Construcción
de la Abonera
Familiar
Los mejores productos hortícolas se obtienen de una huerta que ha recibido abonos orgánicos. Diferentes tipos de abonos y métodos de fabricación de aboneras destinadas a las huertas familiares. Las distintas variedades que se cultivan con ese fin. Uso de lombrices. Para enriquecer el suelo.
Por María Eugenia Ludueña
asesoramiento: Alfredo Gall
,
lngenieroAgrónomo, INTA. Prohuerta
EL ABONO ASEGURA la fertilidad al devolverle al suelo los elementos nutritivos, indispensables para el desarrollo de las plantas. Existen tres tipos de abonos orgánicos: verdes, de superficie y compuestos. Todos se basan en el aprovechamiento de la materia orgánica que, después de un proceso de descomposición, se incorpora a la tierra dotándola de las cantidades correctas de nitrógeno, potasio, fósforo y oligoelementos.
A diferencia de los cultivos abonados con químicos, que crecen radiantes, pero con el tiempo pierden resistencia frente a plagas y enfermedades, los que crecen en un medio abonado orgánicamente corren con ventaja. Su calidad no se deteriora y se desarrollan con vigor, conservando intacta su inmunidad. Además, los abonos orgánicos mantienen sano el suelo. Son muy fáciles de obtener y se fabrican en la misma huerta. Pero necesitan un buen tiempo de preparación, especialmente el abono compuesto. Es aconsejable comenzar a prepararlos de tal manera que después de la cosecha se pueda disponer de la cantidad exacta en el momento justo.
FERT1LIZACION. Abono verde. Consiste en el cultivo de plantas destinadas no al consumo, sino a ser enterradas en la misma tierra en que crecen, para fertilizarla. La siembra se realiza directamente sobre la parcela que se quiere transformar. Equivale a una inyección violenta de fertilidad, y es ideal para arrancar con tablones en tierras malas o mejorar los suelos desgastados. También es un abono eficaz para los terrenos en los que escasea el estiércol.
En el verano se pueden sembrar leguminosas (soja y poroto) para usar como abono verde, o bien gramíneas (maíz, sorgo). En invierno habrá que elegir entre leguminosas (haba, arvejas, vicia, tréboles) y cereales (trigo, avena, centeno o cebada). Se deben picar y enterrar a poca profundidad en ese suelo cuando aún son jóvenes, pero antes de que florezcan. Durante este proceso, el nitrógeno fijado es absorbido y retenido por vía orgánica. El cultivo siguiente absorberá todo el nitrógeno liberado.
Abono de superficie. Se trata de colocar materia orgánica directamente sobre la superficie que se va a fertilizar. Se utilizan todo tipo de materiales de origen vegetal: pasto, paja, restos de cosechas o material en descomposición. El abono de superficie funciona como mantillo. Protege la tierra de la erosión del viento y el agua, evita la evaporación y el crecimiento de malezas. Le ahorra al horticultor un tiempo valioso en carpidas y riegos.
Abono compuesto. Existe desde que existen las plantas. Se llama así porque se obtiene de mezclar con tierra cualquier tipo de restos orgánicos. Basta un vegetal caiga al suelo y tenga lugar proceso de putrefacción con utilización de oxígeno, para que se transforme ø~ abono compuesto. Al devorar la materia vegetal, las bacterias la pudren y en grandes cantidades de nitrógeno Cuando se entierran los vegetales, bien absorben los nitratos y nitritos que están en el suelo y los utilizan para descomponer esos residuos. Una vez concluida la tarea, vuelven a librar el nitrógeno junto con el que originariamente se encontraba en los residuos orgánicos. Es decir que hacia el final todo se recupera. Pero el proceso demanda tiempo.
Sistemas. Hay una gran variedad de métodos para que tenga lugar esta secuencia de descomposición. Para llevarlos a cabo se necesita tierra, material orgánico (hojas, cáscaras de fruta y huevos, yerba, té, café, cabezas de pescado, huesos molidos, restos de verdura) y estiércol. Este es importante porque proporciona todos los elementos esenciales al suelo. Aunque siempre debe pasar por la abonera antes de ser incorporado a la tierra.
A este abono compuesto pueden agregarse gran cantidad de desechos de la cocina, pero jamás se deben incluir en la mezcla huesos enteros, carne, grasas, latas, plásticos ni vidrios. De los métodos que se explican a continuación, el mejor es el que más se adapta a los espacios y requerimientos de su huerta.
Pila de capas. Es uno de los más sencillos. Se apilan distintos materiales en capas y se intercalan vegetales verdes, restos de cocina, paja, estiércol, tierra y así sucesivamente. Conviene extender sobre el suelo primero las ramas y los tallos, y colocar si hubiera compost anterior, o materia orgánica, hasta llegar a alcanzar 30 centímetros de altura. Entonces se espolvorea con una capa de 5 centímetros de estiércol. Al principio es bueno mantener las paredes lo más rectas posible y apisonar bien las capas. Es necesario regar para mantener un buen grado de humedad, y una vez que la pila alcanza la altura deseada, se cubre con una chapa. De esta manera se evita que las lluvias alteren la fermentación. En pozo. Es la técnica más apta para lugares muy soleados o tierras secas. Se cava una zanja de unos 30 centímetros de profundidad, ya que a ese nivel se encuentran los mismos organismos que si se hiciera a nivel superficial. En ese pozo se acumulan los desechos. Cuando está lleno, se tapa con un plástico sostenido en el terreno por piedras. Entre el plástico y el material acumulado debe quedar un espacio que permita la ventilación.
En zonas muy húmedas este método solamente se emplea en verano. En invierno, el exceso de humedad actuaría pudriendo el preparado.
Abono caliente. También conocido como el método de Sir Albert Howard. Consiste en lo siguiente: coloca una capa de 15 centímetros de materia vegetal, luego una de 5 centímetros de estiércol, una capa de tierra caliza molida y fosfato mineral, luego otra vegetal, y así sucesivamente. El tamaño recomendado por Howard: 3 metros de ancho por 1,5 metro de alto, sin necesidad de contener la acumulación en ningún recipiente. Con el tiempo, el montón deberá alcanzar una temperatura de entre 70 y 80 grados centígrados. El calor es la clave: mata las semillas de las malas hierbas y a los organismos patógenos, y causa una transformación beneficiosa en la materia orgánica. En tacho. Es uno de los sistemas más prácticos para la huerta familiar. Se necesita un tacho de 200 litros al que se le quita la tapa y el fondo, y se le practican orificios en toda la superficie para que pase el oxígeno. Resulta más cómodo si se lo ubica sobre dos pilas de dos ladrillos cada una. Por el espacio que queda libre en medio de ellos (en el fondo del tacho) se extraerá el compuesto cuando esté listo para usar. Pero durante la etapa de preparación esa zona se cubre con una tabla de madera.
Cada día se van depositando en el tacho los restos de cocina y una buena cantidad de hojas, pastos y yuyos con raíces. Cada tanto se agrega una capa de tierra y se remueve con la horquiila para airear. Cuando se completa el nivel del ~k tacho, se cubre con una madera ~ o chapa, evitando, de esta manera, que no junte el agua de lluvia. Abonera de un metro cúbico. Es la más apropiada para descomponer desechos grandes. Se construye un corralito con malla de alambre y varillas de madera, de 1 metro de alto y 1 metro de diámetro. Se lo ubica en el suelo y dentro de él se depositan pastos secos y verdes, restos de podas y estiércol. Las ramas gruesas y las hojas duras (por ejemplo, de gomero), deben descartarse por completo.
Igual que en los otros métodos, se cubre la pila y, dos meses después, se retira el contenedor de alambre. Queda la pila de materia orgánica y a tres metros de ella se arma otro corralito destinado a una nueva abonera. Arcones. Son muy prácticos y dan un compost excelente. En una huerta familiar no se necesitan más de dos. Se construyen con madera curada, ladrillo, piedra o cemento, arcones de 1,5 metro de largo por la misma medida de ancho. Se colocan uno al lado del otro sobre la tierra. La parte de adelante debe ser desmontable para poder retirar el abono cuando esté maduro. En los lados es necesario dejar espacios para permitir una adecuada ventilación.
ESTRATOS. La primera capa, en contacto con la tierra, es de vegetales (para que las lombrices penetren con facilidad). Luego se alternan capas de vegetación con otras de estiércol. Se llena un arcón por vez, y cuando está completo se lo cubre con una alfombra vieja o un plástico negro si se desea acelerar el proceso. Por debajo hay que regar bien para mantener la humedad que necesitan las bacterias y otros organismos.
Desde que se prepara hasta el momento de utilizar el abono hay que calcular dos meses en verano, y cuatro en invierno. El abono estará listo para ser utilizado cuando ya no se puedan distinguirlos residuos incorporados. El abono maduro luce bien desintegrado, como tierra negra y esponjosa, y huele a tierra fértil.
Una vez que el abono está maduro hay que separarlo en grueso, mediano y fino. Para hacerlo se utiliza un cedazo de alambre, una horquilla o zaranda de 1 centímetro de malla. Se obtienen tres tipos de material:
Uno muy frío, que irá a los almácigos y tablones como capa superficial. Se puede usar en los surcos de siembra o en los hoyos de trasplante. Otro, más bien grueso, en el que se distinguen restos de material no descompuesto, con éste se empieza a construir la nueva abonera. Y un tercero de material intermedio, que no llega a atravesar la malla. Se usa como abono de superficie o mantillo.
Antes de la siembra de verduras se trabaja el tablón con una horquilla o laya a nivel superficial, y se incorpora el abono compuesto. Se calcula una carretilla de abono cada 4 o 5 metros cuadrados de tierra. Se cubre el tablón con una capa de 5 centímetros de espesor, se rastrilla para emparejar y facilitar la incorporación del abono, y de esta forma, la tierra queda lista para la siembra.
Relación carbono/nitrógeno de aIgunos materiales para Compost
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Material |
Relación C/N |
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Pasto seco |
80:1 |
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Heno de legumbres |
12-24:1 |
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Paja |
75-150:1 |
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Estiércol vacuno mezclado |
15-25:1 |
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Estiércol equino con paja |
20-30:1 |
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Estiércol ovino |
15-20:1 |
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Algas marinas |
19:1 |
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Materia fecal humana |
5-10:1 |
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Cañas de maíz |
60:1 |
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Residuos vegetales |
12:1 |
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Estiércol de aves |
10-15:1 |
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Orina |
0,9:1 |
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Hojas secas |
20-60:1 |
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Desechos alimentarios |
15-20:1 |
SALVEMOS
la tierra
Una sola pila común es capaz de contaminar la cantidad de agua que necesita una familia durante toda su vida.
El aumento de consumo de pilas llevo a alertar sobre la contaminación que producen esos pequeños acumuladores de energía cuando son arrojados a la basura. Al descomponerse la capa protectora que las recubre, se liberan los materiales que contienen y por infiltración, llegan al agua y la contaminan en distinta medida.
Según estudios realizados por de la comunidad de Economía Europea determino los siguientes grados de contaminación:
1 Pila de mercurio contamina 600.000 litros de agua
1 Pila alcalina contamina 167.000 litros de agua
1 Pila de oxido de plata contamina 14.000 litros de agua
1 Pila de zinc—aire contamina 12.000 litros de agua
1 Pila común contamina 3.000 litros de agua
De acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto de Química Física dé los materiales, Medio Ambiente y Energía dependiente de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Bs.As., el mercurio, al perder la hermeticidad, se degrada en METIL~MERCURIO.
Entre las consecuencias puede ocasionar este elemento figuran:
DAÑOS EN EL SISTEMA NERVIOSO
FALLAS RENALES
TRASTORNOS GASTROINTESTINALES
PERDIDA DE VISTA Y OIDO
CONFORME AL GRADO DE INGESTION: LA MUERTE
Las grandes dosis de sales de plata <otro de los elementos presentes, en las pilas> también reconocen una larga lista de afecciones a la salud. En el caso del magnesio puede afectar el sistema nervioso central tanto como el hígado, los restantes compañeros de las pilas (zinc, litio, níquel, cadmio) no son precisamente bondadosos con la salud de las personas que por algún motivo los incorporen a su organismo. Ocurre que todos los males se generan cuando las pilas esta enterradas y ya nadie las ve, ni se consideran responsables de sus efectos.
Quizá ha llegado el momento de abrir un amplío debate entre el Estado, la Industria y la propia Sociedad consumidora para discernir de que forma se enfrenta a un problema que existe y crece aunque no se vea.
NO ARROJE SUS PILAS EN EL BOSQUE O LAGOS.
ALIGN="JUSTIFY"> NUTRICION MINERAL
SINTOMAS DE LAS PLANTAS QUE PERMITEN
RECONOCER LOS EXCESOS Y DEFICIENCIAS DE
ELEMENTOS NUTRITIVOS DE LAS SOLUCIONES
Es muy importante aprender a reconocer las deficiencias y excesos de la solución nutritiva en uso. Una cuidadosa observacian permitirá apreciar, por la aparencia de las plantas, cuáles elementos deben dísminujrse y cuáles aumentarse. Éste será el resultado de la experiencia en base a la adquirida ya por quienes vienen dedicándose a la hidroponía de tiempo atrás. Bien es cierto que, hasta ahora, el productor en tierra ha debido también tener en cuenta los resultados de sus observaciones empíricas y las que a través de los libros científicos de botánica pudo conocer. Hasta ahora, el productor sabía, por ejemplo, que en ciertas épocas del año, las plantas necesitan protección de estiércol. Pero muchos ignoran por qué es necesaria esa protección o lo que representa para las plantas en desarrollo. Los estudios realizados por experimentadores científicos han arrojado mucha luz sobre estos problemas y, desde luego, son aplicables en parte al arte hidropónico.
En el cultivo con soluciones nutritivas se observan los mismos síntomas que en los cultivos en tierra cuando ellos son originados en la calidad y cantidad de los dementas químicos. Pero la diferencia fundamental es que al cultivar en soluciones hidrópicas se pueden utilizar medidas correctivas que obran sobre las plantas mucho más rápidamente que en los cultivos ~n tierra, de tal modo que, por ejemplo, cuando varían súbitamente las condiciones del tiempo, se puede reajustar la solución casi instantáneamente, mientras que en el cultivo en tierra el proceso es mucho más costoso y puede requerir varias semanas para dar resultado. De ahí la importancia de los datos que ofrecernos a continuación.
CLAVE DESCRIPTIVA
(Esta clave pertenece a Arnold Wágner, de la Universidad el Estado de Ohio.)
Deficiencia de NITRÓGENO:
1. Mal desarrollo. Plantas de menor altura. Hojas pequeñas y raquitícas. Planta desmedrada. Entrenudos cortos.
2. Las hojas se vuelven de color verde amarillento y más tarde completamente amarillas.
3. Los nervios toman con frecuencia color purpúreo.
4. Las flores son más pequeñas de lo normal.
5. Las raíces toman con frecuencia mayor desarrollo que la parte aérea.
6. La deficiencia se presenta en primer lugar en las hojas inferiores.
Deficiencia de FOSFORO:
1. Primer período: las hojas amarillean en los márgenes. Período avanzado: muerte y caída gradual de las hojas de la parte inferior de la planta.
2. Desarrollo imperfecto.
3. Sistema radicular deficiente.
Deficiencia de Potasio:
1. Amarillez de los márgenes de las hojas en el primer período, seguida de color castaño, o la muerte de esas zonas amarillas. Esto da la apariencia de planta chamuscada.
2. Más tarde aparecen manchas en los nervios.
3. Las plantas son más susceptibles a los insectos y enfermedades.
4. La deficiencia se presenta en las hojas inferiores.
Deficiencia de HIERRO:
1. Clorosis, amarillez del follaje.
2. Aparece primero en la parte superior de la planta.
3. Retraso del crecimiento.
4. En las últimas fases las hojas cloróticas se queman intensamente. Esto empieza en la punta y los márgenes y se extiende hacia el interior.
Deficiencia de MAGNESIO:
1. Planta desmedrada.
2. Clorosis. Los nervios permanecen verdes, en tanto que las áreas intermedias se vuelven amarillas.
3. Las hojas se arrugan.
OTRA CLAVE
(Esta clave pertenece a Arnold Wágner, de la Universidad el Estado de Ohio.)
Deficiencia de NITRÓGENO:
1. Mal desarrollo. Plantas de menor altura. Hojas pequeñas y raquiticas. Planta desmedrada. Entrenudos cortos.
2. Las hojas se vuelven de color verde amarillento y más tarde completamente amarillas.
3. Los nervios toman con frecuencia color purpúreo.
4. Las flores son más pequeñas de lo normal.
5. Las raíces toman con frecuencia mayor desarrollo que la parte aérea.
6. La deficiencia se presenta en primer lugar en las hojas inferiores.
Deficiencia de Fósforo:
1. Primer período: las hojas amarillean en los márgenes. Período avanzado: muerte y caída gradual de las hojas de la parte inferior de la planta.
2. Desarrollo imperfecto.
3. Sistema radicular deficiente.
Deficiencia de POTASIO:
1. Amarillez de los márgenes de las hojas en el primer período, seguida de color castaño, o la muerte de esas zonas amarillas. Esto da la apariencia de planta chamuscada.
2. Más tarde aparecen manchas en los nervios.
3. Las plantas son más susceptibles a los insectos y enfermedades.
4. La deficiencia se presenta en las hojas inferiores.
Deficiencia de HIERRO:
1. Clorosis, amarillez del follaje.
2. Aparece primero en la parte superior de la planta.
3. Retraso del crecimiento.
4. En las últimas fases las hojas cloróticas se queman intensamente. Esto empieza en la punta y los márgenes y se extiende hacia el interior.
Deficiencia de MAGNESIO:
1. Planta desmedrada.
2. Clorosis. Los nervios permanecen verdes, en tanto que las áreas intermedias se vuelven amarillas.
3. Las hojas se arrugan.
4. Esta deficiencia se manifiesta primero en las hojas de la parte inferior de la planta.
5. Hojas pequeñas. El pecíolo de las hojas es corto.
6. En las últimas fases aparecen regiones muertas entre los nervios de las hojas. La aparición de estas regiones muertas es casi repentina (dentro de un período de 24 horas).
7. La floración se retrasa. Las flores tienen mal color.
Deficiencia de CALCIO:
1. Las raíces alimenticias mueren casi todas.
2. La planta muy desmedrada.
3. El extremo de la planta y los extremos de las hojas superiores mueren.
Deficiencia de MANGANESO:
1. Clorosis. Color verde amarillento entre los nervios y el resto verde obscuro. Esta deficiencia se distingue de la del magnesio en que la clorosis aparece primero en la parte superior de la planta, mientras que en la falta de magnesio aparece primero en las hojas inferiores.
2. Plantas algo raquíticas.
3. Las hojas tienden a abarquillarse en los márgenes hacia el envés.
Deficiencia de AZUFRE:
1. La deficiencia se manifiesta primero en la parte superior de la planta.
2. Clorosis, que difiere de los otros tipos de clorosis en que los nervios toman color amarillo, mientras que el resto de las hojas permanece verde.
3. La planta toma menor altura.
4. En la base de las hojas aparecen manchas purpúreas de tejido muerto.