeles que llevan cuernos. Ángel ante la
vida, al sol se aferra, hasta que llega un día que lo nombra
pasatiempo del hombre que lo encierra. Y nada de la noche los
asombra, ángeles en el cielo y en la tierra, hermanos de los
hombres y su sombra.
Jugándole el destino al dado eterno, voy como el toro
hacia la muerte a ciegas, la barca en la que tú también navegas,
removiendo las ascuas de este averno. Por culpa del pecado
sempiterno, vas entre llamas donde siempre llegas al borde del
abismo en que despliegas las luces con que afrontas tanto
invierno. Vamos los dos de frente hacia la tumba, gemelos en la
vida que retumba, cuando el látigo llama en la mañana. Vamos
derecho hacia el final a tientas a pesar de la vida en que
revientas, de manos de la muerte soberana.
Como el toro me crezco en el castigo, con la pena
escondida en el costado, el grito en el capote iluminado y la
alegría abierta en el postigo. Como el toro en la vida sólo sigo
la esperanza del hombre enamorado, la furia del amor desgaritado
y esta ilusión en llanto que persigo. Como el toro me voy a la
corrida, jugándole a la muerte mi montera, huyéndole a los
monstruos de esta vida. Como el toro en la tarde pasajera espero
el huracán de la caída, como el toro me voy a otra ribera.
Pablo Mora
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Cuenta Abierta
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