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(versión de abr-2005.)

 

Í N D I C E

Índice y presentación.

 

1. EL BARRIO LA DOLOROSA (y familias)

 

2. CROQUIS DE LA CASA 36-E EN Bº LA DOLOROSA

 

3. LA CASA Y EL PATIO

 

4. JUEGOS Y ANÉCDOTAS

 

5. CONSUELO Y RAFAEL

 

6. LOS HIJOS QUESADA MAYORGA

 

7. PRIMOS DE LOS QUESADA MAYORGA

 

8 .LOS ANTEPASADOS DE LOS QUESADA MAYORGA

 

9. ÁRBOL GENEALÓGICO EXPLICADO DE LOS QUESADA MAYORGA.

 

NOTA :

Esta recolección de acontecimientos fue iniciada en 1997, recurre a escritos antiguos y será actualizada y modernizada por el aporte de quienes nos acompañan y por quienes nos sobrevivan.

 

 

 

 


PRESENTACIÓN

 

Nos hemos abocado a la tarea, con gran entusiasmo y asistidos por un inmenso deseo de hacerlo, de escribir un documento que no sólo responda a nuestros intereses, como lo es nuestra propia satisfacción de sabernos protagonistas de esta obra, sino principalmente, que vaya dirigido a las generaciones futuras. Para esto hemos incursionado de forma recurrente en el pasado sin el cual, junto al presente, no existe el futuro.

 

Queremos, de esta manera, dejar testimonio fehaciente de nuestras inquietudes como de nuestros logros y triunfos, capacidades e incapacidades, etc., así como también de la rica herencia que recibimos de nuestros padres, a saber el más preciado legado que constituye el caudal inconmensurable de nuestros valores intelectuales y espirituales, sin dejar por fuera los principios valiosísimos de la ética y de la moral.

 

En nuestro ánimo al escribir este documento, ha privado siempre conservar algunos aspectos sobre la vida que nos ha tocado vivir, recordando las familias que nos acompañaron en el nunca olvidado barrio La Dolorosa, la ubicación de sus casas, los miembros que las formaron como las ocurrencias y anécdotas y situaciones que se dieron en medio de un ámbito repleto de amistad y de buenas costumbres, de solidaria y sana convivencia, haciendo también un casi exhaustivo viaje o recorrido, por todas las estancias de nuestra querida y siempre harto concurrida casa.

 

Es nuestro deseo, que las generaciones venideras lean y conozcan, de una manera sencilla pero real y verdadera, quiénes fueron, dónde y cómo vivieron sus antepasados pero muy especialmente don Rafael y doña Consuelo y sus diez hijos, los hermanos Quesada Mayorga.

 

Tampoco puede dejar de interesarnos que este documento, que un día será calificado de histórico, sea enriquecido y engrosado por nuevos aportes literarios de quienes, de generación en generación, se encarguen de transmitirlo a sus descendientes.

 

Con el tiempo pondremos en manos de nuestros hijos, el ejemplar que de este documento tenemos cada uno de los Quesada Mayorga y de los que, solamente existen diez. Esperemos que ellos a su vez, hagan lo mismo un día.

 

En lo personal, siento que para escribir la primera página de esta estimada crónica, que constituye la presentación de la misma, me ha movido el entusiasmo tan grande, el sacrificio de horas y horas de sueño y descanso destinadas a la recopilación de datos, vivencias, anécdotas, etc., de mi hermano Gerardo Enrique, a cuyo pensamiento, iniciativa y constancia se debe el organizar y plasmar con ahínco hasta el final, la realización de un proyecto, que se ha convertido hoy, en este acreditado escrito: La crónica de los hermanos Quesada Mayorga.

Índice

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 1.

EL BARRIO LA DOLOROSA

 

Se hace la salvedad de que el barrio de una urbe es un concepto muy personal, sus límites dependen de las vivencias de cada persona y por eso, como dato curioso, veamos tres casos en que el detalle del barrio es el manejo de una geografía personal:

 

Si se consulta el libro “Mi barrio: La Dolorosa” de mi estimado amigo Rufino Gil Pacheco, veremos que para él, La Dolorosa partía de La Alcancía y de ahí hasta la calle uno por el oeste y la calle 7 por el este, dejando de lado nuestra cuadra, ubicada entre calles 0 y 1, precisamente al costado sur de la iglesia la Dolorosa. Vivió a unos 200m de mi casa y los límites del barrio que menciona son minúsculos.

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En el libro “Reminiscencias 1930-1950” de don Carlos Eduardo Saborío Alvarado se menciona nuestra cuadra, mas no a la familia Quesada aunque vivió a menos de 150m de mi casa en esa época. Los límites del barrio son pequeños.

En el admirable libro “Para Nunca Olvidar”, de Tano Pandolfo, quien vivió a escasos 125m de mi casa, junto al Hotel Panamá, se menciona montones de lugares comunes, pero ni siquiera una sola vez aparecen los apellidos Quesada u otros apellidos que uno pensaría ineludibles, tan solo menciona los Retana. Los límites del barrio son enormes.

 

No se trata de omisiones, sino que el barrio es un concepto personal, que se perfila desde las vivencias y la época de cada persona y sus coordenadas tienen su eje en el horizonte del relator, lo que sí está claro es el papel rector de los dominicos del templo de La Dolorosa, donde adqueieen dimensiones descomunales las tareas asumidas por los ilustres sacerdotes que han sido destacados en la comunidad y principalmente, el padre Vérnor Rojas Contreras, oriundo del barrio, ex-Rudín, ex-liceísta y guía espiritual de muchos de nosotros:

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Además, desde el mismo punto de vista geopolítico, tenemos que la División Territorial Administrativa de la República de Costa Rica ubica al Barrio La Dolorosa en dos distritos distintos: de la calle 0 ó Alfredo Volio hacia el este, distrito Catedral y de la calle 0 hacia el oeste, distrito Hospital, con la consiguiente contribución a ambigüedades más bien interesantes.

 

Vea 58 fotos del Barrio (y regrese con back) en:

Barrio La Dolorosa 1

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(manudazo)

 

Igual ocurre con los Quesada, que para ellos existieron diferentes cuadras que compusieron “su” barrio, pues la dinámica subjetiva también hizo diferencias entre ellos; de tal manera que el barrio de José, Gerardo y Federico era compuesto por distintas cuadras al de Rafael, Francisco, Luis y Miguel, ni qué decir de Hermelinda, Yamileth y María Consuelo, en el mismo momento del tiempo.

 

Vea 50 fotos más del Barrio La Dolorosa en:

Barrio La Dolorosa 2

(Oboquesada)

 

Vea 54 fotos de la vida cotidiana en:

Barrio La Dolorosa 3

(Bribri_tico)

 

 

 


INFLUENCIA DOMINICA EN EL BARRIO

 

 

En su sermón de seis y treinta de la noche del 4 de octubre de 1998, el cura Vérnor Rojas decía que los dominicos iniciaron el rezo diario del Santo Rosario desde 1897 en que fundaron La Dolorosa, y que desde esa fecha no se ha fallado en su cumplimiento.

 

Antes de la llegada de los televisores, solo se celebraba misas por las mañanas, y al caer la noche la gente no tenía nada qué hacer. En la oscuridad, los jóvenes abandonaban sus juegos y en algunas casas se recogían las personas a departir en medio de ejecuciones musicales, como ocurría donde los Quesada. Entonces, muchas personas, resolvían acercarse devotamente a La Dolorosa a rezar el Santo Rosario a las siete de la noche.

 

Para el primer domingo de octubre, se recorre las calles portando una imagen de la Virgen del Rosario, antigua estatua de tamaño natural, y un grupo de niños de la catequesis se encarga de transportar los estandartes alusivos a cada una de las nueve estaciones que lo componen, diferenciados por colores celeste, rojo y blanco, según se trate de los misterios Gozosos, Dolorosos y Gloriosos.

 

También existió una tradición del Rosario Perpetuo, que consistía en asignarse, durante ese mes de octubre, los diferentes turnos en que determinada persona debía rezar el Santo Rosario, de manera tal que se establecía una cadena que unía a la comunidad con un objetivo único durante todos esos días. Esa tradición murió con la migración de casi todas las familias del barrio, que ahora es un sector comercial de San José.

 

Algún día la comunidad costarricense reconocerá el valor de la influencia dominica en el barrio; por lo menos para los Quesada, La Dolorosa sigue siendo nuestro norte.

 

 

 


FAMILIAS DEL BARRIO LA DOLOROSA

1966

 

El templo La Dolorosa, erigido en 1897-1946, da nombre a la barriada que tuvo los siguientes límites: Sur este, El Laberinto; sur oeste, El Pacífico; oeste, La Constructora; nor oeste, La Puebla; este, Paseo de los Estudiantes.

 

Sin embargo, esos son límites subjetivos e innecesarios, porque la verdad es que cada persona forma una concepción de lo que desea considerar como su barrio. A esto hay que agregarle la forma sui géneris que tienen las personas de percibir el mundo que los rodea; y para muestra un botón, una vez don Rafael recibió una carta que le remitía un maestro de música de la zona sur, con la siguiente remitencia :

 

Sr. Músico Rafael Quesada.

Calle de por medio con el costado sur de la Iglesia La Dolorosa

30 o 40 varas abajo.

 

... y la carta llegó. Por cierto, que le pedía enviara una foto para volverlo a conocer.

 

Para los menores de los Quesada Mayorga, hay que tomar algunas referencias de otro tipo y delimitar nuevamente la barriada, de la siguiente manera: de la Clínica Bíblica hacia el oeste hasta el Taller de Atilio (Palomo) Torres, remendona de calzado ubicada en avenida 14 y calle 2; luego hacia el norte, pasando por la pulpería y Ferretería La Flor, en avenida 12 y calle 2 hasta llegar a la avenida diez, donde estaba la soda de los Curling; de ahí al este hasta la Botica La Dolorosa de los Jiménez (diagonal a la esquina donde fue fundado el Centro Para el Estudio de los Problemas Nacionales) y luego al norte hasta la bomba ubicada en calle central y avenida 8; después al este nuevamente hasta la Cantina la Lira, pasando por La Meca, para cruzar hacia el sur hasta el Pato Cojo; y se toma hacia el sur cien metros hasta el Paseo Sarmiento o avenida 14 y se cruza nuevamente hasta la Clínica Bíblica. En este espacio, se usa como eje crítico el cruce de la calle primera con la avenida doce.

 

Las familias que componían la periferia del barrio con relación a los Quesada eran pocas, entre las que destacan las siguientes :

 

LOS RETANA : Para hablar de los Retana hay que hacer un capítulo e incluir todo el árbol genealógico, sin embargo, el núcleo básico es el siguiente :

 

Los abuelos, el Lic. Antonio Retana y doña Inés Zita Cruz. Junto a ellos vivían unos hermanos de don Antonio, llamados : Profesor Tobías (TíoTobis) Retana, primer director de la Normal, Gonzalo (Chalo) y Jesús (Tana), que vívían, estos tres últimos, en una casa contigua, de alto.

 

Los hijos de esa pareja Retana Cruz fueron : Antonio, Rodrigo, José, Oscar, Luisa, Rosario y Mario. Además, el Lic. Retana y su esposa habían adoptado a Carlos Porras.

 

Los nietos son como sigue :

 

De Antonio Retana Cruz y doña Lidia: Antonio (Totoño), Bernardo, María Lidia, Roxana y Francisco (Chicotana).

 

De Rodrigo Retana Cruz y doña Rosa Casalvolone: Luis, odontólogo como su padre, Rodrigo Alberto (Betico) y Rosita.

 

De Oscar Retana y doña Cristina: Oscar Rafael, Inés, Cristina y Merceditas.

 

De José Retana Cruz y doña Joaquina Biolley : Eduardo, Carlos Alberto (Cabeto) y Pablo Antonio (Dios mío, Pablo Antonio no,... ¡Tony !). Esta pareja Retana Biolley era una belleza: doña Quina tan alegre y dulce y don José grandote y seriezón ; algunas tardes se lucían ante los niños montándose sobre barriles y toneles para hacerlos caminar con el simple movimiento de sus pies.

 

Los Retana entraban y salían del patio y la casa de los Quesada como Pedro por su casa, porque realmente eran como hermanos. Hasta que estalló la guerra en Vietnam y los Retana Biolley se fueron a coger armas de alto calibre, volvieron serios y se casaron para abandonar el barrio. En la pared del cuarto de las tías Rosarito y Luisa, que daba al patio de los Quesada, sobre unas latas, pusieron un rótulo : Rusos Go Home, misteriosa frase que los niños no entendían. Además, dibujaron extraterrestres y platillos voladores, ideas totalmente extrañas que los separaron de los chiquillos por el talante misterioso que sugerían.

 

Sin embargo, vivirán en el corazón de los Quesada las muchas anécdotas que vivieron.

 

Todos recuerdan cuando Tana llegaba a la Cantina La Roma, donde los tútiles y colocaba el llavero sobre el mostrador, dando leves golpecitos con la punta de las llaves, Biamonte corría a servirle y cuando le cobraba él decía que no había pedido nada y se marchaba.

 

Los niños Quesada y sus amiguitos, le gritaban : Tana, comelana, calzón de palangana. Y el viejito salía a hacerles mala cara para gozar viéndolos correr a refugiarse.

 

Cuando el Lic. Retana estaba viejito, dedicaba algunos espacios del tiempo a cuidar unas matitas en el patio y cuando se encontraba enconchado regando o quitando maleza, llegaba Cabeto con un par de pistolas, desenfundaba y lo apuntaba, espetándole frases vaqueras como : Date por vencido, cobarde, forajido, te agarré con las manos en la masa, vas a tragar plomo hasta morir, malvado.

 

De ese Cabeto se recuerda con mucha simpatía la forma en que cabalgaba su caballo de raza en el patio, al frente de la casa, ladeando el cuerpo de la cintura para arriba, montado sobre un palo de escoba con cabeza de mula de cuero.

 

Oscar Retana, fue enviado por la familia a estudiar a una universidad en España, lo que demandaba mucho dinero que tenía que pedir el muchacho constantemente. Sin embargo, unos años después, la familia se enteró que el joven hacía vida bohemia en compañía de una mujer mayor... y tuvo que venirse porque se acabaron las remesas de dinero.

Don Oscar padre, tenía su consultorio junto a la casa, así como otro en Ciudad Quesada, donde todavía lo recuerdan con cariño.

Los Quesada se resistían a decirle Betico a uno de los menores Retana, por lo que le decían Beto, Betón, Betazo, para oírlo corregir: -Beto no, Betico. Años después, cuando llegó a la adolescencia, se integró a la barra y una vez le preguntó a Yamiteth Quesada porqué ella le decía Betico, a lo que ella le contó la historia. En ese momento se acercó Miguel Quesada y lo saludó: -Hola, Morsas. -pues ahora era llamado de esa manera. A lo que él contestó, haciendo pucheros : -Morsas no, Morsitas.

 

De Merceditas, graduada en Brasil, se recuerda los besos que se daba con José Alberto Quesada a través de los alambres de la cerca y cómo le decía Cucho al limpísimo niño que quedaba embarrado de mocos.

 

LOS VILLALOBOS  LÓPEZ Y LOS VILLALOBOS ODIO: Los Villalobos son la otra familia íntimamente ligada a los Quesada. Se trata de dos familias emparentadas entre sí, pues don Efraín y don Mario eran hermanos y vivieron, en diferentes épocas, en la misma casa, a dos casas al este de la 36-E, angosta y de dos plantas. Posteriormente vivieron en esta casa los Nunnari.

 

Don Efraín Villalobos y doña Julia López vivieron hasta finales de los años sesenta en esa casa ; sus hijos Vilma, Jorge (Macho) y Liliana, todos machos y agatados y admirables en cuanto a sentimientos nobles.

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De Vilma nunca olvidarán cuando dijo : -Me caí pero no me caí, me golpí pero no me golpí.

 

De (Macho) Villalobos, por muchos años Director Administrativo de la Corte Suprema de Justicia, recuerdan montones de hazañas y proezas de tipo físico, debido a su temeridad en los juegos. Cuando lo perseguían, se desabotonaba la camisa y corría como desaforado, y en caso de que alguien atrapara la cola que se le hacía con la camisa suelta, hacía los brazos hacia atrás para que el persecutor quedara con la camisa en la mano y él lograba escapar.

 

De Liliana llamada Manolico por Francisco Quesada, se cuenta una historia grave por las consecuencias que pudo tener. Esos chiquillos acostumbraban darle un garrote al niño más pequeño o de cierta edad apropiada para que los persiguiera y golpeara al que pudiera. Una vez, Federico, siguiendo ese juego, tomó algo y se lo arrojó a Liliana, con la tuerce de que era un cuchillo con el que la hirió en la espalda, por lo que hubo de ser atendida. También, una vez que Liliana dio la vuelta de carnera por primera vez, dijo : -Dacho !. Al preguntársele qué había dicho, dijo que era una palabra en inglés, porque su abuelito hablaba inglés y seguro se le pegó una palabra en inglés. Todos le creyeron.

 

Liliana se casó con el Lic. Pablo Casafont Odor, ex discípulo de don Rafael Quesada en la Escuela Juan Rudín y su hija Julia fue compañera de Raquel Quesada Guzmán, hija de Gerardo, en el Colegio María Inmaculada de Moravia a finales del siglo veinte.

 

En los setenta, llegó el Lic. Mario Villalobos con doña Luisa Odio, y sus hijos el Lic. Mario Enrique, Fernando, Orlandillo alto empleado del Banco Interfin ; Virginia, que falleció en 1996 siendo empleada de la Universidad de Costa Rica ; Roxana, exempleada de la Contraloría General de la República y Efraín Pin. Los Villalobos, junto con los Carvajal, fueron los primeros en tener T.V. en el barrio.

 

Efraín era tan niño cuando llegó, que para decir Mister Terrific decía algo como: Misrhi srhisrhisrhi y cautivaba a todos bailando joropo.

 

A la par de la casa de los Quesada, en la misma propiedad, estaba un Taller de Motos de Harys Jiménez desde que la abuela Hermelinda le alquiló a éste en veinte colones al mes. Junto al taller había una casa de doble planta, angosta y empinada, donde vivieron los Acuña, los Marazzi y posteriormente, las Salazar.

 

LOS ACUÑA : Max, padre de Lupita y Nelly; Gladys, madre de Roger Marazzi y además, vivía Mireya. Las niñas Lupita y Nelly nunca vinieron a jugar al patio de los Quesada.

con lupita acugna - 20061107 Gerardo recuerda que un día, estrenando una pistola plástica que disparaba chorros de agua, se asomó al pequeñísimo patio de los Acuña y al ver pasar a Nelly le arrojó un chorrito. De inmediato se escuchó la voz de la mamá preguntando por el origen del chorrito y Gerardo se quedó en silencio, recostado contra la tapia de latas de zinc, y probablemente era observable a través de algún huequillo. Al ratillo sintió que le cayó del cielo un buen chorro de agua, pues la madrecita de Nelly, doña Yeyé, le dejó caer el contenido de una tina plástica desde la parte superior de la tapia.

 

LOS MARAZZI: Una vez Róger Marazzi llevó un rifle de copas y andaba rajando por todo el patio. Miguel Quesada tomó el rifle y le dijo que él no aguantaría que se le disparara hacia los gruesos pantalones de mezclilla que llevaba. El desafío generó un ambiente de tensión hasta que Miguel presionó el gatillo y la copa traspasó el jeans incrustándose en el muslo de Róger, quien no chistó. Le sacamos la copita y seguimos jugando.

 

LAS SALAZAR : eran unas muchachas solteras cuyos padres vivían en Sarchí, en el beneficio de los Peter, La Eva. Miriam, Sisa, Georgina y Hilda. Años más tarde, Georgina se casó con Miguel Quesada.

 

LOS VERZOLA ZUMBADO: Carlos, María de los Ángeles, bautizada Lala por Luis; Julita, que murió quemada cuando niña; Narciso, Cayetano, Alejandro y Fiorella. Vivían en casa gemela con doña Anita, la catequista y propietaria de un chorro de casitas de alquiler que cubrían media cuadra, donde vivieron los Espinoza, los Flores, los Cocoros, las Salas, los Mestayer
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, los Chichos, los Sotela.

El primo de los Verzola, Danilo Zumbado, es persona de muy gratos recuerdos por sus proezas físicas en razón de su tarzánica contextura.

 

LOS SOTELA, eran : el macho Alfredo, el negro, el sordo Vicente que muchos años después fue cliente del parqueo de los Quesada, y el gordo Roberto, quien era muy querido por su don de gentes y nobles sentimientos y porque fue compañero de Federico en la Escuela Juan Rudín.

 

Otros que ocuparon la misma casa de Sotela y Espinoza, pero mucho antes, fueron don Enrique Calvo y sus hijos Edgar y Enrique y unas niñas que mamá Zulay Abarca no dejaba venir al patio de los Quesada porque ensuciaban sus trajecitos volados, perdían sus carteritas y se les deshacían los lacitos del cabello. Edgar si venía y guarda en su rostro la cicatriz de un alambre de púas que se enterró en la sien en una mejenga.

 

En las casas gemelas de doña Anita vivieron antes de los Verzola algunas personas que son recordadas, como Amparo, La Negra Alvarado dadivosa que compartía sus viandas con los empleados municipales y de obras públicas, Rocío, Marciano y posteriormente, los Gurdián.

 

Al frente de los Quesada, desde la calle central y la primera, vivían Fausto el pulpero, Memo y Mateo Monestel y Julio Zelaya.

 

Los ARGUEDAS: el odontólogo don Agustín Arguedas, cuyo hijo Carlitos se moría porque lo dejaran ir a jugar al patio.

 

Más al este, los Carvajal Vinventi, el profesor don Ricardo (Farhúk) Cornejo Barrios, los Rodríguez y la Pensión Antillana de la esquina diagonal a la Escuela Marcelino García Flamenco.

 

 

LOS CARVAJAL VINCENTI: Don Jaime Carvajal y doña Baby Bebé Vincenti, tuvieron a Jaime, María Eugenia, Jorge, Rodolfo, Elsita, Elenita y José Enrique “Quique”. El taller de muebles de don Jaime era famoso en los Estados Unidos por su carácter artesanal y por su confección de estilos clásicos. Para muchos, era la familia más refinada del barrio.

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Como fueron de los primeros en llevar T.V. al barrio, los Quesada y otros niños acudían a esa casa tan hermosa a ver la tele y de tal palo tal astilla, a veces Quique quería dedicarse al comercio también y cobraba a escondidas la entrada a ver fábulas o vaqueras.

 

Los Carvajal eran felices en la casa de los Quesada y para ilustrar esa amistad, se cuenta que una vez estaba Jaime con los mayores de los Quesada y mandaron a Maruja a llamarlo, pero también se sumó al grupo que conversaba. Al rato llegó Jorge y también se quedó. Al rato, todos los Carvajal estaban donde los Quesada, pues ninguno se quiso marchar.

 

“Quique”, es hoy especialista en balística del Organismo de Investigación Judicial, pero de niño, cuando jugaban de vaqueros y todos comenzaban a cantar el nombre del personaje que querían personificar : RoyRoger, KidColt, LoboSilencioso, ElLLaneroSolitario, él corría a decir de seguido : -Y yo soy Plata.- o -Y yo el caballo.

 

Quique siempre aspiró a rozarse con amigos de mayor edad, es así como uno de sus saludos era : -Tubo. -Deformación del quiubo del habla de los costarricenses. Eso lo decía el infante a jovencillos ya adolescentes, como queriendo formar parte de la barra.

En la propiedad de los Carvajal, vinieron a establecerse posteriormente don Ricardo Cañas y su familia, quienes por muchos años colaboraron con los padres de la Dolorosa en menesteres administrativos del templo. Nadie olvida a la hermosa doña Carmen, mujer especial con dones abundantes.

 

La casa junto a la de los Carvajal era de doña Pilar Jiménez, familiar de don Ricardo Jiménez y la ocuparon los Cabalceta, Gil Chaverri y el profesor Cornejo.

 

LOS RODRÍGUEZ : Doña Coralia y su madre y sus hijos Carlitos y Fernando “DeanMartin”, gente de muy buenos modales y estudiantes del Colegio Los Ángeles.

 

De Carlitos recuerda Yamileth que tocaba la puerta y preguntaba : -Quelo, Quelo, ztá Miguel.

 

LOS ESPINOZA : El viudo don Antonio cargó con la familia compuesta por sus hijos Flor, Elizabeth, Sonia, Mayela, Antonio (Toño), Patricia, Gina Antonia de Fátima y Flora Clemencia (Polla).

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Vivieron en casas de alquiler de doña Anita, primero junto al Aserradero El Mejor y luego contiguo a la de ella, en la que tuvieron que lidiar con la adolescencia masculina de todo el barrio y de ellas mismas, pues la casa fue sitio de reunión de los muchachos para hacer bailes improvisados. Ahí se dieron a conocer otros personajes de otros barrios como Rodrigo “Curico”, Chito, Gilbert Crespi, Franklin “Panki” Parrales, Enrique Gamboa, Gerardo “McKoy” Martínez:

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Héctor “El Boticario” Rivera Turcios, “Maravilla Pinder”, “Chuvi” y Jesús “Jupa de Lancha”.

 

Toño, siendo un niño, era el portero de las mejengas de los adolescentes, y respondía con mucha eficiencia y se le apodaba Manga, portero brasileño mundialista.


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LOS FLORES : Jorge, Juan Carlos, Luis Alejandro, Giselle y Laura eran unos niños que llegaron al barrio y se integraron fácilmente porque a pesar de su humildad son gente noble, que respeta la palabra y se esforzaban en los juegos.

 

Jorge fue contemporáneo de Gerardo en el Liceo de Costa Rica, y una vez, junto con otros dos muchachos, fueron a ver un partido de futbol entre el Liceo y el Liceo Roberto Brenes Mesén. Al llegar a La Sabana, vieron un grupo grande de muchachos del Roberto Brenes comprando copos y Jorge dijo en voz alta : -Juee, se vino todo Hatillo. Un gordo alto y fornido se volvió para decir: -¿Qué es la vara con Hatillo?-. Y de inmediato se trenzaron en una pelea en la que Jorge había tomado ventaja, pues tenía la manía de zancadillear al oponente y montarse sobre él a golpearlo. Del grupo que los rodeó salió un muchacho Paniagua a pegarle a Jorge por la espalda, entonces Gerardo Quesada se metió a separarlo para que Jorge y Hoss, como llamaban al otro, siguieran uno a uno. Paniagua no quiso entender y más bien se cuadró con Gerardo, por lo que se cruzaron algunos golpes y a Gerardo se le hinchó el pómulo derecho. Del grupo, salió otro llamado Tony Cuevas, moreno alto y fibroso, que quería el campo de Paniagua para pegarle a Gerardo, cuando en eso se vio una mancha gris en el horizonte, eran los estudiantes del Liceo que venían para el partido y al ver la pelea corrían hacia el grupo.

 

Del grupo del Liceo salió José Antonio “Oso” Castrillo Portuguéz, quien no permitía que tocaran a Quesada y ya iba a haber muertos en la gresca. Para Quesada era como un ángel de la guarda El Oso, pues tenía sangre y entrenamiento de boxeador al ser hijo de don Emilio Castrillo “El Campeón Caballero” e hijo de una hermana de Jesús (Tuzo) Portuguéz otra gloria del box ; pero sobre todo, por su corazón justo y valiente; además, el aprecio era recíproco, porque Gerardo heredó de su padre la admiración por Emilio Castrillo. Por suerte intervinieron unos profesores, entre ellos Orozco, de educación física, para separar al grupo. Ya durante el partido, Rigoberto (Frijol) Jiménez Vega, del Liceo y de Hatillo, llamó a Quesada para presentarle a Antonio (Tony) Cuevas y contarle con quién habría tenido el honor de pelear, pero Gerardo, al ver de cerca a Tony, reconoció más bien en manos de quién habría perecido.

 

Detrás de La Dolorosa, frente al local que ocupó el Colegio El Rosario y luego Escuela Santa Margarita, había un edificio de don Luis González y en él vivieron varias familias que fueron amigas de los Quesada :

 

LOS THOMPSON LARA: Don Fernando Thompson y doña Aidée Lara, tuvieron a Maggie, Johnny, Marielos, Enrique, los gemelos Ronald y Roxana, y Elizabeth.

 

LOS MONTES DE OCA GONZÁLEZ: Nora, Roberto (Cheché), Rodrigo (Güirro) y Eugenio Boulanllé.

 

LOS SWIRGSDE CORDERO: Don Eugenio Swirgsde McKonsalick y doña Luisa Cordero, tuvieron a Iván, Eugenio, Nicolás, Pablo, Tatiana y Dmitri.

El ruso Nicolás, famoso portero de futbol era uno es estos Swirgsde.

Pablo Swirgsde se casó con doña Roxana González y tuvieron varios hijos, entre ellos los gemelos Serguei y Ruslán, que fueron compañeros de secundaria de Raquel Quesada Guzmán, hija de Gerardo, en el Colegio María Inmaculada de Moravia.

 

LOS LAMICQ QUIRÓS: Don Mario Lamicq y doña Rosa Quirós, tuvieron a Jeannette, Luis Fernando, Maritza, Mario, Evelyn, Alex y Rocío.

 

Mario fue compañero de Miguel Ángel Quesada y murió en 1968 en el desastre de Choluteca, Honduras.

 

LOS PORTUGUEZ

 

Más hacia el norte, al llegar a la avenida diez, había otras familias :

 

LOS JIMÉNEZ : Gonzalo (Chalo) y el otro, hijos del fotógrafo de la Foto Shop.

 

LOS SABORÍO VEGA: Don Oscar Saborío Alvarado, tuvo a Oscar Rafael, Hilda, Luis, Rodolfo y Rodrigo.

 

Hacia el este de la casa de los Quesada, en otras cuadras, había otras familias amigas por razones académicas, como :

 

LOS PEÑA CEDEÑO: Estos eran 3 hermanos y dos hermanas, que fueron amigos de algunos de nosotros. Personalmente, recuerdo a Carlos y principalmente a Gabriel, con el que me unió más amistad.