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Tras la recogida de ejemplares en
minas y canteras, normalmente se necesita someter las piezas a una
limpieza exhaustiva para hacerlas lo más estéticas y vistosas posible.
Para ello, lo primero es
conocer exactamente que tipo de mineral es el que queremos limpiar, si es
un sulfuro, un carbonato, un silicato etc,
ya que en base a esto, optaremos
por un tipo de limpieza u otro. También es importante conocer los minerales
accesorios que le acompañan, y
que a veces limitan la limpieza si los queremos conservar junto al
mineral principal.
En segundo lugar, es importante
tener alguna idea del tipo de material que queremos eliminar de nuestra pieza,
si es polvo, oxido, calcita o
cualquier otro tipo de material.
A partir de aquí, ya es cuestión
de elegir en cada caso la opción preferida según la experiencia acumulada
por cada uno y aplicar los métodos y productos que a continuación se
indican.
No obstante, es recomendable
consultar alguna guía o libro sobre minerales en los que consultar que
productos atacan de forma puntual a cada mineral.
Hay que tener en cuenta que ninguno
de los métodos que se indican a continuación son infalibles, y que además serán más o menos eficientes,
más o menos dañinos dependiendo del estado del ejemplar que sometamos a
la limpieza. Estos métodos son el resultado tanto de mi experiencia personal
como de la lectura de diferentes publicaciones y artículos existentes.
Estas herramientas son útiles como
paso previo a posteriores tratamientos siempre y cuando se utilicen
adecuadamente en función de delicadeza y fragilidad de cada pieza.
Son validos para eliminar
el polvo y
la suciedad de superficies rugosas y recovecos, dejando en algunas
ocasiones agradables sorpresas al descubierto, como pequeños cristales ocultos,
facilitando así su posterior limpieza.
Mediante la utilización de aire a
presión con pequeños compresores, o como el que se encuentra en las
Gasolineras para inflar las ruedas de los vehículos, es posible la rápida
eliminación del polvo en numerosas ocasiones, sin el peligro de dañar
cristales ocultos.
La utilización del agua en la
limpieza de los minerales, es uno de los primeros recursos que se suelen
utilizar. Sin embargo, hay que tener cuidado, pues el agua es muy buen
disolvente de un gran número de minerales como las sales y los sulfatos.
Así, minerales como el Yeso, la
Glauberita, la Halita, al entrar en contacto con el agua, pierden rápidamente
su brillo natural y absorben parte del agua que posteriormente y de forma lenta
los terminarán de alterar hasta su destrucción total.
Las pistolas de agua a presión son
otro magnífico medio de limpieza.
Por un lado, existen las pistolas
de agua a presión que podemos encontrar en Gasolineras y Estaciones de Servicio
y que como un primer paso, podemos utilizar para limpiar nuestros ejemplares
recién cogidos y así eliminar el grueso de la suciedad. Suelen ser de baja
presión y por consiguiente no dañan los minerales si se utilizan con cuidado y
en ejemplares poco delicados.
Por otro lado, podemos utilizar
pistolas de agua de alta presión como las que se venden en Ferreterías y
Comercios Especializados, cuya efectividad está libre de toda duda para la
limpieza de muchos ejemplares.
A veces, supera cualquier
tratamiento químico o mecánico, tanto en calidad como en rapidez.
Hay que utilizarlas con mucho
cuidado, pues la fuerza con que emiten el chorro de agua puede desprender
fácilmente los cristales pequeños o delicados, así como hacer saltar
aquellos que tengan pequeñas fracturas invisibles a simple vista.
Por supuesto, no se puede utilizar
en minerales solubles total o parcialmente en agua.
Esta herramienta es también muy
practica a la hora de limpiar determinados tipos de minerales.
Evidentemente, la aplicación de
este método de limpieza, exige que el mineral a limpiar tenga una elevada
dureza, de manera que no sea dañado por la arena proyectada sobre él a alta
presión.
Sirva como ejemplo de utilización
de esta herramienta, la limpieza de cristales de Casiterita recubierto parcial o
totalmente por Mica.
Puesto que la Mica no se puede
eliminar prácticamente con tratamientos químicos, mediante esta herramienta
podemos conseguir magníficos resultados.
Hay que tener en cuenta que este método
es muy abrasivo, por lo que su mala utilización puede destruir
irremediablemente las piezas, bien por someterlas a una exposición excesiva al chorro de arena o bien por ser
inadecuadas para este tratamiento.
Sirve para eliminar el material orgánico,
es más lento que la Sosa Caústica pero
es menos peligroso.
Se puede utilizar con cuidado para
la limpieza de aquellos minerales cuyo tratamiento con agua no es posible por
ser muy solubles en ella. Así, minerales como
el Yeso Cristalizado, se pueden limpiar con alcohol, pero hay que tener en
cuenta que el alcohol normalmente lo venden rebajado con agua, por lo que si
sometemos la pieza a este tratamiento durante
un tiempo excesivo, terminará por dañarse irremediablemente.
Son muy prácticos para limpiar y
dar brillo a numerosos ejemplares minerales, por supuesto todos aquellos que no
sean atacables por el agua.
Como norma general, es poco
recomendable la utilización de ácidos en la limpieza de los minerales, pues
además de su peligrosidad, siempre suelen atacar en mayor o menor manera a la
mayoría de los ejemplares.
No obstante, en muchas ocasiones no
queda más remedio que utilizarlos si queremos obtener una buena pieza estética
o descubrir cristales ocultos por otros minerales.
Antes de sumergir una pieza en ácido,
asegurarse de que ésta no está compuesta por minerales susceptibles de ser atacados por el ácido en
cuestión.
Este ácido suele ser bien conocido
por todos los aficionados a los minerales por su alta eficacia en la eliminación
de carbonatos tipo Calcita y descubrir así los minerales ocultos bajo ella.
Este ácido es efectivo en la
eliminación de carbonatos y óxidaciones, pero produce un amarilleo en las
piezas que a veces resulta casi imposible de eliminar, especialmente en aquellas
que tienen matrices porosas.
Procurar no pasarse en el tiempo de
inmersión de la pieza y mantener
limpia la disolución, pues si se deja mucho tiempo la pieza en el ácido teñido
con los óxidos desprendidos, al final tiñe la pieza y no hay forma de eliminar
el color amarillo-castaño que produce. Si el tratamiento necesita mucho tiempo
de inmersión en el ácido, es conveniente cambiarlo frecuentemente por ácido
limpio para evitar el molesto amarilleo.
Dada su elevada peligrosidad, no se
recomienda su uso.
Tampoco es recomendable su
utilización, pues es fácilmente sustituible por otros productos menos
peligrosos y más eficaces.
Este ácido es de los que se
denominan ácidos débiles, pero que a pesar de su lentitud en limpiar los
minerales, es muy aconsejable por su efecto final y por su relativamente baja
peligrosidad de uso.
Da muy buenos resultados para la
limpieza de silicatos en general y
para quitar capas de óxido en sulfuros como la Pirita, Calcopirita,
Arsenopirita, etc. devolviéndoles un lustroso brillo.
Este es un ácido extremadamente
peligroso, se aconseja no utilizarle nunca, y en caso de utilizarlo hacerlo, con
muchísima precaución, protegido de guantes, gafas y mascarilla, y en
lugares abiertos y muy bien ventilados, pues su contacto con la piel produce
fuertes quemaduras muy difíciles de curar, y además los gases que se
desprenden son muy tóxicos.
Este ácido suele utilizarse para
eliminar el cuarzo, por ejemplo, para dejar al descubierto cristales de Fluorita
recubiertos por Cuarzo.
Produce prácticamente el mismo efecto que el Ácido Clorhídrico y es más fácil de encontrar en los comercios.
Es
muy práctico para la eliminación de la Calcita.
Este producto, ampliamente
utilizado en todas las casas para
quitar la acidez de estomago después de una copiosa comida, nos es muy válido
precisamente para neutralizar también los ácidos remanentes en las piezas que
han sido sumergidas en ellos para su limpieza.
Es muy importante neutralizar dicho
remanente de ácido para evitar el amarilleo que sufren algunas piezas tras su
tratamiento con Ácido Clorhídrico o con Aguafuerte.
Es conveniente mantener la pieza
unas cuantas horas en una disolución de Bicarbonato Sódico para que se elimine
el ácido.
HIDROSULFITO SÓDICO (DITIONITO)
El Hidrosulfito Sódico es por
naturaleza un blanqueador químico, ya que la mayoría de los detergentes que se
usan habitualmente lo llevan en su composición.
Sin embargo, utilizado
adecuadamente, puede hacer maravillas con los minerales que tengan manchas o
incrustaciones de óxidos de hierro.
Disolviendo una o dos cucharaditas
por litro de agua y removiéndolo bien, obtenemos una disolución en la que tras
sumergir la pieza durante una o dos horas, podemos ver claramente los resultados
obtenidos. Evidentemente el tiempo de inmersión de la pieza en la solución
depende de la cantidad de óxido y del tipo de mineral. Un tiempo excesivo puede
dañar la pieza, por lo que se recomienda sacarla cada cierto tiempo y ver la
evolución de la limpieza.
Este método da muy buenos
resultados para quitar las manchas de óxido sobre silicatos y para sacra brillo
a las Piritas ligeramente alteradas.
Esta disolución cuya composición
se describe a continuación, es un buen método para eliminar las manchas de óxido
de hierro de los minerales.
Debe utilizarse siempre con cuidado
y en ambientes aireados, pues además de un fuerte olor a huevos podridos, también
desprende gases nocivos para la salud.
Su preparación es como sigue: en
un litro de agua añadir 28 gramos de Bicarbonato Sódico y 59 gramos de Citrato
Sódico, entonces introducir la pieza a limpiar y posteriormente añadir 5
gramos aproximadamente de
Hidrosulfito Sódico (Ditionito). Remover con cuidado la disolución y dejar la
pieza sumergida durante unas horas comprobando periódicamente la evolución de
la limpieza, y una vez eliminadas las manchas, lavar con abundante agua y
detergente la pieza para eliminar
los restos de la disolución.
Este producto es muy útil a la
hora de eliminar la arcilla que rellena las cavidades de muchos ejemplares.
Con bastante frecuencia, al abrir
geodas con cristales, nos encontramos con que la arcilla a recubierto toda su
superficie y debido a su plasticidad y pegajosidad, no hay forma de eliminarla
totalmente. Para ello, podemos utilizar el Hexametafosfato Sódico cuya
propiedad de disgregar los componentes de la arcilla,
facilita su posterior
eliminación.
Este producto es además bastante
inocuo con la mayoría de los minerales, por lo que su utilización es
recomendable para las situaciones citadas.
Como casi todo el mundo sabe, la
Sosa es un producto altamente tóxico y peligroso, pero utilizándole con
precaución, puede sernos muy útil a la hora de eliminar materiales orgánicos
de los minerales.
Así, cuando recogemos muestras
minerales en escombreras o yacimientos de superficie, vemos que frecuentemente
están recubiertos de musgos, líquenes y otros tipos de materiales orgánicos,
por lo que con este producto su eliminación resulta muy fácil.
Basta con disolver una pequeña
cantidad de Sosa Caústica en agua, una o dos cucharadas por litro de agua, he
introducir la pieza a limpiar durante unas horas ,para que obtengamos unos magníficos
resultados.
Existen en el mercado unos
recipientes con un dispositivo generador de ultrasonidos que están
especialmente diseñados para la limpieza de objetos, y que mediante la generación
de los citados ultrasonidos, hacen que se desprendan las partículas de suciedad
que los recubren.
Estos dispositivos al ser
generalmente de pequeño tamaño, limitan de entrada su uso a piezas pequeñas,
y además las piezas a introducir deben de estar ya bastante limpias, pues más
que para limpiar, estos dispositivos sirven
para rematar la limpieza de los ejemplares.
NOTA
MUY IMPORTANTE:
Por motivos de seguridad, es
recomendable realizar siempre la limpieza de los minerales en lugares abiertos y
bien aireados, protegidos de guantes y gafas, ya que la mayoría de los tratamientos de limpieza aparte de
generar suciedad y desprender partículas, pueden generar gases tóxicos con
mayor o menor peligro, pero que conviene evitar.
A la hora de la eliminación de los
productos utilizados para la limpieza de los minerales, procurar arrojarlos en
contenedores especialmente destinados para ello, con el fin de evitar la
contaminación en la mayor manera posible, a la vez que accidentes caseros y
averías domésticas.
SI CONOCES ALGÚN OTRO MÉTODO DE LIMPIEZA DE MINERALES Y QUIERES QUE APAREZCA AQUÍ, ENVÍAME UN E-MAIL.