Rincón de Crítica

Rincón de Crítica

En este lugar hallarás algunos comentarios, críticas y reseñas sobre la obra de este escritor peruano. Las mismas han sido seleccionadas de los más prestigiosos medios de prensa escrita, radial y televisiva del Perú.


El lugar donde no se ama

Iván Thays

Cargado de ambición, Gabriel Rimachi Sialer ha querido hacer el viaje en este segundo libro que publica, y el resultado es prometedor: una serie de cuentos en los cuales se descubre, enmarañado en diversos argumentos, el souvenir que ha conseguido rescatar de ese largo viaje al averno: la soberana presencia del mal.

El primer relato, “2010, de Este a Oeste” quizá sea una suerte de arte poética de lo que pretende mostrarnos Rimachi. En él, un par de balas que han salido despedidas hacia el Este, cual boomerang, al no hallar a nadie en quien cobijarse retornan hacia el punto de partida. Su recorrido de Este a Oeste se cumple al fin y van a dar al pecho de una muchacha solitaria, sentada en medio de una estación que podría quedar en cualquier parte del mundo, con las cortinas infladas por el viento. Las balas finalmente se introducen en su pecho blanco y ella cae, y en su caída levanta el volumen de una canción de Bob Dylan que oía cuando llegó la muerte. Entonces el narrador cita lo que se oye en el tocadiscos: “...no hemos hecho / más que construir / para destruir...” No deja de ser significativo por cierto, que ella viese esas balas como una luz.

A partir de ese momento entramos en un desfile de situaciones y personajes que no hacen sino confirmar que todo lo que ha sido construido sólo adquiere su real resonancia cuando se destruye. El dolor es lo que azota al mundo, un dolor sin causa pero con muchas consecuencias, un dolor que siempre está ligado a la muerte. Y es que este libro pesimista es, sobre todo, un libro de desesperanza. Hay desesperanza en cuentos como “Más allá”, aquél que cierra el conjunto, donde al parecer, el único rostro que sabe mostrar el amor, es el de la muerte. Pero hay desesperanza también en cuentos tan crueles como “La Noche del Campeón”, de una crueldad no vista en el Perú desde los “Cuentos Malévolos” de Clemente Palma, donde morir es poco castigo para el pecador.

Mención aparte merecen los dibujos de Miguel Det. Y es que Gabriel Rimachi ya desde su primer libro ha sido deudor de la influencia del cómic, tanto en la brevedad y contundencia de sus relatos como en la necesidad de acompañar a éstos con un dibujo. En esta ocasión, los perturbadores dibujos de Det no son una ilustración sino un diálogo con los cuentos de Rimachi; así, tanto en unos como en otros el aliento es de desasosiego, un aliento que nos recuerda que este Canto en el Infierno se realiza desde el vientre mismo de las tinieblas, pues el título anuncia que el viaje aún no ha terminado, y nos recuerda también aquello que los poetas místicos ya nos habían enseñado: que la mejor definición del infierno es llamar a éste, el lugar donde no se ama.

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