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HORAS
DE OCIO
ARTURO MAYORGA HUEMBES
Recopilados por Arturo Mayorga Matus
en 1936.
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1. VERSOS
PROFANOS:
PRÓLOGO:
DEDICATORIA
Hijos míos: no soy
poeta; pero lo contento
Hace vibrar mi alma como una lira;
Si hay estrofas que revelan sufrimiento,
Es porque también el sufrimiento inspira.
Y estos ayes y quejidos de mi pecho;
y estas ternuras de mi corazón amante,
Tan sólo a vosotros los dedico satisfecho,
Porque sé que los guardarán como diamante.
El anhelo que me recuerden, hijos míos,
Hízome formar estos mis versos insonoros,
Y qué triste me será que por tus desvíos,
Desprecien lo que es de mi mente sus tesoros.
Pero bien sé que los guardarán con cariños;
Y harán recordarme en cada edad futura,
Tus hijos, y ellos cuando tengan niños;
Y así, toda mi generación:
¡Qué ventura!
El autor.
Arturo Mayorga Huembes.
UN BESO
No le deis a mi alma días sombríos;
No dejéis que la marchiten los dolores;
Dadle la expresión de tus amores,
Uniendo tus labios con los míos.
Te causa, amada
mía, muchos enojos
Que digas que con
eso tu conducta ajas,
Porque cuando
creéis que te rebajas,
Te engrandeces ante
mis ojos.
Porque el símbolo del amor sería
De la boca inocente el casto beso,
Y qué feliz sería si llevara impreso,
Tu beso en mis labios, amada mía.
Nunca podré olvidarte, no creas eso,
No lo pienses siquiera, amada mía,
Porque mi amor no es celaje de un día
Que se deshace con la expresión de un beso.
Es átomo de
infinito que en mi ser anida
Y se embellece tan
solo con tu mirada;
Es algo que me grita
que mi alma enamorada,
Quede, por un beso,
con tu alma confundida.
Ven, amada, ven sin tardanza y sin temor
Para que imitemos a las aves en su nido:
Cantemos, ya que estamos del corazón unidos,
con nuestros besos un himno de amor.
A MI MADRE
! Madre !, mi alma te bendice al rayar el día,
Como a Dios el pastor en su cabaña;
Y en ondas de placer mi espíritu se baña,
Tan sólo al pronunciar tu nombre, Madre mía.
Porque tú labraste en mi pecho
con porfía,
La sacrosanta virtud que en el
tuyo anida;
Y me haces cruzar el camino de la
vida
Flotanto siempre sobre el lado de
la orgía.
Eres el ángel que tutela mi existencia;
La estrella hermosa que presagia mi destino,
Y las flores blancas que embellecen mi camino,
Cortadas son del florido rosal de tu conciencia.
La luz que en el cielo
resplandece sin mancilla,
Que embellece la creación y a los
trigales dora,
Menos bella es, para mi alma que
te adora,
Que la blanca luz que en tus
pupilas brilla.
Cuando la tristeza derrama en mi pecho sus caudales,
Mi alma acongojada con fervor tu nombre invoca,
Y siente ansias de las caricias de tu boca,
Que son más dulces que la miel de los panales.
Tu imagen en mi alma grabada está con fantasía,
Y por eso te recuerdo en mi gozo y tristeza,
Y oirás, cuando la parca doblegue mi cabeza,
Flotar entre mis labios el dulce nombre ¡¡Madre Mía!!.
LO MÁS BELLO
(Acróstico)
Dedicado
a: R.S.M.
R osas y fragancias nos dan los rosales;
A gata, rubíes, diamantes, el reino orientino;
M adréporas, madreperlas y los rojos corales
Ó rnan los mares. Y en el bosque andino,
N otas armoniosas nos dan los turpiales.
S e inunda el caos de luz que refleja;
A lumbra la luna, la sombra se aleja;
É ternos da su eterno arrebol.
N atura es muy bella, pero esto es más bello:
Z afar la creación, del cráneo que guarda el cabello,
M echones de ideas cual candor de un sol.
IMITACIÓN DE LA AVECILLA
I
Yo he visto en tus ojos brillar la alegría
Creyendo que un hombre su vida te dió,
Te he visto más tarde llorar de rodillas
Porque en las tinieblas tu nombre quedó.
II
¿ Qué horrible martirio lacera tu pecho ?
¿ El recuerdo del hombre que cruel te engañó ?
Vives tranquila sumida en tu lecho
Expiando la culpa que tu nombre manchó.
III
Yo he visto a tu boca fresca y florida
Sus dulces caricias ansiosa brindar,
La he oído más tarde decir convencida:
“Tan sólo a las
madres debemos amar”.
ENVIDIA
(Acròstico cariñosamente dedicado a mi esposa)
J unto a tí, joven hermosa,
U n Dios no forma el día
A vergonzada está la pobre rosa
N acida del vergel la más pomposa,
A l contemplar el carmín de tu mejilla.
M ientras tú ríes feliz y placentera,
A llá, el astro que torna la noche en día,
T e mira y palidece de coraje pues querría
U surparte la luz que a su luz humilla;
S acarte los ojos aunque del cenit cayera.
LOS VILES
En las miasmas pútridas del pantano
Forman sus nidos los reptiles,
Y al tender la noche su manto
Invaden cautelosos el huerto más cercano
Marchitando con su baba, de los abriles,
Las rosas que forman su mayor encanto.
También la sociedad como los pantanos
Guarda sus nidos de reptiles,
Y al brotar la luz del entendimiento
Que rasga del mundo sus arcanos,
Quieren eclipsarla, y como flor de los pensiles,
Marchitar pretenden la flor del pensamiento.
Seres que empapan su alma en tiniebla,
Que hoyando virtudes, manchando cabezas seniles
No entreabren un cielo en su existencia.
Pero cuando la luz que a los mundos puebla
Fúlgida filtre en la guardia de éstos reptiles,
Florecerán los mustios rosales de la ciencia.
¿ DESDEÑO ?
¡ Poeta !, miráis un mundo color de rosa
Tras el prisma ideal de tu ensueño
Do tu alma vuela sutil y presurosa
Buscando vida impregnada de ventura.
¡ Oh poeta !, tu anhelo no desdeño,
Pero abandonad presto tu fútil empeño,
Porque cuán grande será tu amargura.
¡ Poeta de ilusión fecundo !
Que por buscar un laurel para tu frente
Pasáis errante por el mundo
Que mil delicias te dona.
¡ Oh poeta !, no lo miréis indiferente
Porque encontraréis para tu frente
De espinas no más la corona.
RECUERDO
En una mañana,
cuando la aurora
Los pétalos dora
De los rosales en flor;
Cuando las aves trinan
Co libre albedrío
Y cae el rocío
Cual lluvia de perlas;
¡ Ah !, en esa mañana
Llena de efluvios de rosa,
De perlas de indiana,
De luz y de trino,
Te encontré, ¡oh, mi diosa !,
Envuelta en gaza de lino.
ACRÓSTICOS PARA MIS HIJAS
CONSUELO, CARMEN Y GLORIA
Como
cascada de grata armonía
Oyóse
tu voz en el espacio vibrar;
Nardos
y lirios te quieren brindar
Sus
gratos efluvios que el aura perdía.
Un
rayo fulgente de luna llena
Entre
cárdenas nubes el cielo decora;
Lo
puro que hoy, niña, tu alma enflora,
Ornará
tu frente, si siempre eres buena.
Nació el 14 de enero de 1914.
Como
mágico canto de bella sirena
Adormeces
mi alma, matas mi pena,
Rocío
divino que a mi espíritu ungió.
Me
ensancha el alma vuestra inocente ternura;
En
tí cifrada está mi grata ventura...
No
mates la dicha que mi alma soñó !.
Nació el 26 de marzo de 1915.
Gobiernen,
dichosas, con remos de plata
La
nave, y que cruce el mar de la vida
Ovante
del mundo; y cual luz difundida
Rompan
la sombra que sobre el honor se dilata,
I
surjan gloriosas porque en sus almas se anida
Admirada
del mundo la virtud que aquilata.
Nació el 9 de mayo de 1918.
CREPÚSCULOS
El sol, rojo como una placa de bruñido metal,
Se va ocultando derramando su pálida luz;
Parece empapado en la sangre que derramó Jesús
Por redimir al hombre del poder infernal.
Y en la sombra que forma el espeso boscaje
Está una dama, esbelta con el rostro cubierto;
Parece un fantasma, parece algún muerto
Que de la tumba sale con nítido traje.
¿ Qué hace la dama ? ¿ contempla la puesta solar ?
Su pecho exhala profundo suspiro de amor,
Profundo suspiro de un profundo dolor,
Suspiro profundo que quiere hacia un alma volar.
¡Oh, los crepúsculos de la puesta solar!
¡Oh los crepúsculos del Sol de amor!.
TUS LABIOS
Embriaga, cual riquísima esencia de flor,
La sonrisa que surge de púdicos labios;
Le quita al alma sus hondos agravios
Y la inflama de dicha y de amor.
Labios que tienen tersura de rosas
Que la aurora con su lumbre coloran;
Labios que ríen, que cantan y oran
Porque no sienten el amargor de las cosas.
Labios que tienen la pureza de un lirio,
De lirio silvestre con blancura de cielo;
Labios que despiertan el místico anhelo
De besarlos sin pasión ni ardoroso delirio:
Como besa el aura en la floresta al lirio,
Como se besan los rayos de luz en el cielo.
PLEGARIA
¡Oh reina del mundo y de esa región vacía
Donde tienen su alcázar los dioses tutelares!,
Vengo a ofrecerte al pie de tus altares
Mi corazón y también el alma mía.
Tú eres para el alma la alegría;
Y la fuente de los dones celestiales
Que subyugan y matan las fieras infernales,
Venid a mí en la hora de mi agonía.
Tú que eres el crisol donde funde su luz el día;
Arca del Verbo; Madre del Nazareno;
Venid a mí que eternamente allí en tu seno
quiere descanzar en paz el alma mía.
ANHELO
¿ Eres Palomita
De castilla,
O tu almita
Sin mancilla
Se parece
A la azucena
Que embellece
A la Virgen Nazarena?
¿ Eres espuma
De los mares
O lirio que perfuma
A los dioses tutelares?.
¿ Eres mariposa de colores
Que retoza entre las flores?
¿ Eres estrella
Matutina,
O piedra que destella
Chispa diamantina,
O gota de rocío
En pétalo de rosa?
No: del pecho mío
Tú eres la diosa,
Y mi alma loca
Anhela, para sus embelesos,
Que seas sólo boca...
¡Para darte muchos besos!.
MI ENCANTO
Para mi hijo José Francisco
Así como la fragante rosa
Que ufana se ostenta en el vergel,
Si sobre ella se inclina la mariposa
Libando de su cáliz la dulce miel,
No resiste el beso que le da la aurora
En rayo de luz por la mañana,
Y al suave vaivén del aura se desflora
Y con sus pétalos los senderos engalana.
Así es para el hombre la ventura:
Flor que ufana germina en la conciencia
Y nos da a beber en su càliz la dulzura
Y embriaga nuestra vida con su esencia.
Pero si el destino extrae con terrible calma
De su cáliz la miel manchando su blancura,
Se desflora la bella ilusión del alma
Y va a embellecer la sepultura.
¡Oh, qué encanto que para mí la tumba encierra
Guardando un pedazo de mi alma desprendida!,
Único que podía llevar mi nombre sobre la tierra
Llenando de orgullo y de placer mi vida.
¡Oh, destino cruel!, tu cuchilla inexorable
Cortó mi ilusión apenas florecida
Y ya me embriagaba su esencia incomparable...
Y hoy está la tumba por ella embellecida.
¡Oh, destino, cruel destino!, qué incurable
Ha sido para mi pecho su profunda herida,
Y en un mar de pesares insondable
Has dejado a mi alma sumergida.
NO PODRÁS SER AMIGA
¡Oh ilusiones, queridas ilusiones!
Que el alma ansía placentera,
aunque sepa que al tornarte en decepciones
Cual bárbaro mordisco de pantera
Despedazados dejáis los corazones.
Si te formaron rosas de
fragancias celestiales
Y te brindaron los corazones por
vergeles,
Es para que seces sus ansias y
sus males;
Pero tú, cruel, has cambiado tus
papeles
Y hieres el alma con furias
infernales.
¡Oh, yo querría odiarte, ilusiones bellas!;
Pero encariñada está contigo el alma mía,
Y aunque el mundo lance mis querellas
Quiero besar tu despótica cuchilla
Resplandeciente cual fúlgidas estrellas.
Y sé que no podrás ser nunca
amiga
Porque cobras las alegrías en
dolores con usura,
Porque cuando el alma delicias te
mendiga,
Le apuras la copa de amargura,
Despedazas el pecho que te
abriga.
Y en medio de mis hondas contorsiones
Cual reptil aplastarte yo quisiera,
Aunque aplaste también los corazones.
¡ Que cesen ya tus iras de pantera
Disfrazadas con el encanto de bellas ilusiones!.
JUVENTUD
¡ Oh, juventud, hermosa juventud!
La Patria de vosotros espera
Que saquéis del fango su bandera,
Que le tornéis su autonomía y su quietud.
La Patria, de vuestro pecho espera,
Que luchando con heroísmo y con porfía
Podrá lucir su bandera sin mancilla
Como el sol que en el cielo reverbera.
No dejéis que por mera negligencia
Nos den esos hombres males tan prolijos,
Porque serán mañana vuestros hijos
Los que maldecirán vuestra existencia.
¡ Luchad ! y enardecidos rugid como pantera
Y arrancadles el alma y los tendones
A esa turba de cínicos bribones
Que quieren pisotear nuestra bandera.
Llevad también entre tus garras preso
El corazón del que !Madre! hipócrita le llama,
Y por él, el pueblo torrente de lágrimas derrama
Y en su frente lleva la marca del esclavo impreso.
¡Oh juventud!, conjurad presto la tempestad
Que azota nuestra Patria tan querida;
Pones en sus aras vuestra hacienda, vuestra vida
Para que surja el sol de libertad.
Regad con la sangre de vuestras venas
Del terruño sus fértiles praderas,
Para que sonría eternas primaveras
Saturada de efluvios de azucenas.
Para que con regia majestad
Adornando con festones de nardos y de rosas,
Y al compás de las trompetas victoriosas,
El sol, el sacro sol de libertad.
TUS OJOS
Para
mi esposa.
Cuando diriges hacia mí tus ojos
Llenos de amor y de ventura,
Rebosa mi pecho de ternura
Y me inclino a besar tus labios rojos.
Aunque tu mirar le quita la calma
A mi corazón que con pasión te acoge,
Pero en cambio en tu mirar recoge
Todas las perlas que brotáis del alma.
Noble soy porque noble eres;
En tu pecho guardo mi destino;
Si me envuelvo en luz al cruzar mi camino
Me la dan tus ojos porque tú me quieres.
Yo desearía que siempre tus bellos ojos
Me dieran su mirada siempre pura,
Para que sea eterna mi ventura,
Para que pueda besarte sin sonrojos.
Que tan sólo en mi alma enamorada
Brillen tus miradas siempre bellas,
como brillan en el cielo las estrellas,
Como brillan los rayos de alborada.
Y cuando contemplo tu fúlgida mirada,
Pienso, que Dios no escuchó mi suplicante anhelo,
De ver tus ojos en cara de mi Consuelo
O en la cara de mi Carmen tan amada.
Fecha
de referencia: antes de 1918.
LA VERDADERA VIDA
(Para
mis hijos)
Esta vida no es la verdadera vida
Para el que siente un alma inmortal,
Para el que lleva en su pecho encendida