De Vilma nunca olvidarán cuando dijo : -Me caí pero no
me caí, me golpí pero no me golpí.
De (Macho) Villalobos, por muchos años Director
Administrativo de la Corte Suprema de Justicia, recuerdan montones de hazañas y
proezas de tipo físico, debido a su temeridad en los juegos. Cuando lo perseguían, se desabotonaba la
camisa y corría como desaforado, y en caso de que alguien atrapara la cola que
se le hacía con la camisa suelta, hacía los brazos hacia atrás para que el
persecutor quedara con la camisa en la mano y él lograba escapar.
De Liliana llamada Manolico por Francisco Quesada, se cuenta
una historia grave por las consecuencias que pudo tener. Esos chiquillos acostumbraban darle un
garrote al niño más pequeño o de cierta edad apropiada para que los persiguiera
y golpeara al que pudiera. Una vez,
Federico, siguiendo ese juego, tomó algo
y se lo arrojó a Liliana, con la tuerce de que era un cuchillo con el
que la hirió en la espalda, por lo que hubo de ser atendida. También, una vez que Liliana dio la vuelta
de carnera por primera vez, dijo : -Dacho !. Al preguntársele qué había dicho, dijo que
era una palabra en inglés, porque su abuelito hablaba inglés y seguro se le
pegó una palabra en inglés. Todos le
creyeron.
Liliana se casó con el Lic. Pablo Casafont Odor, ex
discípulo de don Rafael Quesada en la Escuela
Juan Rudín y su hija Julia fue compañera de Raquel Quesada Guzmán, hija de
Gerardo, en el Colegio María Inmaculada de Moravia a finales del siglo veinte.
En los setenta, llegó el Lic. Mario Villalobos con doña
Luisa Odio, y sus hijos el Lic. Mario Enrique, Fernando, Orlandillo alto
empleado del Banco Interfin ;
Virginia, que falleció en 1996 siendo empleada de la Universidad de
Costa Rica ; Roxana, exempleada de
la Contraloría General de la República y Efraín Pin. Los Villalobos, junto con los Carvajal, fueron los primeros en
tener T.V. en el barrio.
Efraín era tan niño cuando llegó, que para decir Mister
Terrific decía algo como: Misrhi
srhisrhisrhi y cautivaba a todos bailando joropo.
A la par de la casa de los Quesada, en la misma propiedad,
estaba un Taller de Motos de Harys Jiménez desde que la abuela Hermelinda le
alquiló a éste en veinte colones al mes.
Junto al taller había una casa de doble planta, angosta y empinada,
donde vivieron los Acuña, los Marazzi y posteriormente, las Salazar.
LOS ACUÑA : Max, padre de Lupita y Nelly; Gladys, madre
de Roger Marazzi y además, vivía Mireya.
Las niñas Lupita y Nelly nunca vinieron a jugar al patio de los
Quesada.
Gerardo recuerda que un día,
estrenando una pistola plástica que disparaba chorros de agua, se asomó al
pequeñísimo patio de los Acuña y al ver pasar a Nelly le arrojó un
chorrito. De inmediato se escuchó la
voz de la mamá preguntando por el origen del chorrito y Gerardo se quedó en
silencio, recostado contra la tapia de latas de zinc, y probablemente era
observable a través de algún huequillo.
Al ratillo sintió que le cayó del cielo un buen chorro de agua, pues la
madrecita de Nelly, doña Yeyé, le dejó caer el contenido de una tina plástica
desde la parte superior de la tapia.
LOS MARAZZI: Una vez Róger Marazzi llevó un rifle de copas y
andaba rajando por todo el patio.
Miguel Quesada tomó el rifle y le dijo que él no aguantaría que se le
disparara hacia los gruesos pantalones de mezclilla que llevaba. El desafío generó un ambiente de tensión hasta
que Miguel presionó el gatillo y la copa traspasó el jeans incrustándose en el
muslo de Róger, quien no chistó. Le
sacamos la copita y seguimos jugando.
LAS SALAZAR :
eran unas muchachas solteras cuyos padres vivían en Sarchí, en el
beneficio de los Peter, La Eva. Miriam,
Sisa, Georgina y Hilda. Años más
tarde, Georgina se casó con Miguel Quesada.
LOS VERZOLA ZUMBADO:
Carlos, María de los Ángeles, bautizada Lala por Luis; Julita, que murió
quemada cuando niña; Narciso, Cayetano, Alejandro y Fiorella. Vivían en casa gemela con doña Anita, la
catequista y propietaria de un chorro
de casitas de alquiler que cubrían media cuadra, donde vivieron los
Espinoza, los Flores, los Cocoros, las Salas, los Mestayer
, los Chichos, los Sotela.
El primo de los Verzola, Danilo Zumbado, es persona de muy
gratos recuerdos por sus proezas físicas en razón de su tarzánica contextura.
LOS SOTELA, eran :
el macho Alfredo, el negro, el sordo Vicente que muchos años después fue
cliente del parqueo de los Quesada, y el gordo Roberto, quien era muy querido
por su don de gentes y nobles sentimientos y porque fue compañero de Federico
en la Escuela Juan Rudín.
Otros que ocuparon la misma casa de Sotela y Espinoza, pero
mucho antes, fueron don Enrique Calvo y sus hijos Edgar y Enrique y unas niñas
que mamá Zulay Abarca no dejaba venir al patio de los Quesada porque ensuciaban
sus trajecitos volados, perdían sus carteritas y se les deshacían los lacitos
del cabello. Edgar si venía y guarda en
su rostro la cicatriz de un alambre de púas que se enterró en la sien en una
mejenga.
En las casas gemelas de doña Anita vivieron antes de los
Verzola algunas personas que son recordadas, como Amparo, La Negra Alvarado
dadivosa que compartía sus viandas con los empleados municipales y de obras
públicas, Rocío, Marciano y posteriormente, los Gurdián.
Al
frente de los Quesada, desde la calle central y la primera, vivían Fausto
el pulpero, Memo y Mateo Monestel y Julio Zelaya.
Los ARGUEDAS: el odontólogo don Agustín Arguedas, cuyo hijo
Carlitos se moría porque lo dejaran ir a jugar al patio.
Más al este, los Carvajal Vinventi, el profesor don Ricardo
(Farhúk) Cornejo Barrios, los Rodríguez y la Pensión
Antillana de la esquina diagonal a la Escuela
Marcelino García Flamenco.
LOS CARVAJAL VINCENTI:
Don Jaime Carvajal y doña Baby Bebé Vincenti, tuvieron a Jaime, María
Eugenia, Jorge, Rodolfo, Elsita, Elenita y José Enrique “Quique”. El taller de muebles de don Jaime era famoso
en los Estados Unidos por su carácter artesanal y por su confección de estilos
clásicos. Para muchos, era la familia
más refinada del barrio.
Como fueron de los primeros en llevar T.V. al barrio, los Quesada
y otros niños acudían a esa casa tan hermosa a ver la tele y de tal palo tal
astilla, a veces Quique quería dedicarse al comercio también y cobraba a
escondidas la entrada a ver fábulas o vaqueras.
Los Carvajal eran felices en la casa de los Quesada y para
ilustrar esa amistad, se cuenta que una vez estaba Jaime con los mayores de los
Quesada y mandaron a Maruja a llamarlo, pero también se sumó al grupo que
conversaba. Al rato llegó Jorge y
también se quedó. Al rato, todos los
Carvajal estaban donde los Quesada, pues ninguno se quiso marchar.
“Quique”, es hoy especialista en balística del Organismo de
Investigación Judicial, pero de niño, cuando jugaban de vaqueros y todos
comenzaban a cantar el nombre del personaje que querían personificar : RoyRoger,
KidColt, LoboSilencioso, ElLLaneroSolitario, él corría a decir de
seguido : -Y yo soy Plata.- o -Y yo el caballo.
Quique siempre aspiró a rozarse con amigos de mayor edad, es
así como uno de sus saludos era :
-Tubo. -Deformación del quiubo
del habla de los costarricenses. Eso lo
decía el infante a jovencillos ya adolescentes, como queriendo formar parte de
la barra.
En la propiedad de los Carvajal, vinieron a establecerse
posteriormente don Ricardo Cañas y su familia, quienes por muchos años
colaboraron con los padres de la Dolorosa en menesteres administrativos del
templo. Nadie olvida a la hermosa doña Carmen, mujer especial con dones
abundantes.
La casa junto a la de los Carvajal era de doña Pilar
Jiménez, familiar de don Ricardo Jiménez y la ocuparon los Cabalceta, Gil
Chaverri y el profesor Cornejo.
LOS RODRÍGUEZ :
Doña Coralia y su madre y sus hijos Carlitos y Fernando “DeanMartin”,
gente de muy buenos modales y estudiantes del Colegio Los Ángeles.
De Carlitos recuerda Yamileth que tocaba la puerta y
preguntaba : -Quelo, Quelo, ztá Miguel.
LOS ESPINOZA : El viudo don Antonio cargó con la
familia compuesta por sus hijos Flor, Elizabeth, Sonia, Mayela, Antonio (Toño),
Patricia, Gina Antonia de Fátima y Flora Clemencia (Polla).
Vivieron en casas de alquiler de doña Anita, primero junto
al Aserradero
El Mejor y luego contiguo a la de ella, en la que tuvieron que lidiar con
la adolescencia masculina de todo el barrio y de ellas mismas, pues la casa fue
sitio de reunión de los muchachos para hacer bailes improvisados. Ahí se dieron a conocer otros personajes de
otros barrios como Rodrigo “Curico”, Chito, Gilbert Crespi, Franklin “Panki” Parrales, Enrique Gamboa, Gerardo “McKoy”
Martínez:
Héctor “El Boticario” Rivera
Turcios, “Maravilla Pinder”, “Chuvi” y Jesús “Jupa de Lancha”.
Toño, siendo un niño, era el portero de las mejengas de los
adolescentes, y respondía con mucha eficiencia y se le apodaba Manga, portero
brasileño mundialista.
LOS FLORES : Jorge, Juan Carlos, Luis Alejandro,
Giselle y Laura eran unos niños que llegaron al barrio y se integraron
fácilmente porque a pesar de su humildad son gente noble, que respeta la
palabra y se esforzaban en los juegos.
Jorge fue contemporáneo de Gerardo en el Liceo de Costa
Rica, y una vez, junto con otros dos muchachos, fueron a ver un partido de
futbol entre el Liceo y el Liceo Roberto Brenes Mesén. Al llegar a La Sabana, vieron un grupo grande
de muchachos del Roberto Brenes comprando copos y Jorge dijo en voz alta :
-Juee, se vino todo Hatillo. Un gordo
alto y fornido se volvió para decir: -¿Qué es la vara con Hatillo?-. Y de inmediato se trenzaron en una pelea en
la que Jorge había tomado ventaja, pues tenía la manía de zancadillear al
oponente y montarse sobre él a golpearlo.
Del grupo que los rodeó salió un muchacho Paniagua a pegarle a Jorge por
la espalda, entonces Gerardo Quesada se metió a separarlo para que Jorge y
Hoss, como llamaban al otro, siguieran uno a uno. Paniagua no quiso entender y más bien se cuadró con Gerardo, por
lo que se cruzaron algunos golpes y a Gerardo se le hinchó el pómulo
derecho. Del grupo, salió otro llamado
Tony Cuevas, moreno alto y fibroso, que quería el campo de Paniagua para
pegarle a Gerardo, cuando en eso se vio una mancha gris en el horizonte, eran
los estudiantes del Liceo que venían para el partido y al ver la pelea corrían
hacia el grupo.
Del grupo del Liceo salió José
Antonio “Oso” Castrillo Portuguéz, quien no permitía que tocaran a Quesada
y ya iba a haber muertos en la gresca.
Para Quesada era como un ángel de la guarda El Oso, pues tenía sangre y
entrenamiento de boxeador al ser hijo de don Emilio Castrillo “El Campeón
Caballero” e hijo de una hermana de Jesús (Tuzo) Portuguéz otra gloria del
box ; pero sobre todo, por su
corazón justo y valiente; además, el
aprecio era recíproco, porque Gerardo heredó de su padre la admiración por Emilio
Castrillo. Por suerte intervinieron
unos profesores, entre ellos Orozco, de educación física, para separar al
grupo. Ya durante el partido, Rigoberto
(Frijol) Jiménez Vega, del Liceo y de Hatillo, llamó a Quesada para presentarle
a Antonio (Tony) Cuevas y contarle con quién habría tenido el honor de pelear,
pero Gerardo, al ver de cerca a Tony, reconoció más bien en manos de quién
habría perecido.
Detrás de La Dolorosa, frente al local que ocupó el Colegio
El Rosario y luego Escuela Santa Margarita, había un edificio de don Luis
González y en él vivieron varias familias que fueron amigas de los
Quesada :
LOS THOMPSON LARA: Don Fernando Thompson y doña Aidée
Lara, tuvieron a Maggie, Johnny, Marielos, Enrique, los gemelos Ronald y
Roxana, y Elizabeth.
LOS MONTES DE OCA GONZÁLEZ: Nora, Roberto (Cheché), Rodrigo (Güirro) y Eugenio Boulanllé.
LOS SWIRGSDE CORDERO:
Don Eugenio Swirgsde McKonsalick y doña Luisa Cordero, tuvieron a Iván,
Eugenio, Nicolás, Pablo, Tatiana y Dmitri.
El ruso Nicolás, famoso portero de futbol era uno es estos
Swirgsde.
Pablo Swirgsde se casó con doña Roxana González y tuvieron
varios hijos, entre ellos los gemelos Serguei y Ruslán, que fueron compañeros
de secundaria de Raquel Quesada Guzmán, hija de Gerardo, en el Colegio María
Inmaculada de Moravia.
LOS LAMICQ QUIRÓS:
Don Mario Lamicq y doña Rosa Quirós, tuvieron a Jeannette, Luis
Fernando, Maritza, Mario, Evelyn, Alex y Rocío.
Mario fue compañero de Miguel Ángel Quesada y murió en 1968
en el desastre de Choluteca, Honduras.
LOS PORTUGUEZ
Más hacia el norte, al llegar a la avenida diez, había otras
familias :
LOS JIMÉNEZ : Gonzalo (Chalo) y el otro, hijos del fotógrafo de la Foto Shop.
LOS SABORÍO VEGA:
Don Oscar Saborío Alvarado, tuvo a Oscar Rafael, Hilda, Luis, Rodolfo y
Rodrigo.
Hacia el este de la casa de los Quesada, en otras cuadras,
había otras familias amigas por razones académicas, como :
LOS PEÑA CEDEÑO: Estos eran 3 hermanos y dos hermanas, que
fueron amigos de algunos de nosotros. Personalmente, recuerdo a Carlos
y principalmente a Gabriel, con el que me unió más amistad.