PRIMAVERA DEL 2000

Portada
VIA DE PROGRÈS?

De la rentabilidad, medios, competencia y su repercusión en los trabajadores

Editorial

De las prácticas sindicales de algunos, que por cierto le van muy bien a la Dirección de la empresa

Negociaciones

Contratos Fijos/Discontínuos y a Tiempo Parcial. Análisis y acuerdo
Sobre los Grupos Profesionales
Precarización de las condiciones laborales

Opinión

DE PASADA... La gente, por la línea, se pregunta ¿que "carajo" hace para justificar su sueldo?
LA FRAGMENTACIÓN
de los trabajadores

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RENFE: una traición anunciada

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Formació ocupacional per aturats/des
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Contraportada

Jornadas contra la precariedad -10/05/2000-
 

EDITORIAL

 

A través de esta editorial queremos mostrar nuestro más absoluto rechazo a la práctica sindical que ejerce alguna sección sindical, en su acción sindical cotidiana. Esta práctica sindical, carente de ética y llevada a cabo en la mayoría de los casos sin ningún tipo de escrúpulos, consiste en la caza de los compañeros/as que se incorporan a la plantilla de FGC, presionándolos para que se afilien a su sindicato. Los argumentos que esgrimen para que resulte efectiva esta presión, acabando la misma en una nueva afiliación, son lo que hace de esta actuación más rechazable, si cabe, ya que cuentan mentiras, verdades a medias y de alguna manera coaccionan a estos/as compañeros/as, diciéndoles que deben estar afiliados si quieren que se les haga fijos de plantilla. Está claro que se aprovechan de una situación concreta, la precariedad que tienen estas personas en FGC, juegan, en definitiva, con la necesidad que tenemos todos de poder trabajar de una manera estable o segura. Es cierto que al final deciden afiliarse o no las personas a quienes se han dirigido, pero no es menos cierto que unas veces por desconocimiento, otras por temor, otras por comodidad, por aquello de que "casi todos lo han hecho", acaban sucumbiendo a los deseos de aquellos que han planificado estas campañas tan peculiares de afiliación. 

Es fácil encontrar a compañeros, con responsabilidad en la dirección de esa sección sindical, en cualquier dependencia de FGC, hablando de tal o cual acuerdo, vendiendo el mismo, y diciendo que éstos eran producto exclusivo del buen hacer solamente de esa sección sindical . Lo que no cuentan, casi siempre, lo negativo que pueda tener el acuerdo específico y lo que no asumen, con toda esta facilidad, las equivocaciones en las que han incurrido firmando con toda ligereza acuerdos que han resultado negativo para el conjunto de la plantilla de FGC.

Lo más preocupante no son las actuaciones en si mismas, sino la aparente tolerancia que tiene la dirección de FGC con respecto a ellas. Tolerancia o consentimiento que nos lleva a pensar que la empresa desea solamente un aumento de la afiliación polarizado y que ésta, esté bien considerada por la plantilla, aunque esto último es más difícil por los propios objetivos empresariales, los cuales llevan en muchas ocasiones a firmar acuerdos que nos sitúan en peores condiciones. Hay multitud de hechos que demuestran esto último y que la CGT ha denunciado en repetidas ocasiones. Las aseveraciones de que si no se está afiliado a un determinado sindicato es más difícil conseguir determinados puestos, préstamos, ayudas o que si cometes cualquier error pueden sancionarte con más dureza son muestra de lo que decimos. El exponente más claro de esta práctica sindical fue la entrada a FGC de una cantidad de compañeros/as, a través de una convocatoria que no se hizo pública. Esta convocatoria fue ocultada al resto de sindicatos y de la plantilla, consiguiendo de esta forma que estas plazas convocadas fuesen ocupadas solamente por personas ligadas de alguna manera a una sección sindical. Esta actuación fue denunciada convenientemente ante la dirección de FGC y todavía no tenemos la constancia de las medidas tomadas por ésta. Mucho nos tememos que no se haya hecho nada o que simplemente se haya quedado en una reprimenda. Una de las consecuencias de este tipo de actuación es el sometimiento, voluntario o no, de una parte cada vez mayor de la plantilla de FGC. Es una situación en la cual queda en entre dicho la imparcialidad de la propia dirección de FGC por la idea, extendida por esta sección sindical, de que ellos ciertamente tienen ese poder que dicen dentro de la empresa.

 

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